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FlaK-18 en la Batería B-8 del Monte San Pedro

Un cañón antiaéreo FlaK-18, de calibre de 88 mm, en la antigua Batería B-8 de artillería de costa del Monte San Pedro, en La Coruña (Galicia, España). Estos cañones antiaéreos llegaron a España con la Legión Condor alemana en 1936, tras el inicio de la Guerra Civil Española. Más adelante el bando nacional adquirió más baterías por su cuenta, y también fueron fabricados más de 100 cañones en España bajo licencia por la empresa española Trubia a partir de 1943.

El cañón de la foto fue uno de los fabricados bajo por Trubia, denominados FT-44. Llegó a Ferrol el 15 de mayo de 1957 en un lote de 15 cañones entregado al Regimiento de Artillería Antiaérea nº76 (RAAA 76) del Ejército de Tierra. Cuando el Regimiento se trasladó al Acuartelamiento “Sánchez Aguilera”, en Ferrol, este cañón quedó expuesto en el exterior del edificio. Después de la disolución del Regimiento en 2002, el cañón se trasladó al Monte San Pedro, en La Coruña, donde se conserva actualmente en un buen estado.

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  1. pacococo

    Tal vez sea el mejor cañón que se haya fabricado. Por supuesto no como antiaéreo, pero contra carro era lo mejor. Hoy día el calibre es insuficiente, pero todavía podría hacer daño a los carros modernos utilizando munición especial.

    Tiene una velocidad inicial de las más altas y una precisión y alcance envidiables. Pero perdieron la guerra y se impuso el 90 mm useño, mucho peor.

    Llegué a manejarlo en la cochera, no en el campo, de lo que me alegro porque tiene un ruido, ladrido que dicen, muy desagradable. Es un prodigio de equilibrio, lo manejan 8 hombres, que son los sirvientes de la pieza, con toda facilidad y se pliega de forma que lo remolca un camión sin problemas.

  2. Pacococo, muchas gracias por la información, es una suerte contar por aquí con un veterano artillero que ha manejado esta joya. ;-)

  3. pacococo

    Pero no llegué a disparar. Me entrené como jefe de pieza en un 152,4 (6 pulgadas) de costa, pero me dieron permiso el mes anterior al tiro de modo que volví justo para presenciar el tiro, convenientemente escaqueado para que no hubiera gente pululando durante el ejercicio, quedaría feo delante del general.

    De modo que aprendía manejar el 88 y el 15,24, pero no llegué a disparar.

    El 88 tiene un cierre de cuña, que al meter el proyectil, con la vaina, se cierra y te saca fuera la mano, de forma que no te la puede pillar nunca.

    El otro tiene cierre de tornillo y se mete el proyectil y luego el saco de pólvora.

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