La casta nacionalista de Cataluña no desea la independencia, sino la indepespañolidad
Ayer el presidente del Fútbol Club Barcelona, Sandro Rosell, dio una muestra más de la cara de cemento armado que se gasta el nacionalismo catalán al afirmar que en una Cataluña independiente el Barça jugaría en la liga española. Rosell es nacionalista pero no es tonto: sabe que una liga independiente catalana despertaría tan escaso interés internacional como la Tippeligaen noruega, y eso sería la ruina para su club, que recibe buena parte de su fama de jugar en una de las ligas de fútbol más famosas del mundo: la española.
La independencia provocaría una fuga de inversiones de Cataluña
Comenté aquí anteayer que la lucha de los secesionistas no sólo es contra España, sino contra la realidad y contra la prosperidad de sus respectivas comunidades. El caso de Rosell es significativo. De cara a la galería es muy fácil hacer un discurso demagógico, cargado de insolidaridad, de victimismo y de desprecio al resto de España, pero como se suele decir, la pela es la pela. Si Cataluña se independizase de España, como fantasean los nacionalistas, perdería de forma inmediata su condición de territorio de la Unión Europea -como advirtió el martes Bruselas-, y con ella la libertad de circulación transfronteriza del espacio Schengen. Los catalanes tendrían que hacer largas colas en los puestos fronterizos con España y Francia, y además, al quedarse fuera de la unión aduanera que garantiza la libre circulación de mercancías por la UE, sus productos tendrían que pagar aranceles para ser exportados a un mercado al que en la actualidad va dirigido el 64% de las exportaciones catalanas.
Las consecuencias que tendría este escenario son fácilmente imaginables: Cataluña viviría una más que previsible fuga de inversiones, agravada por unas cuentas públicas desastrosas: la deuda de la Generalidad roza los 42.000 millones de euros (casi siete billones de pesetas), lo que supone el 21% del PIB de esa comunidad y el 30% de toda la deuda autonómica española. Los problemas de liquidez de la Generalidad son tales que ya roza la calificación de bonos basura para su deuda. Para el resto de las comunidades españolas no sólo sería un alivio quitarse de encima el lastre que suponen las cuentas de la administración catalana, que es la más endeudada de España, sino que además se verían muy beneficiadas por las desinversiones en la nueva nación independiente, ya que las empresas que huyesen de Cataluña tendrían sus destinos idóneos en las comunidades limítrofes, Aragón y Valencia, que conservarían todas las ventajas de permanecer en España y, con ello, en el espacio Schengen.
Un desafío independentista para conseguir 5.000 millones sin condiciones
Que Artur Mas se haya apresurado a lanzar un desafío soberanista en este momento no obedece al capricho ni a la casualidad. Hace poco más de dos semanas la Generalidad pidió al Gobierno de España, con insolente chulería, un rescate incondicional de más de 5.000 millones de euros. Es decir, que mientras el ejecutivo de Artur Mas da gritos de independencia, espera que España destine a esa comunidad casi la tercera parte del fondo de liquidez autonómico, dotado con 18.000 millones de euros. Obvia decir que una parte considerable de ese rescate saldría de los bolsillos del resto de los españoles. No cabe imaginar forma más maleducada de pedir el dinero de los demás que reclamarlo como quien le habla a un esclavo, pero eso forma parte de la chulesca escenografía nacionalista, empeñada en generar todo el odio posible a Cataluña para intentar después utilizarlo en su favor con el típico alegato victimista de fijaos qué poco nos quieren y qué mal nos tratan.
Bruselas exige “condiciones estrictas presupuestarias” para el rescate
Del nacionalismo catalán no se puede esperar una petición cordial ni educada ni cuando Cataluña pasa un grave apuro como el actual. Para los nacionalistas todo tiene que ser en clave de chantaje. Ésa es la actitud en la que llevan instalados desde la Transición a la democracia, una actitud que le han consentido sucesivos gobiernos españoles de distinto signo porque estaban necesitados del apoyo parlamentario de CiU o de ERC. El caso es que al día siguiente de pedir la Generalidad ese astronómico rescate de forma incondicional, Bruselas advirtió al gobierno catalán que dicho rescate está sujeto a “condiciones estrictas presupuestarias”. Obviamente, en Bruselas no están para andar pagando los despilfarros irresponsables de políticos sin tener firmes garantías de que van a recuperar ese dinero. Y aquí es donde llega el numerito independentista, que no pretende otra cosa que forzar al gobierno de Rajoy a conceder el rescate sin condiciones diga lo que diga la UE.
