Jueves 2 de septiembre de 2010 8:27h
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Ayer Rubalcaba culpó a la Guaria Civil de provocar “efectos negativos para la seguridad vial” con la huelga de bolis caÃdos que muchos agentes de la Benemérita mantienen en protesta por la paralización durante tres años por parte del gobierno de la Ley Derechos y Deberes de la Guardia Civil. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) respondió ayer al Ministro del Interior ofreciendo un dato: éste ha sido el verano con menos muertos en la carretera en España desde 1962. Es más: la AUGC ha aconsejado al gobierno que “el dinero que se gasta en radares deberÃan gastárselo en eliminar los puntos negros y mejorar carreteras”. Rubalcaba tendrá que explicarnos si prefiere menos multas y menos muertos, o más multas y más dinero para que su gobierno pueda seguir despilfarrándolo a manos llenas.
Miércoles 1 de septiembre de 2010 8:38h
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El pasado 5 de marzo y desde Religión en Libertad (ReL), Nicolás de Cárdenas revelaba que miembros de la Iglesia en Barcelona están en el patronato de dos hospitales donde se aborta, según un informe del Ministerio de Sanidad correspondiente a 2008. La respuesta del Arzobispado de Barcelona fue decir que “como tal no forma parte del Patronato de la Fundación Gestió Sanità ria que gobierna el Hospital de la Santa Cruz y San Pablo”. Sin embargo la propia web del citado Hospital indica que el Arzobispado está representado en esa fundación. A pesar de ello, el Arzobispado le pasó la bola al Cabildo catedralicio barcelonés y desde entonces ha guardado un silencio sepulcral en este tema.
Martes 31 de agosto de 2010 8:43h
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Zapatero confirmó ayer que renuncia a su ley de imposición de la ideologÃa laicista, con la que pretendÃa desarrollar la hoja de ruta ideológica del gobierno que más ha maltratado la libertad religiosa y de conciencia en nuestra todavÃa joven democracia. El último episodio de ese maltrato vino con la nueva ley del aborto, que viola no sólo el derecho a vivir, sino también la libertad de conciencia del personal sanitario. Aprobar esta ley para contentar a los millonarios negocios abortistas ya le supuso un gran desgaste polÃtico al gobierno, pues dicha norma fue contestada de forma masiva en varias de las mayores movilizaciones ciudadanas que ha vivido nuestra democracia. La renuncia a esta nueva imposición ideológica evidencia que el gobierno se ve incapaz de asumir el tremendo coste polÃtico de su radicalismo izquierdista.