Ante el descontento de sus votantes, recurre a la famosa estratagema

Cifuentes y Aguirre: el PP usa el ‘poli malo y poli bueno’ para que sus votantes cedan

Una de las técnicas de negociación más famosas se escenifica en interrogatorios policiales. Es célebre por las películas y series de TV pero tiene base real. Dos policías representan roles opuestos: uno es duro para desestabilizar al interrogado, y el otro es cooperativo para lograr que ceda.

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¿Cómo hacer frente a esta estratagema?

Por regla general, en esta representación teatral en toda regla el ‘poli bueno’ busca presentarse ante el interrogado como un amigo al que recurrir, frente a un ‘poli malo’ ante el que se siente desamparado. El ‘poli malo’ asume la línea más desfavorable para el interrogado, de modo que éste sea más propenso a aceptar el mal menor que le ofrece el ‘poli bueno’, que a menudo alega que quiere ayudar al interrogado, pero que no le es posible ofrecerle el trato más favorable por motivos profesionales, de modo que pide de él que le “ayude” a ayudarle. En el fondo, tanto el ‘poli malo’ como el ‘poli bueno’ tienen el mismo propósito: lograr que el interrogado ceda. Es una técnica muy eficaz, pues aunque es muy conocida, la fuerte presión a la que se ve sometido el interrogado y la búsqueda de una salida fácil le hace olvidar que hay una forma de hacer frente a esa táctica: no dejarse impresionar y tomar la iniciativa para no caer en la trampa.

Un ejemplo de su aplicación en la política

No he podido evitar recordar los detalles de esta táctica de negociación al conocer que el Partido Popular había designado candidatas a Cristina Cifuentes para la Comunidad de Madrid y a Esperanza Aguirre para el ayuntamiento de la Villa y Corte. Esta designación llega en un momento en el que el PP está siendo muy cuestionado por su traición a sus compromisos en temas como el aborto, los impuestos o el terrorismo. En concreto, el primero de esos asuntos ha sido objeto de sucesivas movilizaciones ciudadanas –la última organizada hoy mismo– en las que miles de ciudadanos han manifestado su descontento con el abandono del PP a su promesa de “reforzar la protección del derecho a la vida” (ver página 108 de su programa electoral):

¿La política de Aguirre sobre el aborto dista mucho de lo que dice Cifuentes?

En su momento Cifuentes se mostró favorable a una ley de plazos como la última aprobada por el PSOE, que implica catalogar como “derecho” la eliminación de seres humanos inocentes e indefensos. Con esta decisión Cifuentes rompía con la propia línea de su partido, que recurrió en su momento la Ley Aído alegando que la jurisprudencia constitucional impide desproteger así la vida del niño por nacer. Por su parte, Aguirre es contraria a considerar el aborto como un derecho, como señaló ayer mismo, afirmando que es “absolutamente imprescindible” modificar el artículo de la ley vigente que establece el aborto como un derecho (ojo, habla de modificar un artículo, y no de derogar la ley). Hoy Aguirre asistió a la manifestación provida convocada por el Foro de la Familia, dándose “un baño de masas”, según la nota de Servimedia: “La solicitud por parte de los presentes para que Aguirre los saludara y se hiciese fotos con ellos provocó, incluso, que en varias ocasiones se produjeran cortes en manifestación en su recorrido hacia la Plaza de la Independencia”. Se olvida, así, que durante su mandato la Comunidad de Madrid gastaba en financiar abortos el triple de presupuesto que en evitarlos. La disparidad a la hora de invertir el dinero de los madrileños no se ha quedado ahí. En junio de 2012 Derecho a Vivir denunciaba que la CAM dejaba de ofrecer la vacuna infantil contra el neumococo, pero mantenía la financiación pública de los abortos.

¿Queremos que los políticos piensen que compensa traicionarnos?

Que Esperanza Aguirre se apunte a una manifestación provida está muy bien, pero llama la atención que lo haga en la antesala de las Elecciones Municipales y ya como candidata. La última marcha provida a la que había ido Aguirre fue la del 17 de octubre de 2009. Desde entonces, y sin contar la de hoy, ha habido en España cinco grandes movilizaciones provida, las cuatro últimas para reclamar al PP el cumplimiento de sus promesas, y Aguirre no asistió a ninguna de ellas. No se puede dejar a un lado que Aguirre se presenta con el PP, y por tanto los votos que se hagan a su favor irán para el PP, un partido que ha traicionado a los niños por nacer. Es cierto que en unas Elecciones Municipales se manejan asuntos de política local que suelen distar de los grandes temas de debate nacional, lo que a menudo animan a votar a opciones que no contemplaríamos en otras circunstancias -hace años yo incluso me planteé votar al PSOE cuando presentó a Ventura Pérez Mariño a la Alcaldía de Vigo, pues me parecía una excelente persona-, pero al final esos votos quedan sometidos al partido, que es la consecuencia del sistema partitocrático que tenemos. Insisto en lo que llevo tiempo diciendo: si votas a un partido que traiciona a sus votantes, y lo haces a sabiendas de la traición que ha cometido, le estás transmitiendo a ese partido que las traiciones compensan, que merece la pena mentir y engañar a los votantes porque, al final, te siguen votando igual. Al final, caemos en la trampa del ‘poli malo’ y del ‘poli bueno’, y al hacerlo nos perjudicamos a nosotros mismos, aunque no nos demos cuenta.

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Comentarios (Blog):

  1. ioannes

    Poco en principio se podrá hacer mientras haya políticos manipuladores, engañadores, amigos de las medias verdades, confusos, sin respeto real por los ciudadanos que quieren que les voten; deberíamos abominar de las sofistiquerías, el cortoplacismo, la doblez y la tontuna neoanalfabeta ¿Nos toman por tontos …o quizás es que lo somos (parece) …o no tenemos convicciones (¿tan mal está España?)?

  2. harenawer

    Yo he votado a Aguirre alguna vez, pero aunque viviera en Madrid ahora no me plantearía hacerlo. Es taaaan claro lo que intenta hacer que da hasta vergüenza ajena.

  3. No creo que Aguirre se preste a esas manipulaciones. Es muy įntegra.

  4. pacococo

    Creo que está clarísimo y no vale la pena insistir más en ello. La cuestión está en saber cuantos van a caer en el engaño.

    Dª Esperanza no ha salido a rebatir a Dª Celia diciendo que ella está contra el aborto y no se va del pp, por ejemplo.

    María

    Dª Esperanza puede ser lo que quiera y seguramente tendrá sus virtudes, pero integra, me temo que le falta un hervor.

    ¿Sabe usted que es dama del imperio británico? Mientras exista la ignominia de Gibraltar ningún español de bien puede aceptar nada de los británicos.

    Creo que con ese detalle la integridad queda un poc cuestionada.

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