Si pides más poder para los políticos, éstas son las consecuencias

Jesús Cintora y las presiones políticas a medios: efectos del sobrepeso del Estado

Ayer Cuatro destituyó a Jesús Cintora, periodista muy próximo a Podemos. Un medio lo atribuye a presiones políticas del PP. Ayer el periodista se convirtió en trending topic en Twitter, y seguidores suyos lanzaban una campaña de boicot a Mediaset, propietaria de Cuatro.

Si pides más gasto público, más Estado y banca pública, entonces pides corrupción

Cuando los censurados eran otros

Ayer desde mi cuenta de Twitter se me ocurrió señalar la desfachatez de quienes ahora consideran la destitución de Cintora como un atentado contra la libertad de expresión, después de haber pedido el despido e incluso la censura para otros periodistas:

En las respuestas a este tuiteo, además de los típicos insultos a los que recurren -a falta de argumentos- quienes han quedado en evidencia, unos cuantos fans de Cintora llegaron a justificar las presiones a otros periodistas alegando que decían “barbaridades”, lo que traducido del lenguaje progre viene a equivaler a “ésos no opinaban como nosotros y merecían ser despedidos o censurados”.

Las presiones a medios bajo los distintos gobiernos del PSOE y el PP

Lamentablemente, la experiencia que tenemos en España de presiones políticas para despedir a periodistas e incluso liquidar a medios de comunicación viene ya de lejos. Durante el mandato de Felipe González el gobierno recurrió a su poder para cerrar medios incómodos y despedir a periodistas molestos sin cortarse un pelo. En 1988 echaba el cierre el diario ultraderechista “El Alcázar” después de ser privado de forma arbitraria de la publicidad institucional, como sentenció el Tribunal Supremo en 1994, que obligó al Estado a indemnizar a los propietarios de ese periódico. En 1989 y tras fuertes presiones políticas, Diario 16 despedía a su director, Pedro J. Ramírez, por negarse a ocultar las relaciones entre el gobierno y los GAL, unas relaciones finalmente confirmadas por la Justicia. En 1992 el gobierno socialista permitía una operación -declarada ilegal por la Justicia ocho años después- conocida como “el antenicidio”, por la que su emisora afín, la Cadena SER, se hacía con una emisora crítica con el gobierno, Antena 3 Radio, para a continuación cerrarla.

El gobierno de Aznar hizo otro tanto con Antonio Herrero, un valiente locutor de la Cadena COPE que se atrevió a denunciar las incoherencias e incumplimientos del PP. Como relató años después Federico Jiménez Losantos, en una cena en La Moncloa, Aznar les comunicó a Luis Herrero y a él su enorme enfado con Antonio: “ése era precisamente el objeto de la cena: anunciarnos la condena de Antonio, si de él dependía, y la voluntad de salvarnos de la quema profesional a nosotros dos”. Al día siguiente Antonio Herrero moría en un accidente de submarinismo. De no producirse este trágico hecho, seguramente Herrero habría sido despedido de la COPE poco después.

Con la llegada de Zapatero al poder, el acoso a medios críticos se volvió descarado: testimonio de ello pueden dar quienes lo sufrieron en la Cadena COPE y en Intereconomía, canal que llegó a ser multado en 2010 por expresar una opinión distinta a la del gobierno, multa anulada por la Justicia al año siguiente. En un caso parecido a lo ocurrido con Aznar y Antonio Herrero-, el locutor de radio más “molesto” para el gobierno perdía su trabajo en 2009 tras una descarada campaña de acoso desde el poder y sus medios afines.

Con el gobierno de Rajoy las presiones no han ido a menos, sino que se han hecho de forma más reservada. Después de que el gobierno diese todos los pasos necesarios para tumbar a medios conservadores críticos con el ejecutivo (ejemplo de ello es la asfixia de Intereconomía), consumaba la destitución de los directores de tres de los diarios de más tirada: Javier Moreno (El País), Pedro J. Ramírez (El Mundo) y José Antich (La Vanguardia), periódicos que prácticamente se han convertido en la correa de transmisión de la vicepresidenta del gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, muñidora de las presiones políticas del ejecutivo de Rajoy a medios de comunicación. El pasado mes de julio un medio próximo al ejecutivo anunciaba presiones a Mediaset y Atresmedia, grupos de comunicación propietarios de Cuatro y Telecinco (Mediaset) y Antena 3 y La Sexta (Atresmedia). Atresmedia ha ofrecido cierta resistencia, pero Mediaset se ha rendido a los pies de La Moncloa.

