El desafío separatista empezó en 2014: Rajoy ha tardado 3 años en afrontarlo

El fracaso del PP en Cataluña no se debe al 155, sino a estos hechos que lo precedieron

Las elecciones autonómicas de ayer en Cataluña se han saldado con una victoria de Ciudadanos. Es la primera vez que una candidatura no nacionalista gana unas elecciones catalanas.

Cinco ejemplos de votos tirados a la basura
Después de décadas pidiéndonos un ‘voto útil’ toca preguntarse: ¿es útil para quién?

El PP pasa de 11 escaños a sólo 3 en el Parlamento catalán

Sin embargo, y gracias a la ley electoral catalana que beneficia al voto de la zona rural (que es el feudo del separatismo), la suma de las candidaturas separatistas tiene la mayoría absoluta de los escaños, aunque no de los votos. Uno de los datos más llamativos de estos comicios es el batacazo del PP: ha perdido casi la mitad de sus votos, y de los 11 escaños que obtuvo en 2015, pasa a sólo 3. Algo sorprendente siendo el partido que gobierna en estos momentos en España.

El PP apeló al ‘voto útil’ teniendo menos escaños que Ciudadanos

¿Cómo se explican estos malos resultados del PP? Al fin y al cabo, fue Rajoy el que aplicó el Artículo 155 de la Constitución para frenar el golpe separatista. El pasado lunes, el presidente del Gobierno pedía el voto en Barcelona “para defender la aplicación del 155″, entre otros motivos. Craso error. Si el 155 se aplica es porque lo contempla la Constitución, que es la norma básica de convivencia que aprobaron los españoles (catalanes incluidos), y unas elecciones autonómicas no pueden invalidarla. Con este mensaje, Rajoy planteaba las elecciones como un plebiscito entre el separatismo y el PP, como si además no hubiese más contendientes. Pero los había. Dejando a un lado al socialista Iceta, empeñado en defender el indulto para los golpistas -algún día tendría que explicarme alguien por qué se sigue considerando “constitucionalista” a un PSC que se empeña en besarle los pies al separatismo-, hay que recordar que en las elecciones catalanas de 2015, Ciudadanos fue la segunda fuerza más votada (con 25 escaños), y el PP la quinta (con 11 escaños).

¿Para quién es útil ese voto si sirve para ceder ante los separatistas?

Ese reparto de fuerzas en Cataluña situaba al PP ante una paradoja. Y es que el partido de Rajoy ha ido abandonando sus principios, limitándose a presentarse como el “voto útil” contra otros (primero el PSOE de Zapatero, luego Podemos, y ahora los separatistas). Sin embargo, a la vez que hacía eso, en Cataluña el PP no tuvo reparos en firmar pactos locales y autonómicos con los nacionalistas de CiU, mientras este partido freía a multas lingüísticas a los comerciantes que rotulan sus establecimientos en español. También permitió al nacionalismo blindar la exclusión del español en las escuelas, y llegó a lanzar elogios al sistema totalitario de inmersión lingüística. Hay que recordar que Aznar incluso cesó en 1996 al dirigente del PP catalán, Alejo Vidal-Quadras (un hombre conocido por su firmeza frente al separatismo), para complacer a Jordi Pujol, cuando necesitó el apoyo de CiU en el Congreso para gobernar. Con Vidal-Quadras el PP llegó a tener 17 escaños y 421.752 votos en 1995. Cuatro años después perdía 5 escaños y más de 100.000 votos.

Tres años permitiendo a los separatistas desafiar al Estado de Derecho

En cuanto a la actuación del PP contra el golpismo separatista, hay que recordar que Artur Mas inició su desafío separatista en septiembre de 2014, utilizando medios públicos para hacerlo. Rajoy se limitó a recurrir la famosa consulta del 9N al Tribunal Constitucional. Ante la inacción del gobierno, en noviembre de 2014 una diputada del PP expresaba su “profunda sensación de desamparo ante el silencio del Gobierno de mi país”. Y como el Gobierno se cruzaba de brazos, el separatismo siguió adelante: el Parlamento catalán inició un nuevo proceso separatista en noviembre de 2015, y otra vez el Gobierno se limitó a recurrirlo al Tribunal Constitucional, sin aplicar el Artículo 155 ni instar a la Fiscalía a actuar penalmente contra los sediciosos. En septiembre de 2017 los separatistas aprobaron las llamadas leyes de desconexión, para culminar su desafío. Nuevamente, Rajoy se limitó a recurrirlas al TC. Si dirigentes separatistas han acabado en prisión ha sido por la querella presentada por Vox en septiembre. En lugar de hacer su deber de cumplir y hacer cumplir la Constitución, en la tercera semana de septiembre el Gobierno ofrecía a la Generalidad más dinero y una reforma de la Constitución. El cobarde apaciguamiento.

La inexplicable tardanza en aplicar el Artículo 155

El 1 de octubre los separatistas llevaban a cabo su referéndum ilegal, mofándose de nuestra legalidad ante todo el mundo y dedicándose a acosar a la Policía y a la Guardia Civil. Después de lo ocurrido ese día, no cabía imaginar otro escenario posible que el de la aplicación del 155. Pues no. El 2 de octubre Rajoy invitaba al golpista Puigdemont a dialogar. La respuesta a este nuevo intento de apaciguamiento llegaba dos días después en forma de un discurso televisado de Puigdemont plagado de mentiras, con el único fin de ganar adeptos para su golpe separatista. A pesar de ello, Rajoy no aplicó el Artículo 155 hasta el 21 de octubre, cuando ya habían pasado 44 días desde la aprobación de las leyes de ruptura en el Parlamento catalán. Además, lo hizo convocando elecciones en el mínimo plazo posible, para quitarse el problema del encima, y eludiendo intervenir TV3, que ha seguido funcionando como un órgano de propaganda al servicio del separatismo pero pagado por todos. Rajoy tampoco ha aprovechado esta oportunidad para desmontar el entramado separatista organizado por la Generalidad, a excepción de las “embajadas” catalanas. Tres días antes de la aplicación del 155, el 18 de octubre, el PP afirmaba que el adoctrinamiento en Cataluña se limita a “casos aislados”. Ese mismo día, el PP y el PSOE votaban contra una moción de Cs para poner fin a esa imposición ideológica.

