Ambos candidatos tienen más cosas en común de las que piensan sus seguidores

Lo que descubres sobre Macron y Le Pen si no te conformas con los adjetivos de los medios

Ayer se celebró la primera vuelta en las elecciones presidenciales francesas. Emmanuel Macron y Marine Le Pen han sido los más votados. Uno de los dos llegará a la presidencia de Francia.

Censura: el Consejo de Estado de Francia prohíbe mostrar a personas como mi tío
Francia: la nueva ‘Ley Mordaza’ de la izquierda iguala criticar el aborto con incendiar bosques

Echando un vistazo a diversos medios, lo que me encuentro de ambos candidatos es una sucesión de adjetivos que me dicen muy poco de cada candidato. A Le Pen le dedican con profusión uno de los calificativos malditos: ultraderechista. Con esto intentan decir de alguien que es tan malo como si se comiese a niños para desayunar y atropellase a ancianitas por placer. Sin embargo, en España se usa esa palabra para ideas tan variadas -e incluso opuestas- que de por sí ya no dice mucho. Del otro candidato he leído cosas más variadas: desde liberal a socialista, pasando por derechista, pro-establishment, etc. Uno se siente perdido ante un chaparrón de adjetivos como ése. Lo más curioso es que a ambos les han dedicado un adjetivo hoy algo ambiguo: antisistema. Es ambiguo porque esto depende de lo que cada medio entienda por sistema, claro. Al final me he quedado como otras veces: entre tanto rollo sobre uno y otro, al final ¿qué es lo defiende cada uno en temas de los que no habla casi ningún medio? Después de buscar un poco, os haré un breve resumen.

Emmanuel Macron, candidato de En Marche!

Ha intentado captar -con éxito- el voto de distintos sectores de la población diciendo que quiere «lo mejor de la izquierda, lo mejor de la derecha e incluso lo mejor del centro». Tiene algunas propuestas liberales (bajar la presión fiscal, rebajar las cotizaciones a autónomos, flexibilizar el mercado laboral y reducir el tamaño de la administración pública), y otras socialdemócratas (aumentar en 50.000 millones la inversión pública, regalar a los jóvenes un «pase» para gastarse 500 euros en «cultura», y no tocar el sistema de pensiones). Aunque se declara católico, es abiertamente abortista (en febrero rindió homenaje a Simone Veil, la autora de la ley francesa que permite matar a los hijos por nacer), partidario de la ideología de género y afín al lobby LGTB, del que se ha autodeclarado defensor.

En el terreno religioso, es partidario de reforzar el laicismo en las escuelas. Pretende que el Estado se meta a gestionar determinadas confesiones, creando un consejo francés del culto musulmán, que tendría la responsabilidad de construir mezquitas y de formar a los imanes islámicos. No obstante, ha cargado contra el «laicismo revanchista», señalando: «creo que un católico practicante puede considerar que las leyes de la religión rebasan las leyes de la República». «No pido que la gente sea moderada, no es mi negocio», afirmó el año pasado en un debate público. Sin embargo, en ese mismo evento contradijo el Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, al afirmar: «La religión no puede estar presente en la escuela.»

Marine Le Pen, candidata del Front National

Su discurso incluye, como el de Macron, ingredientes típicos de la derecha y de la izquierda. Tacha la libre competencia de «ley de la jungla», critica el libre mercado y pretende castigar a las empresas francesas que inviertan en el exterior. Por otra parte, defiende la libertad de educación, pero al mismo tiempo quiere controlar que en las escuelas privadas se enseñen los «valores de la República», unos valores que son laicistas. Así mismo, quiere fomentar la natalidad y aumentar las ayudas a la familia, pero también ha dejado claro que dejará intacta la ley del aborto.

Propone combatir el yihadismo con diversas medidas, que incluyen prohibir las organizaciones fundamentalistas islámicas y cerrar mezquitas extremistas. Pero además, en ese afán se arriesga a cometer injusticias, prohibiendo «la financiación por parte de países extranjeros de los lugares de culto y su personal» (esto afectaría a templos católicos que reciben dinero de la Santa Sede, a pesar de que los católicos no cometen atentados en Francia), y prohibiendo los símbolos religiosos en espacios públicos (algo que han criticado sectores católicos y judíos, pues podría incluir la prohibición de crucifijos y de la kipá). También quiere restringir la inmigración, permitiendo sólo 10.000 inmigrantes extranjeros legales por año. Además, ha anunciado un impuesto especial para las empresas que contraten a extranjeros, olvidando -tal vez- que muchos franceses han prosperado trabajando para empresas extranjeras o invirtiendo en el extranjero.

