Una cámara Leica que retrató a Hitler

Las cámaras compactas de la firma alemana Leica son conocidas mundialmente, desde hace casi un siglo, por su excelente calidad. Ésta que veis tiene una curiosa historia detrás.

En la parte superior de la cámara se lee el nombre del fabricante, Ernst Léitz, y el nombre de su ciudad: Wetzlar. A la derecha figura el número de serie 178859. Pero lo más revelador del propietario de esta cámara es esta inscripción que aparece en su parte posterior:

La inscripción dice «Presse-Hoffmann, Berlin Nr. 6». Esto indica que la Leica que veis fue propiedad de Heinrich Hoffmann, el fotógrafo personal de Adolf Hitler, al que veis en la siguiente imagen tomada en junio de 1937:

Nacido en Fürth (Baviera, Alemania) en 1885, Hoffmann se afilió al Partido Nazi en una fecha muy temprana: 1920, pero no fue en ese momento cuando coincidió por primera vez con Hitler. Y es que Hoffmann había sido el autor de esta famosa foto, tomada en la Odeonsplatz de Munich el 2 de agosto de 1914, pocos días después de estallar la Primera Guerra Mundial:

Entonces el fotógrafo no se dio cuenta de quien figuraba en la imagen, pero años más tarde Hitler le dijo que había estado allí. Hoffmann buscó en su archivo fotógráfico y encontró la foto. La versión de la misma que podéis ver sobre estas líneas fue publicada por Hoffmann en uno de los 14 libros propagandísticos del nazismo que publicó con sus fotos, concretamente en el libro «Hitler, wie ihn keiner kennt» (El Hitler que nadie conoce), publicado en Berlín en 1932.

Esta imagen fue profusamente usada por la propaganda nazi en su campaña de culto a la personalidad de Hitler, campaña en la que tuvo una enorme importancia la fotografía. Hoffmann acompañaba a Hitler a todos sus mítines, y tanto en ellos como en su estudio le hizo las fotos que sirvieron para ensalzar al que después se convertiría en dictador de Alemania. Muchas de esas fotos, capturadas al final de la Segunda Guerra Mundial por los americanos, se conservan hoy en día en los Archivos Nacionales de Estados Unidos.

La cámara que nos ocupa fue vendida a Hoffmann ya con los nazis en el poder, el 8 de noviembre de 1935. La autenticidad de la cámara fue certificada por Ernst Leitz Wetzlar GmbH el 12 de marzo de 1986 al entonces propietario de esta Leica, un ciudadano francés. Hoffmann usaba este tipo de cámaras para fotografiar a Hitler en sus mítines y en cualquier desplazamiento que requiriese una cámara compacta.

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Comentarios (Blog):

  1. Por cierto, un detalle más: en el laboratorio fotográfico de Hoffman trabajaba una joven rubia que su jefe presentó a Hitler en 1929: Eva Braun…

  2. Poseidon

    ¿Y dónde está ahora esa cámara?

  3. Pues no he encontrado información sobre el actual dueño. Supongo que le habrá costado una buena pasta.

  4. Marcial

    ¿Dónde está Wally? Yo creía que Hitler se había dejado así el bigote en 1920, y no antes.

  5. Luna

    Las capacidades de las leica serán legendarias, su disparo será preciso y rápido, pero creo que la foto de Hitler ha sufrido unos cuantos centenares de retoques. No sólo se ha positivado en un papel muy moderno, con una definición de grano que no se daba en los años 20, sino que se encuentra en todo ese «Pueblo alemán» que orea sus sombreros una serie de características muy misteriosas:

    -Una sombra de oscuridad mucho mayor que la supuestamente solar, en pleno día. Marca la división entre primer plano y segundo, entre una definición más nítida de la imágen y otra más tosca. (Creo que ninguna de las dos sería resultado de una toma natural en el lugar y época). En cuanto a las sombras en el edificio, ¡Vaya caos!(¿Bailaba el sol cuando hicieron la foto?.¿Dónde lo situaríais?.Parece haber tres.

