Los cristianófobos pierden los papeles ante el gran arraigo de la celebración

Tres motivos por los que la Semana Santa provoca rabietas en la izquierda islamófila

Estos días cierta izquierda anda desquiciada. Es como si la Semana Santa les causase a algunos el mismo efecto que el agua bendita a la niña de la película “El exorcista”. ¿Por qué se ponen así?

Vivas a España y aplausos a los veteranos de la Legión en su única procesión en Cataluña
‘Pasión de Málaga’: un formidable corto sobre la Semana Santa en esta ciudad de Andalucía

Un simple paseo por las redes sociales basta para encontrarse todo tipo de muestras de odio -desde insultos a blasfemias- dedicadas a esta celebración. Curiosamente, muchos de los que pierden los papeles al ver las procesiones son los que luego vienen clamando contra la “islamofobia”. Algunos incluso presumen de tolerantes felicitando el Ramadán, pero les cuesta más escribir una felicitación de Pascua que arrancarse una muela sin anestesia. Este ataque de ira y odio se explica por tres motivos:

1. Nuestra sociedad sigue siendo culturalmente cristiana

La izquierda lleva muchos años haciendo enormes esfuerzos para que desaparezca el Cristianismo, para prohibirlo en la enseñanza, para estigmatizar a los cristianos, e incluso para invadir nuestros templos, pidiendo la expropiación de Catedrales y apoyando asaltos y ataques a nuestros templos. En muchos países tenemos una izquierda profundamente cristianófoba, que no respeta la libertad religiosa. Esa izquierda está ideológicamente carcomida por el odio a la religión mayoritaria de los españoles, porque doctrinalmente sigue siendo una izquierda marxista y totalitaria, que cree que la religión es el opio del pueblo y que debe ser erradicada, aunque eso suponga violar los derechos de millones de personas. Ensimismada en su absurdo populismo, la izquierda cree que su cristianofobia es un sentimiento de gran arraigo popular, y celebraciones como la Semana Santa hacen que se tope de bruces con la realidad. Y si hay algo que saca de quicio a esa izquierda totalitaria es que la realidad le lleve la contraria.

2. La gran popularidad de nuestras Fuerzas Armadas

En el caso de España, muchas procesiones cuentan con participación de las Fuerzas Armadas, una presencia militar que tiene una larga tradición en nuestro país. Lejos de generar rechazo, las procesiones en las que participan militares suelen atraer a mucho público, y los soldados, marinos y guardias civiles son ovacionados y aplaudidos por la multitud, algo que no es de extrañar, si tenemos en cuenta que en las encuestas del CIS la Guardia Civil y el Ejército figuran entre las instituciones más valoradas por los españoles. Pero da la casualidad de que son también dos de las instituciones más desnostadas por la izquierda y por sus aliados separatistas. ¿Por qué? Porque a fin de cuentas, son instituciones que defienden valores tradicionales como el patriotismo, la disciplina, la jerarquía, el espíritu de sacrificio y el afán de superación personal. Son, además, firmes defensoras del Estado de Derecho, sin despegarse de sus tradiciones, de forma que se han convertido en un hilo de continuidad entre lo mejor de nuestro pasado y nuestro presente.

3. Occidente está lejos de sucumbir a los dictados de la izquierda

Ciertamente, la sociedad occidental ha caído en una peligrosa pendiente resbaladiza a causa de diversos proyectos de ingeniería social inspirados por el marxismo cultural, como la ideología de género, la corrección política o el multiculturalismo. Sin embargo, está habiendo una creciente respuesta social a esas imposiciones, por varios motivos: los abusos y la censura de la corrección política, las absurdas imposiciones de la ideología de género y su guerra de sexos, y finalmente la islamización de Europa y los efectos de la inmigración masiva, unos fenómenos que la izquierda está usando como palanca para disolver las raíces culturales de Occidente.

La izquierda encaja muy mal la pervivencia y la gran popularidad que aún mantienen tradiciones impermeables a esos proyectos de ingeniería social. En el caso de España,esas tradiciones constituyen un signo de identidad nacional que podría acabar convirtiéndose en un símbolo de resistencia cultural. Recordemos lo ocurrido en varios países de la Europa oriental bajo el yugo comunista: el ateísmo obligatorio impuesto por el Estado acabó convirtiendo al Cristianismo en un símbolo de identidad nacional y de resistencia cultural en países como Polonia, Lituania, Hungría… La izquierda no ha olvidado esa experiencia y la forma en que esa resistencia cultural, apoyada por líderes internacionales como Ronald Reagan y Juan Pablo II, acabó con el hundimiento del comunismo soviético. Lo mejor que puede hacer la izquierda para agrandar esa respuesta social es una huida hacia adelante, incrementando su hostilidad, sus ataques y sus ofensas a los cristianos como lo ha estado haciendo esta Semana Santa. Cada vez que el odio hace perder los papeles al rojerío, su fracaso está un poco más cerca.

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Comentarios (Blog):

  1. Lorenzo

    Creo, Elentir, que hay razones de orden psicológico: los pilares de la izquierda son el odio, el resentimiento y la intolerancia. Ahora es anticristiana y promusulmana. Hasta el día en que el islam no sirva a sus siniestros intereses. Entonces acabarán odiándolo tanto como al cristianismo actualmente.

  2. Hay que vivir y trabajar en un país para poder opinar. ¿Cuantos profetas a favor de Mahoma y en contra de Cristo hay en este país sin haber viajado mas lejos que un veraneo en Galicia?

  3. pacococo

    Las tres razones que das, ponen de los nervios a los marxistas y como no tienen argumentos, recurren al insulto. Llevémoslo con paciencia.

    La cuestión está en por qué le marxismo siempre ha sido enemigo del cristianismo y del catolicismo en especial.

    Y aparentemente no vale que el marxismo se declara ateo, porque ellos están a partir un piñón con los musulmanes. (Otra cosa es que los musulmanes los acepten siquiera, pues el islam no admite el ateísmo. Pero ellos ni se enteran)

    Por tanto las razones del odio, ya secular, del marxismo a la Iglesia, deben ser otras. Lorenzo apunta una: el odio. El marxismo se basa en el odio mientras que el catolicismo se basa en el amor. Pero seguramente hay otras razones. Sería interesante analizarlas para comprender algo que lleva más de un siglo y que no comprendemos.

  4. Cuánta verdad hay en este artículo.
    Pero la religión forma parte de la esencia del ser humano; existe desde que nació la humanidad y existirá mientras haya seres vivos. En todas las repúblicas ex-soviéticas estuvieron prohibidas sin poderlas evitar del todo y volvieron a aflorar tras su final. Aunque solo fuere por espíritu de supervivencia y temor a desaparecer, la mayoría de los humanos siempre buscarán algo a lo que aferrarse.
    El cristianismo forma parte de la esencia de nuestra civilización y es la base sobre la que se asientan todos nuestros valores, seamos o no creyentes.
    Esa huida hacia adelante no les va a llevar a ninguna parte. Podrán alcanzar éxitos parciales como en Cuba o Venezuela donde, por cierto, tampoco han acabado con las creencias de su pueblo, pero, al final, todas las dictaduras caen.
    La democracia, nuestra democracia, permite que estos existan porque nuestros valores cristianos son tales que permiten y admiten todo tipo de opiniones e ideología. Aldo así como poner la otra mejilla, pero pueden perder toda esperanza de triunfo final.

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