Un anciano y dos niñas son ignorados porque fueron asesinados por una mujer

Si una mujer es la asesina entonces no hay minuto de silencio: el ejemplo de Santiago

Este mediodía el Ayuntamiento de Santiago, cuyo alcalde es el nacionalista Martiño Noriega, ha guardado un minuto de silencio por las últimas víctimas de la “violencia machista”.

¿Para los ideólogos de género hay víctimas de primera y de segunda en los maltratos?
Lo que pocos cuentan: el origen ideológico totalitario del actual feminismo de género

Santiago guarda silencio por todos los asesinatos de mujeres

Así lo ha comunicado el Ayuntamiento compostelano en su cuenta de Twitter:

No es el primer minuto de silencio que se hace en Santiago por estos crímenes. La semana pasada se hizo otro en el pleno:

El 21 de julio se hizo otro más. El 12 de julio también, por una mujer asesinada en Zaragoza. El 11 de julio se guardó otro minuto de silencio, esa vez por una mujer asesinada en Melilla. El 16 de junio se hizo otro por todas las mujeres asesinadas por la “violencia machista”. Y así podría continuar, pues estos minutos de silencio se hacen cada vez que se produce un asesinato de una mujer a manos de su pareja masculina. Me parece muy bien que un Ayuntamiento muestre su pesar ante un crimen, porque cuando se perpetra un asesinato se pierde una vida humana.

El macabro asesinato de un hombre en Cala Millor a manos de su mujer

El caso es que el pasado mes de abril una mujer rusa de 46 años asesinó a su marido, un alemán de 66 en Cala Millor, Mallorca. Los detalles del crimen son espeluznantes: según la autopsia, la asesina drogó a su marido, le arrancó la carne de los brazos hasta dejarle en los huesos, y finalmente dio la carne arrancada a dos perros. El marido no se pudo defender, pues padecía una grave enfermedad y, además, apenas podía hablar debido a una operación en la tráquea. El marido murió desangrado por las terribles heridas que le provocó la asesina. La mujer sufría un brote psicótico influido por el consumo de alcohol y medicamentos. A pesar de ello, la autora del crimen negó su autoría y culpó a los perros. No constaba ninguna denuncia de maltrato en la pareja.

Doble vara de medir para los crímenes provocados por transtornos mentales

Alguno podrá alegar que, a diferencia de la “violencia machista”, en este caso el crimen fue producto de problemas psiquiátricos. La realidad es que muchos de los asesinatos que se clasifican como “machistas” también son fruto de problemas mentales, pero éstos se obvian, como si un transtornado que mata a su pareja fuese, en realidad, miembro de una conspiración ideológica para asesinar a todas las mujeres. El feminismo ha impuesto una lectura ideológica de los crímenes de pareja, en la que no importan las circunstancias de cada caso, sino que se generalizan todos para ajustarlos a la visión del mundo que sostiene la ideología de género. Eso implica prejuzgar todos los crímenes: si un hombre mata a su mujer, siempre es “violencia machista”, pero si una mujer mata a su marido, nunca es “violencia hembrista”. Es más: hablar de “violencia hembrista” o siquiera sugerirla te convierte, automáticamente, en cómplice del machismo y de sus crímenes.

Alegan razones ideológicas para negar un homenaje al hombre asesinado

Veamos una muestra de ello. El 31 de mayo el Parlamento balear guardó un minuto de silencio por las víctimas de la “violencia de género”. Del minuto de silencio quedó excluido el alemán de 66 años brutalmente asesinado por su mujer. El Ayuntamiento de San Lorenzo de Cardessar recibió peticiones de convocar un minuto de silencio por el anciano, pero tanto el consistorio como el Instituto Balear de la Mujer lo rechazaron alegando que “no es lo mismo violencia de género que violencia doméstica”. Atentos al argumento que usaron para rechazar las peticiones: “Se ha de distinguir cuando es un acto de violencia que tiene sus raíces en la subordinación de género o la desigualdad de las mujeres respecto de los hombres”. Lo dicho: se prejuzgan los crímenes siguiendo un patrón ideológico, y si no te ajustas a ese patrón, tu asesinato no importa.

