Fue el 1 de agosto: el Ejército Rojo de Stalin negó su ayuda a los insurrectos

Varsovia 1944: el día que los católicos polacos iniciaron el mayor alzamiento contra los nazis

Es martes, 1 de agosto de 1944, a las cinco de la tarde: la hora “W”. En ese momento se inicia en Varsovia el mayor alzamiento antinazi de un grupo de resistencia de la Segunda Guerra Mundial.

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Voluntarios del AK de ambos sexos y diversas edades durante una jura. Hombres y mujeres lucharon por igual en las filas polacas durante la sublevación.

Los insurrectos juraban ante ‘Dios Todopoderoso y María la Virgen’

En ese momento en la capital polaca, el Armia Krajowa (AK, Ejército Nacional), la principal organización de resistencia del país, fiel al Gobierno polaco en el exilio, lanza ataques simultáneos contra instalaciones en manos alemanas en toda la ciudad, en el marco de la Operación Burza (Tempestad). La resistencia polaca que se alza en armas en Varsovia está formada por 50.000 soldados jurados, tanto hombres como mujeres de diversas edades, incluyendo niños y niñas, que tienen encargadas labores de enlace (llevando mensajes) y propaganda. En su juramento afirman: “Ante Dios Todopoderoso y María la Virgen, Reina de la Corona polaca, prometo lealtad a mi Patria, la República de Polonia. Juro firmemente guardar su honor y luchar por su liberación con todas mis fuerzas, incluso hasta el punto de sacrificar mi propia vida si fuese necesario.”


Soldados de la 1ª Compañía “Wigry” del Batallón “Kilinski” del AK en un funeral en la calle Zgoda, durante el Levantamiento de Varsovia.

Las fuerzas del Armia Krajowa durante el Alzamiento

Los insurgentes carecen de armamento pesado: han reunido una buena provisión de fusiles, subfusiles y pistolas -muchos de ellos capturados a los alemanes, algunas armas antitanque y decenas de miles de granadas. Los propios resistentes fabrican, además, lanzallamas, morteros y un vehículo blindado. Por otra parte, durante los combates los miembros del AK capturan dos tanques, un cazacarros y varios blindados alemanes. A pesar de los esfuerzos, no hay armas para todos: se calcula que sólo uno de cada diez de los insurgentes va debidamente armado.


Un cazacarros alemán Hetzer capturado por el AK durante el Levantamiento de Varsovia.

El AK también captura al comienzo de los combates un almacén lleno de material del Ejército alemán y de las Waffen SS, por lo que muchos insurgentes se equipan con elementos “polaquizados” de la uniformidad alemana, a los que le les quitan las águilas nazis, sustituyéndolas por banderas blancas y rojas y por el “orzeł”, el águila blanca polaca. También hay muchos combatientes que usan prendas del Ejército polaco que conservaban desde 1939, en especial las típicas rogatywkas, las gorras militares polacas de forma romboidal. Otros usan prendas civiles de diverso tipo, y entre los más jóvenes y los niños son frecuentes los uniformes del movimiento scout, muy popular en el país y que había sido prohibido por los nazis tras la invasión. El elemento común a todos los combatientes del AK es el “opaska” o brazalete con la bandera de Polonia. Se cursan órdenes para que los brazaletes usados en la Operación Burza lleven el águila polaca, impresa en negro, junto a las siglas “WP”, por “Wojsko Polskie” (Ejército Polaco), lo que convierte legalmente a este insurgentes en soldados conforme a lo estipulado en la Convención de Ginebra.


Jóvenes soldados de la Compañía “Koszta” del AK leyendo un panfleto alemán en el que se les anima a rendirse. Durante el Levantamiento de Varsovia el AK usó cascos y uniformes alemanes, debidamente “polaquizados”.

