Yo soy sobrino de uno de esos ‘monstruos’ a los que desprecia la progre Rosa Regás
El anuncio del Ministro Gallardón de la abolición del aborto eugenésico -una aberración moral dentro de otra- está haciendo que no pocos partidarios del aborto muestren su rostro más ruin y despiadado. Uno de los ejemplos más escandalosos ha sido el insultante artículo publicado anteayer por Rosa Regás en un blog de Elmundo.es. La escritora, que es todo un icono de la progresía, llama dos veces “monstruos” los niños no nacidos que se librarían de ser matados y descuartizados si se cumple el anuncio del Ministro.
El aborto eugenésico en España tiene entre sus víctimas más conocidas a los niños con síndrome de Down, es decir, personas como el más joven de mis tíos, que nació con ese transtorno genético. Rosa Regás opinará que mi tío es un monstruo, pero yo nunca le he visto a él proponiendo matar a nadie, menos aún matar a alguien por ser diferente. No le imagino proponiendo tal monstruosidad, porque mi tío es una magnífica persona. Siempre digo que conocerle ha sido como conocer a un ángel de carne y hueso. En vida de mis abuelos -que en paz descansen- fue sin duda, de todos sus hijos, el que más cariño les dio. Mis abuelos eran de ésos que Regás llama “ultra católicos” y “retrógrados” porque nunca pensaron en matar a mi tío antes de su nacimiento. Al contrario: no dudaron en sacrificar comodidades para colmarle de amor y de atenciones, y vivieron con él días muy felices. Me pregunto si será por eso que Rosa Regás muestra tal desprecio hacia ellos sin haberles conocido siquiera.
Posiblemente el precioso ejemplo que dieron mis abuelos le provocará arcadas a una persona con una brújula moral tan atrofiada como la de Rosa Regás. Obvia decir que entre una persona tan adorable como mi tío y una escritora que insulta a los discapacitados y les desea la muerte, lo más parecido que hay a un monstruo no es precisamente mi tío. Eso sí, yo no le deseo la muerte ni siquiera a quien llama “monstruos” a las personas tan buenas como mi tío, a quien considera que mi tío por ser como es tenía menos derecho a vivir que el resto de los seres humanos. Me niego a pensar que las vidas de otros son prescindibles o que no merecen ser vividas. Me niego a ser tan ruin como Rosa Regás.
Por cierto, me ha llamado mucho la atención ver que la escritora habla de la “tragedia de un hogar con un hijo en esas condiciones”. Yo he tenido experiencia directa de lo que es un hogar con una persona con síndrome de Down y no veo la “tragedia” por ninguna parte. Antes bien, mi tío es una bendición. Tragedia sería tener a un familiar con una forma de pensar tan detestable como la de Regás, una persona que arrastrase el apellido familiar hasta las cotas más profundas de la inmundicia moral con sus insultos a los discapacitados.
Dicho sea de paso, el artículo de Regás es un monumento la mentira y a la propaganda más rastrera, con un fin mal disimulado: destruir todo resto de empatía hacia los discapacitados en edad prenatal para justificar su eliminación al amparo de una ley injusta y perversa. Para disfrazar tan miserable forma de pensar como algo respetable y hasta incuestionable, la escritoria la identifica con una falsa unanimidad: “La inmensa mayoría de los españoles se ha mostrado contrario a ella”, dice sobre la nueva ley anunciada por Gallardón. ¿Y cuándo lo han hecho? Desde el anuncio del ministro la única movilización abortista sólo reunió a un centenar de personas; nada comparable, ni de lejos, con los muchos miles de personas que nos manifestamos estos últimos años contra los planes abortistas de Zapatero, y con la mayoría absoluta de votantes que apoyó al PP en noviembre. Claro que a lo mejor cien abortistas es lo que Regás entiende por “inmensa mayoría de los españoles”… Cosas veredes.
