Descubriendo las notables ventajas de un ordenador que puede teclear un 9

El 15 de febrero de 2008 os hablé aquí de mi entonces nuevo MacBook Pro, un excelente ordenador que durante casi siete años ha revolucionado por completo mi forma de entender la informática. Pero después de este tiempo, ya con algunos achaques, le ha llegado la hora de la prejubilación. Anteayer estrené mi nuevo ordenador, como el anterior, un MacBook Pro de Apple, pero esta vez de 15 pulgadas en vez de 17.

El viejo ha sido un excelente ordenador durante todos estos años, pero teniendo en cuenta que ha servido a un diseñador y bloguero que no para un momento, no sé ni cómo ha aguantado hasta hoy. No quise esperar a que fallara del todo para comprar uno nuevo. Ya de partida, la versión del sistema operativo se había quedado desfasada (estaba aún con el Snow Leopard, lanzado en agosto de 2009), y al no poder actualizar las versiones de los navegadores, pasear por Internet estaba empezando a ser un quebradero de cabeza. Actualizar el sistema operativo era algo arriesgado teniendo en cuenta que es mi herramienta de trabajo. A eso hay que añadir que las prestaciones se habían quedado algo desfasadas. Renderizar un vídeo se hacía algo eterno. Los vídeos de Youtube se reproducían ya con cierta dificultad, salvo que los pusiese en muy baja resolución. Y en el aspecto físico, el desgaste del ordenador era bien visible, con teclas desgastadas y alguna que ya no funcionaba. En concreto, mi experiencia desde hace tiempo con el número 9 ha sido algo cómica. Es la primera tecla que se fastidió, y una tecla importante, por cierto, ya que es imprescindible para escribir emoticonos sonrientes. Hasta que descubrí el teclado virtual del ordenador, escribir el dichoso número 9 o el paréntesis de cierre se convirtió en un suplicio. Los nombres de las provincias empecé a escribirlos entre comas en vez de entre paréntesis. Tener que hacer una compra por Internet con una tarjeta que incluyese el número 9, o escribirlo en cualquier artículo del blog, era tal rollo que al final optaba por buscar números 9 y copiarlos de cualquier web. Una situación ridícula. De hecho, seguro que alguna gente se pensó que me había vuelto más borde al poner menos emoticonos sonrientes… ¡Es que no los podía escribir! Así pues, con el nuevo ordenador espero recuperar las sonrisas perdidas hasta ahora. :-)

Estrenar un nuevo ordenador de Apple, entre los maqueros, es todo un arte conocido como “unpacking”. Yo lo disfruto no sólo por lo que uno paga por un ordenador de éstos -más caros que un PC, pero una inversión inmejorable-, sino por lo bien empaquetados que vienen. Apple cuida el diseño hasta el último detalle. La caja es un ejemplo de minimalismo:

Pocos empaquetados son tan espartanos a la hora de incluir textos e imágenes. En el lateral, por supuesto, la manzana de Apple:

Al abrir la caja, nos encontramos otro tanto: buen ejemplo de diseño minimalista. El ordenador viene envuelto en un plástico transparente.

Estaba todo tan impoluto que casi daba pena abrirlo…

Mi viejo MacBook Pro ya tenía un diseño bonito y sencillo -podéis verlo en la foto que encabeza esta entrada, a la izquierda-, pero el nuevo aún lo supera. Lo que más llama la atención es lo fino que es, y que no tiene ni una sola luz que indique si está encendido o procesando.

El gusto de Apple por el diseño minimalista también se nota en la presentación de los accesorios y en la caja negra que contiene las instrucciones del ordenador.

Al abrir el portátil, veo el protector de la pantalla. Me ha gustado ésta, por cierto. Si mi viejo MBP tenía un marco metalizado, la nueva pantalla es totalmente negra cuando está apagada. Y al estar nueva, no tiene ni una mota de polvo. Veremos dentro de una semana…

Si mi viejo MBP tenía las teclas metalizadas, éste las tiene de color negro. Buena idea, pues el teclado tiene una iluminación automática para cuando hay poca luz, y con el fondo negro la luz de los caracteres que figuran en las teclas se ve mejor que con las teclas metalizadas.

El mágico momento del encendido. Da igual si enciendes un iPhone, un iPad o un MacBook: todos muestran lo mismo, el logo de Apple en blanco. A esto lo llamo yo cuidar la marca.

Pensé que tardaría en acostumbrarme a una pantalla de 15 pulgadas después de tantos años usando pantallas de 17 -mi anterior MBP y el último PC que usé de HP tenían las pantallas de ese tamaño-, pero he de decir que en apenas 24 horas ya me había acostumbrado. ¿La razón? Pues la pantalla Retina de 220 ppp, que te ofrece más resolución en un monitor de 15 pulgadas de la que tenía yo en mi viejo MBP de 17. Es una maravilla.

