La demagogia introduce a los totalitarios en los muros de la democracia

La democracia y el nuevo auge populista: se repite el episodio del Caballo de Troya

«El caballo estaba en pie, y los teucros, sentados a su alrededor, decían muy confusas razones y vacilaban en la elección de uno de estos tres pareceres; hender el vacío leño con el cruel bronce, subirlo a una altura y despeñarlo, o dejar el gran simulacro como ofrenda propiciatoria a los dioses». Con estas palabras el griego Homero describió en el VIII Canto de «La Odisea» el fatal debate que culminó con los teucros metiendo al enemigo dentro de las murallas de Troya, en uno de los episodios más famosos de la mitología helénica.

Me he acordado de ese episodio al ver lo que está pasando en algunos países de Europa, en especial Francia y Grecia. Estas últimas semanas se ha hablado mucho de los resultados cosechados por el Frente Nacional francés, al que El País hacía guiños el año pasado (fascinado por la deriva laicista y abortista de Marine Le Pen) y que ha facilitado la vuelta al poder del Partido Socialista en ese país después de 17 años. Estas últimas horas también se está hablando mucho de los 21 diputados obtenidos ayer por los neonazis de «Amanecer Dorado» en Grecia (la lectura de su blog pone los pelos de punta). De lo que no se habla tanto es del auge del Partido Comunista Griego, que ha estado muy implicado en los violentos disturbios provocados por la extrema izquierda helena con la crisis y los recortes como pretexto. También ha sido destacable en Francia el ascenso del Frente de Izquierda, una coalición entre el Partido Comunista Francés y otras formaciones de ultraizquierda, pero sobre esto apenas se ha hablado en España. Aquí mismo en las últimas Elecciones Generales una formación de extrema izquierda, Izquierda Unida, consiguió 8 diputados, y en las recientes Elecciones Andaluzas IU se ha convertido en la llave para que el PSOE pueda gobernar.

El auge de los totalitarios, sean del tipo que sean, siempre es una mala noticia, pero ante ella no podemos limitarnos a adoptar un gesto de escándalo. Si los extremistas viven un momento de auge no sólo es por ese latiguillo del «fracaso de los partidos tradicionales», que es lo que suele alegarse en estos casos. Uno no vota a un totalitario porque se haya cansado de votar a partidos moderados o porque éstos hayan cosechado un fracaso al atajar la crisis. Antes bien, la razón del auge populista es que muchos de esos partidos moderados han apostado por políticas liberticidas y demagógicas. La crisis ha puesto de moda el viejo argumento de consolidar la seguridad a cambio de ciertos recortes en libertades y derechos fundamentales. Ésa es la base, sin ir más lejos, del Estado del Bienestar, un modelo socialdemócrata no sólo defendido por la izquierda, sino también por buena parte de la derecha. Por otra parte, tanto la derecha como la izquierda moderada no han hecho ascos a aliarse con partidos nacionalistas que defienden propuestas excluyentes y no pocas veces xenófobas. En España el PSOE ha flirteado durante años con partidos nacionalistas como el BNG, el PNV o ERC, e incluso ha permitido la vuelta a las instituciones de los testaferros políticos de ETA. A su vez, el PP sigue flirteando con los nacionalistas de CiU, cuyas propuestas insolidarias y demagógicas está asumiendo sin pestañear.

Todo esto nos conduce a lo que ya vivió Europa en la primera mitad del siglo pasado, cuando la democracia cayó bajo el peso de la demagogia. Fueron muchos de los que se decían demócratas quienes empujaron hacia el interior de las murallas de la democracia ese Caballo de Troya plagado de discursos populistas, medidas liberticidas y argumentos demagógicos que sirvieron de abono a los totalitarios. Ahora que vivimos un nuevo auge populista, ¿los partidos democráticos tomarán medidas serias y firmes para consolidar las libertades, o elegirán sepultarlas en aras de la seguridad para apaciguar a los totalitarios? Si quieren saber en qué acaba la segunda opción, revisen los libros de historia.

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Comentarios (Blog):

  1. Es que cuando en los partidos (básicamente) democráticos acaba no habiendo principios, lo único que se consigue son malos finales.
    Interesante y oportuna reflexión. Enhorabuena.
    Un saludo.

  2. Cirilo

    Es lamentable ver como los sectores más iletrados del vulgo se ven fascinados por los gritos sin sentido de IU, Amanecer Dorado y demás roña de izquierdas.

    Lo único que podemos hacer contra ellos las personas honradas es organizarnos en grupos de autodefensa. Hemos de confrontar una violencia racional a la violencia irracional de los totalitarios de izquierdas.

    Ya no nos queda otro camino.

  3. Cirilo, quien tiene que poner coto a la violencia de los ultras, sean del signo que sea, es la Policía que para eso está. Lo de la «violencia racional» no sé qué es lo que significa, pero no me gusta como suena.

  4. Luis Carlos

    Somos como Casandra en Troya, sabemos lo que va a pasar pero no nos creen. ¿Qué podemos hacer? Primero hay que educar y concienciar para tener una visión crítica de los políticos sin prejuicios y tópicos. Del mismo modo que es peligroso la ingenuidad de creerse unos santos, pero tampoco resignarse y pensar que como ninguno se salva y todos están podridos apenas da igual quien gane.