Es más: a quienes reividicamos el derecho a la vida de esos discapacitados Regás nos tacha de “ultra católicos” y de “retrórgrados” e incluso nos alinea con los “fascistas”. Es el recurso habitual que usan los partidarios del aborto para machacar a martillazos cualquier intento de cuestionar su aberrante tesis de que ciertos seres humanos no merecen vivir (o incluso ni siquiera son humanos y se merecen, antes bien, ser llamados monstruos). El caso es que cada vez hay más gente dispuesta a cuestionar un discurso tan irracional, cruel e inhumano como el de los defensores del aborto. Sin ir más lejos, la Federación Española de Síndrome de Down y la Confederación Española de Organizaciones en favor de las Personas con Discapacidad Intelectual figuran entre los colectivos que han aplaudido el anuncio de Gallardón, pues denuncian que la actual regulación del aborto, que otorga un plazo extra para liquidar a los niños discapacitados en edad prenatal, colisiona con la Convención de Naciones Unidas sobre Discapacidad, cuyo Art. 4 obliga a: “Tomar todas las medidas pertinentes, incluidas medidas legislativas, para modificar o derogar leyes, reglamentos, costumbres y prácticas existentes que constituyan discriminación contra las personas con discapacidad”.
Pero lejos de buscar recursos argumentales mejores -quizás porque no los hay para defender lo que la escritora defiende-, y no conforme con insultar a los discapacitados y con valerse de los más sucios recursos de propaganda para defender el aborto eugenésico, Regás también echa mano de la calumnia contra quienes no opinamos como ella. Nos acusa, sin más, de ser “los mismos que durante veinte siglos han vivido de privilegios y riquezas, de matanzas y guerras” (yo tengo 36 años, así que me pregunto cómo pude vivir nada de eso hace 20 siglos). Tras imputarnos gratuitamente y con toda ligereza una serie de crímenes que no hemos cometido, Rosa Regás también acusa a los que defendemos el derecho a la vida de “ejercer en el mundo entero el macabro camino de la marginación, la tortura y la muerte”… y eso lo dice tras insultar a los niños discapacitados en edad prenatal y sugerir su eliminación. Desde luego, esta escritora le da un nuevo sentido a la palabra cinismo.
Para terminar, quiero dirigir una pregunta a los que han provisto los medios para que Rosa Regás ofenda de forma tan miserable a quienes tienen el mismo derecho a la vida que cualquier otro: ¿El Mundo y Pedro J. Ramírez creen que una señora que insulta a los discapacitados es una firma de prestigio que merece escribir en ese periódico? Si lo creen, díganlo, que seguro que muchos lectores se lo pensarán dos veces antes de volver a comprar ese periódico, suscribirse a Orbyt o visitar Elmundo.es. Es una vergüenza que en uno de los periódicos digitales españoles con mayor audiencia se lancen esos insultos a los discapacitados y en vez de pedir perdón, Pedro J. se limite a afirmar que en un editorial dijo lo contrario que Regás. ¿Se limitaría a eso si Rosa Regás hubiese llamado “monstruos” a los homosexuales, a los judíos o a los negros? ¿Es que los discapacitados no se merecen respeto por parte de El Mundo?
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La sinvergüenza Rosa Degás insulta a los que tienen Síndrome de Down. ¿Será porque son mejores personas que ella? http://t.co/qdzRdmqF
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Comentarios a esta entrada:
Schwan
Quizá yo sea candidata más que idónea para esa última “solución final” que la señora Regas ha empezado por proponer para personas con discapacidades. Pero, desde luego, desde el fondo de mi alma, sólo siento enorme asco y enorme vergüenza ante personas que son capaces, sin caerseles el lápiz de la mano, de llamar “monstruos” a otras personas que sólo han nacido por un azar genético de manera diferente a ella. ¡Y gracias a Dios que lo han hecho!
Gracias, Elentir.
