Montan una capilla ardiente para Edgar Allan Poe, pero sin el muerto

El sábado se cumplió el 160º aniversario de la muerte del famoso escritor norteamericano, cuyos relatos -junto a las leyendas de Bécquer y los cuentos de terror de Lovecraft- me parecen de lo mejor que puede leer uno si quiere pasar miedo. Se dice que los gallegos tenemos gustos macabros (algo que no pienso negar), pero lo que han hecho en Baltimore para celebrar ese aniversario supera el gusto tétrico de la famosa procesión de los ataúdes de Santa Marta de Ribarteme y de la también famosa procesión de las mortajas de A Pobra do Caramiñal.

Resulta que han montado una capilla ardiente sin el muerto, poniendo una réplica -supongo que de cera- en su lugar. Por lo visto, cuando murió Poe no se hizo público el fallecimiento y sólo acudieron al entierro 10 personas, así que han decidido que más vale tarde que nunca y han tirado de un muñeco. Seguro que 160 años después no quedará vivo ninguno de sus contemporáneos que estuviesen interesados en acudir al sepelio como para participar en este homenaje, pero da igual: han puesto a figurantes para representarlos.

Hay que reconocer que el evento inaugura una curiosa modalidad mortuoria. ¿Para qué molestarse en embalsamar a un fallecido, para evitar que se hinche o le salgan las vísceras descompuestas por la boca o la nariz antes de su sepelio, si en su lugar se puede poner un muñeco? O mejor aún: ¿para qué llegar puntual a un entierro, si puedes hacer otro con una réplica o incluso enviar 160 años más tarde a un figurante que haga acto de presencia por ti? Ya puestos, propongo introducir en el muñeco algún mecanismo para que se incorpore en pleno funeral y provoque un infarto a alguien. Sería macabro, ¿pero a que resultaría divertido) (Es que prefiero tomarme la noticia con retranca gallega…)

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Comentarios (Blog):

  1. Bend3r

    ¿Las leyendas de Bécquer de miedo? Puff, hay que estirar mucho el género para que cubra a Bécquer.

  2. rtwng

    Hay un capitulo de “Me llamo Earl”, donde sale John Waters haciendo de empresario de funeraria que monta dioramas con los cadaveres haciendo lo que mas les gustaba hacer en vida, pescar, ver la tele…

  3. Bend3r, haz una cosa: vete a un bosque al caer la noche con el libro de las “Leyendas” de Bécquer, y ponte a leer. Yo lo hice hace años y sí, es ahí cuando te das cuenta de lo que impresionan esas leyendas cuando se leen en el lugar adecuado. En las ciudades llenas de luz artificial ya nada da miedo.

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