¿Qué votaría yo si fuese ciudadano francés?

Hace ya muchos años que tengo por costumbre no fiarme de los adjetivos y tomarme la molestia de buscar lo que dicen los políticos para saber a cuál votar. Si fuese francés, tengo claro que mi voto en la segunda vuelta sería un voto en blanco. No me siento identificado ni con el abortista Macron ni con la abortista Le Pen, y empiezo con un tema que me parece innegociable. No se me ocurriría votar a un político que tuviese un programa fabuloso pero que fuese antisemita o partidario del esclavismo. El aborto es un atentado contra la dignidad humana y el político que lo defiende queda, automáticamente, fuera de mis opciones de voto. Pero es que además ni Macron ni Le Pen tienen programas fabulosos. Aunque ambos aciertan en ciertas cuestiones, tienen otras que me resultan del todo inaceptables. No me gustan los políticos hostiles a la libertad religiosa, ni siquiera cuando esa hostilidad toma como excusa combatir un problema como el yihadismo. No doy mi apoyo a políticos que respaldan la nefasta ideología de género o que pretenden privilegiar al lobby LGTB a costa del resto de la población, como hace Macron, ni a políticos que quieren combatir el problema de la inmigración ilegal cometiendo injusticias, como pretende Le Pen.

Sé a lo que me arriesgo con la exposición que acabo de hacer. Vivimos en un mundo polarizado, en el que uno tiene que ser proTrump o antiTrump, proLePen o antiLePen, hagan lo que hagan Trump, Le Pen y sus rivales. Ya estoy harto de esa dialéctica tramposa, en la que no se valoran las propuestas o medidas de un político por su nivel de acierto, sino por quién las firma. Esto es un blog independiente: aquí defiendo valores y principios, no siglas ni apellidos.

(Fotos: Facebook de Macron y Flickr de Le Pen)

¡Suscríbete gratis a este blog! Ya somos más de 4.000

Comentarios (Facebook):

AVISO: el incumplimiento de las Normas de Participación podrá dar lugar al bloqueo del infractor, de tal forma que sus comentarios quedarán ocultos para los demás lectores.

Enlaces desde blogs, webs y agregadores:

Comentarios (Blog):

  1. Schwan

    Al 100% de acuerdo con tu último párrafo. Chapeau!

  2. Muchas gracias, Schwan. 😉

  3. Juana de Arco

    Al 100% de acuerdo contigo. Este articulo se agradece enormemente.
    Me encantaria ahora uno sobre partidos españoles, sin excluir a VOX. Seria de una enorme ayuda informativa de cara a proximas elecciones, y a advertir a politicos y votantes de todos los bandos.

  4. Russell

    Lo de VOX felicitando a LePen no lo entiendo en absoluto. Si nos atenemos a programa, son prácticamente lo opuesto.

  5. Juana, Dios mediante, de cara a las próximas elecciones haré lo que pides, una vez los partidos publiquen sus programas.

    Russell, yo tampoco lo entiendo mucho, para ser sincero…

  6. Carlos

    Totalmente de acuerdo.
    Y contigo y Rusell en la cuestión de VOX.
    La verdad es que cada vez me siento más «huérfano» sin partido que represente mis
    ideas.

  7. Muy bueno desde luego. Desgraciadamente es el mundo en que vivimos. ¿No te da la impresión de que la democracia occidental – especialmente en los países supuestamente avanzados y civilizados – o esta caduca o simplemente no esta funcionando? Yo lo achaco al avance de la tecnología, el Internet y por último las redes sociales que han puesto una especia de manta de niebla sobre todo el sistema.

  8. Una pregunta, ¿cuáles son las injusticias que quiere cometer LePen para acabar con la inmigración ilegal?

    Gracias.

  9. Francisco J. Contreras

    Muy de acuerdo contigo. El candidato menos malo era Fillon, desde luego. Desbaratado por los manejos del «cabinet noir» del Elíseo, que destaparon oportunamente el Penelopegate.

