Galicia, cementerio de los mares
Quienes vivimos cerca del mar sabemos bien que esa vasta masa líquida alberga muchos misterios, los cuales dan lugar a numerosas y variadas leyendas. Algunas veces he ido a cabo Silleiro, que es como el marco meridional que cierra la Ría de Vigo (con unos cañones cegados que siguen apuntando hacia el mar), y en los días de niebla se puede escuchar el triste gemido del faro acústico que hay allí cerca. Es como si dirigiese una fantasmagórica conversación al mar, de la que nosotros no escuchamos la respuesta salvo en la forma del ininteligible y eterno murmullo de las olas.
Galicia no tiene leyendas como las del “Holandés Errante”, el “Goblin” de Cornualles o el “Palatine” de Rhode Island. No recuerdo oír hablar de barcos fantasmas en Galicia, pero nuestras costas son un gran cementerio submarino: no necesitan de navíos espectrales que lleven a los marineros descuidados a la perdición, nuestras costas se bastan solas con sus afiladas rocas, sus escollos y sus trampas.
Capítulo aparte, dentro de esta excelente trampa marítima que son las costas gallegas, son los tesoros que todavía albergan. Aquí cerca de Vigo, sin ir más lejos, tenemos la célebre historia de los galeones de Rande, sumergidos en un fondo tan arcilloso que jamás se ha conseguido acceder a la preciada carga que se les supone aún en sus bodegas. Allí abajo habrá más riquezas en oro de las que han poseído todas las generaciones de pescadores de nuestras costas.
Se calcula que en Galicia hay, al menos, diez tesoros submarinos similares al de Rande, perdidos junto a los restos de los barcos que los albergaban. La Voz de Galicia publicaba hace unos días un interesante artículo sobre estos tesoros submarinos, señalando que el único para el que existen planes de recuperación es el de la flota de Moore, que fue hundida en La Coruña por los franceses en la Batalla de Elviña, en 1809. La tumba del inglés sigue siendo un lugar de visita para todos los que vayan a la ciudad herculina, que desde numerosos puntos tiene unas excelentes vistas al Océano, a esa inmensa vorágine de agua que cobra, de vez en cuando, un elevado precio en vidas a quienes se atreven a desafiar a las olas.
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Comentarios a esta entrada:
ment11ras
12:36 | 31/05/07
Maya
Digo que… vaya aire misterioso que has adoptado, rapaz…
12:39 | 31/05/07
Interruptor
Pero no sólo se los cobra en barcos y marineros, también en niños, buceadores aficionados y surferos inconscientes en hermosas playas como Valdoviño o Doniños, donde todos los años oímos que ha ocurrido alguna desgracia.
El mar exige respeto y quien no se lo tiene ha de atenerse a las consecuencias.
Es triste y duro, pero es parte del misterio del mar y forma parte de la vida de muchas gentes.
13:05 | 31/05/07
Elentir
http://www.peonesnegroslibres.com
Ahí podrás darte de alta en su foro sin problemas.
Maya, aquí no necesitamos adoptar aires misteriosos, que los gallegos somos gente muy macabra…
Interruptor, estuve en Valdoviño hace unos años, es la playa más bonita que conozco. Eso sí, es una trampa de cuidado: te metes en el agua y te cubre rápidamente. No es como las playas de la Ría de Vigo. Hay que andar con mucho ojo.
Por cierto, que hablando de playas, la Playa de la Lanzada era famosa porque allí iban a parar los cadáveres de los naufragios. Creo que la llamaban la Playa de los Muertos, precisamente por eso.
15:54 | 31/05/07
Maya
En cualquier caso, y que me perdone Daniel Craig, pero si entre tanto barco misterioso te encuentras, finalmente, al “Holandés Errante”, mándame a Orlando Bloom mediante correo exprés, eh…
20:09 | 31/05/07
Elentir
20:13 | 31/05/07
Maya
… ¿o tu temor tiene su origen, más bien, en esa proposición indecente que me acabas de hacer? Si quieres tener éxito, rapaz, más te valdría no ir propagando a los cuatro vientos que tengo orejas de Dumbo…
)))
21:03 | 31/05/07
Elentir
1:58 | 1/06/07
Marcial
9:07 | 1/06/07
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