En el país nórdico los alumnos tienen derecho a estudiar en su lengua materna

Surrealista: elogian a Finlandia por un modelo lingüístico que consideran ‘racista’ para España

Ayer la Mesa pola Normalización Lingüística, una organización nacionalista contraria al bilingüismo y partidaria de la imposición del gallego en la escuela, publicó una nota que me llenó de estupor.

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Y es que en esa nota, la Mesa elogia el modelo educativo finlandés, aunque lo hace desde un pasmoso desconocimiento de la historia del país nórdico. Cito: “Finlandia comenzó a mediados del S. XIX un proceso de reposición y rehabilitación de la lengua propia del país, el finés, que consiguió normalizar plenamente, ligando además su uso y potenciación al desarrollo social del país que hoy encabeza los principales índices internacionales.” Para empezar, Finlandia no fue un país independiente hasta 1917. Con anterioridad fue parte de la Corona de Suecia durante siete siglos, y en 1809 se convirtió en un Gran Ducado del Zar de Rusia. Antes de 1809 el sueco era la lengua culta en Finlandia, pero en la primera mitad del siglo XVIII ya se incorporó el finés a la administración. Con posterioridad a ese año, la monarquía zarista impulsó el uso del finés para reducir la influencia sueca en Finlandia.

La Constitución finlandesa de 1999 y su respeto a las minorías

Los finlandeses saben que tienen una lengua muy especial, sólo emparentada con el estonio. El conocimiento del sueco les facilita el contacto con los demás países nórdicos (Noruega y Dinamarca), pues tienen lenguas similares al sueco. La primera Constitución finlandesa de 1919 estableció el finés y el sueco como idiomas nacionales, en su Sección 14. Ese mismo apartado reconoce el derecho de los hablantes de ambas lenguas a que los procedimientos judiciales y administrativos fuesen en sus respectivas lenguas, y a disponer documentación legal en cada una de ellas. Incluso se mencionaba expresamente a la minoría suecoparlante: “Las autoridades públicas deben ocuparse de atender las necesidades educativas, culturales y sociales de los finlandeses y las poblaciones de habla sueca del país de acuerdo con los mismos principios.” Esa sección incluso reconocía los derechos lingüísticos de la minoría sami de Laponia, de los romaníes e incluso “de los que utilizan el lenguaje de signos y de los que requieren interpretación o traducción debido a una discapacidad”.

La Carta Magna de Finlandia no habla de una ‘lengua propia’

Según la Sección 22 de dicha Constitución todos los documentos y leyes del Parlamento “se expedirán en lenguas finlandesa y sueca”. El respeto por los derechos lingüísticos llegaba tan lejos que la Sección 75 incluso establecía que, en la medida de lo posible, y a menos que manifestara lo contrario, “un recluta será asignado a una unidad cuyas filas tengan la misma lengua materna del recluta, finlandés o sueco, para recibir instrucción en ese idioma.” La Constitución finlandesa de 1999, hoy vigente, mantiene intactos estos principios, incluso precisando que en los trabajos parlamentarios se puede emplear cualquiera de los dos idiomas nacionales. En ningún artículo de ninguna Constitución finlandesa se ha afirmado que la lengua “propia” del Finlandia fuese únicamente el finés. Eso es un invento de la Mesa. Y es que dichas Constituciones reconocen derechos lingüísticos a las personas, y no a los idiomas. Lo lógico en una sociedad democrática.

La ley finlandesa garantiza el derecho a estudiar en la lengua materna

En cuanto al modelo lingüístico que tiene ese país en sus escuelas, me remito a la Ley finlandesa de Educación Básica de 1998. Su Sección 4 establece que las autoridades locales -la enseñanza en Finlandia es competencia de los ayuntamientos- deben organizar la enseñanza básica y pre-primaria separada para los suecoparlantes. Sus Secciones 10 y 12 señalan que las lenguas de instrucción y las usadas en enseñanzas extracurriculares será el finés, el sueco, el sami, el romaní o el lenguaje de signos, en función de la lengua materna del alumno. La Sección 10 señala, además, que el alumno recibirá parte de su enseñanza en un idioma que no sea el suyo, siempre que no se ponga el riesgo su capacidad de aprender. Se trata del mismo modelo educativo que defienden Galicia Bilingüe y otras plataformas españolas a favor de la libertad de idioma.

Lo que sostiene la Mesa es lo opuesto al modelo finlandés

Y aquí es donde viene lo más divertivo en relación al comunicado del citado grupo nacionalista:

Como vemos, la Mesa se caracteriza por defender planteamientos liberticidas que se oponen diametralmente a los principios del modelo finlandés. Si en el país nórdico regulan el uso de las lenguas en función de los derechos individuales, aquí la Mesa pretende que se imponga un idioma a quienes no lo tienen por lengua materna, bajo la idea de que en Galicia el español debe ser desterrado aunque eso implique pisotear derechos fundamentales. Que estos señores hablen del modelo finlandés en clave elogiosa y valiéndose de datos falsos, sólo puede interpretarse como una muestra de ignorancia o como un gesto de colosal cinismo.

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  1. pacococo

    Salvo unos cuantos y tal vez con lo de cuantos exagere y deba dejarlo en uno, el resto del personal no se va a molestar en leer las leyes finesas ni investigar el modelo educativo, es más, se ceñirán a los tópicos de la enseñanza de las matemáticas, que, naturalmente, se enseñan de otro modo a como nos cuentan los sabios de aquí.

    De modo que lo que la gente sabe, porque nos lo han contado, no por experiencia propia, es que en Finlandia hay un sistema educativo que saca unos estudiantes buenísimos, pero no el como los saca, por ejemplo, a costa de tener el índice de suicidios más alto. Y por supuesto no nos contarán lo que dices en el artículo.

  2. Precisamente por eso me he tomado yo la molestia de leer esas leyes, Pacococo: para que los demás no tengan que hacer el esfuerzo de buscarlas. 😉

  3. Qué maravilla tu página. Se agradece muchísimo para desmontar a esos totalitarios de aldea.

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