  10. Dudosa, en la entrada me he referido al impuesto anunciado por Le Pen para las empresas que contraten a extranjeros. Si Le Pen quiere impedir el acceso de inmigrantes ilegales a Francia, está en su derecho. Pero penalizar a los que están legalmente en el país, castigando a quienes les contratan, es injusto. Si un extranjero reside y trabaja legalmente en Francia, y cotiza y paga sus impuestos como cualquier trabajador francés, ¿a cuento de qué le tiene que discriminar ningún político?

  11. Hola, Elentir,

    creo que LePen habla concretamente de la tasa del 10% que quiere poner por contratar a trabajadores extranjeros; es decir, NO nacionales. Si quieren evitarse esa tasa, lo que propone es que contraten trabajadores nacionales, franceses, vaya.

    En cuanto a lo de no financiar ningún credo por parte del estado francés, en fin, es un país laico, ¿qué esperabas?…

  12. Lorenzo

    Suscribo también todo lo que dice el artículo. Lo de Abascal, a quien respeto muchísimo, es incomprensible, tanto desde el punto de vista ideológico como táctico. En fin, da la impresión de que en España nos hemos vuelto todos locos.

  13. pacococo

    Me gustaría saber francés para meterme en los blog y demás sitios marginales y enterarme un poco de las cosas. Porque lo que nos cuentan aquí es falso.

    El único al que medio se podía votar era a F. (de Farid) Fillon, que, al menos se decía católico, pero también se decían católios los useños Kerry y Pelosi y vaya par de puntos filipinos. Así que yo siendo francés, de haberme molestado en votar lo hubiera hecho en blanco o a algún marginal que no conocemos.

    La segunda vuelta no es la lucha de dos candidatos es la lucha aparente de dos que parecen distintos pero que son iguales y uno se sacrifica para que salga el otro, con los votos del 80 % de los franceses. La jugada es muy buena, lo raro es que los franceses no la hayan visto pues siempre es lo mismo. Y luego decimos que los españoles somos tontos.

  14. Pacococo,

    me parece muy interesante tu razonamiento, ¿podrías explicar un poco más lo de que parecen distintos pero son iguales? Gracias.

  15. Dudosa, no has debido leer bien lo que pongo en la entrada: Macron quiere crear un organismo para construir mezquitas. Curioso Estado laico. Y digo Estado, porque una cosa es el Estado y otra en país. Francia es una nación mayoritariamente católica desde hace siglos.

  16. Jandro

    Inmejorable artículo. Lo de VOX con el FN tampoco yo lo entiendo, ni ideológica ni tácticamente, como bien dice Lorenzo. Lo que un ciudadano votaría si hubiese algo similar al FN en España no es ni remotamente parecido a lo que uno esperaría cuando vota a VOX. Aun con algo en común (euroescepticismo y un reconocimiento de una u otra manera de la problemática del islam), poco les une. No sé quién les asesorará en este sentido, pero debe de ser alguien que juega para el PP. Solo queda confiar en que sea un encaprichamiento pasajero y en que decidan desmarcarse de ellos cuanto antes.

  17. Yo, en cuanto a VOX y el FN puedo aceptar que hagan un frente común ante la UE, dado que en ello sí pensamos igual. Viene a ser «pensamos igual al decir que la UE (o los otros países que la integran) no deben meterse en lo que cada país haga de fronteras para dentro; yo no quiero para España lo que ellos proponen para Francia pero yo en lo que hagan en su país los franceses no me meto; ellos no quieren para Francia lo que nosotros proponemos para España, pero ellos en lo que hagamos nosotros en nuestro país no se meten». No me entusiasma porque lo que ellos quieren para Francia puede fácilmente incluir volcar nuestros camiones, y además si Hillary era inaceptable entre otras razones por cosas que quería hacer en el interior de los EEUU, lo mismo debemos decir que Le Pen lo es por cosas que quiere hacer en el interior de Francia… una cosa es respetar su soberanía y otra es no poder ni opinar. Pero en cualquier caso es una alianza parcial, con un objetivo concreto que puedo aceptar.

    Ahora, quisiera verles tomar algo más de distancia. Una cosa es decir que tenemos una estrategia común en un tema concreto y otra cosa distinta es parecer animadoras adolescentes de un equipo de rugby de las de las películas americanas.

  18. Maite

    Excelente y condensado artículo, Elentir.

    Estoy de acuerdo contigo: voto en blanco y lo mismo casi para España.

Opina sobre esta entrada:

Al pulsar 'Enviar' aceptas las Normas de Participación.