Se lamenta de que unos ultraizquierdistas no montasen una batalla campal

El miserable comentario de un periodista de la Cadena SER sobre la violencia contra Vox

El auge de Vox está haciendo que muchos que presumían de demócratas se quiten la careta y nos muestren cuál es su verdadero concepto de la democracia. Os traigo un ejemplo de ello.

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Hace unos días la web de Radio Coruña, la emisora local de la Cadena SER en la ciudad herculina, publicó un artículo titulado “Ni Vox ni voto”, firmado por Abel Peña. Tras recordar sus vivencias en el 15-M, este individuo cuenta que recientemente fue a una mesa informativa de Vox en La Coruña. Atentos al comentario: “Tenían una mesa con folletos y la inevitable bandera española junto a los antiguos cines Equitativa, mientras un furgón de la Policía Nacional vigilaba a distancia que un piquete antifascista no convirtiera aquella tranquila mañana de sábado con niños jugando en la plaza de Vigo en un campo de batalla. Yo habría dado gracias si hubiera ocurrido algo así“.

“Simple marketing”: los surrealistas argumentos de Peña para defenderse

Desde Vox La Coruña han expresado hoy su “estupor y repugnancia ante los deseos violentos contra los afiliados y simpatizantes de Vox en Coruña del periodista Abel Peña”. Para defenderse, Abel Peña ha publicado un tuiteo con esta curiosa explicación: “Me temo que no me he explicado bien. No es que deseara que fueran agredidos. Lo que señalaba es que un altercado es una noticia mucho más impactante que un simple acto político. Como pasó con Cayetana Álvarez de Toledo. Simple marketing“. Vox La Coruña le ha contestado señalando que les parece igualmente “grave” que “en su calidad humana, desee que ocurran hechos violentos con tal de ganar visitas a una noticia. Sobre todo si implica a niños, que no tienen por qué sufrir las consecuencias de las acciones de unos totalitarios, sino poder jugar tranquilamente”. Nuevamente, el periodista ha replicado demostrando su curioso concepto de la calidad humana: “Lo que determina la calidad humana son las acciones, no los deseos: por eso puedo desear que a mi jefe le fulmine un rayo y no sentirme culpable si sucede. Pero sí me sentiría culpable si le hiciera salir en medio de una tormenta con una pértiga de acero”.

Se defiende comparando su comentario con el bus de HazteOir.org

Para intentar justificarse, ante otro tuitero, Abel Peña ha comparado su comentario con el famoso autobús naranja de HazteOir.org, afirmando: “no estoy a favor de que censuren a Hazte Oir, por ejemplo, alegando que fomenta el odio a los transexuales”. La comparación es falsa y tramposa: ese autobús no deseaba la muerte de nadie, ni deseaba ningún mal a nadie. Se limitaba a afirmar una obviedad biológica. Desde luego, las explicaciones del periodista no hay por dónde cogerlas. Lo de que los malos deseos no determinan la calidad humana de una persona es una mentira. Desear que ciertas personas hagan daño a otras para que él tenga más audiencia es algo muy ruin y despreciable, y más cuando se habla de un lugar en el que había niños jugando. Por otra parte, las réplicas del periodista no hacen más que empeorar la cosa. Que se defienda poniendo como ejemplo el desear la muerte de su jefe es para echarse las manos a la cabeza. Si en una empresa deseas en público la muerte de tu jefe, éste tiene todo el derecho del mundo a despedirte.

Foto: Cadena SER / Radio Coruña

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  1. Luna

    Este modelo de argumentación ya está muy visto. Consiste en una amalgama de majaderías sin sentido a las que se une otra de sentimentalismos presuntamente razonados, para levantar un muro y enfrentarlo como si existiera una realidad y la del adversario fuera una especulación. Ante todo este cumulo de sinsentidos, no se encuentra “por dónde cogerlo” como bien dices, Elentir. Y no se encuentra porque es una simple maraña en donde cualquier cosa entrará en contra del resto, es lo que se encontrará siempre en los despropósitos.

    Ante esto no queda otra que negar la mayor -“enmienda a la totalidad” se dice en política-. Cuando podemos establecer una correlación de términos de un silogismo paralelos, éstos son debidamente proporcionados y el resultado no es congruente, llevamos a la llamada reducción al absurdo, que nos demuestra lo equívoco del planteamiento. Cuando llegamos al absurdo mismo por colisión de los términos planteados o no hay manera de llegar a ninguna conclusión lógica, encontramos un simple galimatías. Ahí no vale la pena reducir a nada ni intentar el silogismo que evite esta reducción. Eso nos llevaría más al error que a otra cosa, porque estamos fuera de lo cabal.

    Así, niego la mayor al señor progre de turno y le insto a que intente explicarse a sí mi9smo lo que ha escrito , cuando lo consiga, que nos lo explique a los demás, si eso es posible. Sólo entraría a contradecir lo que de suyo no lo hiciera y como por ahora es nada, tampoco pienso que este hombre diga nada con sentido. No nos dejemos manipular: Esto es así y él lo sabe, porque ya lo preconcibió con esta intención.

    Pero quizá me pueda explicar una palabra aislada, ¿Qué rábanos es eso d elas “inevitables” banderas nacionales? No existe motivo alguno para pretender evitar la bandera de nuestra nación. No se trata de esa tricolor que nos están poniendo en el escenario de todas las agre4sines, que supone un recibo en tela del cobro de la subvención percibida por grupúsculos de ultraizquierda para estos ataques y que quedó completamente extinta durante décadas. Esa bandera sí se ha de evitar, porque fue impuesta por la masonería, porque es la de las torturas en las checas, la quema de conventos y usurpación de bienes.

  2. ♑Felipe

    Mira “plumilla”por ese mismo razonamiento,yo hubiera deseado que cuando tú naciste ya hubiera existido la aberrante ley del aborto,a lo mejor tu no estabas aquí,según tu es lo mismo ¿O NO?.

  3. Felipe Arroyo Linares

    Ese periodista de la Cadena Ser no puede dejar de ser miserable,parece que es ultracomunista.

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