La URSS calumnió a Polonia para tapar la alianza entre Hitler y Stalin en 1939

El origen estalinista de los libelos de sangre que algunos siguen lanzando contra Polonia

A lo largo de la historia, las calumnias han sido utilizadas con mucha frecuencia para hacer daño a pueblos enteros. Uno de los más claros ejemplos de esa práctica fueron los “libelos de sangre”.

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El origen de los libelos de sangre

La expresión “libelo de sangre” se refiere a las falsas acusaciones criminales que se han venido lanzando contra el pueblo judío desde la Edad Media. Uno de los libelos de sangre más famosos y reiterados consistía en acusar a los judíos de secuestrar a niños gentiles para crucificarlos. Es una falsa acusación que provocó diversas matanzas de judíos a lo largo de la historia. Pero sin duda el más famoso libelo de sangre es el titulado “Los protocolos de los sabios de Sion”, un panfleto creado por la Ojrana, la policía secreta de la Rusia zarista, para calumniar a los judíos y justificar los progromos, es decir, los linchamientos y matanzas dirigidos contra el pueblo hebreo.

Por supuesto, no sólo ha habido libelos de sangre contra los judíos. En España, la izquierda anticatólica hizo circular varias veces la calumnia de que las monjas regalaban caramelos envenenados a los niños, a fin de matarlos. Este libelo de sangre servía para justificar las quemas de iglesias y conventos a manos de la izquierda, especialmente durante la Segunda República. Hoy, con el avance de las tecnologías de la información, nos creemos a salvo de los libelos de sangre, pero no es así, como vienen demostrando una serie de hechos que tienen como víctima al pueblo polaco. Como ya explicó Alberto Gómez Trujillo en un completo artículo publicado en este blog, desde hace años se ha propagado la expresión “Campos de la muerte polacos” para referirse a los campos de exterminio instalados por los alemanes en la Polonia ocupada por el Tercer Reich.

Un ejemplo de libelo de sangre antipolaco. Noticia publicada por el diario australiano The Courier-Mail, de Brisbane, el 15 de junio de 1945 haciéndose eco de un bulo soviético publicado por el diario Pravda, asegurando que los polacos tenían un “sistema fascista de campos de contración” antes de la invasión alemana y que incluso crearon uno de esos campos cerca de Edimburgo, en Escocia, cuando fuerzas polacas se refugiaron en el Reino Unido durante la guerra. Era todo mentira.

Una calumnia lanzada por la URSS y difundida por la prensa de los Aliados

En 2017 señalé aquí el origen de esa campaña difamatoria. Después de la Segunda Guerra Mundial, y seguramente para borrar el rastro de la alianza entre Alemania y la URSS en 1939 (debemos recordar que fueron ambos países los que iniciaron esa guerra invadiendo Polonia de forma conjunta), la propaganda estalinista empezó a difundir la idea de que Polonia fue tan responsable del Holocausto como Alemania. En junio de 1945, Pravda, el diario del Partido Comunista de la URSS, habló sobre un “sistema fascista polaco de campos de concentración”, que habría sido aprovechado por los alemanes. Era una mentira, pero fue difundida por la prensa aliada, tal vez para justificar así que Estados Unidos y el Reino Unido abandonasen al pueblo polaco, dejándolo bajo el yugo de Stalin, a pesar de la enorme ayuda que había proporcionado Polonia a los Aliados occidentales (desde Francia y Noruega hasta el Norte de África, pasando por la Batalla de Inglaterra, la campaña de Italia y la ofensiva occidental del final de la guerra).

Prisioneros judíos del campo de concentración de Gęsiówka, en Varsovia, junto a insurgentes polacos del Batallón “Zośka” del Armia Krajowa que acababan de liberarles el de agosto de 1944, durante el Levantamiento de Varsovia.

