Monção, la ciudad de los gatos

Ayer estuve con mis hermanos en la histórica villa de Monção, una de las ciudades fortificadas que hay en la orilla lusa del Río Miño, testigo de épocas en las que la rivalidad entre España y Portugal se libraba de formas más despiadadas y sangrientas que con un partido de fútbol. Podéis ver aquí las fotos que hice.

Además de sus grandes murallas -a su lado, las de la vecina población española de Salvatierra de Miño parecen enanas-, me sorprendieron dos cosas de Monção: la abundancia de edificios históricos abandonados y casi ruinosos (si fueran reconstruidos, esta villa no tendría rival en belleza en toda esa comarca), y el gran número de gatos que la habitan, muchos de ellos callejeros. Ya tenía un buen recuerdo de dos excursiones que hice en bicicleta por la estupenda ruta ecológica que tiene este municipio, que lleva hasta la impresionante torre medieval de Lapela entre frondosos bosques, pero desde este sábado, para mí, Monção se ha convertido en la ciudad de los gatos.

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