Piden prohibir campañas que ofrezcan electrodomésticos a amas de casa

Feministas quieren prohibir las campañas específicas a 3,4 millones de amas de casa

La Plataforma Feminista Gallega ha montado un escándalo porque la cadena de hipermercados Alcampo está ofreciendo electrodomésticos como regalos para el Día de la Madre.

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Las feministas piden prohibir campañas como ésta

Según ese grupo la campaña de Alcampo es “sexista e machista” porque utiliza “los estereotipos y las imágenes de mujeres ligadas a los electrodomésticos y útiles de limpieza y cocina”. Se quejan de que “poco o nada podremos avanzar en aspectos como la corresponsabilidad o la potenciación de la imagen de las mujeres emancipadas y libres si aún proliferan campañas en las que se vincula la figura de mujer madre con la de la tradicional ama de casa, es decir, la de la cuidadora de sus hijos e hijas y de su hogar”. Estas feministas no sólo piden que se retire la campaña, sino también prohibir promociones como éstas, “para erradicar estos estereotipos que ejemplifican el machismo en estado puro”.

En España hay 3,4 millones de amas de casa y sólo 380.000 amos de casa

Una vez terminado este interesante recorrido por la confusión entre los deseos de dichas feministas, sus dogmas ideológicos y la realidad, creo necesario observar cuál es esa realidad, al margen de prejuicios feministas. Según los datos de la última Encuesta de Población Activa hecha por el INE en el tercer trimestre de 2015, entre la población inactiva de España hay 3,7 millones de personas que se dedican a las labores del hogar (digo inactiva porque así están clasificadas estas personas en la EPA, aunque la mayoría sean en la práctica muy activas). De esas personas, casi 3,4 millones son amas de casa. Los amos de casa son sólo 380.000. A ello habría que sumar muchas mujeres que, al margen de su trabajo o ya como pensionistas, se dedican también a esas labores.

Según el INE (dato fechado el 1 de julio de 2015) en España hay 23.615.461 mujeres. De ellas, 19,7 millones son mujeres mayores de 16 años. Si cogemos sólo el dato de amas de casa registradas dentro de la población inactiva que indica la EPA, las amas de casa son el 18% de las mujeres mayores de 16 años. Las cifras de amas de casa son llamativas incluso entre la población joven. Por ejemplo, de 1,28 millones de mujeres de entre 25 y 29 años, 117.200 son amas de casa, el 9,14%. De 1,92 millones de mujeres entre 40 y 44 años, 240.500 son amas de casa, el 12,5%. El número crece entre las que están cercanas a la edad de jubilación: de 1,3 millones de mujeres de 60 a 64 años, 453.100 son amas de casa, el 34,8%. Estamos hablando de porcentajes muy importantes, que demuestran que existe una gran cantidad de mujeres que desafían el insistente empeño de las feministas por imponer unas consignas que muchas españolas se resisten a obedecer.

¿Ser ama de casa te hace menos libre y es algo incorrecto?

En mi modesta opinión, lo que es realmente insultante para un ama de casa es que alguien desprecie la labor que ha elegido, diciendo que la hace menos libre e incluso sosteniendo la tesis de que toda referencia a la existencia de ese importante porcentaje de mujeres en nuestra sociedad debería ser objeto de censura, como si ser ama de casa fuese algo indigno e incorrecto y te obligase a ser ocultada a los ojos de la sociedad. Esta batalla de las feministas contra la realidad que eligen muchas mujeres tiene como origen, me temo, una grave confusión entre la igualdad de oportunidades y la igualdad de resultados. En una sociedad libre es deseable que exista una igualdad ante la ley, y que a nadie se le prive de tener la oportunidad de decidir su futuro por razón de su sexo. Lo incompatible con una democracia es querer imponer a la sociedad una igualdad de resultados, según la cual la elección de las mujeres que deciden dedicarse a su hogar e incluso la misma naturaleza femenina han de ser borradas del mapa a golpe de ley y de censura, para establecer en su lugar una sociedad en la que no haya ninguna diferencia entre los sexos, ni siquiera las que se derivan de la propia naturaleza, de las inclinaciones y de las elecciones de cada sexo.

¿Sólo son dignas las labores tradicionalmente masculinas?

Es muy chocante ver que mujeres que se dicen defensoras de su sexo desprecian la labor hacia las que se inclinan millones de mujeres, tal vez porque les parecen más dignas las labores masculinas. Yo, sinceramente, no encuentro diferencia alguna de dignidad entre cualquier trabajo honrado al que se dedique una persona. Tan digna es la labor de un ama de casa como la que hace un mecánimo o un marino mercante. Me parece fenomenal que se hagan campañas para animar a los hombres a compartir las labores del hogar, pero prohibir que se dirijan promociones específicas a las amas de casa, siendo un porcentaje tan importante de nuestra sociedad, es tan absurdo como prohibir que se dirijan a la tercera edad promociones de dentaduras postizas, que tienen muchísimos usuarios entre las personas mayores. Ya harta el empeño de algunos por imponer, a golpe de prohibición, planes de ingeniería social que chocan frontalmente con la naturaleza humana. Hagan un favor a toda la sociedad y dejen a las mujeres decidir en paz si quieren dedicarse a las labores de su hogar o si quieren trabajar fuera de él. Censura ya tuvimos bastante durante 40 años de franquismo como para que las feministas quieran reeditarla.

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