¡Hasta siempre, Juan Carlos!

Acabo de saber que anteayer murió Juan Carlos Vázquez Viña, profesor de Química y excelente persona, sensible a los problemas sociales, de carácter afable y con una sonrisa siempre a mano. Su marcha deja un tremendo vacío en todos los que tuvimos la suerte de conocerle. Descansa en paz, Juan Carlos.

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Patroclo
Y en España mucho más.
Aunque no lo conocí, permíteme que me sume a tus desos.
DEP.
23:34 | 31/01/08
Interruptor
Yo le conocí en el verano de 2006 cuando fui al Encuentro Mundial de las Familias en Valencia, y era un tipo que rebosaba alegría y ganas de hacer de todo.
Tras una vida cristiana y dedicada a los demás, seguro que ahora estará mejor que nosotros, allá arriba.
Le recordaré. DEP.
9:21 | 1/02/08
Elentir
16:59 | 1/02/08
Ricardo G.
20:53 | 1/02/08
Elentir
22:09 | 1/02/08
Jarcas
Sobre cómo “estará Jarcas”, os puedo asegurar que no soy hombre de lágrima fácil, ni trato de exteriorizar mucho los sentimientos. Pero, tanto en la misa del día siguiente en el Colegio, como en la del funeral en Santiago de Vigo, fui incapaz de contener la emoción y brotaron, de manera espontánea, las lágrimas…
Es muy poco, y mucho a la vez, lo vivido con Juan Carlos en Montecastelo: desde su afán por pedirme consejo sobre cómo llevar una clase, hasta los festivales en que hemos participado juntos con números de humor… Me remito a mi comentario en la web del Colegio: ¡qué a gusto se estaba con Juan Carlos! No es una frase bonita, es una realidad que hemos apreciado todos los que hemos estado con él.
Este verano estuve en La Estila con él, cuando se encontraba “aquejado de una especie de pulmonía mal curada”. Solía tener febrículas a diario, y apenas nadie percibió que se encontraba enfermo: desarrolló la vida con la normalidad de quien está sano. Sólo después de ese curso de formación en Santiago, conocimos la noticia de que se trataba de un cáncer. Su (aparente) inmutabilidad y su alegría sincera nos confortaban a todos los que le visitamos. Si no lo supiésemos, parecería que no estaba enfermo.
Estos días me he preguntado muchas veces de dónde sacaba Juan Carlos esa afabilidad y dedicación a los demás. Creo que era un don natural que Dios le regaló, pero también fue una virtud que él engrandeció hasta límites difícilmente soportables para los que somos “más humanos”. En definitiva, que su trato con Dios en la oración personal diaria, hizo que se moldease ese aspecto hasta que resultase una cualidad sumamente atractiva en su persona. Su vocación de servicio a los demás se hizo patente, de una manera extraordinariamente notoria, en este aspecto.
Desde su ausencia, estoy huérfano. No soy el único. Por los comentarios que he recibido estos días, es un sentimiento común a todos los que le tratamos.
Cuento con su ayuda desde el Cielo para ser mejor cada día. Y creo que nos escucha a sus amigos y conocidos con especial predilección. Descanse en paz.
14:20 | 2/02/08
Elentir
En fin, no se me ocurre que decirte. O bueno, sí: que tienes aquí el apoyo y de toda la familia, pues todos apreciábamos mucho a Juan Carlos y hemos sentido mucho la noticia de su muerte, así que comprendemos lo duro que habrá sido para ti esto.
Vaya profesor que se han ganado los ángeles, quién fuera alumno ahí arriba.
Un abrazo.
15:23 | 2/02/08
FREIJANES
Jarcas,me alegro de leerte y a la vez me entristezco por ser en una situación así.
Un abrazo muy fuerte.
Descanse en Paz.
4:25 | 16/02/08
Elentir
5:19 | 16/02/08
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