¿El constitucionalismo es apoyar una ley que lesiona derechos constitucionales?

Estas son las cosas que dice la ley andaluza de ideología de género que pretende derogar Vox

Estos días se está hablando mucho sobre la posición de Vox acerca de la Ley andaluza sobre violencia de género, pero ¿cuántos se han leído siquiera lo que dice esa ley? Aquí tendrás esa oportunidad.

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Desampara a menores, ancianos y discapacitados maltratados por mujeres

La norma se denomina “Ley 7/2018, de 30 de julio, por la que se modifica la Ley 13/2007, de 26 de noviembre, de medidas de prevención y protección integral contra la violencia de género”. Puedes leerla pulsando aquí. Una de las críticas que ha planteado Vox a este tipo de leyes (me remito a lo que expuse ayer aquí) es su falta de atención a ancianos, hombres y niños. Hay que decir que la Ley 7/2018 ampara a menores, a personas mayores, a personas con discapacidad o dependientes, pero sólo si están sujetas “a la tutela o guarda y custodia de la mujer víctima de violencia de género y que convivan en el entorno violento”. ¿Qué significa esto? Pues que los ancianos, niños o discapacitados que sean maltratados por una mujer quedan automáticamente excluidos de esa ley, una discriminación incompatible con el Artículo 14 de la Constitución. Además, los hombres maltratados por mujeres son totalmente ignorados por esta ley. Me pregunto cómo justifican algunos que se discrimine así a las víctimas de maltrato, incluso a niños, en función del sexo de la persona que comete ese maltrato. ¿Para ellos hay víctimas de primera y de segunda clase?

Una ley que da preferencia a las inmigrantes sobre las españolas

Un aspecto polémico de esta ley es el que figura en su Artículo 32, que modifica a su vez el Artículo 45 de la ley de 2007, dejándolo así: “La Administración de la Junta de Andalucía facilitará el ingreso preferente en la red pública de centros existentes a las mujeres que, además de sufrir violencia de género, tengan otras problemáticas o situaciones añadidas, en particular enfermedad mental, prostitución, mujeres inmigrantes, discapacidad, mayores sin recursos y mujeres con problemas de adicción”. Como vemos, esta ley no sólo discrimina a los hombres: también discrimina a las mujeres españolas frente a las inmigrantes, dando preferencia a estas últimas y equiparando el mero hecho de proceder de otro país con enfermedades mentales, prostitución, pobreza o discapacidad. Pero ¿por qué dan por sentado que toda mujer inmigrante está en una situación desfavorable? ¿Acaso no son también inmigrantes las mujeres procedentes de otros países europeos?

Una ley puramente ideológica que criminaliza a los hombres

Por otra parte, la ley contiene una serie de planteamientos que conducen a la criminalización de los varones. Por ejemplo, la ley contempla el “estudio de los modelos de masculinidades hegemónicas y de su relación con las causas de la violencia de género”. A esto hay que añadir que la ley original de 2007, reformada pero no derogada por esta Ley 7/2018, define la coeducación como una acción educadora “sin estereotipos sexistas y androcéntricos”. La norma de 2018 modifica el Artículo 1 de la ley de 2007 definiendo su finalidad de esta forma: “La presente Ley tiene por objeto actuar contra la violencia que, como consecuencia de una cultura machista y como manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres, se ejerce sobre las mujeres por el mero hecho de serlo. Una tras otra, a lo largo de la redacción de esta ley, todas las menciones específicas a los hombres y a la masculinidad son en sentido negativo.

Por otra parte, la citada afirmación de esa ley hace un juicio a priori sobre cualquier violencia que sufra una mujer a manos de un hombre, como si esa violencia estuviese motivada por el odio a las mujeres, sin entrar a valorar que en muchísimos casos esa violencia se debe a situaciones como trastornos mentales, alcoholismo, riñas de pareja, etc. En este sentido, y como podemos ver, la Ley 7/2018 asume de hecho uno de los dogmas de la ideología de género, el de que las mujeres están oprimidas por los hombres, considerando que toda violencia entre un hombre y una mujer es un intento de dominación de un sexo sobre otro. Eso se podrá defender desde el punto de vista ideológico de la izquierda, pero es un punto de vista totalmente discutible y que no debe ser impuesto por medio de una ley, a menos que ahora demos por hecho que las leyes sirven para imponer las opiniones más que discutibles de una ideología y para criminalizar a todo el que discrepe de ellas. Así no se deben hacer las cosas en una democracia.

