Qué es ser liberal-conservador

«El conservador calla, esconde su verdaderos principios en público, miente muchas veces para no ser objeto de burla», afirma hoy Luis I. Gómez, en lo que más que un análisis parece una torpe caricatura del conservadurismo.

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Yo soy liberal-conservador y mis principios los vengo exponiendo en este blog desde hace casi una década sin ningún tapujo. Ser objeto de burlas me importa un pimiento, porque eso es lo menos malo que me ha pasado por defender mis principios. Ni los frecuentes insultos, ni las difamaciones, ni las calumnias, ni los intentos de amedrentamiento, ni una onerosa demanda judicial ni tan siquiera las amenazas de muerte me han hecho cambiar de principios. Al contrario: sólo han servido para que me reafirme en ellos. Para mí lo más cómodo habría sido dimitir de esos principios y dedicar este blog a hablar de otras cosas. En vez de ello, he llegado a defenderlos a pie de calle frente a proetarras y graposos, arriesgándomee a que me partan la cara o qué sé yo. Ojalá todo se quedase en las simples burlas de las que habla Luis.

En su blog también afirma: «quien está convencido de que su ideario político es el mejor y ha de imponerse, por la fuerza si fuese necesario, a todos los demás, quien piensa asi, repito, NO es liberal, ni ama la libertad más allá de la suya propia». Y esto, por lo que deduzco, es lo que identifica él con el conservadurismo. Ser abortista, entonces, debería ser una actitud conservadora, puesto que se invoca una falsa libertad para acabar con la vida de otro ser humano, que es lo que defienden algunos liberales «pata negra». Para ellos existe una «libertad» que consiste en acabar con la vida de un ser humano inocente e indefenso. ¿Y aún acusan a alguien de imponer algo?

En la Red Liberal vengo defendiendo mis principios mediante la palabra y sin insultar. Lo he hecho, además, sin negar la condición de liberales a otros que defienden otras modalidades de liberalismo que yo no comparto: libertarianos, ancaps, etc. En la primavera de 2008, cuando un miembro de la Red Liberal defendió la penalización de la sodomía y que fuera legal torturar a detenidos acusados de terrorismo -algo que me parecía inaceptable-, ni siquiera pedí su expulsión. Antes bien, me fui yo voluntariamente para que no me confundieran con semejante «liberal». ¿Y ahora me hablan de imponer ideas? ¿Dónde estaban entonces los repartidores de carnets de liberal?

Es significativo que esta diatriba empiece porque a un partido de corte aynrandiano le ha sentado mal la aparición de una opción liberal-conservadora en el mapa político. Lo tenía muy fácil: expongan su análisis de los problemas que nos afectan, sus propuestas para resolverlos y su visión del mundo, y traten de convencer a los demás de que sus ideas son las mejores. Pero no: han preferido recurrir a la falsedad y empezar una guerra de etiquetas en la que de golpe y porrazo nos han dejado fuera a todos los liberal-conservadores (y esto desde una Red Liberal cuyo administrador, Daniel, también se define como liberal-conservador: qué paradoja).

Yo animo a Luis o a los demás del P-Lib a que sean valientes y pidan, sin rodeos, que nos echen a todos los liberal-conservadores de la RL, incluso a Daniel (tendría que echarse a sí mismo). La alternativa es mucho más aburrida y supone el riesgo de acarrearle una pérdida de votos para alguien, claro, pues implica asumir que algunos, legítimamente, entendemos el liberalismo como la defensa de los derechos y la dignidad humana que se fundan en la ley natural -y que están siendo gravemente erosionados por el relativismo moral-, y pedimos un Estado limitado -que no su eliminación-, la defensa de las libertades individuales frente al intervencionismo político pero también frente a la ley de la selva -a mí me supone lo mismo que me intente tapar la boca un gobierno a que intente hacerlo el Roures de turno-, y también hacemos algo tan natural como amar a nuestro país y no desear verlo desmembrado por unos separatistas liberticidas. Mi intención en la Red Liberal es ofrecer propuestas liberales para afrontar los graves problemas que sufre nuestra sociedad, graves problemas entre los que no figura, aunque a algunos les cueste creerlo, la existencia de liberal-conservadores (aunque para algunos la cosa adquiera aires de tragedia). No le pido a nadie que suscriba mis opiniones, ni pretendo imponérselas a nadie. Ahora bien: en la defensa de esos derechos no pretendo ceder ni un palmo, por mucho que algunos identifiquen esa defensa con una imposición, en una manipulación del lenguaje puramente orwelliana y que, por desgracia, ya no es exclusiva de los progres.