La participación extranjera en el Alzamiento de Varsovia

El AK recibe un apoyo limitado por parte de los estadounidenses y los británicos, en buena medida debido a las dificultades de hacerles llegar la ayuda en avión, pero también porque los Aliados occidentales no quieren incomodar a Stalin: el Alzamiento se ha planeado, de hecho, como un intento de liberarse del yugo alemán, pero también de evitar caer después bajo el yugo soviético, a fin de que Polonia vuelva a ser tras la guerra una democracia como lo era antes de la invasión nazisoviética de 1939.


Voluntarios del 535 Pelotón Eslovaco de la 1ª Compañía del Batallón “Tur” del AK, mostrando una bandera eslovaca durante el Levantamiento de Varsovia.

El AK recibe también el apoyo de voluntarios extranjeros: combaten de su lado algunos checos, eslovacos, franceses, belgas, británicos, rusos, azeríes, ucranianos, húngaros, georgianos, armenios e incluso algunos de Australia y Nigeria. También se les unen desertores del Ejército alemán y extranjeros que habían escapado de campos de prisioneros, entre ellos hay más de 300 judíos, algunos procedentes de Grecia, Holanda, Hungría y Alemania. Precisamente entre los objetivos del AK con este levantamiento está la liberación de dos campos de concentración: el 5 de agosto de 1944 fuerzas del AK atacan el campo Gęsiówka, liberando a los 360 judíos confinados en él (parte de los cuales se unen al AK). En esta acción se usa, de hecho, uno de los tanques Panther capturados a los alemanes. Sin embargo, los insurgentes polacos fracasan en el intento de liberar el de Pawiak.


Prisioneros judíos del campo de concentración de Gęsiówka, después de ser liberados por soldados del AK (vemos a dos de ellos con cascos alemanes capturados y brazaletes con la bandera polaca) el 5 de agosto de 1944

Las fuerzas alemanas y el caso de los soldados húngaros

Los alemanes cuenta en Varsovia con 16.000 soldados, incluyendo miembros de la Policía y de las SS. En los alrededores de la capital polaca hay 90.000 soldados más, incluyendo unidades formadas por rusos, ucranianos y azeríes. En el cerco montado por los alemanes en torno a la ciudad hay también soldados del II Cuerpo de Reserva del Real Ejército de Hungría, un país tradicionalmente amigo de Polonia, pero los alemanes los retiran al darse cuenta de que simpatizan con los insurgentes: a menudo proporcionan armas y alimentos a los polacos. El gobierno húngaro ordena a sus tropas no unirse a los polacos, pero también no luchar contra ellos. A pesar de esas órdenes, algunos soldados húngaros combaten junto al AK y caen en los combates de Varsovia. En la actualidad, los restos de siete de ellos descansan en un cementerio en Raszyn, cerca de Varsovia.


Soldados rusos de la SS Sturmbrigade RONA. Combatían junto a los alemanes y fueron responsables de algunas de las peores atrocidades perpetradas por ese bando durante el Levantamiento de Varsovia.

Los horrendos crímenes masivos de los nazis contra los varsovianos

Nada más empezar el Alzamiento de Varsovia, Hitler da una orden clara: “Conviertan esa ciudad en un lago”. El cumplimiento de esa consigna da paso a un periodo de horror, plasmado en las expresiones más atroces de maldad. Ya desde los primeros días de la insurrección, los alemanes deciden incendiar distintos barrios para privar de cobijo a los insurgentes: Mariensztat, en el centro, parte del barrio de Wola y la avenida de Jerusalén son pasto de las llamas. El 5 de agosto, el Gobernador General nazi de Polonia, Hans Frank, escribe: “Casi todas las partes de la ciudad de Varsovia están en llamas.” Lejos de limitarse a emplear sus recursos en atacar objetivos militares, los nazis se ensañan con las viviendas, los monumentos y el patrimonio cultural polaco: derriban la Columna de Segismundo de un cañonazo, destruyen la Tumba del Soldado desconocido, vuelan el Castillo Real e incendian bibliotecas y archivos.


