¿Y ahora qué hacemos?

Tras el gesto de obediencia al poder político hecho ayer por el Tribunal Constitucional ha habido muchas reacciones. Incluso ha habido algunas «no reacciones» que, de la noche a la mañana, quieren hacernos olvidar auténticos atropellos contra los derechos y libertades de los ciudadanos como si pudiera taparlos una sentencia cuyos fundamentos jurídicos -que aventuro serán muy divertidos de leer- ni siquiera se han publicado. Yo no soy amigo de tapar atropellos bajo una sentencia como quien arrastra el polvo bajo una alfombra, ni de mirar hacia otro lado como si nada hubiese currido. Antes bien, y como apuntaba ayer la Fundación DENAES, creo que urge una reforma constitucional dirigida a corregir los graves errores cometidos hace 32 años.

Personalmente no creo que esa reforma haya de tener como fin último o exclusivo el fortalecimiento del Estado. Más bien todo lo contrario: si hoy en día hay un problema grave en España es la injerencia de las administraciones públicas en nuestras vidas. Nos dictan en qué idioma hemos de educarnos o hacer nuestros negocios, en qué ideas se han de adoctrinar obligatoriamente los niños en las escuelas, en qué hemos de invertir el dinero que ganamos honradamente con nuestro trabajo, e incluso hemos llegado a la locura de que se quiera obligar a los médicos a traicionar su deber profesional, imponiéndoles el papel de verdugos de seres humanos inocentes e indefensos. Esto no puede seguir así. El riesgo para la unidad nacional que supone la inestabilidad política ratificada ayer por el TC es grave, pero más grave aún es el peligro que supone para los derechos del individuo, unos derechos que en estos momentos, y gracias al beneplácito del TC, quedan supeditados a los caprichos de una clase política sumida en la corrupción y en el descrédito.

El PSOE y sus aliados nacionalistas son los autores y los máximos responsables de esta grave deriva antidemocrática. No podemos esperar de ellos nada más que nuevos recortes y lesiones, por la vía de los hechos consumados, contra los derechos y libertades que en su día nos reconoció la Constitución, convertida ayer en papel mojado por el tribunal encargado de velar por su cumplimiento. El PP ya ha dejado claro que no piensa hacer nada, demostrando así que sus miras no van más allá de sus cortoplacistas intereses electorales. ¿Se acaba todo ahí? Por supuesto que no. Nos queda la sociedad. Nos queda la respuesta de la gente de la calle. Esa reforma constitucional sólo va a ser posible si se produce una rebelión cívica que la haga inevitable, que obligue a los políticos a ponerla en marcha y que se convierta en una mosca cojonera para los mandamases públicos que quieran seguir pisoteando nuestras libertades. O asumimos ese reto y nos comprometemos a hacer la parte que nos toca para ponerlo en marcha, o habremos renunciado a ser hombres libres para adoptar el papel de simples esclavos a las órdenes del Estado.

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Comentarios (Blog):

  1. Hombre, me dirás que no era visto 😛

    Más vale prevenir…

    Saludos

  2. eos

    Y a la calle habrá que salir…

  3. José Jacinto Verde Colinas

    Si no he entendido mal, Elentir, creo que propones en tu artículo una rebelión cívica más o menos “contundente”, es decir, que se organicen manifestaciones o concentraciones para protestar contra el recorte de nuestras libertades constitucionales y para que se produzca una reforma constitucional.

    Creo que no te falta razón y, como bien sabes, ya ha habido manifestaciones y concentraciones, al menos de vez en cuando, principalmente contra el aborto, y creo que también contra otros atropellos.

    No se me ocurren muchas más soluciones, aunque creo que, entre que los políticos (que, como muy bien señalas, están demasiado acomodados y no buscan más que su interés inmediato, es decir, los votos que les permitan llegar o perpetuarse en el poder) y mucha gente (que también está acomodada en sus intereses económicos, hedonistas o de cualquier otro tipo) me parece que va a ser muy difícil, por no decir imposible, corregir la situación actual. Por otra parte, tampoco debemos olvidar que la Justicia está, más o menos sutilmente, sometida al poder político.

    A mi entender, para cambiar una sociedad, hace falta un auténtico compromiso con la Verdad y con las propias convicciones, que, en teoría, en España, tienen una base cristiana (aunque algunos tengan de cristianos o católicos poco más que el nombre), y eso es muy difícil de cambiar de la noche a la mañana. Hay que tener ganas de “complicarse la vida”, y probablemente muchos, están (o estamos), en mayor o menor grado, acomodados o condicionados por nuestras situaciones particulares.