Cuanto menos poder tenga el Estado, menos podrá abusar de él

Todas estas presiones políticas serían imposibles, o muy difíciles, si el Estado no sufriese sobrepeso, y si los políticos estuviesen lo bastante limitados como para impedir que abusen de su poder. Cuando un gobierno puede conceder licencias de radio y televisión a voluntad, cuando puede echar mano de la publicidad institucional a placer para favorecer o discriminar a medios en función de su obediencia, cuando puede lograr que se destituya a directores de medios a cambio de leyes abusivas como el canon AEDE, entonces lo que tenemos son casos como los relatados. Y cada vez van a más. Paradójicamente, algunos no quieren que estos casos les afecten pero a la vez quieren que el Estado esté sobredimensionado, lo cual es un contrasentido. El propio Jesús Cintora escribía esto en enero de 2013:

¿Un Estado con sobrepeso, que acumula cada vez más poder y con él más gastos y más abusos, es lo que Cintora entiende por austeridad? Si el Estado fuese austero, si limitase su poder y su capacidad de asaltar a la sociedad, las presiones políticas a medios de comunicación serían impensables. Lo que prueba ahora Cintora es una ración del jarabe estatista que él mismo apoya, una receta según la cual los ciudadanos seremos más felices cuanto más intervenga el Estado en nuestras vidas. Y como Cintora es muy fan de Podemos, no podemos olvidar que Pablo Iglesias dijo: “que existan medios privados ataca la libertad de expresión, hay que decirlo abiertamente”. Para él lo ideal es que el Estado -es decir, los políticos- tenga el monopolio de la información, que tenga el poder de determinar lo que debemos saber o no los ciudadanos a través de los medios. Lo que sugiere Podemos es llevar las presiones políticas a periodistas a su máximo nivel, lo que nos llevaría a tener una situación como la de Venezuela, donde la censura gubernamental campa a sus anchas gracias a un modelo estatal con poderes cada vez más extensos. Paralelamente, Venezuela se ha convertido en una de las campeonas de la corrupción política en Hispanoamérica, y quien dice corrupción política dice abuso de poder.

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Comentarios (Blog):

  1. Héctor

    Cuidado con la forma de escribir. Da la sensación de que acusaras a Aznar de asesinato.

  2. No he dicho nada de eso, ni remotamente. Lo que he escrito es lo que ocurrió: justo al día siguiente de esa cena en Moncloa, murió Antonio Herrero en un accidente de submarinismo. Yo no he dicho que le asesinase Aznar, ni nunca he tenido esa idea. Aznar podría estar muy cabreado con Antonio, pero no le creo capaz de asesinarle.

  3. Elentir. Acabas de descubrir la pólvora. La censura enmascarada de la prensa en España ha existido desde la época de la dictadura y luego la democracia. Tenemos un claro ejemplo en Vigo en donde el alcalde tiene totalmente amordazado a los medios de comunicación locales tanto televisión como periódicos, incluido con amenazas personales sino siguen su ‘programa’ populista. Si uno quiere enterarse del oscurantismo de nuestro ayuntamiento hay que comprar la Voz de Galicia o ver su propia televisión. Hasta TVG le tiene miedo al ‘Sir’. Lo que debería de existir es la posibilidad de llevar a los tribunales a los periodistas que se pasan de la raya con insultos personales, calumnias y verdaderas mentiras como ocurre en USA con demandas multimillonarias. Ya veras como los malvados se lavan la boca con jabón ‘Lagarto’.

  4. carlos

    También le hicieron la vida imposible al sucesor de Pedro J. Ramirez en Diario 16, José Luis Gutiérrez. Le hicieron la vida imposible, si no recuerdo mal, por continuar lo que empezó Pedro J. Ramírez. Gutiérrez no se creyó mucho todo lo que se contó sobre la muerte de Antonio Herrero. Me fastidia que muchos que hoy se rasgan las vestiduras por lo de Cintora han estado mudos, ciegos y sordos por algo que lleva pasando en España desde hace treinta años.

  5. :n periodista antisistema esta fuera de lugar en España. Que se vaya a Venezuela.

  6. Afrikaner

    Comparto el contenido del artículo, pero al mismo tiempo no se puede obviar
    que Jusús Cintora ha sido el periodista más obscenamente sectario en el panorama
    televisivo español.

  7. José Ignacio Lesaca Eseverri

    Estimada María: es que si ese periodista antisistema se fuera a Venezuela…¡Allí lo tendría más difícil para ejercer como periodista antisistema que aquí, en España!

  8. pacococo

    Ayer hablaba yo del pensamiento alicia, que es lo que utilizan todos estos progres, sean de izquierdas o de derechas, que son peores, no que el Sr Rajoy se pareciera a Alicia.

    El Sr Rajoy nos ha engañado con esa cara de despiste que tiene, pero es un político duro, muy duro y al que le estorba lo elimina, como en este caso.

    Mediaset le debe muchos favores, que para eso están los favores, para deberlos, por ejemplo que el gobierno mire a otro lado cuando ponen series de adultos en horario infantil, como para que se niegue a despedir a quien estorba.

    Nada nuevo. Pero al fin y al cabo y salvo como ejemplo de como las gastan, es un asunto secundario. Es un asunto entre progres.

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