Representación artística de la Masacre de Wola, barrio varsoviano en el que los nazis asesinaron a más de 40.000 personas, perpetrando, como en el distrito de Ochota, violaciones en masa contra mujeres y niñas.

Además, las fuerzas alemanas, especialmente la Gestapo y las SS, perpetran crímenes en masa sin precedentes contra la población polaca, y hacen gala de las técnicas más repulsivas para intentar obtener ventaja frente al AK. Usan a civiles, niños incluidos, como escudos humanos, incluso atándolos a sus carros de combate para que los insurgentes no se atrevan a dispararles. En el distrito varsoviano de Ochota efectivos de la SS Sturmbrigade RONA, formada por rusos, cometen todo tipo de crímenes contra los civiles polacos: robos, incendios, asesinatos, torturas y violaciones masivas, a menudo en grupo, tanto de mujeres adultas como de niñas. No se salvan ni los pacientes del centro de oncología Instituto Maria Sklodowska-Curie: el 6 de agosto esa unidad de las SS lo incendia, prendiendo los colchones de las camas de los enfermos, que mueren quemados vivos. El 19 de agosto ejecutan y queman a 60 pacientes que habían sido evacuados de ese hospital. Sólo en el distrito de Ochota son asesinadas 10.000 personas. En el barrio de Wola son masacradas más de 40.000: la mayor matanza sufrida por Polonia en toda su historia.


La “Kotwica” (ancla) era el emblema del Armia Krajowa. Fue diseñado por Anna Smoleńska, asesinada en Auschwitz en marzo de 1943. Simbolizaba las siglas PW de Polska Walcząca (Polonia en lucha). Durante el Levantamiento también se usó para la expresión Powstanie Warszawskie (Levantamiento de Varsovia) y Wojsko Polskie (Ejército Polaco). El emblema, perseguido por los alemanes durante la guerra, fue prohibido por la dictadura comunista en la postguerra.

El Ejército Rojo se detiene frente al Vístula: los planes de Stalin

Aunque inicialmente logra cierto dominio sobre el centro de la ciudad, el AK va resintiéndose ante la superioridad aplastante de los alemanes tanto en soldados como en armamento. Los combatientes polacos levantan barricadas y se ven empujados a moverse por las cloacas y subterráneos de la ciudad, motivo por el cual muchos soldados del AK llevan un pañuelo al cuello (para taparse la boca). Los crímenes masivos perpetrados por los nazis, que tienen entre otros fines el de minar la moral de los soldados del AK, consiguen el efecto contrario: los polacos hacen aún más furiosa su resistencia, ante la seguridad de que si son capturados o se rinden serán torturados y asesinados. La ayuda soviética no llega. El Ejército Rojo había llegado a la orilla oriental del río Vístula, en las afueras de Varsovia, el 29 de julio. No se moverá de allí mientras dure el Alzamiento. Ante la marcha favorable de la contienda, Stalin ya ha empezado a elaborar planes para la Europa oriental de la postguerra: quiere que Polonia se convierta en un estado comunista títere de la URSS, y en ese proyecto no hay cabida para demócratas polacos como los del AK. Además, Stalin no ha olvidado que precisamente allí, a orillas del Vístula, los bolcheviques sufrieron la humillante derrota de 1920 a manos de los polacos. El dictador soviético, que ya no tuvo reparos en firmar un pacto secreto con Hitler en agosto de 1939 para repartirse Polonia con los nazis, se lo está tomando como una venganza histórica.


Un joven combatiente del AK durante el Levantamiento de Varsovia. El “opaska” (brazalete) con la bandera polaca les identificaba legalmente como soldados conforme a la Convención de Ginebra.

