Nuevo y rastrero ataque contra la libertad de expresión de los católicos

Un grupo gay pretende callar a un arzobispo mediante una acusación falsa ante la Fiscalía

El Observatorio Español contra la LGTBfobia anunció ayer que ha puesto una denuncia ante la Fiscalía Provincial de Granada contra el arzobispo de esa ciudad, Monseñor Javier Martínez.

Un grupo gay quiere censurar a obispos por criticar un ataque a la libertad de expresión
Un grupo LGTB acusa a HO de una amenaza y publica la prueba de que la acusación es falsa

Acusan al arzobispo de llamar ‘enfermos’ y ‘poco inteligentes’ a los LGTB…

En el titular de la nota publicada por el citado grupo gay, que según indica en su web está subvencionado por el Ministerio de Sanidad, se acusa al prelado de una “apología del discurso del odio al considerar que el colectivo LGTBI tiene una ‘patología’” en una homilía pronunciada el pasado 14 de febrero. En el texto de la nota el citado grupo acusa al arzobispo, además, de “promover un discurso del odio contra las personas LGBT, además de difundir un escrito cuyo contenido fomenta el odio y la discriminación contra las personas debido a su orientación sexual e identidad de género, tachándolos de “enfermos” y “poco inteligentes”. Al final de la nota, la entidad denunciante incluye un enlace a la homilía en la que el arzobispo habría dicho tales cosas.

… en una homilía en la que el arzobispo ni dijo eso ni hablaba de los gays

Pues bien: repasando la homilía en cuestión podemos comprobar que en ella el arzobispo no hizo mención alguna ni al colectivo LGTB, ni a los homosexuales ni a los transexuales. Ni siquiera hizo mención alguna a la orientación sexual ni a las relaciones entre personas del mismo sexo. Las palabras “enfermos” y “poco inteligentes” que ese grupo gay atribuye al arzobispo de Granada, entrecomilladas, y con las que según esa entidad el prelado se habría referido al colectivo LGTB, tampoco aparecen en la homilía: se las han inventado los denunciantes. Se están valiendo de una mentira para silenciar al prelado, simplemente porque no comparten sus opiniones. Y lo han hecho, por lo visto, sin leerse lo que dice el Art. 456 del Código Penal:

1. Los que, con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad, imputaren a alguna persona hechos que, de ser ciertos, constituirían infracción penal, si esta imputación se hiciera ante funcionario judicial o administrativo que tenga el deber de proceder a su averiguación, serán sancionados:
1.º Con la pena de prisión de seis meses a dos años y multa de doce a veinticuatro meses, si se imputara un delito grave.
2.º Con la pena de multa de doce a veinticuatro meses, si se imputara un delito menos grave.
3.º Con la pena de multa de tres a seis meses, si se imputara un delito leve.

¿Hay una ideología a la que está prohibido criticar?

De hecho, lo que sí hizo el arzobispo de Granada en esa homilía es criticar la ideología de género, algo totalmente legítimo y que forma parte del ejercicio de su libertad de expresión, un derecho que la Junta de Andalucía no respeta, por cierto, pues ayer la consejera de Igualdad y Políticas Sociales, María José Sánchez Rubio, tachó de “absolutamente intolerable” que el citado prelado criticase esa ideología, como si existiese una ideología a la que está prohibido criticar en una democracia. Hay que recordar que la citada ideología, formulada por una marxista y feminista radical, sostiene la idea de que el sexo de las personas no lo determina la biología, sino que es una mera construcción social. Una tesis totalmente cuestionable, pero que algunos nos intentan imponer mediante actitudes autoritarias, censurando toda crítica a la misma.

Así se las gasta el grupo LGTB en su campaña persecutoria

No es la primera vez que el citado Observatorio recurre a una acusación falsa para atacar a aquellos que no comparten sus opiniones. En agosto del año pasado, en un comunicado, acusó a HazteOir.org de “una brutal amenaza de muerte” que en realidad había lanzado un tuitero sin ninguna relación con esa plataforma cívica. El propio grupo gay dejó en evidencia su falsa acusación al publicar los documentos de la denuncia presentada por el citado Observatorio ante al Cuerpo Nacional de Policía -se puede ver aquí-, denuncia en la que no citaba a HazteOir.org.

Por otra parte, el 30 de junio de 2015 ese Observatorio denunció al sacerdote Santiago González Alba, un párroco de Sevilla, acusándole -igual que ahora el arzobispo de Granada- de vulnerar el Art. 510 del Código Penal. La denuncia fue archivada, igual que han sido archivadas hasta la fecha todas las denuncias presentadas por grupos LGTB contra obispos que no cometieron otro “delito” que discrepar de la ideología de los denunciantes. De hecho, Colegas -el grupo gay que promueve el citado observatorio- recibió en 2014 una reprimenta de un juez tras una denuncia contra el Obispo de Málaga, denuncia archivada por el magistrado al señalar que el prelado “se encuentra amparado por la libertad de expresión y libertad religiosa”. Además, el juez cuestionó la veracidad de la denuncia: “no se tiene certeza de que la versión aportada se ajuste a la realidad”.

