Ricardo Galli, Twitter y la censura

El creador de Meneame.net defiende hoy desde El Mundo la nueva política de censura de Twitter. Según Ricardo Galli, «Twitter, como cualquier empresa, debe acatar las leyes y decisiones judiciales de los países donde tenga sedes o empleados». A esto añade: «No es cuestión sólo de lejanos países sin libertad de expresión». Es más: llega a afirmar que muchos usuarios de Twitter que se han sumado al hashtag #TwitterBlackout «están protestando porque Twitter se comprometió a minimizar los efectos de la censura».

Los argumentos de Galli son muy curiosos. Para empezar, llama «minimizar los efectos de la censura» a aceptar la censura estatal de determinados países en los que Twitter no tiene ni sedes ni empleados. El único riesgo que corre Twitter en determinados países es que el acceso a esa red sea bloqueado por no respetar los abusivos requisitos que imponen sus leyes, leyes que en países como Arabia Saudí, China, Pakistán, Irán y otros no tienen por objeto salvaguardar la libertad de expresión, sino cercenarla.

Pondré un ejemplo: mi blog se puede leer desde cualquier lugar del mundo… salvo en Birmania, según me comunicó un lector que viajó a ese país en 2010. Mi participación en octubre de 2007 en una protesta contra la dictadura birmana llevó a ese régimen a bloquear el acceso a Contando Estrelas (igual que el de los otros miles de participantes, supongo). ¿Qué debería haber hecho yo, según Galli? ¿Bloquear el acceso a los birmanos a todo artículo crítico con esa dictadura, a fin de no perder lectores en ese país? ¿Habría dicho Galli que con eso mi intención hubiera sido «minimizar los efectos de la censura»? Pues no: de hacerlo habría colaborado con la censura de una de las peores dictaduras del mundo.

En el caso de Twitter, el anuncio de nuevas medidas de censura conocido anteayer se produce después de unos hechos que nos invitan a no pensar en la casualidad. El mes pasado saltaba la noticia de que un príncipe saudí ha invertido 300 millones de dólares en Twitter tras «varios meses de negociaciones». Se da la circunstancia de que en agosto de 2010 Arabia Saudí bloqueó el Blackberry Messenger, una medida que dos meses después copiaban los Emiratos Árabes Unidos. A esto hay que añadir que un día antes de su anuncio de nuevas medidas de censura, Twitter daba a conocer que habrá nuevas versiones de su web en árabe (idioma hablado precisamente en Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, además de en dictaduras como Sudán o Siria), persa (lengua oficial de Irán, país sometido a una dictadura islamista), hebreo y urdu (idioma oficial de Pakistán, país donde existen fuertes restricciones a la libertad religiosa). A lo mejor Galli cree en este tipo de casualidades. Yo no.

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Comentarios (Blog):

  1. Por supuesto que no se puede creer en esa casualidad.
    Los árabes invierten millones de dólares en medios de comunicación. Desde el 2002 (fecha que yo tengo constancia) Prisa está controlado por dinero árabe, y se notan las consecuencias.
    Si la memoria no me falla, las reticencias de los medios de comunicación europeos a dar noticias fidedignas de lo que sucede en esos países realmente y en la propia Europa está directamente relacionada con las inversiones procedentes de empresas financieras con sede en Kuwait pero que actúan como meros representantes de sus clientes.
    La última cifra que he llegado a conocer, asciende al 35% de inversión árabe en medios de comunicación en Europa. ¡Una barbaridad!
    Precisamente internet es lo único que nos queda libre y ya piensan cargársela también

  2. Yo no sé qué pensar.

    Por un lado te leo y te doy toda la razón, aparte de ser lo primero que yo pensé.

    Por otro lado hay que comparar con lo que hasta ahora había, y según parece hasta ahora ante una petición de eliminar twits molestos se eliminaban por completo y en todo el mundo. De ser así (cosa que desconozco ya que una cosa es que lo afirmen y otra que sea cierto) por poco que nos guste una eliminación local siempre sería menos mala (no digo mejor, digo menos mala) que una global, y será mejor un cartel de «censurado» que el simple desvanecimiento.

    O dicho de otra forma: ¿puede ser que hayamos pasado de lo malísimo a lo simplemente malo y estemos criticando el cambio?

  3. Hasta ahora no tengo la menor noticia de que Twitter haya censurado, por ejemplo, contenidos que vulneraban las leyes restrictivas de ciertos países islámicos, así que el argumento que apuntas no me vale. Desde luego, esa censura es la que se va a dar ahora en Twitter, aceptada por la propia compañía. Censura que podrá consistir en impedir contenidos religiosos que contravengan la ley islámica o vete a saber qué…

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