Pobre y hortera

He nacido en Vigo, soy un gallego urbano y mi ciudad es una de las urbes de Galicia en la que menos se habla el gallego. La gente que se venía a trabajar a Vigo desde las aldeas -sobre todo a la fábrica de Citröen- a veces se avergonzaba de hablar ese idioma, lo consideraba un signo de pobreza y de incultura. Recuerdo de mi adolescencia una cosa que me daba mucha rabia: que alguien llamase «paletos» a los paisanos del rural que hablaban gallego. Era la lengua materna que habían hablado toda la vida, ¿quién le da derecho a nadie a insultar a otra persona por haberse educado en un determinado idioma?

He encontrado en Nocturama la foto de esta señora que pide limosna en las calles. Se trata de Barcelona, creo, pero ¿en realidad importa dónde? No sé si esta señora pedirá limosna en castellano, en catalán o en gallego. En su situación, me temo que esta cuestión carece de importancia. Sin embargo, Salvador Sostres, articulista de Avui, no opina lo mismo. Considera que «hablar español es de pobres» y opina que «en Barcelona es muy hortera hablar español». En fin, confieso mi perplejidad. Aunque, tratándose de Avui, y con ciertos precedentes, ya debería estar curado de espanto.

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Comentarios (Blog):

  1. Olimpia

    Pues yo creo que hablar un idioma es signo de crecimiento personal. Cuantos más idiomas domines, más creces.
    Comprendo que la gente que vive en comunidades bilingües utilice las dos lenguas. No sé cómo se le ocurre a estos señores de Avui hacer ese tipo de afirmaciones.
    Es más, cuando leo una obra, procuro que me agrade la traducción.
    Compré a mi hija El Gigante Egoísta de Oscar Wilde, editorial Everest, colección Rascacielos, ISBN 84-241-3360-9, traducción de Úrsula R. Hesles; esta obra es magnífica. Sin embargo, la misma obra traducida en la editorial Susaeta es una penita, pierde por un tubo.

  2. Por mi parte, te puedo decir que he leído «El Señor de los Anillos» en castellano dos veces, y una vez en gallego. Para mi gusto, la traducción gallega es la que mejor se ajusta al original y la mejor de las dos. En todo caso, leer las dos versiones me aportó mucho.

    En estos tiempos de globalización, de viajes, de información on line y de superación de las fronteras, no entiendo que siga habiendo gente con una mentalidad tan «chata» como la del señor Sostres. Me da cierta pena, pero no por él, sino por los catalanes que acaban acomplejados ante afirmaciones como ésa. Cada vez que pienso los sufrimientos que se habrían ahorrado mis pasanos que hablaban gallego si no hubiesen recibido mensajes tan estúpidos como ése, en fin…

  3. Esto si que es frustracion de imperio. Muchos nacionalistas espanioles tienen leyendo entre lineas un complejo de pertenecer a una cultura que no ha tenido el desarrollo social y economico, o bien el predominio politico que envidian en otras culturas. Luego de ahi viene el antiamericanismo, el proarabismo etc.

    Lo que no se dan cuenta es de que, para conseguir ese desarrollo hay que renunciar por ejemplo a esas peleas que estan alegremente fomentando.

  4. ranieri

    Me falta tiempo y me sobran palabras para dar mi parecer sobre tan lamentable artículo.
    Ciertamente, poco me importa que no algunos snobs quieran hablar castellano; antes al contrario, es un alivio. Otra cosa es que como español y como persona me siento insultado.
    Se les podría responder que cuando tengan un Cervantes, que hablen en castellano; que cuando tengan un Goya, que pinten en español; y que mientras tanto, y hasta que alcancen la renta per cápita de la Comunidad de Madrid, sigan viviendo como catalanes-no-españoles.
    Pero quizás la tendencia actual sea la contraria, esto es, la de la globalización, la del intercambio cultural y, como bien se encarga de recordar Rodríguez Zapatero, la de la solidaridad.
    ¿No resultan tales muestras de nacionalismo, amén de obtusas, algo provincianas y pasadas de moda? ¿No son diametralmente opuestas a ese sesgo cosmopolita que tan burdamente tratan de adquirir?
    Mis respetos hacia Noruega, Dinamarca y, por qué no a Cataluña. Lástima que unos fundamentalistas abanderados de un nacionalismo mal digerido se estén convirtiendo en los peores enemigos de la ciudad condal.
    El menosprecio hacia la cultura hispánica da muestras de una falta de luces y una ingenuidad que tumban de espaldas. El desdén hacia la pobreza es síntoma de algo peor: la falta de un mínimo de ética. Ser pobre no es risible pero despreciar al pobre es propio de gentuza sin entrañas y además, por si no lo saben, muy hortera. Reconozcámoslo, al lado de tales defectos, su ignorancia, la ignorancia mostrada por estos catalanistas al desconocer la riqueza de pueblos como Méjico o Argentina es un pecado venial.
    Dudo mucho que en Noruega, Dinamarca o Islandia sepan qué es Cataluña. Y en el improbable caso de que alguno de esos nórdicos a los que tanto admiran comprendiera el catalán… al leer tanto despropósito, se moriría de risa.

  5. Amigo Elentir:

    Pues yo soy de una provincia de Catalunya y cuando voy a Barcelona, sé, repito: SÉ, que tendré que hablar todo el tiempo que esté allí en ESPAÑOL, porque en Barcelona casi nadie (sólo cuatro gatos) hablan catalán. Y no miento.

  6. Iosumadre

    Son más de cuatro gatos, María José. Depende de la parte de Barcelona en la que te encuentres. Hay zonas de la capital donde la gran mayoría de la población autóctona es catalanoparlante. Lo que pasa es que Barcelona es muy cosmopolita, hay mucha mezcla, mucho recién llegado, y eso obliga al uso generalizado de la lengua castellana en detrimento del catalán (por no hablar de los mil y uno idiomas más que pueden escucharse paseando por sus calles). Pero yo creo que en el cinturón metropolitano (Baix Llobregat, etcétera) hay más comunidades castellanoparlantes que en la propia Barcelona. La mayoría de inmigrantes andaluces, extremeños y demás que vinieron a vivir aquí (yo mismo soy descendiente de ellos) se instalaron en el extrarradio.

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