Podemos pide prevenir los suicidios después de apoyar que sean un derecho

El incremento de los suicidios en España y el incomprensible descontento del progresismo

Ayer se conocieron las cifras de suicidios en España correspondientes a 2014. Diversos medios han señalado que desde el inicio de la crisis los suicidios se han incrementado en un 20%.

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Puedes suicidarte, pero no fumar

España sigue por debajo de la media europea de suicidios

A pesar de ello, y como señala El Mundo, España sigue por debajo de la tasa europea de suicidios. Mientras en nuestra Nación se producen una media de 8,4 suicidios por cada 100.000 habitantes, la media europea en 2013 fue de 11,6. Significativamente, por debajo de España en número de suicidios están países más pobres, pero con una tradición religiosa muy profunda: tal es el caso de Grecia (4,7), Malta (5) y Chipre (5,1). Italia (6,6), Reino Unido (7,3) y Liechtenstein (7,4) también están por debajo. Significativamente, en la Europa oriental postcomunista se dan las mayores tasas de suicidios: Lituania (36), Hungría (21,2) y Letonia (19) encabezan la lista. Julio Pérez Díaz, demógrafo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), señala en el citado diario la influencia religiosa y cultural que tienen los suicidios, y sobre el aumento que se da en España, apunta también al envejecimiento de la población y al hecho de que le generación del baby boom de la década de 1960 está llegando ahora a la cincuentena, edad madura en la que abundan más los suicidios.

Pablo Iglesias propone medidas urgentes de prevención contra los suicidios

No he visto muchas reacciones políticas a esta noticia. Entre las escasas, he leído ésta de Pablo Iglesias:

Podemos ha pedido legalizar el suicidio asistido en Navarra y Asturias

En este punto tengo que confesar mi extrañeza:

  • El 8 de febrero Podemos apoyó en Asturias la legalización del suicidio asistido, respaldando una Proposición No de Ley que también contó con el apoyo del PSOE y de Izquierda Unida. El portavoz de Podemos defendió el suicidio asistido calificándolo de “derecho a la disponibilidad de la propia vida en situación de grave enfermedad, discapacidad o sufrimiento”. La Proposición No de Ley reclamó, con el apoyo de la izquierda, la despenalización de los tipos recogidos en el Artículo 143 del Código Penal, es decir, la incitación y la cooperación al suicidio.
  • Unos días más tarde en Navarra se aprobó otra proposición similar, nuevamente con el apoyo de Podemos, cuya portavoz acusó a la religión católica de imponer “el principio de indisponibilidad de la propia vida” (debe desconocer que la incitación o cooperación al suicidio es ilegal en la amplia mayoría de los países del mundo), y responsabilizó al vigente Código Penal de “obligar a vivir una vida que no es vida a quien no quiere vivirla”.

La formulación progresista del debate sobre el suicidio ya la hemos visto otras veces. Se empieza introduciendo la trangresión, con carácter excepcional, de un bien que debe ser protegido -en este caso la vida humana- para acabar convirtiéndolo en un nuevo derecho, que obliga a toda la sociedad a asumir pretensiones claramente aberrantes incluso a costa de derechos fundamentales como la libertad religiosa, la libertad de conciencia y la libertad de expresión. La paradoja, en el caso del partido morado, es que en 2014 Podemos equiparó el asesinato a una dirigente del PP con los suicidios. ¿Hemos de deducir que ahora buscan legalizar que creen equiparable al asesinato?

