El PSOE ya impuso esa ideología en la 'educación para la ciudadanía' de Zapatero

Una ministra destroza el feminismo progre, sin darse cuenta, al justificar su imposición

Ayer la ministra de Educación, Isabel Celaá, habló sobre la nueva asignatura de adoctrinamiento que los socialistas impondrán en los colegios, al estilo de la “educación para la ciudadanía” de Zapatero.

Feminismo de equidad vs Feminismo de género
Lo que pocos cuentan: el origen ideológico totalitario del actual feminismo de género

Impondrá el feminismo en la nueva asignatura de ‘valores éticos y cívicos’

La ministra, que afirma que la asignatura versará sobre valores éticos y cívicos, afirmó que esa materia tendrá contenidos feministas. Si se refiriese al feminismo de equidad, que reclamaba la igualdad de derechos y de oportunidades para la mujer, no habría por mi parte ninguna objeción. Sin embargo, el PSOE -como el resto de la izquierda- no defiende el feminismo de primera ola, sino el llamado feminismo de género, término acuñado por una feminista de equidad, Christina Hoff Sommers, para referirse a “la idea de que chicas y chicos son lo mismo y que la masculinidad y feminidad son, simplemente, un asunto de condicionamiento social”.

El PSOE ya impuso el feminismo de género en ‘educación para la ciudadanía’

De hecho, el PSOE ya incluyó ese feminismo de género en la “educación para la ciudadanía”. Así lo demostró la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía en abril de 2008, cuando anuló parte de los contenidos de esa asignatura en la comunidad andaluza -gobernada por el PSOE-, rechazando la tesis de “que el sexo no define al hombre y a la mujer como tales, sino que es fruto de una determinada concepción cultural o de un accidente biológico; es decir, que a los seres humanos no los define como personas el sexo, sino la opción sexual elegida”. Esta tesis, incluida en la EpC andaluza, conecta directamente con las tesis de una de las ideólogas del feminismo de género, la comunista Shulamith Firestone (1944-2012), que escribió lo siguiente en su libro “La dialéctica del sexo” (1970): “así como la meta final de la revolución socialista era no sólo acabar con el privilegio de la clase económica, sino con la distinción misma entre clases económicas, la meta definitiva de la revolución feminista debe ser, a diferencia del primer movimiento feminista, no simplemente acabar con el privilegio masculino, sino con la distinción de sexos misma: las diferencias genitales entre los seres humanos ya no importarían culturalmente”.

¿Cree que la ideología del PSOE es compartida por todas las mujeres…

Según Europa Press, ayer Isabel Celaá justificó así la inclusión de contenidos feministas en la nueva EpC: Obviamente el feminismo, estudiar el mundo desde los valores de la mujer, es algo que tiene que entrar en esos valores cívicos y éticos, y tendrá su ubicación”. Seguramente la ministra no se dio cuenta del tremendo error que acababa de cometer, pero la verdad es que con esta declaración destroza el feminismo de género que ella quiere imponer. Y es que, como podemos observar, Celaá afirma que existe algo que ella misma define como “los valores de la mujer”. Si se refiere a principios, es evidente que ser mujer no implica tener unos determinados ideológicos. De hecho, ni siquiera todas las mujeres están de acuerdo con el feminismo, y menos aún con el feminismo de género, una ideología política que provoca rechazo entre muchas mujeres. Así pues, si la ministra llama “valores de la mujer” a la ideología de su partido, lo que pretende es imponer esa ideología a todas las mujeres, algo radicalmente antidemocrático.

… o está destrozando la base misma del feminismo progre?

La cosa cambia si la ministra, con lo de “valores”, se refiere a las aptitudes de las mujeres. La experiencia nos demuestra que las mujeres tienen una mayor propensión a las labores sociales que a las técnicas, una menor tendencia que los hombres a la competencia, y una mayor tendencia que nosotros a las observaciones y respuestas emocionales. De hecho, estas diferencias se dan incluso en países aclamados por el feminismo de género, lo que demuestra que tienen en gran medida un origen biológico. Lo más divertido es que al hablar de valores de las mujeres en cuanto a aptitudes originadas por sus diferencias biológicas respecto de los hombres, la ministra estaría negando el feminismo de género, que afirma que las diferencias de carácter entre hombres y mujeres son una mera construcción cultural. Es más: el feminismo de género no se conforma con negar la influencia de la biología en esas diferencias, sino que incluso llama “sexista” o “machista” a todo el que afirma esa influencia de la biología, pues pretende lograr la desaparición de esas diferencias, convirtiendo el sexo biológico en algo irrelevante y dando preponderancia a la idea de “género”, entendido como el sexo elegido a su antojo por cada persona.

¿Quiere enseñar a los niños que ser varón te convierte en una persona peor?

Sea como sea, la ministra Celaá ha iniciado su mandato demostrando las contradicciones de esa ideología liberticida que ha robado el nombre del feminismo, para disfrazar la aplicación de la tesis marxista de la lucha de clases a la lucha de sexos que ahora promueve la izquierda. Sea cual sea la intención de la ministra -imponer su ideología o pregonar las aptitudes de las mujeres-, estaría incurriendo en un error. En el primer caso es más que evidente, pues se estaría violando la libertad ideológica y la libertad religiosa al imponer las tesis del PSOE en las escuelas. En el segundo caso, el error es olvidar que entre los escolares no sólo hay niñas. Centrar una asignatura en las aptitudes femeninas, ignorando las masculinas, sería transmitir a los más pequeños que hay un sexo cuyos valores son dignos de estudio y otro que no, como si hubiese un sexo bueno y otro malo, cuando ser hombre o mujer no nos hace mejores ni peores, sino diferentes y complementarios. Ahora que tanto se habla de “inclusividad”, cabe preguntarse qué clase de enseñanza inclusiva es la que trata a los varones como humanos de segunda clase, y qué idea de la igualdad es la que pretenden transmitir a los niños con esa forma de ver la sociedad.

(Foto: Efe)

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Comentarios (Blog):

  1. Huichilobos

    Y que existe una cosa llamada patriarcado que consiste en un contubernio de todos los hombres para tener sometidas a las mujeres; eso sí, no especifican de qué época exacta data.

    También te dicen, en los manuales de feminismo de género, que el citado contubernio está amplia y pormenorizadamente teorizado y desarrollado, y que constituye una ideología en sí mismo. Eso sí, sin citar fuentes, ni libros, ni autores.

    Y lo increíble es que hay gente inteligente que se lo cree.

    Y luego dicen que no existe la fe.

  2. Luis Recinos

    Seguramente que hay contradicción en las afirmaciones de la Sra.Celaá. Pero eso no importa. En realidad, uno de los fenómenos admirablres del pensamiento de la izquierda progre es la habilidad de hacer planteamientos totalmente contradictorios entre sí y sentirse absolutamente cómodos con ello. Tanto la Profesora Alicia Rubio, en España, como Nicolás Márquez y Agustín Laje, en la Argentina, como el profesor Jordan Peterson, en Canadá, entre muchos otros, se han encargado de demostrar las enormes inconsistencias y contradicciones incorporadas en la famosa ideología de género, todo lo cual no parece importar mucho a los ideólogos que propugnan dichas ideas y menos aún a los políticos que las implementan.

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