El Castillo de San Antón, en La Coruña

El pasado sábado estuve en La Coruña y tuve la oportunidad de visitar por segunda vez el histórico Castillo de San Antón (la primera vez que entré en él fue siendo un niño).

En el interior de la Batería del Monte de San Pedro, en La Coruña
El Museo Militar de La Coruña

Ls historia de esta pequeña fortaleza está ligada, desde sus inicios, a algunos de los hechos más conocidos de la historia de España. Su construcción se inició en 1588 en la Isla de San Antón -hoy en día ya unidad a tierra mediante un paseo marítimo-, en el extremo oriental de la península coruñesa. Ese mismo año se formó en sus inmediaciones la Gran Armada con la que el Rey Felipe II intentaría, infructuosamente, la conquista de Inglaterra. Tras el descalabro de esta enorme flota, el islote, al igual que toda la ciudad de La Coruña, recibió los restos de la Armada, atendiendo a sus heridos. El 3 de mayo 1589, cuando aún no se habían acabado las obras de construcción del castillo, éste se ve inmerso en al sitio de La Coruña a manos de la Contra Armada inglesa bajo el mando de Sir Francis Drake, que intenta evitar en lo posible el fuerte coruñés, que se hallaba entonces bajo el mando del capitán Jerónimo de Monroy y el capitán de milicias Francisco de Meiranes. La razón de la maniobra inglesa es que en sus murallas se habían montado piezas de artillería procedentes de la nave San Bartolomé, “que junto con el galeón San Juan y las naves Sansón, Diana y Princesa defienden la parte alta de la ciudad y la playa de La Marina”, como recuerda Fernando Martínez Laínez en su libro “Pisando fuerte. Los tercios de España y el Camino Español”.

Las bien dotadas defensas del castillo impidieron a los ingleses completar el cerco de La Coruña, al fracasar el ataque naval lanzado por los de Drake contra San Antón. No obstante, la artillería del castillo no pudo impedir el desembarco de los ingleses en La Marina, por donde los invasores continúan con una matanza que no distingue a hombres de mujeres y niños, martirizando de la peor forma a parte de la población capturada y entregándose a una monumental borrachera que, cosas de la vida, dará un respiro a los defensores de la ciudad que acabará por infundirles ánimo hasta la llegada de los refuerzos con los que se empezó a hacer retroceder a los británicos.

El 14 de mayo los ingleses vuelven a atacar San Antón, donde mantienen la defensa las soldados profesionales de los Tercios y los hombres de las milicias, junto con marineros del San Juan, dispuestos a resistir a cualquier precio. La primera envestida inglesa acaba en fracaso con muchas bajas entre los atacantes. Cinco días después, con más de 3.000 bajas entre muertos y heridos, los ingleses de volvieron a su isla. Por parte española dejaban 900 muertos, entre civiles y militares. A pesar de haber contado con una fuerza de 20.000 soldados para este sitio, los ingleses salieron derrotados de La Coruña, una pequeña ciudad de provincias con unas defensas precarias, pero cuyos habitantes se resistieron con fiereza y valor, tanto civiles militares, incluso mujeres como la famosa María Pita. A la derrota en La Coruña le sucedió después la derrota en Lisboa, lo que convirtió a la Contra Armada de Drake en uno de los mayores descalabros de la historia militar británica, un hecho oportunamente silenciado y olvidado por ingleses e -incomprensiblemente- también por los españoles.

Tras el sitio de La Coruña, para completar las obras de fortificación del castillo el Rey Felipe II designa al ingeniero real Tiburcio Spanochi y al alférez-ayudante Pedro Rodríguez Ruiz, profesor de matemáticas de la Corte y destinado en Galicia al servicio del Marqués de Cerralbo. El proyecto, terminado en 1590, contaba entre otras estancias con 19 aposentos para la tropa, dos polvorines -situados a ambos lados de la entrada principal, orientada hacia el sur- y el cuerpo de guardia, situado sobre la tenaza meridional del castillo.

En 1639 el castillo es testigo de otro hecho de armas, cuando la Armada francesa bajo el mando de Henri de Sourdis intenta entrar en la ciudad de La Coruña, ataque impedido, en buena medida, por la cadena que se tendía desde la hoy desaparecida fortaleza de San Diego hasta el castillo de San Antón. En la primera mitad del siglo XVIII el ingeniero Francisco Montaigu traza la batería baja y un pequeño puerto en el lado meridional de la isla.

En el interior del castillo se construyó a finales del siglo XVIII la Casa del Gobernador, palacete neoclásico de dos plantas, la inferior destinada a cuartel y la superior a residencia, con capilla y sacristía. Obra del ingeniero catalán Antonio López Sopeña, este palacete está situado en la parte norte del recinto y desde su esquina noroccidental se puede acceder a la terraza por una estrecha escalera de caracol.

A partir del siglo XVIII el castillo fue usado como prisión. El 15 de mayo de 1861 se inauguró el faro situado en el lado norte del castillo. Según apunta Faros de Galicia, “fue el primer faro de hierro de España. A su alrededor había un edificio para dependencias y vivienda construido completamente con planchas de hierro que se demolió en 1916, recubriéndose la torre de piedra tal y como está ahora.”

En 1960 el Ministerio de la Guerra cede el fuerte al Ayuntamiento de La Coruña, que lo destina a sede del Museo Arqueológico Provincial el 24 de septiembre de 1964. A tal fin se suprimen los tapiales de las casamatas situadas en torno al patio de armas, hoy usadas para exposición de piezas arqueológicas medievales. El Museo abrió sus puertas al público por primera vez el 5 de octubre de 1968. Podéis ver en este pase de fotos algunos de los contenidos del museo y todas las imágenes que tomé en esta visita al Castillo de San Antón:

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  1. Maca

    Gracias por la historia que cuentas sobre el Castillo y por las fotos. Carmen

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