Debemos ser más críticos a la hora de informarnos: así podemos lograrlo

Algunos consejos para identificar noticias falsas y evitar que un medio te manipule

Aunque Internet nos permite contrastar las noticias con más rapidez que nunca, las noticias falsas se difunden por doquier. Algunas incluso las propagan medios tradicionales que presumen de veraces.

Técnicas para identificar infundios
Los medios de comunicación en España y los partidos políticos a los que son afines

Algunas personas creen que por el mero hecho de haber visto una noticia en un medio de cierta relevancia ya basta para considerarla verdadera. No es así. De hecho, puedes ver un aviso como éste en no pocos medios en español:

Esto no garantiza que una información sea veraz. No pocos medios que llevan este sello se saltan a diario los indicadores de calidad dicho proyecto. Entonces, ¿cómo saber si una noticia dice la verdad? Muchas veces los lectores no tienen acceso directo a las fuentes y eso dificulta la posibilidad de saber qué hay de cierto en lo que leemos. Sin embargo, hay algunas cuestiones que nos pueden ayudar a detectar posibles noticias falsas. Obvia decir que esto es aplicable a cualquier web que comunique información, empezando por ésta.

1. Cuidado con las fuentes anónimas

El periodismo tradicional ha sacralizado el anonimato de las fuentes. Este anonimato está más que justificado cuando la fuente de una noticia es una persona que puede ver seriamente amenazada su seguridad. Sin embargo, muchos medios abusan a menudo de las fuentes anónimas, incluso apelando a ellas para inventarse noticias. Expresiones como «fuentes de toda solvencia» o «fuentes próximas a…» se utilizan a menudo para abusar de la confianza del lector. En el periodismo político, el uso de fuentes anónimas se ha extendido para atacar con rumores o falsedades a personas u organizaciones que no coinciden con la línea editorial del medio. Cuando leas una noticia impactante, busca en el texto cuáles son las fuentes de la información. Si son anónimas o ni siquiera se indica de dónde se ha sacado esa información, no te creas sin más lo que leas.

2. Busca las fuentes documentales de la información

En muchos casos, una información tiene su origen en un documento que está disponible en la red. Sin embargo, muchos medios sólo citan de esos documentos aquello que les interesa, sin dar oportunidad a sus lectores de comprobar el resto. En Internet ya no es válida la excusa que había en los medios tradicionales (prensa, radio, televisión) para no dar acceso a esas fuentes. En este blog tengo la costumbre de ofrecer a mis lectores los enlaces a las fuentes documentales siempre que sea posible. Es una sana costumbre que se extendió entre los blogs y entre los medios nativos de Internet hace años, pero ya sea por vagancia o por otros motivos, muchas webs han ido perdiendo ese hábito. Si tienes dudas sobre una información, busca el documento original o pídeselo al medio. Muchos medios tienen los documentos que citan pero no los publican.

3. Rechaza las «pruebas diabólicas»

Es triste tener que recordarlo, pero el hecho de que una persona o un grupo no desmientan una información no la convierte en veraz; también puede significar que la persona o grupo en cuestión no tiene ganas, tiempo ni medios para entrar a desmentir todas las falsedades que se le atribuyen. En la Justicia hay un principio básico: el peso de la prueba recae sobre el que hace una acusación, no sobre el acusado. Si un periodista acusa a alguien, no es el acusado el que debe demostrar la falsedad de la acusación: es el periodista el que tiene que demostrar que es cierta. Lamentablemente, muchos periodistas se han acostumbrado a la llamada «prueba diabólica»: que sea el acusado el que tenga que probar la falsedad de una acusación sin pruebas. Un método puramente totalitario que se usa para dañar muchas reputaciones desde los medios.

4. Distingue la información de la opinión

Muchos medios tradicionales afirman que separan la opinión de la información, pero no es cierto. A menudo las noticias que aparecen en los medios van plagadas de elementos que expresan la opinión del autor del texto, algo del todo legítimo, por supuesto. El problema surge cuando eso se usa para estigmatizar al contrario, por ejemplo, calificando como «extrema derecha» a personas o partidos de ideología liberal o conservadora, llamando «homófobo» a todo el que no coincide con la ideología de género o tachando de «machista» a todo el que discrepa del feminismo izquierdista. Creo que un periodista tiene todo el derecho a mezclar opinión e información, y los lectores debemos tener una visión crítica para distinguirlas. Cuando un diario progre llama «ultracatólicos» a unos católicos está ejerciendo su derecho a opinar y a retratarse con ese posicionamiento ideológico, y los lectores tenemos el derecho a señalar que eso no es información, sino la opinión del periodista o del medio. Una forma de comprobar si esa opinión está viciada y es tendenciosa consiste en comprobar el tratamiento que da ese medio a otras personas o grupos. Por ejemplo, si un periódico habla de «ultraconservadores» y «ultraliberales» pero nunca de «ultrasocialistas» o «ultraprogresistas», lo que está haciendo ese medio es intentar manipularte.

5. No te quedes en el titular: lee lo demás

En las redes sociales y en WhatsApp es habitual que se difundan capturas de pantalla de titulares de medios, o de supuestos titulares. En Instagram ni siquiera se pueden publicar enlaces… El inconveniente es que esto no suele facilitar comprobar si el texto de la noticia se corresponde con lo que dice ese titular. Además, hay muchas personas que sólo leen los titulares de las noticias antes de difundirlas e incluso antes de opinar sobre ellas. En 2017 ya alerté sobre esta mala costumbre. En este blog llevo muchos años denunciando casos de titulares que no se corresponden con el texto de la noticia. Un ejemplo escandaloso fue el del bulo de la venta de armas por el Vaticano, en el que algún medio sensacionalista publicó un titular que no tenía nada que ver ni remotamente con el texto de la noticia. Para estar mejor informados no debemos quedarnos en el titular. Hay que leer lo demás.