    Y si no, he aquí un ejemplo: ¿Por qué el Gobierno no ha dado marcha atrás con las asignaturas del tipo Educación para la Ciudadanía? Yo creo que por varias circunstancias: en parte por culpa las escuelas concertadas, que se han “vendido”, de manera más o menos sutil, por el dinero de las subvenciones, en vez de oponerse radicalmente a las mencionadas asignaturas; en parte por los propios padres, que no han querido, en muchos casos, objetar o desobedecer civilmente ante semejante imposición ideológica, por comodidad y/o por no condicionar el futuro de sus hijos. Y, aunque no esté muy bien decirlo por mi parte, tengo incluso mis dudas sobre si la propia jerarquía eclesiástica en España no ha “pecado” un poco de falta de contundencia a la hora de insistir en que los católicos debíamos objetar o desobedecer civilmente, si fuera preciso. Quizás debía habernos recordado aquellas palabras de los Hechos de los Apóstoles, que tantas veces olvidamos: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”, y también éstas otras del Apocalipsis: “Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero como eres tibio, es decir, ni frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca”.

  4. Javier

    Para mí el statut es nulo de pleno derecho. Traerá problemas.

    Un abrazo.

  5. El PSOE es un partido que impedirá cualquier acción tendente a combatir la tiranía, es decir, siguió cediendo ante la ETA a pesar de las manifestaciones, no dejó que se supiese nada del 11M a pesar de que hubo movimientos que lo pedían e hizo oídos sordos a las manifestaciones contra el aborto.

    El PP tiene esa tibieza que dices, no creo que ponga palos en la rueda en la investigación que hagan del 11M, y en los otros temas para los que pides la colaboración ciudadana, si ésta es masiva, a diferencia del PSOE sí creo que tal vez se movilicen a favor de lo que pide la mayoría.

  6. Lamento que se me haya entendido mal. No entiendo por rebelión cívica que simplemente se convoquen manifestaciones y concentraciones. Entiendo como tal que los ciudadanos tomen conciencia de su papel en la democracia, y que participen y se comprometan en su defensa, no sólo manifestándose, sino también manifestando su opinión por otros medios. Si en España estamos como estamos es, en buena medida, por el pasotismo mayoritario de la población.

  7. juanjo

    En mi humilde opinion, no es apropiado que uses esa banderapara esta noticia.

    LO LOGICO ES QUE ELLOS LA USEN RETORCIENDO LA HISTORIA Y COLOCANDOSE COMO VICTIMAS DE UN abuso, que sin duda no es tal.

    Por cierto os recomiendo la serie John Adams, vereis esa bandera y muchas mas y entendereis en gran medida la grandeza de EEUU por el amor a la patria de sus Padres Fundadores.(importante en Version Original, la version es castellano es una aberración)
    (http://www.mejorenvo.com/descargar-serie-9626-10139.html)

    Luego echad un vistazo a la vida de , Negrin, Largo Caballero, Pablo Iglesias, Sabino Arana, Blas Infante y Francesc Macià, Lenin, Stalin, Pol-Pot, Ho Chi Ming, Mao, etc. y VOMITAREIS

  8. Pues yo creo que es muy apropiada, si tenemos en cuenta que ahora mismo España se debate en un problema surgido por el pisoteo de las libertades individuales por el intervencionismo más atroz, y de esto Cataluña es un clarísimo ejemplo.

  9. ONNIVIGO

    La herramienta para activar esa rebelión ya la tenemos: el voto. Lo que pasa es que hasta los que tienen una visión más crítica con la situación político-social que padecemos, a la hora de usarla, optan por la alternativa, en mi opinión, equivocada.
    Solo cuando el PSOE y el PP pierdan un porcentaje importante de esos 20.000.000 de votos que se reparten, empezarán a producirse cambios en el sentido que apuntáis.
    Opciones hay, y no estoy hablando del voto en blanco, la abstención o del voto nulo. Estas no valen para nada. Me estoy refiriendo a fuerzas políticas que es necesario emplearlas como herramienta de mensajería para enviar nuestras demandas a los dos partidos mayoritarios.
    El Partido Republicano Nacional podría ser una opción, y tiene un concepto de la nación española que ya querrían para ellos los dos grandes. O no. Así nos va.
    Yo no soy republicano, pero tampoco soy monárquico. Ahora bien, visto el papel desempeñado por La Corona en asuntos tan escandalosos como el 11M o el caso del Estatut, me estoy replanteando muchas cuestiones al respecto.
    UPyD es otra opción. Es la única fuerza que aboga abiertamente por una modificación sustancial de la Constitución, pero claro, no tiene los votos necesarios como para forzar siquiera el debate parlamentario.
    Termino. Blogs como este, con su red de enlaces hacia otros, tienen que decantarse abiertamente por esta filosofía. Tiempo hay para correr la voz.
    Si el PSOE y el PP no pierden el poder, nada cambiará. O si, pero en la dirección que estamos sufriendo.

