Una joya de la aviación construida en 1944 y que pasó años en un desierto

Así es por dentro ‘Fifi’, uno de los dos únicos bombarderos B-29 que aún continúan volando

Aunque “Fifi” no parezca un nombre muy adecuado para un bombardero, este B-29 es toda una celebridad en el mundo de la aviación. Llegó a ser el único de su tipo capaz de volar.

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Construido en la factoría de Boeing en Renton (Washington) en 1944, y con número de serie 44-62070, “Fifi” fue entregado a las Fuerzas Aéreas del Ejército de Estados Unidos (USAAF) en 1945, en el aeródromo de Salinas (Kansas), pasando por tres escuadrones distintos de las Continental Air Forces, la rama de la USAAF encargada del entrenamiento de pilotos y de la defensa aérea del territorio de EEUU durante la Segunda Guerra Mundial. Tras la contienda, “Fifi” fue remodelado como un avión de entrenamiento TB-29A en Texas. En 1947 fue enviado a un almacén desértico, del que fue recuperado en 1952 para asignárselo a la 310ª Ala de Bombardeo en Kansas. Tras un nuevo empleo como avión de entrenamiento, en 1956 fue transferido a la Armada de EEUU, incorporándose al Naval Weapons Center de Muraco Dry Lake, en California. Se pasó muchos años en el desierto como un blanco para lanzamiento de misiles, deteriorándose poco a poco.

En 1971 la Commemorative Air Force (CAF), una ONG dedicada a rescatar aviones antiguos, localizó el avión en medio del desierto. Tras mucho papeleo, la CAF se hizo con el avión y empezó su restauración, adquiriendo “Fifi” la matrícula civil N4249. El 3 de agosto de 1971, después de muchos años sin volar, los cuatro motores de “Fifi” volvieron a rugir y su fuselaje se elevó, haciendo un larguísimo vuelo de 1.250 millas hasta la base de la CAF en Harlingen, Texas. Allí continuó el proceso de restauración durante tres años. En 1974 fue bautizado con el nombre que le ha hecho famoso.

Desde entonces, “Fifi” ha participado en varias películas y en diversos vuelos de exhibición, llegando a ser el único B-29 que todavía era capaz de volar. En 2006, durante un espectáculo aéreo, “Fifi” tuvo un problema de motor y la CAF tomó la decisión de dejarlo en tierra hasta poder repararlo. El proceso de restauración llevó tres años y costó 3 millones de dólares. En 2010 “Fifi” volvió por fin a volar. Desde 2013 tiene su base en el Vintage Flying Museum de Fort Worth, Texas, y desde 2016 “Fifi” tiene otro compañero capaz de volar: “Doc”, un B-29 con número de serie 44-69972 y que, como el protagonista de esta historia, tampoco se usó en misiones de combate en la Segunda Guerra Mundial.

Ayer estuve viendo un fascinante vídeo que muestra a “Fifi” por dentro en pleno vuelo, publicado por el canal de Youtube de FlightChops. Es un vídeo de 21 minutos en el que se muestra todo el proceso de chequeo previo al vuelo, y también se recorre todo el interior del fuselaje, mostrando el estrecho túnel que unía la sección de proa de la cabina con la de popa, incluida la torreta de la cola, que tiene unas vistas geniales del avión:

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