El asombroso hecho ocurrido en 1585 y que dio la victoria a un Tercio español

El Milagro de Empel: así llegó la Inmaculada Concepción a erigirse en patrona de España

Hoy se celebra la que sin duda es la más española de las festividades del santoral católico: el día de la Inmaculada Concepción, un dogma defendido por los españoles desde la Alta Edad Media.

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Un dogma defendido durante siglos por los españoles

La devoción a la Inmaculada Concepción se remonta en España a la época de los visigodos. Las órdenes militares fundadas en España durante la Reconquista (Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa, entre otras) incorporaban a sus votos la defensa de este dogma, que reconoce que la Virgen María fue concebida sin pecado original. Los Reyes de España también hicieron suya esa defensa, hasta tal punto que hablar de la Inmaculada Concepción acabó convirtiéndose en hablar sobre la causa española por excelencia en el seno de la Iglesia Católica.

Imágenes destrozadas durante la “Beeldenstorm” calvinista del siglo XVI en la Catedral de San Martín, en Utrecht, Países Bajos (Foto: Arktos / Wikimedia). Muchas imágenes fueron escondidas por los fieles católicos de los Países Bajos españoles para salvarlas de los fanáticos calvinistas.

La iconoclastia calvinista y la Guerra de Flandes

A mediados del siglo XVI, los protestantes calvinistas emprendieron la llamada “Beeldenstorm” o “Tormenta de imágenes” en el territorio de la actual Holanda, destruyendo numerosas imágenes e iconos religiosos. Muchas obras de arte sacro acabaron destruidas como consecuencia de esa ola de fanatismo. Otras fueron salvadas por los católicos de Flandes escondiéndolas en los lugares más variados. En 1568 estalló en Flandes una rebelión contra la Monarquía Hispánica, rebelión que hoy recordamos como la Guerra de Flandes. Aquella contienda enfrentó a los habitantes de los Países Bajos españoles: los pobladores de lo que es hoy Bélgica y Luxemburgo, de mayoría católica, se mantuvieron leales al Rey Felipe II, mientras los habitantes de la actual Holanda, de mayoría calvinista, se unieron a los rebeldes. Fue una guerra muy larga: duró nada menos que 80 años, y en ella los españoles se vieron en situaciones tan desesperadas como la que afrontaron en la noche del 7 al 8 de diciembre de 1585 en una aldea holandesa situada a orillas del río Mosa: Empel.

Un mapa de la Batalla de Empel de 1585, en una pintura hecha por el holandés Frans Hogenberg a finales del siglo XVI. Arriba a la izquierda se ve la Iglesia de Empel, y junto a ella el Tercio Viejo de Zamora. Se distinguen sus banderas con el Aspa de Borgoña, la enseña del Imperio español (Imagen: Wikimedia).

“Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra”

Situada al norte de la ciudad de Balduque, Empel tenía un carácter estratégico por su ubicación. Aquella noche, cinco mil hombres del Tercio Viejo de Zamora afrontaban su quinta jornada en medio del frío, del hambre y de la lluvia en Bommelward, entre los ríos Mosa (al sur) y Waal (al norte). Los rebeldes holandeses habían abierto los diques y la zona había quedado anegada, dejando a los españoles cercados y en una situación desesperada ante los barcos del comandante holandés Felipe de Hohenlohe-Neuenstein. Todo parecía indicar que la derrota de los españoles estaba próxima. Consciente de su enorme ventaja, el comandante holandés ofreció a sus enemigos una rendición honrosa, que les habría permitido salvar sus vidas. El maestre de campo del Tercio, Francisco Arias de Bobadilla, le dio una respuesta genuinamente española: “Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos”.

Cuadro “La Virgen de Empel”, excelente obra del pintor español Augusto Ferrer-Dalmau, que representa el momento del hallazgo de la tabla con la imagen de la Inmaculada Concepción en esa aldea holandesa.

“Tal parece que Dios es español”

La respuesta española enfadó al comandante holandés, y dio orden de abrir más diques y el nivel de las aguas subió aún más, obligando a los españoles a agruparse en la colina donde se alzaba la Iglesia de Empel. Sin esperanza de victoria y confiando su suerte a Dios, los españoles empezaron a cavar trincheras para defenderse. Durante esas labores, un soldado español encontró una tabla con una imagen de la Inmaculada Concepción, seguramente enterrada por fieles católicos para salvarla de la “Beeldenstorm” lanzada por los calvinista dos décadas antes, a pesar de lo cual la imagen conservaba sus colores vivos y sus trazos como si acabase de ser pintada. Aquel descubrimiento dio ánimos a los españoles, que lo interpretaron como una señal del Cielo. La tabla fue colocada en la Iglesia de Empel y se rezó una “Salve Regina”.