La operación de desprestigio de los soviéticos contra la resistencia polaca

Tanto la URSS como la dictadura comunista polaca también calumniaron a la resistencia polaca contra los nazis, ya que el grueso de esa resistencia -el Armia Krajowa (AK), los Bataliony Chłopskie (BCh) y las Narodowe Siły Zbrojne (NSZ)- era antinazi pero también anticomunista. De hecho, los grupos comunistas de la resistencia polaca, como la Gwardia Ludowa y el Armia Ludowa, sólo aparecieron tras la invasión alemana de Rusia en junio de 1941 (lo mismo que pasó con la resistencia comunista en Francia), y ambos grupos actuaron como títeres de Moscú, a menudo atacando a las demás organizaciones de la resistencia polaca. Se da la circunstancia de que el único grupo de resistencia de la Segunda Guerra Mundial que formó una sección para ayudar a los judíos, el Żegota, fue el AK de Polonia, que era leal al Gobierno polaco en el exilio, con sede en Londres. Así mismo, miembros del AK y de las NSZ participaron en la liberación de campos de concentración, como por ejemplo el campo Gęsiówka, liberado por insurgentes polacos del Batallón “Zośka” del AK en agosto de 1944, y el Holýšov, liberado por soldados de las NSZ en mayo de 1945. A pesar de que habían iniciado su lucha contra los nazis antes que los comunistas, los miembros de la resistencia polaca no controlada por Moscú fueron arrestados tras la guerra, cargados con falsas acusaciones y tachados de bandidos. Muchos fueron encarcelados, torturados y ejecutados.

Un oficial alemán y uno soviético se dan la mano al encontrarse las fuerzas de ambas potencias en la localidad polaca de Brześć Litewski (hoy Brest-Litovsk, en Bielorrusia) en septiembre de 1939, tras la invasión de Polonia por Alemania y la URSS.

Lo que querían tapar: la colaboración entre la Gestapo y el NKVD

Por otra parte, hay que señalar que 434 oficiales polacos judíos fueron asesinados por los soviéticos en la masacre de Katyn. Uno de los asesinados fue Baruch Steinberg, Rabino Jefe del Ejército polaco y un hombre conocido por su patriotismo. Además, unos 100.000 judíos defendieron Polonia en 1939 frente a la invasión germanosoviética. Hay que tener en cuenta, además, que la invasión alemana de Polonia fue el resultado del Pacto Ribbentrop-Mólotov, firmado por Alemania y la URSS en agosto de 1939. Las atrocidades nazis contra los judíos de Polonia fueron posibles gracias a la complicidad soviética con los alemanes en 1939. La colaboración entre las dos potencias ocupantes de Polonia al comienzo de la guerra llegó a algunos extremos que pocos conocen: la Gestapo y el NKVD llegaron a celebrar reuniones conjuntas, entre ellas la de Zakopane el 20 de febrero de 1940, en la que ambas policías secretas coordinaron su actuación contra la resistencia polaca. La policía secreta soviética tenía muchos más efectivos que la alemana y mucha más experiencia en la práctica del terror, una experiencia que compartió con sus colegas nazis. La colaboración incluyó la entrega por el NKVD a la Gestapo de unos 4.000 judíos y comunistas alemanes que habían huido a la URSS. La disposición de Stalin a complacer a los alemanes era tal que la URSS siguió enviando a Alemania trenes cargados con materias primar hasta la invasión alemana de junio de 1941, invasión que desconcertó al dictador soviético.

Baruch Steinberg era el Rabino Jefe del Ejército polaco cuando Alemania y la URSS invadieron Polonia en 1939. Fue capturado por los soviéticos y asesinado en Katyn. En esa matanza fueron asesinados 434 oficiales judíos del Ejército polaco.

