El último libro de la librería Michelena

El 9 de marzo de 1981 abrió en pleno centro de Pontevedra, cerca de la Iglesia de la Peregrina, la librería Michelena. En mis estanterías hay no pocos libros salidos de allí: creo que el último que compré en ella fue el primer volumen -en pastas rojas- de los cuentos de Lovecraft. Recuerdo esa librería siempre repleta de libros por doquier; era la única de Pontevedra, de hecho, que sólo vendía libros (otras combinaron ese negocio con el de papelería). He escrito “era”, porque Michelena no resistió la fuerte caída de ventas a causa de la crisis. El pasado 30 de junio, a las ocho y media, cerró sus puertas para no volver a abrirlas.

Ayer mi familia y yo, de paso por Pontevedra, fuimos a visitar ese rincón donde la imaginación y la curiosidad se daban cita a diario, perdiéndose entre miles de páginas. Como un fantasma en medio de la noche, las estanterías de Michelena estaban iluminadas, pero vacías. O casi. En ellas, tras un letrero de despedida, descansa un último libro solitario, dirigido a niños de 0 a 3 años, es decir, a los que ya no conocerán las estanterías repletas de Michelena. El título de esa obra de la escritora belga Jeanne Ashbé podéis verlo pulsando aquí para ampliar la imagen.

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Comentarios (Blog):

  1. Esta puñetera crisis está haciendo desaparecer hasta pedazos de nuestra vida. :muytriste:

  2. Una pena pero magnífico enfoque el tuyo. Los dueños de la librería muestran un elegante sentido del humor ante la adversidad. Dejar allí ese libro de despedida es todo un gesto.

  3. “Motivos para creer”

    Manda c*jones…

  4. eos

    Es triste que hayan tenido que cerrar…

  5. José Benito

    Siento que hayan tenido que cerrar, aunque tampoco hay que ser tan pesimistas. Esperemos que haya sido porque hayan encontrado un negocio mejor que hacer, en estos tiempos de cambio en que el libro como soporte físico está teniendo tanta competencia.

    Recuerdo cuanto se inauguró esa libreria, que se rumoreaba (no sé si pasará de leyenda urbana, o si será cierto) que quienes la abrieron (unos muchachos jóvenes en aquellos tiempos) lo hicieron con el dinero que les había tocado en una quiniela.

    En fin, que es una pena para quienes nos gusta entrar en las librerías, ver y comprar libros de vez en cuando, pero les deseo a los dueños toda la suerte posible en las nuevas aventuras que emprendan a partir de ahora.

  6. D45

    Pues mira, por la zona por donde vivo ha cerrado casi todo lo que había, así que puedo decir que la mayoría de las tiendas que he visitado o las que han significado algo para mí han cerrado todas, sobre todo en estos dos años, que han cerrado la gran mayoría. Ahora hay que caminar mucho más para ir de compras cuando antes todo estaba aquí cerca.

    Saludos.

  7. José Benito, han tenido que cerrar porque la venta directa de libros ha bajado un 25%, y la venta a instituciones un 60%. Las librerías ya lo tenían complicado para mantenerse abiertas ante Internet, la crisis está siendo su tiro de gracia.

  8. Óscar

    Una despedida sencilla como la de un niño. Sentida como la de un sueño que fue y ya no es. Y elegante, como la de un hidalgo al que le saquean la biblioteca. Podemos hacer poco para salvar este tipo de establecimientos, pero con cada uno que cierra se nos va un pedazo de nosotros mismos

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