Tampoco hay minuto de silencio cuando las asesinadas son dos niñas

Lo mismo ha pasado en Santiago, donde no ha habido ningún minuto de silencio por el anciano alemán asesinado en abril. Al final, en nombre del feminismo se ha dividido a la humanidad en dos grandes grupos: aquellas personas cuyos asesinatos hay que rechazar oficialmente, y aquellas cuyos asesinatos no importan y no se merecen ni un mísero minuto de silencio. Para encuadrarte en el segundo grupo no importa la edad que tengas, tu clase social, nacionalidad, raza o estado de salud: te basta con haber sido asesinado por una mujer. Ni siquiera es necesario ser hombre. El 10 de diciembre de 2015 una madre asesinó a sus hijas de 10 meses y 11 años en Gerona, y luego se suicidó. El Ayuntamiento de Santiago no le dedicó ningún minuto de silencio a las niñas asesinadas. Por lo visto, el mero hecho de que las hubiese matado su madre las excluía de la lista de asesinadas a las que se debe dedicar un minuto de silencio. Lo más grotesco es que esta burda discriminación la hacen, según dicen, en nombre de la igualdad…

(Foto: Twitter del Ayuntamiento de Santiago)

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Comentarios (Blog):

  1. Elentir. Todos sentimos por los maltratos machistas y aun peor los asesinatos pero en estos casos estos politicos ultras buscan votos. Es uno de los eslogan en su programa para las elecciones. Visita la Web de Marea y los encontraras.

  2. francisco barxa iglesias

    Os pongo un caso, por si me queréis responder, relacionado con el tema…
    Un hombre se levanta para llevar a su mujer a un determinado sitio de la ciudad, para verse con unas amigas. Es una rutina casi diaria. Como el coche duerme en la calle, por la mañana los cristales están empañados. Conduce él, que se supone es el responsable de la marcha del vehículo… Nada más entrar en el coche, de ponerlo en marcha, después de esperar a que el motor se caliente un poco, enciende el ventilador del aire caliente enfocándolo hacia el parabrisas para eliminar el vapor… Parecería una operación normal. ¡Ah, pero ahora viene el problema! Los insultos que tiene que sufrir el pobre hombre son morrocotudos, dado que la señora “recibe todo el aire frío que rebota en el cristal y la hace toser”… La dicha señora (si se merece el nombre) tiene la costumbre de dormir, incluso en invierno, con todas las ventanas de la casa abiertas porque quiere sentir el “aire” acariciándole la cara. Y cuando el aire del ventilador ya sale caliente, pero todavía hay vapor en el parabrisas, cambia bruscamente el interruptor para que le caliente los pies, obligando al marido a limpiar con un paño el cristal, que, por cierto, está más rayado que los vasos de un Bar… Aunque su comportamiento de humillación es constante, éste es uno de los casos más llamativos de “maltrato feminista”… Y si el marido le dice algo… “ya sabes, llamo a la poli”…
    Las mujeres, desde que se dio la Ley Aido… se han envalentonado de tal manera que no respetan nada al hombre con el que conviven… y lo malo es que se está generalizando la plaga…
    Cuando escuché el caso de boca del sufridor y conociendo a la mujer… me eché a reír como si me contasen un chiste, ya que la pobre no tiene espíritu ni para dar los buenos días…

  3. Sharovarov

    Así es (lo que dice el titular, se entiende). Hace algunos meses, en el exterior de la sede del PP de mi municipio, ponía que ni iban a concentrarse delante del Ayuntamiento para condenar el asesinato de un hombre a manos de una mujer ni a guardar un minuto de silencio por él -cosa que por supuesto sí hacen cada vez que una mujer es asesinada por un hombre. Lo escribí yo y lo puse allí, claro.

  4. Luna

    Ya va siendo hora de que salga a la luz el maltrato que estamos sufriendo los hombres por parte de nuestros políticos y de sus obras de ingeniería social. Que se vea la discriminación por sexos que encierran tantas leyes que en una falsaria pretensión de “igualdad” nos perjudican, o las circunstancias laborales, las resoluciones judiciales, la muerte de hijos porque ha sido la mujer “quien ha decidido” abortar.

    Que veamos nosotros cómo nos quieren tener reducidos cuando un piropo, una muestra de galantería o de corrección son tomadas como una agresión. Pongamos por caso el llamar “señorita” a una mujer y recibir los más agrios reproches.

    Los hombres estamos muy maltratados. ¿Por qué está tan mal visto el machismo y el feminismo se propicia hasta extremos radicales?

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