    Hay que lanzar el mensaje de que a nuestros gobernantes los observamos con lupa, que sabemos lo que queremos y lo que no.

    Precisamente el auge del populismo es porque la gente se deja llevar por el corazón y no por la cabeza.

  5. En el Canto XI de la Odisea, el protagonista Odiseo explica a Aquiles cómo su hijo Neoptólemo, dentro del caballo, «acariciaba el puño de la espada y la lanza que el bronce hacía ponderosa, meditando males contra los teucros» (inmortal traducción de Segalá). El Libro II de la Eneida aporta un descripción emocionante de todo el relato, comenzando por la admonición de Laocoonte.

  6. Cirilo

    El mejor ejemplo de violencia racional contra violencia irracional es el final de la película «Perros de paja», de Sam Peckinpah. También las recientes luchas entre judíos y palestinos son ejemplo de ello.

    Como se ha visto en Grecia, el estado y la policía ya no puede defendernos de unas hordas a las que alimenta el odio y la demagogia. Yo vivo rodeado de gente de extrema izquierda, y sé que así no se les puede parar. Si en 1933 los ciudadanos honrados se hubieran alzado contra los nazis, millones de personas no hubieran muerto.

    Pero vamos camino de repetir los errores del pasado.

  7. En la Alemania de los años 30 todos los grandes partidos, menos el Zentrum, tenían sus propias milicias. Los del SPD tenían en Reichsbanner Schwartz-Rot-Gold, los comunistas el Rotfront, y los nazis las SA. Y ya ves cuál fue el resultado. Lo que tenía que haber hecho el Estado es actuar con firmeza contra los violentos, cosa que no hizo.

  8. pacococo

    En la alemania de los años 30 ganó el partido socialista nacional y acabó haciendose con el poder absoluto porque los demás partidos eran una colección de corruptos sin ideas.

    Si en grecia ha ganado los extremistas es porque los partidos clásicos ni eran democratas ni eran decentes. Si en Francia subió el FN es porque los partidos mayoritarios no han sabido hacer lo que la gente pedía y además tampoco han demostrado la debida honrades.

    Y si aquí las cosas derivan alos extremos será porque ni el psoe ni el pp se merecen que nadie les vote, porque promenten una cosa y hacen lo que quieren y puestos a tener unos tiranos, que haya veridad.

  9. Cirilo

    Conozco la historia de la ascensión de los nazis, y comprendo tu opinión.
    Pero los ciudadanos honrados no movieron un dedo cuando se empezó a cercenar las libertades y a poner en marcha los planes xenófobos. En todo caso aplaudieron a los nazis, porque acabaron con las milicias de los otros partidos, en especial las de los comunistas. Pero olvidaron que el nacionalsocialismo era eso, otra forma de socialismo.

    A un nazi o un comunista no le puedes parar con palabras bonitas. Si se meten en tu casa, tienes que luchar contra esa plaga, por mucho que rechazes la violencia. Y nuestras democracias están tan debilitadas como la República de Weimar; ya no pueden hacer nada.

    Tampoco es cuestión de salir a la calle y pegarle a todo el mundo. Pero creo que los defensores de las libertades deberíamos estar preparados y organizados para defender nuestros derechos, si alguien quiere privarnos de ellos.

  10. Juana de Arco

    Cirilo. Cierto lo que dices, pero de entre casi 42 millone3s de españoles ¿no hay «arrestos» para crear un partido como Dios manda?. Las movilizaciones no funcionan, funciona una oposición que lleve en su programa lo que la izquierda no tiene, y lo que la llamada «derecha» tampoco tiene.

    Te garantizo que un programa y unos politicos firmes y con valores, se llevaria una mayoria absolutisima.

    La «derecha»del siglo XXI contiene la ideología socialista, comunista y otros «istas», «icos» e «is», es decir, aún peor. Y lo estamos viendo en España.

  11. Cirilo

    No es cuestión de arrestos, es cuestión de sentido común.
    Creo que quienes tienen que gobernarnos han de ser tecnócratas o administradores de recursos con una solvencia garantizada, no el que más grita o engaña, como ahora.

    También puede que ayudase el que nuestros políticos, antes de presentarse a presidente, tuviesen que pasar un examen en el que se les evaluara sus conocimientos en economía, leyes e I+D. Claro que el problema iba a ser entonces quien pone las preguntas del examen.

  12. Estoy de acuerdo con POSODO, el tema es preguntarnos en que manos estamos a nivel europeo y concretamente aqui, donde un elemento como Rubalcaba, despues de lo vivido, sigo dando consejos y tras lo de Andalucia, que se puede esperar.

    Saludos desde LA CORRUPCIÓN QUE NOS INVADE

  13. Juana de Arco

    Cirilo. Un «tecnocrata» no puede, ni debe, ni podemos tolerar que nos gobierne, sería un tremendo daño para nuestro país.

    El «tecnocrata» solo podemos dejarlo como administradoe en Economía y supervisado por los politicos.

    Tener un «tecnocrata» como gobernante nos hunde en la miseria más absoluta de sociedad a nivel ético y moral.

    De hecho «tecnocratas» es lo que es Rajoy y su banda, olvidando que SOLO tiene obligaciones para servir a los ciudadanos en lugar de a los magnates bancarios y demás caterva.

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