19:57 | 1/08/12
Pablo
En su columna -lamento mucho que en elmundo publiquen estas cosas-, esta señora pasa a hablar frívolamente del aborto como una cuestión de pobres y ricos, llevando el debate a donde le interesa: el plano político frentista (ni siquiera toca el Derecho, ya no digamos la ética), diciendo que se busca el voto de los “ultra” católicos (doña Rosa, no se puede ser “ultra” católico, o se es católico o no se es). A continuación se mete en la vertiente teológica del asunto (salta de tema en tema en lo que yo denomino “defensa de gato panza arriba”) y dice que hay un debate científico acerca de cuándo empieza la vida (no existe tal debate concerniendo a los humanos) por lo que no puede haber un dogma de fe sobre el tema (?). Por si le interesa, lo que opina la Iglesia es que la vida humana comienza en el momento de la concepción. Sospecho que cualquier genetista está de acuerdo.
La última parte del artículo ya da cosa leerlo: banqueros malvados, orcos, etc. A esta señora se le va un poco el control de las teclas.
21:11 | 1/08/12
pacococo
Por tanto nos quedamos sin saber los verdaderos pensamientos de toda esa cuadrilla de opinadores profesionales y de directores de periódicos y de políticos que dicen cosas y no se sabe si saben lo que dicen.
El objetivo es disminuir el hambre en el mundo y nada mejor que disminuir los hambrientos. El objetivo a conseguir es que la población mundial no pase de 2000 millones, porque según esasmentes preclaras, el planeta no tienerecursos para tanta gente. Vamos a un mundo sostenible, según nos cuentan, que es el ideal.
Y si de paso se evilece a la población, mucho mejor, así los que manden, tendrán esclavos felices. Y sin duda una de las cosas que más envilece es convertir el mal en bien y dentro de eso, lo que más es matar a un ser humano y considerarlo como un derecho y un bien.
Hace poco tuve que oir uno de los razonamientos más perversos que se puedan hacer, fruto sin duda de lecturas de “pensadores” como la señora que nos ocupa, pues el que hizo el razonamiento no tiene cultura suficiente.
Se quejaba que una señora con cancer no pudiera echar un polvo porque no pudiera abortar. Le insinué que al fin y al cabo estaba enferma y podía refrenar un poco sus ímpetus, pero él insistió que era un derecho inalienable.
Ante ese razonamiento opté por el silencio. Con un cerebro tan lavado no se puede razonar.
Ese es el tipo de maldad que nos han metido, lo malo es bueno y lo importante es el sexo, los demás valores humanos son muy secundarios y prescindibles.
22:07 | 1/08/12
Díaz de Vivar
22:25 | 1/08/12
Sir Ewan de Griff
Por cierto, no volveré a comprar El Mundo, si es que pensaba volver a comprarlo.
1:02 | 2/08/12
fernan
3:36 | 2/08/12
zuppi
“no querer dar vida a quien no podrá disfrutarla”: El aborto no es “no dar vida” sino quitársela a quien ya la tiene. Y el disfrute es algo muy subjetivo que nadie tiene derecho a evaluar por otro.
“A las mujeres que no pertenecen a esta élite no les quedará más remedio que abortar clandestinamente”: Claro, porque el aborto es un imperativo, una obligación, la única solución…
“ventajas para los ricos y especuladores, desventajas para los pobres”: ¿Y para los fetos?
“La inmensa mayoría de los españoles se ha mostrado contrario a ella” “Por esto son muchos los teólogos cristianos y con ellos muchos los colectivos que la rebaten.” ¿Ejemplos, por favor?
“¿no le parece que antes de dar vida a los monstruos debería ocuparse de que no se resquebrajara la dignidad de los vivos, y defender para ellos trabajo, vivienda, educación y sanidad?” Se comenta solo…
8:21 | 2/08/12
JoseAntoniO
Afortunadamente, nos queda el sentido de la crítica.