Por la noche ocurrió algo muy extraño y muy inusual en aquellas tierras: un viento gélido descendió sobre el río Mosa y las aguas se congelaron. Este hecho, que los españoles consideraron milagroso, cambió completamente el signo de la batalla: los barcos holandeses tuvieron que retirarse para no quedar encallados en el hielo, y los españoles pudieron romper el cerco y lanzarse al ataque contra los rebeldes, que huyeron despavoridos. Se dice que el comandante holandés, atónito ante lo ocurrido, comentó: “Tal parece que Dios es español al obrar tan grande milagro”.

Fotomontaje “Batalla de Empel, 1585” de Jordi Bru, que muestra el momento en que los españoles pasaron al ataque contra los barcos holandeses tras congelarse las aguas del río Mosa el 8 de diciembre de 1585.

Protectora de los Tercios y patrona de España

Tras la inesperada victoria, los Tercios declararon a la Inmaculada Concepción su protectora. En 1644 el Rey Felipe IV proclamó el 8 de diciembre como fiesta de guardar en todos los dominios del Imperio español, dedicada a la Inmaculada Concepción y coincidiendo con el aniversario del “Milagro de Empel”. En 1708 el Papa Clemente XI declaró extendió esa fiesta a toda la Iglesia Católica. Por fin, el 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción de María mediante la bula “Ineffabilis Deus”. Diez años más tarde, en 1864, el mismo Papa concedió un privilegio especial a España y a sus antiguas provincias de ultramar: el uso de la casulla azul por parte de los sacerdotes durante la fiesta de la Inmaculada (en la Iglesia se usa la casulla blanca durante las fiestas dedicadas a la Virgen).

Interior de la Capilla del Milagro de Empel, con algunos de los obsequios depositados por militares y veteranos españoles el año pasado (Foto: Asociación de Reservistas Españoles).

Los herederos del Tercio Viejo de Zamora siguen honrando a su patrona

El 12 de noviembre de 1892, la Reina Regente María Cristina de Habsburgo declaró a la Inmaculada Concepción como “Patrona del Arma de Infantería”, título que ha seguido ostentando hasta el día de hoy, con el único paréntesis de la Segunda República, que eliminó todos los patronazgos militares. La Inmaculada es, además, la Patrona de los capellanes castrenses españoles, del Estado Mayor del Ejército, del Cuerpo Jurídico Militar, de la Farmacia Militar, del Cuerpo de Veterinaria Militar, del Servicio Geográfico del Ejército y de las Oficinas Militares. Entre las numerosas unidades militares que celebran esta festividad año tras año en el aniversario de la Batalla de Empel figura, por cierto, la unidad heredera del Tercio Viejo de Zamora: el Regimiento de Infantería “Isabel la Católica” nº29, con base en Figueirido (Pontevedra) y que forma parte de la Brigada “Galicia” VII (BRILAT) del Ejército de Tierra.

Reservistas españoles del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire durante una visita el año pasado a la Capilla del Milagro de Empel (Foto: Asociación de Reservistas Españoles).

Una capilla holandesa muy visitada por españoles

A día de hoy, en aquella colina de Empel en la que aquel soldado del Tercio Viejo de Zamora descubrió la tabla con la imagen de la Virgen -que ya no se conserva en la actualidad-, se alza una pequeña capilla dedicada a la Inmaculada Concepción, conocida como Capilla del Milagro de Empel, y que suelen visitar militares y veteranos españoles, depositando en ella obsequios a la Virgen en agradecimiento por la ayuda que brindó a nuestros soldados en 1585.

(Imagen principal: “El Milagro de Empel”, formidable cuadro del pintor español Augusto Ferrer-Dalmau sobre la batalla de 1585)

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Comentarios (Blog):

  1. Víctor

    Aunque sea Ortodoxo y no crea en la Inmaculada Concepción, es un gran día para mí como español. Feliz día de la Inmaculada, Elentir, y también a todos los lectores de este blog, y que viva España y el Milagro de Empel.

  2. Jon

    Me a encantado.

  3. Montserrat Alvarez

    Me ha entusiasmado!! Gracias!!!

  4. Javi

    Genial, viva la historia y España, felicitaciones, necesitamos más.

  5. Luna

    Poren [ende] debemos, varones
    loar a Sancta María
    e las graças e los dones
    e a Por En que en ela fía.

    Alfonso X el sabio, Cantigas de Sancta María.

  6. Mercedes Alonso de Velasco

    Decididamente Dios es español. y la Virgen Maria más.Viva nuestra Infanteria y nuestro Ejercito! Que España vuelva a ser Tierra de Maria!!!

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