Por supuesto, lo que acabo de exponer requiere un esfuerzo por parte del lector. Ahora te toca decidir a ti entre afrontar este esfuerzo para ser libre, o lo más fácil, que es dejarte manipular.

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Comentarios (Blog):

  1. Luis Carlos

    Fuera de tema.

    Creo que hay que llamar a Vox para que presione a Facebook. Sospecho que por presiones del gobierno socialista se está cometiendo una purga en las redes sociales para evitar en internet un movimiento como el de anti-ZP y foro de monclovitas en su día.

    Además de gab.ai y parler también necesitamos foros para compartir ideas e información, un nuevo foro de monclovitas, para no sufrir los designios de los algoritmos de Facebook.

  2. Marcial

    Buen post, sí señor.

  3. Luna

    Un profesor de psicología me dijo una vez una «perogrullada» que vale su peso en oro: Si una persona habla de saxofones, en principio hay que suponer que lo hace porque le interesa. Y enseguida me di cuenta de que tenía razón, que a mí jamás se me ocurriría empezar con este tema. Es cierto que se dan informaciones que se supondrán absolutamente objetivas y «desinteresadas» como la previsión del tiempo o las necrológicas, pero ya la temática de las noticias tratadas nos puede dar una idea de por dónde van las líneas ideológicas de un medio.

    Luego siguió mi profesor con un ejercicio: Nos hizo enumerar todos los nombres y adjetivos que conociéramos sobre la nieve. Allí salieron los que esquiaban con la nieve polvo, primavera… y conseguimos reunir cuatro o cinco conceptillos porque en Barcelona no nieva y pocos esquiaban. Pues nos dijo que los esquimales (llamados ahora Inuik como si todos lo fueran) tienen más de ochenta términos que usan a diario, normal porque la nieve es una de las cosas más presentes en sus vidas. Cuando se da un acervo muy amplio de términos pueden suceder dos cosas, que sea un ámbito técnico que requiere términos más específicos o que se empleen éstos para la manipulación. No es lo mismo lo que podamos encontrar en información económica que sobre el lobby gay.

    Esto lo saben los periodistas y saben también camuflarlo, convirtiendo una apariencia en otra. Por ejemplo, lo de las fuentes. Muchas veces no se trata de «fuentes de toda solvencia» sino de lo que en el fondo es exactamente lo mismo pero no lo parece: «equipos de expertos», que incluso tienen nombre. Y te vienen con zarandajas de agrupaciones ecologistas o feministas en donde no hay nadie titulado, pero emplean una pseudociencia que pasa por encima de la real, que está reconociendo que no se da lo que los otros exponen. O se atribuyen capacitaciones inexistentes -como los dictámenes de Facua o la Wikipedia- sobre todo lo que exista.

    Y cuando no, se aplica a lo bestia la teoría del punto gordo: Por un mismo punto pueden pasar las líneas que nos interesen, si tiene el diámetro necesario. O sea que si estamos haciendo un ejercicio de dibujo técnico y dos líneas nos han quedado separadas siete continentes y medio, se juntan con un punto bien gordo y aquí no ha pasado nada. Esos puntos gordos son las correcciones políticas, los «ultracatólicos», la democracia, derechos humanos… que aprovechan que el Pisuerga pasa por Cádiz.

    Lo que a mí me produce reflujo es cuando empiezan una noticia hablando de «Juan», un tipo que ni se llama así ni es obligatorio que exista. Y te dicen cuatro detalles insustanciales sobre su vida anodina, para luego conectarlo con lo que se supone que es noticia. Casi siempre supone un primer término de una ecuación en donde el segundo son unos supuestos derechos emergentes, que pisotean gravemente los de toda la vida.

  4. Oscar84

    Lamentablemente, se ha hecho común que exista un notable diferencia, incluso oposición, entre lo señalado en el titular y lo indicado en el texto de la noticia. Especialmente en la prensa digital.

  5. Lo tenemos en Vigo con el mejor alcalde del mundo que es el mas mentiroso.

  6. pacococo

    Leer los titulares y no el cuerpo de la noticia es, tal vez, la principal fuente de desinformación. Especialmente si te fías del medio.

    Es el caso que comenté ayer, se suponía que el medio era pro vox, pero no hay que dar nada por sentado y en los medios, el que paga, manda. Y cualquier medio se vende con facilidad.

  7. Luis Carlos

    Casi fuera de tema.

    Me confirman la inhabilitación de cuenta de Facebook. Me dicen que no se permite desnudos, pero yo no he publicado nada así, sobretodo si tengo agregados familiares. ¿Un cuadro de Rubens es un desnudo para Facebook? ¿Es por compartir el artículo de Actuall sobre genocidios a manos de regímenes comunistas, en los que aparecían cadáveres? Es un insulto a tales víctimas que las fotos históricas que denuncian semejante atrocidades sean catalogadas al mismo nivel que la pornografía. Hay que contactar con Libertad Digital o con Vox porque esto apesta a una purga virtual.

    Necesitamos un nuevo foro como el de monclovitas anti-ZP.

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