Gracias, Elentir.
11:45 | 2/08/12
Pedro F. Barbadillo
Te enlazo, Elentir.
http://blogs.periodistadigital.com/bokabulario.php/2012/08/02/p319524#more319524
16:11 | 2/08/12
El inglés
Su praxis es como la paranoia, que tiene sus inductores y sus inducidos. De ninguna manera, sin embargo, prescinde de las creencias, sino que, sencillamente, cambia las cosas en las que se cree. En lugar de adorar a Dios, se idolatra al hombre. Mejor dicho, a las ideas del hombre. Y las ideas del hombre se han convertido en artículos de fe, que no admiten disidentes.
Esto se debe seguramente al hecho de que estas ideas del hombre no tienen como finalidad buscar un sentido al mundo, ni aproximarse a las grandes interrogaciones, – por qué estoy aquí, qué sentido tiene mi vida, cómo debo comportarme para dar sentido a mi vida -, sino que las ideas del hombre se ingenian para alcanzar el poder político y para dominar a sus congéneres. No son maneras de explicar el mundo, sino de controlar el mundo.
Esta ideología, al igual que el marxismo-leninismo del que procede, no tiene como meta explicar el mundo, sino cambar el mundo. Puesto que además reclama para sí la verdad en exclusiva, no tiene más remedio que sostener la mentira a toda costa. La discrepancia se reprime con medios coercitivos. Se sustituye la razón por la intimidación, mediante la marginación social y profesional y la discriminación jurídica. Así, el saber termina por ceder al poder.
Sus inductores son los nuevos sacerdotes quienes, al igual que Lenin, están convencidos que todo aquello que avanza su revolución es bueno y todo aquello que se opone es herejía que debe ser erradicado. Son los únicos en posesión de la verdad, con la misión de cambiar el mundo, lo cual conduce necesariamente a una mentalidad totalitaria, de la que Rosa Regás es, en todas sus manifestaciones, un ejemplo acabado.
Es preciso gritar desde los tejados a Rosa Regás y sus correligionarios que su fe no compatible con la razón.
16:20 | 2/08/12
Poseidon
La TVE de ZP la obsequió tambien con la emisión de la serie “Abuela de verano”, basada en una novela de la propia Regás. Un bodrio descomunal protagonizado por la tambien ultraprogre Rosa Mª Sardá y que fue un fracaso de audiencia.
16:49 | 2/08/12
Rachel
Por otro lado, no entiendo cómo los amantes de los servicios públicos pueden poner el grito en el cielo por la supresión de dicho supuesto de aborto legal que si se siguiera llevando a cabo, terminaría con las personas discapacitadas que precisamente son las que más necesidad tienen de dichos servicios, ¿o será que lo aplauden como medida de ahorro? Perdonad el sarcasmo, pero está claro que hay contradicciones.
17:42 | 2/08/12
Miguel Picardo
El argumentario de los defensores de la cultura de la muerte, hace tiempo que dejó de ser intelectual o racional, es puro sentimentalismo.
El problema es que el sentimentalismo vende mejor como propaganda. ¡Cuidado!
PD. Pues sí, Pedro J. se puede quedar con sus ofertas de Orbit. Yo no compro basura, ni a precio bajo. En los tiempos que corren va a ser indispensable la unidad de acción de los que defendemos la vida; bien sea boicoteando marcas y medios que apoyan la cultura de la muerte, bien sea denunciando las barbaridades del día a día (si hace falta en los tribunales). Si no lo hacemos, la propaganda sentimentalista anestesiará los medios y con ellos la sociedad.
18:23 | 2/08/12
Luna
El sacrificio y el amor de tus abuelos me parecen merecedores de respeto, como tu tio y la visión que tienes de tu familia,mucho más acertada que las afirmaciones (¿Futuristamente correctas?)de la tía esta que mola mazo porque está que te pasas de moderna.
2:24 | 13/08/12
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