Batallas desiguales

Este lunes terminé de leer el libro que podéis ver sobre estas líneas: “Batallas desiguales. Un estudio de la audacia en el campo de batalla”, escrito por el general de Infantería en la reserva José María Sánchez de Toca y prologado por el Teniente General en la reserva Andrés Cassinello.

De todos los libros de historia militar que he leído éste es el primero que repasa a fondo las batallas desde la óptica de la técnica militar, fijándose en la importancia de la audacia como factor clave a la hora de decidir un combate contra una fuerza superior en número o en preparación. El libro aborda episodios históricos de seis importantes momentos:

  • La conquista de América, concretamente La Noche Triste, la Batalla de Otumba y la Batalla de Cajamarca.
  • La Guerra de Independencia española, en concreto la Batalla por Galicia, fijándose en la Reconquista de Vigo y la Batalla de Puente Sampayo.
  • La invasión rusa de Prusia Oriental durante la Primera Guerra Mundial, desde la Batalla de Stallupönen hasta los Lagos Masurianos.
  • La Batalla del Caporetto en la Primera Guerra Mundial, monstruosa carnicería que enfrentó a italianos con alemanes y austrohúngaros con los Alpes como escenario.
  • La invasión alemana de Bélgica en la Segunda Guerra Mundial, concretamente la ingeniosa y audaz toma de los puentes sobre el río Mosa.
  • Efes Dammim, el lugar en el que se desarrolló el combate más famoso de la historia: David contra Goliat.

Me ha gustado especialmente el relato de la Batalla por Galicia, pues además de relatar hechos ocurridos en lugares que conozco muy bien, pone a los gallegos por las nubes. Como gallego que soy, me ha emocionado leer las palabras pronunciadas por el Duque de Wellington, general inglés que -como señala el autor del libro- llamaba “escoria” y “hez” a sus propios soldados (no sin motivo, teniendo en cuenta las salvajadas que hicieron en Galicia siendo teóricamente aliados de España): Españoles, dedicaos todos a imitar a los inimitables gallegos“.

Precisamente ésta fue la región de España en la que menos duraron los invasores napoleónicos y en la que peor lo pasaron: sólo consiguieron ocuparla -y de mala manera- durante seis meses y sufriendo unas enormes bajas. Me quedo con estas palabras del autor: “en la plaza fuerte de Ulm, 70.000 austriacos se rindieron sin combatir a un ejército que ni siquiera había empezado el cerco, mientras que en Galicia 6.000 soldados españoles siguieron operando sin munición y sin pólvora. Napoleón perdió en Marengo 7.000 hombres; en Jena, 5.000; y en Austerlitz, 9.000; en Galicia perdió de 26.000 a 36.000. Y eso teniendo que enfrentarse, en muchos casos, a campesinos sin preparación militar y armados con escopetas y aperos de labranza. En su famosa “Oda al dos de mayo”, Bernardo López García dice que Napoleón “no llegó a percibir, ebrio de orgullo y poder, que no puede esclavo ser, pueblo que sabe morir”. Me he acordado de estos versos leyendo el heroísmo que derrocharon mis paisanos en su lucha contra el invasor, convirtiendo a Galicia en una de las peores pesadillas vividas por los soldados del corso.

En fin, me ha gustado mucho el libro y me confirma la buena calidad de esta colección editada por el Grupo Edaf. Os lo recomiendo.

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Comentarios (Blog):

  1. Pelayo

    Coincido con tu crítica. Lo leí hace meses y lo sigo releyendo, porque algunos capítulos me parecen excelentes. Particularmente me gustan los de Caporetto y el Asalto a Eben Emael. Sánchez de Toca – a quien recuerdo como mi coronel durante una parte del servicio militar – es un ameno escritor y persona de gran cultura, cosa que se notaba y se nota a diferencia de tanto escribano de corta y pega. Sólo digo que cuando se despidió del regimiento América 66 todos los soldados de reemplazo lo echamos sinceramente de menos.

  2. Juan Español Español

    Lo he leido.

    Y leyendolo me acordé lo que precisamente dijo y sabía ese gran táctico llamado Napoleón.

    “El mejor plan táctico dura hasta que llega el primer encontronazo con una avanzadilla enemiga. A partir de aquí hay que rehacer todo en el campo de batalla”.

    Creo que lo dijo después de lo de Bernardo Cachamuiñas y el pescador del Berbés, y el combate de Pontesampaio, y Arbo, je, je, je.

    Por lo visto Napoleón no sabía eso de “menudo cojones tiene tu padre, como para quitarle la boina”, pero lo aprendió en España, ya lo creo.

    Por eso dijo eso de “…Y sobre todo nunca una guerra contra España”, que al parecer lo tuvo en cuenta luego Hitler por consejo de sus consejeros.

    En cuanto al mariscal Soult, nos ha dejado eso de el que todavía en Orense se llame a muchos perros con su nombre, aunque muy pocos orensanos lo sabe.

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