Atribuye a la CIA su derrota en los 70, que originó sus problemas psiquiátricos

Beiras admite que de 1977 a 1981 ‘deliraba’ y ahora cree que los gallegos son una raza

Llevo años dando cuenta de las burradas de Xosé Manuel Beiras, y siempre que creo que ha tocado fondo, me sorprende con una nueva columpiada. La nueva la publica un digital catalanista.

Podemos ofrece la ruptura de España como pago al apoyo del ultranacionalista Beiras
Beiras vuelve a flirtear con la violencia: pide una ruptura “a votos o a pedradas”

Cree que Galicia es una “colonia” y habla de “colonización turística”

El pasado jueves, en Elcritic.cat, Antoni Trobat entrevistaba al veterano dirigente del nacionalismo gallego más radical. La entrevista, publicada en catalán, no tiene desperdicio. En ella califica varias veces a Galicia de “colonia” y habla de una “colonización turística” en las Baleares. Teniendo en cuenta los presupuestos ideológicos de este individuo, ¿creerá que los gallegos que nos sentimos españoles -que somos la inmensa mayoría- somos colonos? ¿Beiras pretende promover una lucha anticolonialista contra el turismo y contra los gallegos que nos sentimos españoles? De alguien como él, a estas alturas, ya nos podemos esperar cualquier cosa.

“Los gallegos somos como los afroamericanos”

La barbaridad que adelanto en el título de esta entrada puede servir como ejemplo de los extremos a los que es capaz de llegar este individuo. Atención a estas afirmaciones que lanza Beiras:

El Estado es racista. La actitud hacia el gallego es racista. No es sólo etnocida. Cuando la lengua se convierte en un estigma de clase social y el Estado, el poder político, refuerza esta situación, eso es racismo institucional. Yo digo a menudo que los gallegos somos como los afroamericanos con la diferencia de que un negro, cuando se mira en el espejo, se ve negro, ¡y nosotros nos vemos blancos!”

Asusta que un representante político en un país moderno y civilizado sea capaz de soltar estupideces de semejante calibre, y peor aún, que haya gente que las apoye en las urnas. Parece mentira tener que recordar lo obvio, pero en vista del panorama, lo haré: hablar en gallego o nacer en Galicia no te hace pertenecer a una raza ni a una etnia distinta. En Galicia no hay dos razas, una de gallegohablantes y otra de hispanohablantes, o una de nacionalistas gallegos -que son la minoría- y otra de gallegos que nos sentimos españoles. Yo soy gallego, hijo de gallegos, nieto de gallegos, bisnieto de gallegos… y eso no me hace ser racialmente distinto de un murciano, un madrileño o un barcelonés (y dicho sea de paso, las diferencias raciales me importan un comino). Considerar que los gallegos somos una raza, eso sí que es algo propio de racistas, de ignorantes y de paletos. Es más: me parece que es jugar con fuego, un fuego con el que algunos pretenden incendiar la sana convivencia entre gallegos con el único fin de que una banda de charlatanes, entre la que destaca el señor Beiras, pueda obtener un miserable rédito político.

Cree que la CIA provocó su derrota y habla de sus problemas mentales

Además, en la entrevista Beiras habla de un tema que no suele abordar en los medios: su tratamiento psiquiátrico. Lo relaciona con sus fracasos electorales en los años de la Transición, fracasos de los que culpa a la CIA, nada menos: “Nos barre el equipo sevillano del PSOE alimentado con cuartos alemanes y de la CIA vía las fundaciones de los sindicatos socialdemócratas alemanes, para ser exactos.” Y a causa de esa derrota de la que culpa a la CIA, Beiras explica así cuál fue su deriva personal: “Paralelamente hubo un distanciamiento progresivo de mis mentores de la editorial Galaxia, aquellos mandarines de la cultura gallega que me habían financiado los estudios. Yo estaba casado con la hija de uno de ellos, García-Sabell… Todo saltó por los aires. La pareja, la actividad profesional, el activismo político…” Y a continuación, afirma:

Un psiquiatra, además, hizo una animalada. Me trató con antidepresivos que me drogaron. Deliraba. No escribía, no leía, no tocaba el piano. Caminaba sin rumbo por las noches. Duró mucho tiempo. Años. Del 77 al 81. Tenía unas angustias salvajes, físicas, como si con un palo me desollara el vientre.”

Supongo que el cambio de Beiras, desde entonces, consistió en volver a escribir, leer y tocar el piano. De sus delirios ha tenido noticia todo el que le ha escuchado en un mitin, o le ha visto desbarrar y perder la compostura en el Parlamento de Galicia, como cuando en 1993 se quitó el zapato y empezó a dar golpes desde su escaño. También lo han comprobado quienes le han visto defendiendo a los violentos que agredieron a policías y manifestantes de Galicia Bilingüe en Santiago en 2009, defendiendo a los terroristas de Resistencia Galega presentándolos como meros indignados, pidiendo que al avión del Rey le diesen con un misil o reclamando una ruptura “a votos o a pedradas”. Tenga problemas mentales o no, Beiras no es ningún tonto. Podrá estar perturbado -moralmente hablando-, pero es un tipo inteligente y manipulador, y ante todo, es un totalitario. Y el odio a la libertad no se cura con antidepresivos.

(Foto: Elcritic.cat / Jordi Borràs)

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Comentarios (Blog):

  1. Elentir. ¡Despierta! Desde hace mucho tiempo el que no es gallego (galleguista) no es nadie. Desde que se implanto la normativa lingüística ha llevado a Galicia al borde de la xenofobia (no racista). Dímelo a mi que lo he sufrido en los últimos 15 años por lo menos. Te puedo nombrar varias otras personas en posiciones claves (no necesariamente políticos) pero no lo hago por miedo a implicarme en un blog de Internet. Lo siento.

  2. Es injustificable que alguien asi continue en la politica.

  3. James, me apena que hayas tenido que sufrir situaciones así entre un pueblo que ha conocido tan de cerca la experiencia de la emigración, y que sabe bien lo que es vivir en otro país, lejos del suyo. De todas formas, insisto: creo que esas actitudes odiosas son la excepción en Galicia. Las promueve una minoría intolerante que hace mucho ruido, pero que no representa a la amplia mayoría de los gallegos.

    María, pues ahí lo tienes, lleva 40 años dando la matraca el tipo… Si Beiras fuese de derechas, la izquierda ya habría decretado su defenestración hace muchos años.

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