Permanecen precintadas en una empresa en la localidad de Esclavitud

Fotos: las locomotoras y vagones del tren del accidente de Santiago, un año después

Tal día como hoy, mientras cenaba en una tapería del Franco, en Santiago de Compostela, me enteré de que acababa de producirse un accidente ferroviario cerca de la estación de la capital de Galicia. Ha pasado un año. El pasado domingo, volviendo de La Coruña, pasé por Esclavitud, en Padrón. Allí, frente al recinto de la empresa Transportes y Grúas Estación, hice estas fotos del tren Alvia “Rama 12” cuyo descarrilamiento dejó 80 muertos y 131 heridos.

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En la foto que encabeza esta entrada podéis ver en primer plano la Cabeza Motriz 2, es decir, la locomotora que encabezaba la composición de 13 vehículos, con número de serie 96719 730 045-2 (ex 130-045-8, en esta foto podéis verla cuando estaba impecable). Era ésta la máquina en la que iba el maquinista Francisco José Garzón Amo en el momento del accidente. Como el resto de las unidades de aquel tren Alvia Serie 730, hoy permanece precintada en las instalaciones de la citada empresa. Detrás de ella, tumbada, podéis ver la Cabeza Motriz 1, la locomotora 96719 730 046-0 (ex 130-046-6), que ocupaba el puesto número 13 de la composición:

Bajo estas líneas vemos la Cabeza Motriz 1 con más detalle. Fue uno de los vehículos más dañados de la composición, ya que a su lado se incendió el Coche Extremo Técnico 90717 730 122-9, que ocupaba el puesto número 12 del convoy.

Ambas locomotoras llevaban poco más de un año de servicio en el momento del accidente: se estrenaron el 13 de junio de 2012. A continuación podéis ver otra foto de la Cabeza Motriz 2 que encabezaba el convoy:

En la foto, a la derecha, junto a la parte trasera de la máquina, se ve el Coche Extremo Técnico (CET) 90717 730 132-8. Usado para proporcionar energía al convoy en los tramos sin catenaria (los cables que suministran electricidad a los trenes en las vías electrificadas), este coche era originalmente un vagón de pasajeros clase turista, al que se le instaló un motor diésel a fin de poder usar estos trenes en líneas de alta velocidad aún no terminadas, como es la del Alvia que viaja desde la estación de Madrid-Chamartín a Ferrol. Este furgón ocupaba la segunda posición del convoy accidentado, detrás de la locomotora que iba en cabeza y delante del primer coche de viajeros clase turista. Tanto éste como el furgón generador que llevaba delante quedaron tumbados hacia la derecha, y la máquina que les precedía quedó inclinada hacia la izquierda.

En esta foto, a la derecha, vemos el coche cafetería-bar 90717 730 125-2. Ocupaba el puesto número nueve de la composición. Quedó volcado justo antes del puente de la Grandeira y montado en el coche número siete. Fue uno de los vehículos que más desperfectos sufrieron en el accidente. En este vagón viajaban dos de los seis miembros del personal de servicio que transportaba el tren: David Bernardo Monjas, de 36 años, y su novia Olga Buitrago Valbuena, de 26, los dos vecinos de Alcorcón, Madrid. Ambos cubrían por primera vez la línea Madrid-Ferrol y ambos fallecieron en el accidente. Sus cuerpos aparecieron a escasos metros el uno del otro y fueron de los últimos en ser recuperados.

Junto al muro que cierra el recinto de Grúas Estación se ve de cerca otro de los vagones del Alvia “Rama 12” accidentado en Santiago. No he conseguido identificar cuál es de los que formaba la composición, aunque por el aspecto, poco deteriorado en comparación con los graves daños que sufrieron otros vehículos, podría ser uno de los coches de la clase turista que iban en la mitad delantera del convoy.

Aquí vemos otra imagen del mismo vagón. Detrás se ven más vagones, que tampoco he logrado identificar.

Termino estas líneas con una imagen, tomada el mismo día, de la curva de la Grandeira, en el barrio compostelano de Angrois, el lugar donde tuvo lugar el accidente. Ya se han reparado todos los daños ocasionados en las vías y catenarias. En el puente, al fondo, vemos los recuerdos que han dejado numerosas personas en homenaje a las víctimas del accidente.

Ojalá nunca más ocurra una tragedia como ésta. Lo que vi aquella noche en Santiago fue terrible, y ahora mismo lo único que se me ocurre es mandar mi abrazo a los heridos y a las familias y amigos de los fallecidos en este accidente. Aún tengo la esperanza de que se depuren las responsabilidades pertinentes sobre este terrible hecho, tanto políticas como penales, aunque en vista de como está yendo la causa judicial y de como los políticos se han cargado de enterrar cualquier asunción de responsabilidad por lo ocurrido (ni siquiera han dado la cara los que nos vendieron la supuesta conducción automática del tren y los que autorizaron la apertura de la línea sin las necesarias medidas de seguridad), esa esperanza es cada vez más pequeña.

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Comentarios (Blog):

  1. Russell

    [Ironía on]
    ¡Qué incompetencia el no haber destruido todavía estos trenes!
    En Madrid tardamos menos de 48 horas en deshacernos de los trenes del 11-M.
    [Ironía off]

  2. Pacococo

    Russel

    Es que Madriz es Madriz y las cosas van rápido, como deben ir (para el gusto de algunos).

    Galicia es la periferia y las cosas van lentas (demasiado para algunos) y no digamos en otras partes donde hay trenes sin desguazar de accidentes de más de 10 años.

    En fin que esto es como el pescado, cuanto más tiempo pasa, peor huele, pero como los medios no recuerdan nada, ha caido el olvido.

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