Objetivo: mantener a la casta nacionalista a costa de la ruina de Cataluña
Parece poco probable que el gobierno catalán quiera de veras la independencia. Sabe que sería su ruina. Sin una España a la que esquilmar, la casta política nacionalista estaría perdida. Antes bien, estamos ante una simple y burda maniobra de presión, en la que la Generalidad juega con fuego, amenazando con un irresponsable discurso rupturista, para conseguir lo único que de verdad ha preocupado siempre a los nacionalistas catalanes: que el gobierno español les dé dinero para apaciguarles y poder así mantener su aparato de poder a costa del dinero de los impuestos de los catalanes y del resto de los españoles. En esto poco se distinguen los déspotas que gobiernan Cataluña de los que gobiernan otras comunidades: no les inquieta tanto la suerte de sus conciudadanos como su supervivencia política aunque sea a costa de la ruina de su pueblo. Lo único que cambia es el disfraz demagógico con el que unos y otros buscan mantenerse indefinidamente en el poder. En el caso de CiU es un independentismo de opereta pero sin querar asumir sus consecuencias. Lo que quieren, en realidad, es lo mismo que desea la casta política en general: la indepespañolidad, esto es, disfrutar de total impunidad -disfrazada de soberanismo en el caso de CiU- para hacer lo que les dé la gana, pero exigiendo a España que pague las facturas en caso de apuro.
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(Foto: Generalidad de Cataluña)
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Comentarios a esta entrada:
Marcial
Mas es un impresentable que para sacar adelante la casta de su región no dudó en llegar a Madrid para chulear ante un gobierno débil (el de la Nación). ¿Quién no nos dice que puede haber terceras potencias interesadas en que España se fraccione, pida el rescate y se debilite durante años?
Por otra parte, acudiendo a la Historia y aunque los precedentes no son los mismos, ¿recordamos qué pasó con Cataluña cuando se segregó de España tras 1640 y se incorporó a Francia?
9:34 | 14/09/12
Marcial
9:36 | 14/09/12
Anticlimacus
10:03 | 14/09/12
María M
10:14 | 14/09/12
atroma
Un plan Ibarretxe a la catalana. Lo que daría por estar el día 20 en la reunión de Mas con Rajoy para decirle; mire señor, no hay pacto fiscal, por segunda vez. Si tiene alguna propuesta siga los procedimientos constitucionales, eso es aprobarlo en el parlament catalán y presentarlo para su disposición en el congreso de los diputados. Si sale negativo, dimita y convoque elecciones. Eso al menos sirvió para Ibarretxe su muerte política, y encima a los nacionalismos vascos se les acabo la tontuna. Pero me da que Rajoy no será capaz. Además hay que aprovechar de que sin pacto fiscal se acabó el fraude del independentismo. Se van acojonar poniéndose firmes.
Pero tampoco nos equivoquemos, Cataluña lleva 6 meses con manifestaciones a diario por los recortes. Y sin pasar las tijeras como es debido. Eso significa que a Arturo la jugada le ha salido a pedir de boca; centra el foco al gobierno central, evita recibir ataques a su gobierno, no pierde en intención de voto, y si sale mal, que no hay otra posibilidad, hará los recortes que tiene que hacer pero que no se atreve con victimismo. Jugada maestra, sin comprometerse, y dando pena.
A mí lo que diga rosell me la chufla. Lo que no entiendo es que aun hayan aficionados del Barça en Cádiz, Alicante, o en Soria…
10:33 | 14/09/12
Juana de Arco
Por cierto. De que “esté en vias de entrar en la UE” a que lo esté, faltan años, mientras la pobreza y la miseria se lleva vidas por delante.
11:56 | 14/09/12
Marcial
17:18 | 14/09/12
Elentir
Anticlimacus: “Creo que una Cataluña independiente es algo, probablemente, deseado por prácticamente todos los países de la UE”
Discrepo. Las cosas no son tan sencillas y desde luego el riesgo de quiebra territorial y por tanto de inestabilidad política que supondría eso para otros países provocaría serios problemas para que la UE aprobase tal cosa.
Atroma: “Lo que quiere Cataluña es poder endeudarse en lo que crean”
Cataluña no: los nacionalistas. No caigamos en la trampa nacionalista de confundir a toda Cataluña con esa ideología insolidaria y con quienes la sostienen. No todos los catalanes son nacionalistas.
17:30 | 14/09/12
Marcial
¿Acaso no ha de haber potencias a las que interese que España sea débil?
18:53 | 14/09/12
Elentir
19:03 | 14/09/12
atroma
Cierto.
11:07 | 15/09/12
Luis Carlos
Por otro lado con un gobierno tan inútil y corrupto si este no se vende al crimen organizado será ciertos países asiáticos los compradores. Cataluña se llenaría de talleres ilegales llenas de literalmente esclavos porque alguien a untado a algún político para hacer la vista gorda.
Cataluña independiente sería un pez pequeño, y en el Mediterraneo hay varios tiburones con ganas de jugar a Napoleón. ¿Qué os creéis que va a hacer la casa real de Marruecos o al-Qaeda? Lo verán como una oportunidad de oro para recuperar un cachito de al-Andalus, el débil que se aleja de la manada.
Creo que poco a poco cada vez más catalanes se están dando cuenta que el nacionalismo, el antiespañolismo, es una cortina de humo para comerle el coco a la gente y que esta no se de cuenta que está siendo gobernada por una panda de chupopteros que han conseguido espantar a los inversores.
19:11 | 15/09/12
antonio
0:04 | 30/10/12
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