¿Qué nos están ocultando?

He tratado poco en este blog el tema de la investigación de los atentados del 11-M. Ya he escrito sobre el asunto en varios foros, y este pequeño rincón que tengo en la red he preferido dejarlo al margen, hasta ahora, de estas polémicas. No obstante, los últimos acontecimientos me obligan a alterar esta costumbre, aunque sólo sea por respeto a la memoria de las víctimas. El Mundo publicaba el pasado jueves que el Ministerio de Interior había falsificado un informe policial que relacionaba a ETA con el 11-M. Los medios afines al Gobierno se unieron en tromba para tapar e incluso hacer mofa de este nuevo escándalo -como si el asunto tuviese puñetera gracia-, intentando distraer la atención pública de la gravísima falsificación del informe, muy clara a la vista de las pruebas existentes y que ya está en manos de la justicia.

Hoy, lunes, El Mundo publica nuevas revelaciones que dejan todavía más al descubierto la falsificación burda y chapucera del citado informe. Los falsificadores, incapaces de encontrar a peritos policiales que accediesen a ser cómplices de varios delitos -pues la mayoría de los policías son personas honradas y que respetan la ley-, echaron mano del típex para poder entregar al juez Del Olmo un informe que ni siquiera cumplía los requisitos que marca la Ley de Enjuiciamiento Criminal, a pesar de lo cual fue aceptado por el juez en una sorprendente decisión que empaña, todavía más, la ya polémica trayectoria de este proceso.

Estamos ante hechos muy graves. Y digo hechos, porque las pruebas de la falsificación son más que evidentes. Si el Gobierno tiene tan claro que ETA no tuvo nada que ver con esa masacre terrorista, ¿cómo se explica que se cometan varios presuntos delitos para tapar un pequeño indicio de vinculación entre ETA y el 11-M? Si es tan nimio el detalle del ácido bórico, ¿por qué se llega al extremo de vulnerar la ley para falsificar un informe sin aparente importancia? Hasta el momento el Gobierno no ha dado ni una sola explicación que resulte creíble ni razonable, antes bien, sólo han conseguido aumentar el volumen de la sospecha al intentar echar tierra sobre estos hechos. ¿Qué nos están ocultando?

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Comentarios (Blog):

  1. Saulo

    Tengo entendido que el polémico informe policial falsificado es en realidad un borrador policial redactado poco después del 11-M. En aquellos momentos en que se iniciaban las investigaciones se manejaban varias hipótesis sobre la autoría de los atentados y se redactaron varios borradores con diferentes posibilidades a investigar. Más tarde, la investigación se fue perfilando claramente y se centró en una línea definida; así que las demás hipótesis se fueron descartando. Ahora parece que El Mundo simplemente ha desenterrado uno de los borradores iniciales descartados posteriormente. Con lo cual no se trataría de ninguna pieza más de ningún complot.
    Esta información habría que contrastarla. Eso lo deberían hacer los propios medios de comunicación, pero desgraciadamente no siempre es así. Los periodistas en general deberían ser más cuidadosos en su labor de periodismo de investigación. Las medias verdades pueden llegar a hacer mucho daño, más incluso que una mentira.
    Personalmente no creo, por lo general, en las teorías conspiranoicas. Y en particular, en el caso del 11M no creo que exista ninguna trama porque, en primer lugar, las filtraciones a los medios de comunicación desde los cuerpos y fuerzas de seguridad (y, en menor medida, desde los partidos políticos) es algo muy frecuente desde hace tiempo, lo cual hace que se pierda la capacidad de conspirar; no se dan las condiciones necesarias de secretismo. En segundo lugar, la negligente manera en que actúa el gobierno actual me convence de que no tenían capacidad intelectual suficiente para organizar una trama de tal envergadura.
    En las investigaciones suele haber ciertas lagunas a la hora de establecer cómo transcurrieron todos los hechos delictivos (muy numerosos); sobre todo si los criminales, los infames protagonistas activos de la trama, se suicidan antes de poder interrogarlos y extraer la información que ayude a aclarar los puntos más dudosos. Eso no significa que haya una mano negra detrás de ellos, sino que no se ha logrado fijar los hechos probados con una precisión absoluta. Creo que es irresponsable aprovechar una situación así para encajar una teoría complicada que pretenda explicar lo que ya ha quedado amplia, aunque no totalmente demostrado.
    Me parece bien que se ahonde en una investigación que no esté completamente terminada, pero con un criterio objetivo, como el de una policía científica, sin afectos partidistas. Esto, sin embargo, parece hoy por hoy imposible de conseguir. Más bien se tiende al sensacionalismo y a la falta de rigor en las investigaciones periodísticas, dando crédito excesivo a jirones de información dudosa que los periodistas no se molestan en contrastar. Y esto al final se traduce en ruido y confusión para los ciudadanos.

  2. Saulo, comentas lo siguiente: «Tengo entendido que el polémico informe policial falsificado es en realidad un borrador policial redactado poco después del 11-M. En aquellos momentos en que se iniciaban las investigaciones se manejaban varias hipótesis sobre la autoría de los atentados y se redactaron varios borradores con diferentes posibilidades a investigar.»

