Ataque nazi contra la sede del partido de Santiago Abascal en Granada

Vox y el gran honor de que te llamen ‘judío’ creyendo que con eso te sentirás ofendido

La sede de Vox en Granada ha sido atacada por nazis, mediante pintadas con diversos símbolos. El más puro estilo hitleriano, los atacantes han escrito “judíos” como si fuese un insulto.

Qué vengan a por mí: yo también soy judío
La represión nazi contra los católicos

Ser el blanco de los ataques de los totalitarios es un honor

El denominador común de los totalitarios, sean del tipo que sean, es que utilizan la violencia contra los que piensan distinto porque carecen de argumentos mejores que ése. Vox ha sido objeto de diversos ataques desde que se fundó. Al elenco de formado por ultras de izquierda, proetarras y separatistas varios, ahora se le añaden los nostálgicos de uno de los peores genocidas de la historia. Personalmente creo que ser atacado por gentuza como ésa es un gran honor para Vox. Estos ataques demuestran que su lucha por la libertad molesta a quienes son declarados enemigos de ella. Así que con cada ataque como éste, a Vox le hacen un favor, pues que te odien y te agredan unos totalitarios, al margen de lo desagradable que resulta, no deja de ser moralmente una distinción.

Y que te llamen ‘judío’ pensando que así te insultan es un honor aún mayor

En este caso, además, la distinción es doble. A cualquier demócrata le puede molestar que alguien le insulte llamándole “fascista”, “nazi” o “comunista”, aunque en ciertos casos la reiteración del insulto sólo consigue que, más que ofender al insultado, quede retratado el que insulta. Pero que un necio te llame “judío” como si fuera un insulto es el colmo de la torpeza. Los judíos son un pueblo que ha vivido enormes sufrimientos a lo largo de la historia. Han sido perseguidos en los más variados entornos, han sido blanco de injurias y calumnias, y a pesar de ello fueron capaces de establecer un Estado propio que hoy en día es la única democracia real y estable de Oriente Próximo. Una democracia rodeada de monarquías absolutistas, estados fallidos y fundamentalistas islámicos. Ese país se caracteriza por su diversidad religiosa, étnica y cultural. En el Parlamento de Israel hay judíos y árabes musulmanes. De todos los países de esa zona, Israel es el único en el que un cristiano o un homosexual pueden vivir relativamente tranquilos, disfrutando de unas libertades que en otros países vecinos son impensables.

¿Han vuelto a firmar un Pacto Ribbentrop-Molotov?

Es comprensible que el pueblo judío en general, y el Estado de Israel en particular, sean el blanco de los odios de unos extremos que una vez más se tocan y se ayudan, como lo hicieron Hitler y Stalin en 1939 para repartirse Polonia. Al fin y al cabo, el éxito de los judíos al crear ese Estado próspero, democrático y diverso tiene que escamar profundamente a quienes sostienen ideologías que sólo han sido capaces de parir monstruosas dictaduras y horrendos genocidios. En este sentido, no deja de resultar curiosa la secuencia de los hechos. El pasado jueves Vox Asturias rechazaba el boicot antisemita de la ultraizquierda a la selección de Israel, que jugó el pasado fin de semana en Gijón. “Israel no sólo es parte de nuestras raíces, historia y cultura, sino que es la única democracia real en toda la zona que va de Marruecos a Afganistán. Sus instituciones son abiertas y no discriminan por razón de sexo o religión”, señalaba el comunicado de Vox, que añadía que este partido liberal-conservador “cree que Israel tiene todo el derecho del mundo a existir y a vivir en paz bajo unas fronteras defendibles.” Esta acertada nota fue contestada con descalificaciones e incluso injurias por parte de algunos elementos de ultraderecha. Hoy ha llegado el ataque a la sede granadina. Cualquiera diría que ambos extremos han vuelto a firmar un Pacto Ribbentrop-Molotov.

Siendo católico me siento un judío más frente al antisemitismo

No hay mejor prueba de que alguien no tiene razón que verle recurriendo al insulto y a la agresión para manifestar su desacuerdo con otro. En este caso, además, los agredidos tienen toda la razón. El antisemitismo es una lacra que aún pervive en nuestra sociedad y que debe ser combatida. Es aberrante que después del genocidio sufrido por el pueblo judío en el siglo pasado, aún haya gente carcomida por el odio a ese pueblo y atribuyéndole todos los males del mundo, como si hablasen de cucarachas en vez de seres humanos. Yo soy católico y cada vez que contemplo ese odio no puedo hacer menos que sentirme un judío más. A fin de cuentas sigo a un judío, Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, nacido de una mujer judía. Como bien decía San Juan Pablo II, los judíos son nuestros hermanos mayores en la fe. Sinceramente, tengo muchísimo más en común con ellos que con cualquier totalitario, sea cual sea la causa con la que intente disfrazarse.

Mi apoyo a Vox frente a esa agresión y mi absoluto rechazo al antisemitismo.

(Foto: Baz Ratner / Reuters)

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Comentarios (Blog):

  1. Adela

    Soy católica, pero me siento hermana de los judíos y rechazo el antisemitismo venga de donde venga. Mi sincero apoyo a Vox, ante esa injusta agresión.

  2. Kyle

    Tanto el pueblo judío como el pueblo cristiano hemos aguantando persecuciones de toda índole, deberíamos apoyarnos más.

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