Los soviéticos fomentaron la violencia étnica entre polacos para justificar la represión del NKVD

Un informe de la CIA sobre la masacre de Katyn publicado en mayo de 2007 explica así la relación entre Alemania y la URSS en esos momentos: Las relaciones entre el Ejército Rojo y la Wehrmacht fueron genuinamente amigables, basadas en la hostilidad mutua hacia Polonia y en años de colaboración secreta después de la Primera Guerra Mundial”. El mismo informe señala: Durante 1940-1941, el NKVD desató un reinado de terror, arrestó, torturó y mató a miles de polacos e incitó a la violencia nacional y étnica entre polacos, judíos, ucranianos y bielorrusos en la antigua Polonia oriental”. Otro documento de la CIA incluye las observaciones de James J. Angleton, jefe en Italia del X-2 (el servicio de contrainteligencia de de la OSS, la antecesora de la CIA): los rusos habían provocado que los polacos atacaran a civiles judíos para desacreditar al gobierno polaco, obligar a los británicos a lidiar con la cuestión de una patria judía en Palestina, y Justificar la represión soviética en Polonia“. Así pues, el Gobierno estadounidense conocía esos planes, pero los ocultó porque en ese momento la URSS era su aliada. Por otra parte, si eso es lo que hacían los soviéticos durante la guerra, imaginemos de lo que fueron capaces en la postguerra para desacreditar a los polacos y ocultar la complicidad de la URSS con la Alemania nazi entre 1939 y 1941.

El fracaso de los planes soviéticos: un millón de polacos ayudaron a salvar a judíos

A pesar de los esfuerzos soviéticos para sembrar la división y el enfrentamiento entre los polacos, los historiadores Hans G. Furth y Richard C. Lukas señalaron que en torno a un millón de polacos ayudaron de alguna manera a salvar judíos, a pesar de que las autoridades alemanas castigaban el mero hecho de ocultar a un judío con la ejecución de todos los habitantes de la casa. Las estadísticas de la Comisión de Crímenes de Guerra de Israel indican que menos del 0,1 % de los polacos étnicos (en torno a unas 24.000 personas) colaboraron con los ocupantes. Actualmente, Polonia es la nacionalidad con más Justos entre las Naciones -más de 6.800- reconocidos por Israel. A eso hay que añadir que la resistencia polaca fue el mayor movimiento de resistencia contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial. La principal de sus organizaciones, el Armia Krajowa, llegó a tener 400.000 miembros en sus filas. Y a diferencia de lo ocurrido en otros países ocupados, Polonia no tuvo un gobierno colaboracionista con los alemanes y no aportó ni un solo voluntario a las SS.

Placa en la calle Mordechaja Anielewicza 34, en Varsovia, recordando la liberación de los prisioneros judíos del campo de concentración de Gęsiówka por el Batallón “Zośka” del Armia Krajowa, durante el Levantamiento de Varsovia. Sobre la parte en polaco (izquierda) figura la Kotwica, emblema del Armia Krajowa. Sobre la parte en hebreo figura la Estrella de David. Y sobre la parte en inglés está la flor de lis, emblema del movimiento Scout polaco, del que procedían muchos miembros del citado batallón.

Los libelos de sangre contra los polacos en la actualidad

Sin embargo, algunos mantienen vivo el libelo de sangre creado por el estalinismo contra los polacos. Un ejemplo de ello es el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Yisrael Katz, que hace unos días afirmó que “los polacos colaboraron con los nazis” y “beben el antisemitismo con la leche de sus madres”, una afirmación abiertamente racista que ha provocado una grave crisis entre Polonia e Israel. La comunidad judía de Polonia ha criticado esas declaraciones recordando el sacrificio de muchos polacos para salvar a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial, y añadiendo: “Acusar a todos los polacos de antisemitismo ofende a los justos … Y también nos ofende a nosotros, los judíos polacos”. La pregunta obvia es: ¿por qué Yisrael Katz hace esas declaraciones racistas contra los polacos, y no contra los alemanes o los rusos? ¿Por qué ese odio a Polonia, después de todos los sacrificios que afrontaron muchísimos polacos para salvar a sus compatriotas judíos?

Foto principal: Soldados alemanes y soviéticos en el desfile conjunto que hicieron ambos ejércitos en la localidad polaca de Brześć Litewski (hoy Brest-Litovsk, en Bielorrusia) tras la invasión de Polonia por Alemania y la URSS en septiembre de 1939. Puedes ver más imágenes de ese desfile pulsando aquí.

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Comentarios (Blog):

  1. Luis Recinos

    Porque el mundo está al revés, Elentir, totalmente al revés.

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