Mi réplica a la última payasada lanzada por el diputado separatista de ERC

La diferencia entre carcelero y secuestrador explicada para que la entienda hasta Rufián

Ayer la Sala Segunda del Tribunal Supremo decidió por unanimidad mantener en prisión a Oriol Junqueras, exvicepresidente de la Generalidad de Cataluña, por el golpe separatista en Cataluña.

No son ‘presos políticos’: son políticos presos por violar las leyes y desobedecer sentencias
Una pregunta para los separatistas: ¿algo de lo que habéis hecho ha mejorado Cataluña?

En prisión por presuntos delitos de rebelión, sedición y malversación

Concretamente, la Sala Segunda del Supremo ve indicios de la comisión por parte de Junqueras de los delitos de rebelión, sedición y malversación de fondos públicos por su participación, desde la vicepresidencia de la Generalidad, en un alzamiento contra el Estado español, contra la Constitución, contra el Estatuto de Autonomía y contra el resto del ordenamiento jurídico. El Tribunal considera que existe un riesgo relevante de reiteración delictiva ante la ausencia de “ningún dato que permita entender que el recurrente tiene la intención de abandonar la vía seguida hasta ahora”.

Los políticos no están por encima de la ley

Esta misma conclusión puede sacarla cualquiera que haya visto los acontecimientos que se han ido sucediendo: lejos de reconocer que se saltaron la ley, los cabecillas del golpe insisten en presentarse como víctimas y en mantener su desafío contra el Estado de Derecho. Una democracia no puede dejar impunes delitos tan graves como los señalados, porque ningún político está por encima de la ley, ni puede saltársela sin consecuencias. Esto lo sabe cualquier demócrata, pero parece que las nociones más básicas de democracia escasean en las filas del nacionalismo catalán, en las que abundan personajes que se creen que respetar la ley es algo optativo y que la Justicia debería estar al servicio de sus caprichos políticos.

¿Un admirador del Che Guevara dando lecciones de derechos humanos?

Uno de esos políticos es Gabriel Rufián, diputado de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), uno de los partidos que apoyaron ese golpe separatista. Rufián, cuya actuación política hace honor a su apellido, se está caracterizando por ser un gran aficionado a la demagogia, un tipo que se cree que la práctica parlamentaria consiste en competir a ver quién hace más el payaso, y que es conocido en Twitter por lanzar frasecitas cargadas de cinismo. Ayer les dedicó estos dos tuiteos a los jueces del Tribunal Supremo:

Es para echarse a reír que hable de derechos humanos un tipo que dice que admira al Che Guevara y a la dictadura castrista. Sí, a ese mismo Che Guevara que presumía de fusilar a sus oponentes. Éste debe ser el referente de Rufián en materia de derechos humanos. Pero el colmo es verle usar la palabra “carcelero” como insulto y verle acusando de secuestro al Tribunal Supremo. Espero que el TS emprenda acciones contra este tipo por acusar de un delito de secuestro a sus magistrados. Estas cosas no deben salirle gratis a nadie, y menos aún a un tipo que cobra un sueldazo mensual de 7.770 euros que pagamos todos los contribuyentes.

‘Carcelero’ sólo es un insulto en los países que admira Gabriel Rufián

Como veo que tiene un cacao mental de campeonato, le voy a explicar a Rufián la diferencia entre carcelero y secuestrador. Mira, Rufián: en un país democrático, un carcelero o funcionario de prisiones es aquel que cuida que los malhechores se mantengan donde tienen que estar para pagar por sus crímenes: en la cárcel. En dictaduras socialistas como Venezuela, que es el tipo de régimen que le gusta a Rufián, los carceleros mantienen en prisión a opositores como Leopoldo López. Un preso político del que se mofó Rufián, por cierto, señal de que los carceleros venezolanos sí que le gustan. En España hemos tenido funcionarios de prisiones tan admirables como este señor:

Se llama José Antonio Ortega Lara. Trabajaba en el Centro Penitenciario de Logroño y ETA le secuestró cuando volvía a su trabajo el 17 de enero de 1996. Los terroristas le mantuvieron encerrado en un pequeño zulo bajo tierra durante 532 días. Seguro que Gabriel sabe bien de lo que hablo, porque por aquel entonces era parlamentario vasco de Herri Batasuna, el brazo político de ETA, este individuo:

‘Secuestro’ es lo que hizo el tipo al que le hacía palmitas Rufián

Se llama Arnaldo Otegi. En 1987 fue detenido por ser miembro de esa banda terrorista, y fue condenado a seis años de prisión por el secuestro del empresario Luis Abaitua en 1979. Esto, Rufián, es un secuestrador. Y éste eres tú, Rufián, haciéndole palmitas al secuestrador:

¿Lo entiendes ya, Rufián, o te lo explico con dibujitos?

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Comentarios (Blog):

  1. atraval

    Este m****** humano, si no fuera un vividor parlamentario inútil, estaría en alguna “banda latina” de esas de cuchillo y pistola. Un charnego que no vale ni pa Dios ni pa el diablo y que precisa hacerse notar de la manera más estrafalaria

  2. Blanca

    No es más que el bufón de ERC, le pagan para que diga o que no se atreven a decir los demás, y de paso que haga bien el ridículo.

  3. pacococo

    Está clarísimo, pero dudo que lo entienda, apostaría algo a que no lo entiende. En su corta mente solo entra que el que manda tiene todos los derechos y no tiene que dar explicaciones de nada, como por ejemplo el que manda en Corea o el que manda en Cuba. No se ha enterado, sería un trauma mental si un día lo logra, que la ley es igual para todos.

    atraval

    Creo que el pollo no tiene lo que hay que tener para jugarse la vida en una banda.

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