Se quejan de que los jueces defiendan la libertad de expresión

Teniendo en cuenta estos precedentes, es el colmo de la desfachatez lo que dijo ayer al respeto el citado Observatorio en su comunicado:Es inaudito que la Justicia española archive una y otra vez, todas las denuncias sobre discurso del odio realizada por numerosos miembros de la Jerarquía católica y el ‘lobby del odio’, basándose en la libertad de expresión y la libertad de religión, cuando ambos derechos deben tener unos límites determinados. Es decir, que presentan denuncias basadas en informaciones carentes de veracidad o incluso abiertamente falsas, con la intención de penalizar el legítimo ejercicio de un derecho constitucional, y aún se atreven a quejarse de que los jueces no les ayuden en su campaña persecutoria contra la libertad de expresión.

Desde aquí manifiesto mi apoyo al Arzobispo de Granada contra esa campaña persecutoria. Ya basta de que algunos pretendan convertir a España en una dictadura LGTB en la que esté prohibido discrepar de las opiniones de determinados grupos de presión.

(Foto: Archidiócesis de Granada)

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Comentarios:

  1. pacococo

    El obispo de Granada es un blanco aparentemente fácil, al menos, como ya hubo ruido mediático, los que no conocen el asunto, aceptarán todo lo que digna los medios. No olvidemos que aunque oficialmente de mayoría católica, en la práctica los católicos somos minoría, por tanto cualquier cosa que salga en los medios tiene eco.

    Seguramente se desestimará la demanda, pero los medios se habrán despachado.

    Y luego hay quién dice, desde la clerecía, que no hay persecución. No habría persecución si los medios que hayan largado indemnizaran al obispo de acuerdo a la ferocidad de sus críticas. Pero eso no va a ocurrir. Y debería.

    También con todo esto, los gays se están cavando la fosa y lo malo es que cuando llegue, que llegará, porque están ofendiendo a mucha gente, pagarán todos, los activistas y los que se limitan a vivir su vida sin molestar a nadie.

  2. Schwan

    El problema es que, este señor (arzobispo, no obispo, pacococo), -desde mi humilde punto de vista-, no merece estar ahí. Ni tiene carisma ni tiene ninguna clase de ascendencia sobre sus fieles. Sus actuaciones en algunos casos -como el de los Romanones- en el juzgado, es de vergüenza ajena.

    Pero dicho esto, es de justicia reconocer que en este caso el colectivo ese de las consonantes (LGTB) se ha pasado mil pueblos. No acusó de tal cosa el arzobispo a nadie, sólo criticó la ideología de género que nos hacen tragar como aceptable día sí y día también. Y yo, personalmente, le alabo el gusto en este caso. Ni faltó a nadie ni acusó a nadie. todo es un montaje de estos de las consonantes.

    Eso si, ya te digo que el señor arzobispo igual sigue en su puesto por la falta de “casting” porque ya venía de Córdoba con líos y aquí sólo ha hecho aumentarlos. Sólo así se explica que este señor siga donde está.

  3. José Jacinto Verde Colinas

    Si lo que hizo el arzobispo de Granada es criticar la ideología de género, que en definitiva es más o menos lo mismo que defiende la ideología LGTB(I), creo que simplemente se limitó a cumplir con su deber de pastor de la Iglesia católica.

    Muchos pensamos que, en efecto, la ideología de género, LGTB(I) o similares pretenden, en realidad, imponer un modelo de sociedad en el que los católicos tengamos que considerar, entre otras cosas, las relaciones homosexuales, lesbianas, transexuales y/o similares como “normales” y moralmente aceptables, cuando en realidad no lo son, como defiende la Iglesia católica y queda perfectamente demostrado en diversos pasajes de la Biblia. Cualquier persona con un mínimo de sentido común y que esté dispuesta a tratar de cumplir con la Ley de Dios, con la Ley Natural o con la justa razón sabe que esto es así, aunque no siempre hayamos tenido la valentía de pronunciarnos cuando y como debíamos

    Muchos creemos que las relaciones que defienden los ideólogos antes mencionados están inspiradas por el demonio, príncipe de este mundo, que poco a poco ha ido apoderándose de las mentes de muchas personas, aunque parece que todavía no ha conseguido apoderarse de todas las mentes.

    Temo, sin embargo, que esta persecución religiosa y de pensamiento irá incrementándose día tras día, conforme nos acerquemos a la Gran Tribulación y al Fin de los Tiempos. Mientras tanto, hemos de pedir al Espíritu Santo que nos sostenga en nuestras luchas, porque lo vamos a necesitar.

    ¡Ven, Señor Jesús!

  4. pacococo

    Schwan

    El sacramento del Orden llega hasta obispo. Arzobispo o cardenal son cargos de tipo administrativo o como quieran llamarlo.

    Por tanto todos son obispos.

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