    -Cientos (o millares) de personas, dos situaciones predominantes: Sombrero puesto o sombrero al aire. Sólo tres brazos hacen el ademán de ir a quitárselo. Uno de ellos, misteriosa y muy convenientemente, permitiría un mejor montaje de una posterior foto de Hitler en el lugar en que le vemos. Aunque igual entenderíamos el misterio de las dos resoluciones de calidad de imagen en esta marabunta.

    -El disparo hubo de hacerse a una velocidad media. La falta de sensibilidad del material de la época no permitía uno rápido, pero el movimiento general provocaría foto «movida», de emplearse una velocidad excesivamente lenta. No obstante, hay un «Herr Fittipaldien» que menea el sombrero con mayor celeridad que el rresto d ela existencia, el que queda al pie del niño que está sentado en la peana del león de primer plano, izda.

    -Este es un Hitler de cuerpo redondo y sin hombro, con iluminación frontal más fuerte que la de su entorno y que contrasta con la sombra del bombín que lleva el kamaraad de su derecha, sombra que nos explica que el sol quedaría en el cogote del futuro canciller.

    -Por último, fijáos en un detalle tronchante: No encaja para nada la parte seleccionada con el resto de la foto. Donde haya un brazo dentro, no hay fuera un hombro, flatan cabezas fuera para sombreros de dentro, hay cuellos sin cabeza…

  6. Parece haber buenos motivos (entre ellos el bigote, en efecto, Marcial) para sospechar que Hoffmann puso a Hitler en esa foto en 1932:

    http://www.history.ucsb.edu/faculty/marcuse/projects/hitler/articles/HitlerWW1outbreakPhotoForgery.htm

  7. Desde luego, tiene toda la pinta de ser una foto manipulada. Bien manipulada (Hoffmann no era ningún aficionado), pero manipulada, en fin. A fin de cuentas en Hoffmann podía más la faceta de propagandista que la de fotógrafo.

  8. Jaime Casillas-Ugarte

    El hecho de que la cámara tenga la inscripción de Hoffmann, no necesariamente quiere decir este personaje la haya usado. Me explico. Para la fecha de la venta del aparato que aquí se expone, 1935, Hoffmann dirigía un pequeño ejército de operadores tanto de fotografía, como de cine, pues poseía el monopolio fotográfico sobre las imágenes de Hitler y de la jerarquía nazi. Es muy posible que esa cámara haya estado asignada a algún operador de la oficina de Berlín. Hay que recordar que Hoffmann vivía en Munich y tuvo bajo sus órdenes a más de 300 fotógrafos dispersados por toda Alemania, para cubrir todos los momentos relevantes de la infausta historia nazi. Un saludo.

  9. Abel

    Saludos.En general interesante los aportes y comentarios, especialmente respecto a las posibilidades de manipulación. En la guerra y en el amor dicen que todo vale, yo añadiría lo mismo para la política.Y en las guerras la primera que sucumbe es la verdad. La manipulación es en todo, la fotografía es un solo aspecto.
    Los soviéticos «amononaron» tomas de la segunda guerra mundial, los de EE.UU. hicieron una toma especial, una repetición que quedó como la «original», para su foto más famosa de la misma guerra (esa en que soldados esforzados izan la bandera de las barras y las estrellas en una isla japonesa); también los EE.UU. ocultaron muy bien la parálisis física del Presidente Roosevelt, en lo gráfico. Y yo creo que todo los grandes líderes para entonces eran beneficiados con «bisturiés» fotográficos, filtros difusores, etc., para verse más jóvenes, sanos y enérgicos.
    (Hasta me viene a la memoria Napoleón que como su madre le hizo un desaire de no asistir a su boda con Josefina, le pidió al pintor del cuadro oficial que la incluyera presente; el «fotoshopeo» existe desde hace mucho).
    En cuanto a la cámara, veo que los dos últimos números son un 59. De lo que conozco, en muchos productos, los dos últimos números corresponden al año de fabricación. Así que aquí entro de una duda. Asimismo, Hoffmann estuvo 4 años en prisión de postguerra y luego volvió a desempeñarse profesionalmente según lo que he leído.

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