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Comentarios (Blog):

  1. Estimado Elenir (y lo de estimado no es un «Floskel»), me temo que en esta ocasión no has entendido ni una palabra de mi artículo.
    Y mira que es sencillo, basta con llegar al final y leer:

    «Si usted es socialdemócrata no tiene mayores problemas. Está del lado de los “buenos”. Disfrute mientras dure. Si usted es conservador, pierda el miedo: las suyas son ideas tan legítimas como las del socialdemócrata.
    Pero por favor, si cree que debe imponer su socialdemocracia o su conservadurismo o su liberalismo a todos los demás, recapacite sobre si la etiqueta que mejor le defne es realmente la de liberal.»

    Te ruego que lo leas de nuevo, por favor.
    Saludos.

  2. Lo he leído bien, Luis. Y me cuesta entender qué te ha llevado a escribir esto: «El conservador calla, esconde su verdaderos principios en público, miente muchas veces para no ser objeto de burla».

    ¿Tan pocos conservadores conoces?

  3. Al contrario, mi FB y mi Twitter están llenos hoy de gente que se siente perfectamente identificada con lo que escribo.

    Que tú no callas ya lo se yo. Pero ni tu ni yo somos la medida de quines piensan como nosotros.

  4. Después de leer tu última entrada, Luis, tengo claro que yo sigo sin ser la medida de nada, pero creo que es precisamente en el error que caes al dejar fuera del liberalismo a los liberal-conservadores. Y lo más triste es que esta obsesión por la etiqueta reaparezca cuando se aproximan unas elecciones y el P-Lib ve surgir competencia a su derecha. Tenéis que daros cuenta de que así no vais a conseguir ganar un escaño, ni vais a hacer que muchos liberales cambiemos de opinión. A lo sumo conseguiréis sembrar una innecesaria discordia entre los liberales, por si no había ya pocas.

  5. ¿La medida de los que piensan como nosotros? Odio este tipo de generalizaciones.

  6. JFM

    LOs Khmeres-Libs me empezaron dar asco el dia en que les lei expresando simpatias por la causa confederada. Bajo el motivo de que Confedracion menos Esatdo que Federacion pasaban por el pequeño detalle de la esclavitud. Y no fué la ultima vez.

  7. JFM

    A proposito del aborto y de la libertad.

    Empezaré recordando que hoy en dia la mujer que no quiere tener hijos tiene multitud de medios para no concebir.

    Leuego recordaré el principio liberal de que la libertad de uno termina donde empieza la del otro. Ese otro es el feto. Se me dir´ que el feto no tiene voluntad propia. Cierto. Pero en este caso tampoco la tiene el recién nacido o incluso el ninyo de menos de cierta edad. Algunos, cf el texto de Jaime Mayor Zaragoza citado por Elentir hace un par de semanas ya estan afilando sus argumentos para dar ese paso. Yo soy de las personas a las que es solo de pensar en ello causa horror, de las que consideran al bebé y al feto como una persona cuya libertad no se puede pisotear por que le convenga a un adulto. Considero que reclamar el derecho al aborto en nombre de la libertad no es liberalismo sino hipocresia y cobardia (ponerse del lado del que vota).

    Y vuelvo a recordar que hay medios para no concebir y que el feto no tiene por que pasar por el sufrimiento de ser descuartizado por que un señor no le ha dado la gana ponerse un preservativo.

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