En cuanto al rendimiento del ordenador, es una pasada. Para que sirva de ejemplo, cuando empecé el proceso de copiar todos los correos al nuevo ordenador -más de 170.000 archivos que tenía guardados-, mi viejo MBP tardó en torno a tres horas en terminar el indexado y copiado de los archivos a un disco duro externo. Sin embargo, el nuevo MBP tardó 20 minutos justos en copiar los correos del disco externo a su disco duro. Me quedé a cuadros. Es como pasar de hacer carreras con un Seat Panda a hacerlas con un Fórmula 1.

La instalación de las aplicaciones también ha sido muy rápida, y lo mismo pasa al abrirlas. Iniciar los programas más pesados llevaba un buen rato en el viejo MBP, pero en el nuevo es todo rapidísimo. Pensé que me llevaría más tiempo hacer la mudanza del viejo al nuevo ordenador, pero a pesar de ser siempre un proceso engorroso, ha sido la más rápida que he hecho en todos los ordenadores que he tenido hasta la fecha. Desde luego, desde que en 2008 entró en mi casa el primer MacBook Pro y empecé a usarlo, he tenido claro que comprar un ordenador de Apple supone un esfuerzo económicamente hablando -más aún si uno es autónomo y no vive de la subvención-, pero es una inversión que merece la pena con creces. A modo de ejemplo, con la brasa que le doy yo a los ordenadores, mis antiguos PC solían durar un par de años rindiendo bien hasta que empezaban a darme serios problemas. Ninguno me duró más de tres años. Mi viejo MacBook Pro me he planteado sustituirlo cuando ya se acercaba su séptimo aniversario, y pienso seguir usándolo de ordenador auxiliar para tareas de las que quiera descargar al nuevo MBP. Desde luego, en el ámbito de la informática ninguna marca me ha dejado tan satisfecho como Apple.

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  1. Si es el retina – yo tengo en el curro uno con 16 Gb y sobre todo con SSD es un buen pepino. Si es el primero que tienes SSD verás la diferencia. Yo lo uso para ejecutar máquinas virtuales con VMware Fusion y se nota un mucho

  2. Ya sabes que mis aspiraciones en el mundo de la informática son mucho más limitadas que las tuyas, por supuesto. Pero, desde que por indicación de Patitofeo, compré mi primer iMac, que fue seguido de los sucesivos iPhones y del iPad he sido la persona que se ha sentido más realizada. ¿No he tenido que llamar cada 2 segundos a mi hija para que me solucione algún problema. Algo que, cuando no era usuaria de Apple se producía cada diez minutos aproximadamente. Y jamás he tenido que pasar un antivirus ni nada de eso. Y su manejo es muy intuitivo. De hecho, ya casi no se usar windows. ¡Ah! y no voy a comisión de Apple ni tengo ninguna tienda que los venda ;).

    ¡Enhorabuena, Elentir! Que tenemos que seguir disfrutando de tu obra mucho tiempo ;)

  3. Juana de Arco

    Me alegro por tu adquisición, y por tu alegria logica al ser tu pricipal y casi unica herramienta de teabajo.
    Deseo que los disfrutes, y nosotros que lo veamos. 😀
    Feliz Epifania y un abrazo.

  4. Soy usuario de Mac desde hace un par de años y mi MacBook Air de 13″ (que parecen 15″) sólo lo cambiaría por…un iMac (porque se me está quedando pequeño en prestaciones para la multitarea). La verdad es que, por mucho que digan de sus precios, realmente tienes lo que esperas cuando abres la cartera.

  5. Espectador

    Como usuario exclusivo de Apple desde hace la tira de años, cuando los ordenadores tenían 128K de memoria y una pequeña pantalla en blanco y negro, le felicito por su nueva adquisición. Los que nos acostumbramos a los Mac difícilmente podemos sentirnos a gusto con un PC, aunque estos y Windows hayan mejorado mucho con el tiempo. Pero aun encuentra uno obstáculos en la convivencia, como cuando compra un disco duro de 4TB y viene con dos particiones porque las versiones antiguas de Windows no admitían discos de más de 2.2 TB.

    Yo ahora trabajo con uno de los primeros i-Macs de 27″, al que he añadido un SSD externo como disco de arranque. A pesar de sus años sigue siendo una máquina increíble, pero los ojos me brillan cuando veo los nuevos i-Macs 5K de 27″ con pantalla retina. Dentro de unos años, cuando hayan incorporado una o dos generaciones nuevas de procesadores, trataré de comprarme uno nuevo.

    Felicidades por su nuevo ordenador, y que le dure tantos años y sea tan productivo como el anterior.

    Un abrazo.

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