  10. Bendita ingenuidad la de quienes piensan que una rebelión cívica se inicia votando una vez cada cuatro años. Me parece un chiste malo, vamos.

  11. Ejemplo de rebelión cívica: el boicot a los patrocinadores de programas que en horario infantil introducen contenidos para adultos o por lo menos, no apropiados para los chavales. Creo que así lo hicieron con «El diario de Patricia» o «A tu lado», ambos programas de TELAHINCO. Surtió efecto y la cadena tuvo que envainársela.

    El problema es que, así como el interés de los menores es una cuestión muy clara, no lo es tanto la situación política o, por mejor, decir, «a quién ponemos si quitamos lo que hay». Es decir: ¿qué hacemos cuando TODOS los políticos se ponen de acuerdo para seguir con la mamandurria? La presente época empieza a desprender un tufo hediondo a la Primera Restauración: Cánovas y Sagasta (depauperados, claro), el turnismo de partidos, el sistema caciquil (tan vivo en Galicia entonces y ahora)… en fin, todo aquello que andando el tiempo acabó explotando en la Guerra Civil.

    De ahí surge otro problema: la pedagogía. ¿Cómo haces entender esto a una ciudadanía educada para ser estabulada o, cuando menos, que «deja la política para los políticos»? Tendríamos que aprender la lección y no repetir la historia.

    No sé. ¿Cómo lo veis?

    Saludos,
    Aguador.

  12. ONNIVIGO

    Llámalo ingenuidad si así lo crees Elentir.
    Yo estoy proponiendo una alternativa que está ahí pero aún no se ha probado, por lo tanto, desconocemos el resultado.
    Sin embargo tu postura no es nueva –“No entiendo por rebelión cívica que simplemente se convoquen manifestaciones y concentraciones. Entiendo como tal que los ciudadanos tomen conciencia de su papel en la democracia, y que participen y se comprometan en su defensa, no sólo manifestándose, sino también manifestando su opinión por otros medios. Si en España estamos como estamos es, en buena medida, por el pasotismo mayoritario de la población.”- y el resultado ha sido prácticamente nulo. ¿De qué han servido los 4.000.000 de firmas recogidas por el PP en contra del Estatut? ¿De qué han servido las manifestaciones en contra de la ley del aborto? ¿Qué resultado han dado las manifestaciones en contra de la negociación con ETA? ¿De que sirven los miles y miles de Cartas al Director que se publican a diario en la prensa denunciado la cleptocracia que nos gobierna? En fin, para que seguir. Sobran ejemplos de concienciación ciudadana puestos en práctica pero que no cambian nada. ¿Por qué? En mi opinión: sencillamente por que las fuerzas políticas que nos manejan administran 20.000.000 de votos seguros. Si no conseguimos restarles un porcentaje importante de esos votos asegurados votando a otras fuerzas nada cambiará. O si, y como dije en la entrada anterior: “en la dirección no deseada”.
    La abstención, el voto en blanco o nulo no sirven para nada.

  13. A ver si lo entiendo, Omnivigo: según tú, no sirve de nada movilizar a millones de personas y concienciar a la sociedad en torno a determinados valores, dando un vuelvo en la opinión pública. Según tú, lo que sirve es votar a partidos, o más bien, a grupúsculos que durante años han sido incapaces de conseguir no ya un solo diputado, sino siquiera un solo concejal.

    Vamos, que según tú ese vuelco en las urnas se producirá porque sí de un día para otro, sin que haya una previa sensibilización social.

    Desde luego, insisto: bendita ingenuidad la tuya.

  14. ONNIVIGO

    Lo que yo quiero decir es que de poco vale concienciar a la ciudadanía si al final esta termina votando a los mismos de siempre, y lo peor es que saben que lo va a hacer.
    Trato de decir que hay que dar un golpe en la mesa y atreverse a utilizar el voto de censura, que en mi opinión es votar a otras fuerzas y no a las mismas de siempre. Demostrarles que nuestro voto no es cautivo y que estamos dispuestos a cambiar a lo que sea por evitarles a ellos.
    La concienciación o sensibilización social es necesaria, claro que si, pero después de tanta concienciación y el resultado que ha dado, es necesario aportar algo nuevo a la estrategia.

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