La derrota polaca y la demolición de Varsovia por los nazis

Ante la inacción soviética, los nazis se emplean a fondo en reprimir el levantamiento polaco. Utilizan artillería, ingenieros y aviación para reducir a escombros gran parte de Varsovia. Los soldados del AK, que ya no disponían al comienzo de la insurrección de grandes remesas de armas y municiones, acaban enfrentándose a una situación desesperada ante el agotamiento de sus reservas, la falta de alimentos y las duras condiciones de vida en una ciudad convertida en ruinas. El 2 de octubre, después de 63 días de combates, el general Tadeusz Bór-Komorowski firma la rendición ante el Ejército alemán, que acepta tratar como prisioneros de guerra a los soldados del AK. En los días siguientes, 15.000 de ellos son llevados a varios campos de prisioneros en Alemania. Otros 16.000 combatientes del AK han muerto en los combates en la ciudad. Casi la totalidad de los civiles varsovianos son enviados por los alemanes a campos de concentración y de trabajo y a los campos de exterminio de Ravensbruck, Auschwitz y Mauthausen. Entre 150.000 y 200.000 civiles varsovianos son asesinados o perecen como consecuencia de los combates. Entre 500.000 y 550.000 civiles se ven obligados a abandonar sus hogares.

Una vez sofocado el levantamiento, los alemanes usan explosivos y lanzallamas para borrar Varsovia del mapa. Destruyen más de 900 edificios históricos, más de 10.000 edificios, 25 iglesias -entre ellas la Catedral de Varsovia-, 14 bibliotecas -incluida la Biblioteca Nacional de Polonia-, 145 escuelas, dos universidades, el Archivo de la Curia Metropolitana, la planta de energía en Powiśle, la Estación de Bombeo de agua, la Estación Central de Trenes, la Estación de Correos, el Aeropuerto de Okecie, las vías de tranvías, las líneas de telégrafos, e incluso los tranvías y autobuses públicos. El casco antiguo es demolido por completo, quedando sólo un edificio habitable. La demolición alemana destruyó todos los puentes de Varsovia, el 90% de sus edificios industriales, el 90% de los edificios históricos (iglesias incluidas), el 95% de sus edificios culturales, el 90% de los hospitales y sanatorios, el 70% de las escuelas, el 72% de las viviendas, el 65% de la red eléctrica, el 100% de las centrales telefónicas, el 70% de las líneas de teléfonos, el 30% de las infraestructuras de suministro de agua, el 85% de la red de tranvías, el 98,5% del alumbrado público, el 60% de los árboles e incluso el 60% del zoológico de Varsovia. Si en el levantamiento los alemanes habían destruido el 25% de los edificios de Varsovia, en la posterior demolición destruyen el 35%.


La calle Marszałkowska de Varsovia, incendiada por los alemanes durante el Levantamiento. Estos incendios pretendían dejar sin cobijo a la resistencia polaca.

Cuando los soviéticos llegan a Varsovia el 17 de enero de 1945 sólo queda en pie el 15% de sus construcciones: es una ciudad fantasma. El nuevo gobierno comunista traslada provisionalmente la capitalidad a Lublin, iniciándose la reconstrucción de Varsovia ya antes del fin de la contienda. Los combatientes del Armia Krajowa liberados de los campos de prisioneros al final de la Segunda Guerra Mundial tienen que elegir entre exiliarse en el Reino Unido y en otros países, o volver a Polonia y arriesgarse a sufrir la represión comunista, que se vuelca contra muchos miembros del AK al considerarles una amenaza para el nuevo Estado. Muchos antiguos soldados del AK que habían combatido contra los nazis son ejecutados o enviados a campos de concentración comunistas. Otros se Ven empujados a la clandestinidad, y no pocos deciden continuar su labor de resistencia contra los nuevos invasores, siendo finalmente capturados, torturados y ejecutados, como le ocurrió a Witold Pilecki, el oficial polaco que se infiltró en Auschwitz para informar a los Aliados sobre lo que ocurría allí. Sirvan estas líneas de recuerdo y homenaje para los polacos que lucharon en aquel levantamiento y para los que sufrieron la brutal represión que vino después, tanto la desatada por los nazis como la puesta en marcha por los comunistas.