La causa del fracaso del PP es su tibieza frente al separatismo

El batacazo electoral que se llevó ayer el PP no es un cuestionamiento de la aplicación del 155: es el resultado de años de tibieza ante el separatismo, pero también el efecto de un proceso de desplazamiento ideológico del PP hacia el progresismo y el consenso socialdemócrata, lo que ha provocado que su discurso sea difícil de distinguir del discurso de Ciudadanos, un partido surgido del centro-izquierda, pero firme ante el nacionalismo, aún no salpicado por la enorme mancha de corrupción que afecta al PP y que además partía con la ventaja obtenida en 2015. Estos últimos días el PP insistía en presentarse como “el voto útil”, pero sin ninguna credibilidad. ¿De qué sirvió la fuerza parlamentaria del PP en España si Rajoy tardó tres años en aplicar el 155? Si el separatismo se ha atrevido a llegar tan lejos este año es, precisamente, por los gestos de tibieza del Gobierno. Y al final, con su tibieza y su afán por apaciguar al separatismo, el PP ha acabado perdiendo en Cataluña su pretensión de ser un voto útil. Lo peor que podrían hacer ahora sus dirigentes es atribuir el resultado de ayer a un castigo por aplicar el 155. No caigan en ese error, señores del PP. Insisto: lo ocurrido ayer es el resultado de años de dejadez, de tibieza y de apaciguamientos. Y ya va siendo hora de empezar a corregir ese rumbo, aunque sólo sea por todos los catalanes que se ven desprotegidos ante el separatismo.

(Foto: Flickr Partido Popular)

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Comentarios (Blog):

  1. Eduard

    Ese comportamiento del PP ha hecho que se trasvasen votos del PP a Ciudadanos. Hay dos bloques (separatistas y no separatistas) con muy pocas fugas entre ellos y de los ex-votantes separatistas el PP y C´s pocos votos pueden obtener en estos momentos.
    El PSC aunque no es nacionalista usa el lenguaje nacionalista. Por ejemplo Iceta habla de “el nostre pais” cuando se refiere a Cataluña. Me da la sensación que sus votantes son carne de cañón para dar “el salt” a opciones independentistas.
    Me llama la atención que los votantes separatistas con ascendencia del resto de España no se den cuenta del carácter étnico del separatismo. Sólo unos datos: el primer apellido catalán en Cataluña es Vila y, si no recuerdo mal, es el 25º más habitual. Es decir, antes hay 24 apellidos, García, Martínez, Rodríguez…
    Por otra parte en los políticos de los partidos independentistas el número de apellidos catalanes es abrumador. Hace unos días me puse a analizar las listas de los distintos partidos. Para que no fuera muy largo seleccioné los diez primeros candidatos de cada partido de cada provincia. Pues bien en el caso de JpCat el 88% de los apellidos (incluyendo primer y segundo apellido) eran catalanes y en ERC el 80%. Por ejemplo en el caso de Cs la proporción era del 25%, algo más acorde a la población general promedio. Es decir, charnego dame tus votos pero para entrar en el coto de la política con pedigrí nacionalista lo tienes jodido.
    Otra cosa, NO AL BOICOT a los productos catalanes. Si no, entre otras injusticias, podéis arbitrariamente fastidiar al 50% no indepe. Por ejemplo a mí.

  2. Sharovarov

    Anda, qué bien, parece que se ha arreglado lo del recuadro de los comentarios.

  3. ¿Qué le pasaba, Sharovarov?

  4. pacococo

    El desastre del pp, en otros tiempos se dimitía por menos, se debe a muchos años de tibiezas y complacencias, pero a costa de un sector de los catalanes que se han visto humillados y marginados. Y eso lo ha tenido claro ciudadanos. Y que den gracias los del pp que todavía quedan algunos que no se han enterado de tanta traición.

    Estamos acostumbrados, no sé por qué, que los políticos del pp gobiernen para los que no les han votado, porque los otros gobiernan para los suyos. Supongo que pensando aquello que decía aquel político de derechas “ya nos votarán por la cuenta que les tiene”. Al parecer eso se ha acabado, especialmente cuando hay un partido que defiende lo que tú quieres, como es le caso de ciudadanos, por eso se ha llevado los votos del pp.

    Eduard

    Es muy lamentable el boicot, pero es lo único que funciona. Es lo que ha obligado al gobierno a ponerse seriecito y a los separatistas a pensar las cosas un poco.

    En cuanto al voto de los charnegos a los separatistas, es algo normal en todas partes, los nuevos son los más entusiastas y de hecho casi todas las revoluciones las han hecho los conversos, convenientemente dirigidos, claro. Los conversos tienen que demostrar que se merecen estar ahí.

    Conocí a uno de Barcelona, con segundo apellido castellano que hubiera dado un brazo porque le desapareciera y ser de raza pura. Y esto era en el 72, cuando el separatismo era cosa de cuatro clandestinos.

  5. Sharovarov

    Lo comenté el otro día, en la entrada sobre los más de cien millones de muertos del comunismo.

  6. Sharovarov

    Bueno, sucedía en todas las entradas, no sólo en la que lo comenté, se entiende.

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