    Lee el enlace que he puesto de El Mundo, por favor. Copio: «El documento había sido solicitado a la Policía Científica por la Unidad Central de Información Exterior (UCIE), en el curso de las diligencias practicadas tras la detención de Haski, que se produjo en Lanzarote el 17 de diciembre de 2004.» Es decir, más de nueve meses después del 11-M.

    Por cierto, el informe original está datado el 21 de marzo de 2005, más de un año después de los atentados, y va debidamente firmado, con membrete oficial y con todos los requisitos que marca la Ley de Enjuiciamiento Criminal (no como la falsificación presentada al juez). Eso, evidentemente, no era un borrador. ¿O acaso se añade típex a los borradores para presentarlos a un juez?

    Para terminar, yo no he hablado de teorías ni de conspiraciones, sino de hechos. Se ha falsificado un informe y se pretende, a la vista de todos, echar tierra sobre la investigación de los atentados. ¿Por qué? ¿A qué responde este deliberado intento del Gobierno por eludir cualquier explicación y por no investigar las numerosas lagunas que hay sobre los atentados? ¿Es normal que ni siquiera sepamos qué explosivo fue el que estalló en los trenes?

  3. Saulo

    He leído los enlaces del mundo que indicabas y he visto ahí ambos informes fechados el 21 y 22 de marzo… Pero, ¿cómo podemos saber nosotros desde aquí, leyendo un simple fichero pdf, cuál es el documento original y cuál el falso? ¿Quién dice la verdad? Al final, siempre tienes que hacer un acto de fe hacia algún medio sin estar totalmente seguro de cómo han interpretado la información o cuánto la han alterado.

    En un principio, El Mundo informaba de que el documento fechado el 21 de marzo y firmado por 3 peritos es el informe policial original y que el fechado el 22 de marzo es el informe alterado, el cual suprimía la posible relación entre ETA y el 11-M. Ahora resulta que el juez Garzón acusa a esos 3 peritos de haber sido precisamente ellos los que adulteraron el informe original para establecer la conexión entre ETA y el 11-M. Es decir, según el juez, la situación es justo la contraria que al principio. Y los sindicatos de policía defienden la profesionalidad de los 3 peritos, reconocida a nivel internacional. Entonces, ¿dónde está realmente la verdad? Llega un punto que uno no sabe qué creer. Habrá que esperar en qué acaba todo y aún así, a la gente todavía le quedarán dudas sobre la autenticidad.

    En cuanto a la palabra ‘conspiración’, pues es cierto que no la mencionas explícitamente, pero yo la cito porque actualmente es lo que una gran parte de la gente tiene en mente (ya sea porque cree o no en ella); flota en el ambiente. Además, en tu entrada comentas: «Si el Gobierno tiene tan claro que ETA no tuvo nada que ver con esa masacre terrorista, ¿cómo se explica que se cometan varios presuntos delitos para tapar un pequeño indicio de vinculación entre ETA y el 11-M?» «¿Qué nos están ocultando?» Estos interrogantes plantean implícitamente la posible existencia de una trama turbia por detrás, sobre todo si al final resulta que la respuesta a dichos interrogantes es afirmativa.

  4. Los informes de marras han sido publicados por un periódico y nadie ha negado su existencia. Unos han dicho que el informe original es un borrador, y otros que es el oficial. Yo me atengo a lo que dice la razón y a las pruebas que existen.

    Si el informe es un borrador, ¿por qué el informe entregado al juez lo firma un personaje que no ha estudiado la substancia en cuestión? ¿Por qué lo firma una sola persona vulnerando así la Ley? ¿Por que esa misma persona tapó con típex y reescribió el registro de ese mismo informe? ¿Por qué el informe contenía claros errores de redacción que indicaban con claridad su falsificación? Lo siento, pero son demasiadas «casualidades».

    El juez Garzón, desde luego, puede haber añadido a su penoso historial un posible delito de prevaricación, como indicaba El Mundo este sábado. Además, ha abierto un procedimiento en un asunto que no era de su competencia, como ya se le había señalado, e ignorando los derechos procesales de los tres peritos. Deja poco lugar a dudas que esto lo haga, en consonancia con el Gobierno, un juez que fue como número 2 en las listas del PSOE.

    Sobre la conspiración, fíjate en una cosa: yo he planteado determinadas cuestiones, he señalado las contradicciones en las que está incurriendo el Gobierno y las lagunas y falsificaciones de la investigación del 11-M. Puestos a hablar de conspiraciones, quienes han hablado directamente de ellas son los del PSOE, acusando al PP, a la COPE y a El Mundo de estar implicados en una conspiración contra el Gobierno, contra los jueces, contra la policía y contra la democracia. El PSOE actúa siguiendo, punto por punto, el mismo patrón que cuando se destapó toda la movida de los GAL, es decir, matando al mensajero.

    En fin, tengo 30 años y buena parte de mi vida me la he pasado bajo el felipismo. Ya he visto a los socialistas en el poder muchos años y tengo la memoria muy fresca en lo relativo a su forma de gobernar. No han cambiado nada.

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