Cześć i chwała bohaterom!
¡Honor y gloria a los héroes!


Recreación del Levantamiento de Varsovia por miembros de la Asociación Poland First to Fight en Murcia, España, el año pasado (Foto: Sito Lopez Rubio)

A día de hoy, el Levantamiento de Varsovia se conmemora con diversos actos en la capital polaca. Pero lo que más sorprenderá a cualquier turista es lo que ocurre en Varsovia el 1 de agosto, año tras año, a la hora W, las cinco de la tarde, en recuerdo de los caídos en aquella sublevación:

Suenan unas sirenas y toda la vida se detiene durante un minuto.

(Imagen de encabezamiento: Mariusz Kozik. Representación artística de soldados del Aramia Krajowa durante el Levantamiento de Varsovia de 1944)

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Comentarios (Blog):

  1. Tania

    El poco tiempo que me queda, suelo aprovecharlo al máximo, sin dejar de leer “Contando Estrelas” Elentir, encomiable trabajo, agradezco vuestra generosidad para darnos a conocer la verdad, la historia, la actualidad con rigor.
    ¡Gracias!

  2. Muchas gracias a ti por tus amables palabras, Tania. 😉

  3. Maria

    No sólo católicos. En el alzamiento tomaron parte los ciudadanos polacos de varias religiones, entre ellos muchos judios.

  4. Los católicos fueron la inmensa mayoría, María. De hecho, si se hacen objeciones a eso habría que hacerlas también a lo de que se alzaron los polacos, ya que con ellos también combatió gente de otras nacionalidades, como apunto en la entrada.

  5. sanabria

    Hasta donde puede llegar la maldad ?

  6. Makabunda

    Se que la mayoria de los insurgentes eran los catolicos pero lucharon para liberar su estado y no por su fe. En el lado aleman tambien eran los catolicos.

    Spartę de esta pequeña correción el articulo muy bien describe la lucha del ejercito clandestino połaci.
    Michaś gracias por este excelente trabajo de mi parte y de mis compatriotas.

  7. Schwan

    Yo recuerdo que estuve en Polonia con mis hijos hace unos 15 años viendo las celebraciones del día 1 de agosto. Y, para sorpresa nuestra, un viejecito que hablaba un inglés macarrónico (como el nuestro más o menos), superviviente del alzamiento. Nos contó mil cosas, y recuerdo a mis hijos mirándole con los ojos muy abiertos porque, entre otras cosas, nos contó que se habían alzado esperando que los rusos, que en ese momento del alzamiento -como muy bien cuentas en tu entrada- estaban en la otra orilla del Vístula, se les unieran para acabar con el dominio alemán. Nada más lejos. Se sintieron humillados por los alemanes con unos castigos terribles durante lo que quedó de dominación y traicionados por los rusos. Oírlo de un superviviente fue estremecedor.

  8. Esos testimonios de los supervivientes son muy valiosos, Schwan, tenéis una gran suerte de haber conocido a uno. Cada vez quedan menos…

  9. Diego

    Para los que quieran tener una idea mínima de lo que fue el sufrimiento de Varsovia durante la guerra pueden encontrar una muestra en un sitio insospechado: Google Earth. Hay una opción (“imágenes históricas”) que permite tener acceso a las fotos de satélite previas; en algunos sitios en particular se pueden ver imágenes anteriores a los satélites a base de fotogrametría aérea y uno de esos sitios es Varsovia en 1939 y 1945. La diferencia es aterradora: entre la sublevación del gueto en 1943 y la de los polacos en 1944 los alemanes dejaron la ciudad hecha un solar.

  10. Muchas gracias por el apunte, Diego. En cuanto tenga un rato le echo un vistazo. Desde luego, lo que hicieron los alemanes con Varsovia fue una colosal salvajada.

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