La vida, un bien que se debe proteger

Obviamente, el Código Penal no puede castigar el suicidio consumado porque el que lo comete con éxito ya no está en condiciones de comparecer ante un tribunal. Por regla general, los suicidios frustrados se afrontan ofreciendo al suicida ayuda psiquiátrica para superar la situación que le llevó a intentar quitarse la vida. Toda sociedad civilizada considera que la vida es un bien que hay que proteger y preservar, incluso contra la voluntad de la persona, de igual forma que se preserva el derecho a la integridad física no convirtiendo en derecho cosas como el canibalismo autoconsentido (algo que, aunque parezca chocante, tiene defensores) o algo tan común como no ponerse el cinturón de seguridad en un coche. Si los derechos asociados a nuestra condición humana son indisponibles es, entre otras cosas, para que nadie pueda arrebatárnoslos sin remedio incluso con nuestro consentimiento. Y es que la libertad será objeto de deificación por parte de algunos, pero el ejercicio de la libertad no garantiza que el sujeto de derecho no esté mentalmente perturbado o haya tomado una determinada decisión movido por el engaño. No pasa nada si una decisión así tomada no supone daño alguno para el propio sujeto o para quienes le rodean, pero no es el caso cuando hablamos de un pretendido derecho a renunciar a un derecho humano, la vida, pretendido derecho que sólo se podría ejercer una vez, pues la muerte no tiene marcha atrás.

Las lecciones que nos enseña el precedente del aborto legalizado

Si admitimos el suicidio como derecho, entonces lo penalizable no será inducir a otros a suicidarse, o colaborar para que se quiten la vida. En caso de subvertir la ley como pretenden los progresistas, lo que te podría llevar a la cárcel es intentar salvar a un suicida. Incluso podría ser objeto de persecución ofrecer ayuda a los suicidas para que no se quiten la vida. ¿Exagerado? Para nada. Esa misma izquierda ya está impidiendo toda ayuda pública a entidades que ofrecen apoyo a las madres para que no aborten, siguiendo el planteamiento, en la práctica, de ese falso “derecho al aborto” sólo tiene un ejercicio legítimo por parte de la mujer que ha tomado la decisión de abortar: liquidar al hijo que lleva en su vientre, sin que nadie tenga derecho a hacer o decir nada que la pueda hacer cambiar de idea. En un paso más hacia el totalitarismo, en 2013 una diputada del PSOE pidió censurar un concurso escolar porque abundaba en la verdad científica sobre el inicio de la vida, una verdad cuya defensa resulta incómoda puesto que deja en evidencia la radical injusticia de la legislación abortista española. En el caso del aborto tenemos un claro ejemplo de lo que pasa cuando se crean falsos derechos para poner patas arriba el orden natural: si antes la vida humana prenatal era objeto de protección, ahora lo que se intenta proteger es su eliminación.

Si el suicidio es un derecho, ¿para qué prevenirlo?

Así pues, desde un punto de vista progresista es incomprensible el mensaje lanzado hoy por el líder de Podemos. Si Pablo Iglesias cree que los suicidios deben ser prevenidos es porque entiende -con acierto- que no tenemos derecho a quitarnos la vida. Podrá alegar que su idea de aplicar medidas preventivas se debe al supuesto de que esos suicidios sean provocados por la crisis económica, y que los suicidas den ese paso llevados no por una serena reflexión, sino por la desesperación. Como ya hemos visto, la relación entre los suicidios y la crisis económica no está clara. Pero además, si uno admite el suicidio como derecho tendrá que aceptar que ese derecho se ejerza con reflexión o sin ella, igual que ocurre con el aborto. De hecho, los defensores del suicidio asistido tendrán que acabar asumiendo que las diferencias entre lo que ellos proponen y ahorcarse o cortarse las venas en la bañera de casa se limitan, principalmente, a cuestiones higiénicas y a la recogida inmediata del cadáver. Pero lo que es hipócrita es escandalizarse de los suicidios mientras se pide la legalización del suicidio asistido, que sirve para provocar un aumento de esos casos, como nos muestran las estadísticas de alguno de los escasos países que han aprobado dicha medida. En Suiza estos dos últimos años aumentaron un 70% los suicidios asistidos, y con un dato significativo: sólo el 16% de los suicidas padecían una enfermedad incurable.

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  1. pacococo

    Ya sabes, el pensamiento Alica. Si yo digo que los suicidios son malos, es que son malos, si digo que el aborto es bueno, se financia y hasta se obliga a practicarlo.

    Debería ser al revés. El máximo de libertad es quitarse uno la vida (no entro en cuestiones religiosas, que el Sr Igleisas no acepta) y por el contrario, quitarla a otro es la negación de la libertad.

    Claro que estos chicos de la coleta mental entienden que la libertad es para ellos, el pueblo no entiende la libertad.

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