Un hacker es acuchillado y los del 15M le acusan de ser un policía infiltrado

Izquierda y violencia: cuando los agredidos siempre son sospechosos

En febrero lanzaron el bulo de que la Policía había agredido a un ciego que resultó no ser ciego: los progres vendieron que la porra que el individuo le había arrebatado a un policía antidisturbios era un bastón de invidente.

Unos días después, tras la agresión a un equipo de Intereconomía TV, los progres interneteros se inventaron que los agresores eran actores para acusar a dicha cadena de inventarse la agresión. Ahora a los del 15M han acusado sin más de ser un policía infiltrado a un hacker herido a navajazos por un manifestante en Sol.

En el caso del 15M, además, llueve sobre mojado: cuando ese movimiento echó a andar el año pasado lo hizo entre una catarata de actos de violencia contra distintos medios. Ante esas agresiones, los medios de izquierda que apoyaban a los «indignados» callaron como tumbas, y entre los seguidores del 15M no faltaron las más variadas justificaciones de las agresiones: la más frecuente, acusar a los agredidos de «manipular» (por lo visto la izquierda más panfletaria se cree la repanocha del rigor informativo y de la objetividad y considera que quien no se ajuste a sus cánones merece que le den una patada o le rompan los dientes).

En fin, cada vez es más evidente que el sentido de la democracia y del diálogo de una parte significativa de la izquierda española es equiparable al de los nazis griegos de «Amanecer Dorado». Igual que ellos, se creen superiores a los que no opinan igual e incluso se creen con derecho a corregir al discrepante a base de leña, o al menos creen que si alguien padece una agresión a manos de izquierdistas será por ese asqueroso argumento de algo habrá hecho o por la manida explicación de que estaba provocando. O simple y llanamente, se le cuelga al agredido el sambenito de fascista -aplicable lo mismo a verdaderos fascistas que a católicos, providas, liberales, conservadores o demócratacristianos- y ya está. El caso es evitar condenar la violencia de sus camaradas siempre que sea posible, incluso a costa de señalar a los agredidos como los culpables por los más pegrinos motivos, porque para la izquierda condenar su violencia implica reconocerla y perder ese inmerecido aire de superioridad que se viene gastando desde hace ya demasiado tiempo.

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(Foto: Quico Alsedo / Elmundo.es)

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Comentarios (Blog):

  1. atroma

    Es que izquierda y violencia deberían ser sinónimas. Puesto que sus fundamentos se sustentan en quitar al ciudadano parte del fruto de su trabajo para repartirlo según les plazca. Y eso no se puede hacer de otra manera más que bajo el sometimiento.

  2. Forma parte de su sistema de propaganda intentar siempre darle la vuelta a los hechos para que ellos resulten ser las víctimas y no los agresores. Lo malo es que esa estrategia les suele funcionar con la gente que no se molesta en leer más allá de los titulares.

  3. pacococo

    Esto es lo de siempre. Cuando están en minoría, son muy buenos ciudadanos, demócratas impecables y demás. Cuando pillan un poco de poder muestran lo que son en realidad. Y no son los únicos, hay otros grupos más peloigrosos que hacen lo mismo, simepre dando la lata con la paz y la tolerancia, pero cuando se sienten fuertes te cortan el cuello.

    Pero lo malo no es esta gente, lo malo son los que mandan que les permiten a esta gente que hagan lo que quieran. Antes fue el inspector de nubes y ahora estos, que mucho amenazar pero les han ocupado Sol y han sido incapaces de impedirlo. La próxima será grandiosa. Y no será mas porque los perroflautas se han desprestigiado ellos solos.

    Y como los que mandan no son tontos (inteligentes tampoco) yo pienso que hay un cierto acuerdo entre los protestones y el gobierno de turno. Tal vez por quello de crear tensión, que decía aquel amigo de los pájaros.

  4. Sir Ewan de Griff

    Es increible la facilidad que tienen los izquierdistas para la simplificación. Para ellos, el término facha o fascista parece bastar para toda la drecha, aun cuando esta englobe personas que van desde la persona más centrista del PP hasta el falangista que canta Cara al Sol. Parecen propias de una dictadura.

  5. Pregunta. ¿El navajazo es «justificado», si el agradido es policía, saltimbanqui, vendedor de cupones o medio pensionista…?

  6. Ésa es la idea que parecen vender los «indignados». Aquí en Vigo se manifestaron gritando «la Policía tortura y asesina». No te digo más.

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