Una ley que otorga a la Junta el poder de censurar a los medios

Un aspecto muy peligroso de la ley es el que otorga al Gobierno andaluz la potestad de prohibir determinados contenidos en los medios de comunicación, es decir, que impone una censura gubernativa como la que existía en la dictadura. Hay que recordar que la libertad de información y de expresión están amparadas por el Artículo 20 de la Constitución, y la regulación del ejercicio de esos derechos no le compete a la Junta de Andalucía: sancionar los excesos en el ejercicio de la libertad de expresión es competencia exclusiva de los jueces. Además, eso tampoco puede hacerse con una ley ordinaria como la señalada, sino que requiere una ley orgánica, que son las que tienen el poder de regular derechos fundamentales, según el Artículo 81 de la Constitución. Saltándose a la torera estos preceptos constitucionales, la Ley 7/2018 prohíbe “que los medios de comunicación social cuya actividad esté sometida al ámbito competencial de la Comunidad Autónoma difundan contenidos o emitan espacios o publicidad sexistas, discriminatorios, vejatorios, estereotipados”. Se trata de una definición tan amplia y ambigua que puede prohibir cualquier cosa, incluso la redacción de la Constitución (recordemos que el PSOE ya la puso en su punto de mira).

La ley también ataca el derecho constitucional a la libertad de educación

La ley establece, además, una estrategia de actuación en el ámbito de la comunicación “cuya finalidad esencial es sensibilizar a mujeres y hombres, modificar los modelos y actitudes, mitos y prejuicios sexistas. Nuevamente se trata de una definición ambigua y peligrosa con la que se da poder a un gobierno para censurar lo que quiera con la manida excusa de combatir el “machismo”.

Finalmente, la ley en cuestión también entra a saco en los colegios, estableciendo “el objetivo fundamental de incidir, desde la etapa infantil hasta los niveles superiores, en la igualdad entre mujeres y hombres y en el respeto de los derechos y libertades fundamentales” un objetivo que le sirve como excusa a esta norma para justificar una “educación afectivo-sexual de acuerdo con el desarrollo evolutivo de los niños y niñas”. Esta imposición abre la puerta a un choque frontal con el Artículo 27 de la Constitución, que afirma: “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.

¿El constitucionalismo es apoyar una ley que lesiona derechos constitucionales?

Es el colmo del cinismo que se hagan llamar “constitucionalistas” los que apoyan una ley como ésta que se pasa por el arco del triunfo un derecho constitucional tras otro. Con su apoyo a esa normal, el Partido Popular y Ciudadanos están colaborando con la misma tergiversación de nuestra Constitución que lleva a cabo al PSOE, y con la misma finalidad que los socialistas: la de imponernos a todos unas leyes que estigmatizan a los varones por serlo, unas leyes que contradicen la igualdad ante le ley amparada por la Constitución, al discriminar a los ciudadanos en función de su sexo o del sexo de la persona que les maltrata o agrede. Me pregunto cómo piensan explicar a sus votantes su apoyo a una ley que no sólo es abiertamente contraria a la Constitución, sino que además, está inspirada por una ideología de género surgida de las filas comunistas.

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Comentarios (Blog):

  1. marcial

    La estrategia de la izquierda esta cambiando ya que las encuestas le resultan lo contrario de lo que pretenden. Ahora sacan un video en el que Beatriz Talegón sola se despacha bien leyendo lodo lo que se pueden inventar para desacreditar a Vox, alabando la memoria histórica y la ideología de genero e intentando que Cs se pase a Psoe. La mentira y el engaño es el fundamento de la izquierda.

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