Abel Caballero dice que él presidió la procesión del Cristo de la Victoria

Surrealista: un alcalde socialista se atribuye la presidencia de una procesión religiosa

El alcalde de Vigo, el socialista Abel Caballero, es como la dama de la canción de Cecilia: quiere ser la novia en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro. Y ya no le llega con eso.

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Abel Caballero y Alberto Núñez Feijóo coincidieron en la procesión

Desde hace años, cuando en esta ciudad se organiza la cabalgata de los Reyes Magos, el protagonista es Abel Caballero. En el desfile de Carnaval, lo mismo. Hay un concierto en Castrelos y aparece Caballero a soltarte un discurso. Y así con cada acto en el que el ayuntamiento tiene la más mínima participación, siquiera como invitado. Es el caso de la procesión del Cristo de la Victoria, un multitudinario acto religioso que se celebra en Vigo el primer fin de semana de agosto. Este año coincidieron Caballero y el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, con el que el alcalde de Vigo tiene una relación igual de “cordial” que la que tienen Spiderman y el Doctor Octopus. Una mala relación que Caballero tiene también con el Celta de Vigo, con la Federación Vecinal e incluso con su partido, incluyendo su propio sobrino. Ante la coincidencia entre Caballero y Feijóo en esa procesión sin que la sangre llegase al río, algún medio incluso habló de “milagro”.

Caballero dice que fue él quien presidió la procesión

Tal vez fastidiado de que Feijóo le robase el protagonismo que suele buscar en todo acto que se celebra en Vigo, tres días después del multitudinario acto Caballero acusó al presidente de la Xunta de “descortés” por no haberle avisado de que iba a la procesión. Caballero insinuó que Feijóo había sido desleal, y dijo que le espetó “cómo no me avisaste” durante la procesión. Parece que a nuestro particular don Peppone le ha comido el tarro ese detalle tanto como si Feijóo le hubiese colgado una banderola del PP en el edificio del ayuntamiento, y eso le ha llevado a columpiarse alegremente. El pasado viernes, Caballero dijo que Feijóo “se presentó en una procesión que preside el alcalde de Vigo sin avisarlo”.

La procesión la organiza la Cofradía: el alcalde es un invitado

Pues va a ser que no, don Abel. La procesión del Cristo de la Victoria la organiza la Cofradía del Cristo de la Victoria. Si Alguien preside la procesión es nuestro Cristo, o en su representación, el obispo de Tuy-Vigo o el párroco de la Concatedral. El alcalde acude a la procesión como invitado por la Cofradía y, en todo caso, presidiendo a los miembros de la corporación municipal que acuden a ella, pero no presidiendo la procesión. Feijóo acudió invitado por la Cofradía, y es a ella a quien tenía que avisar de su presencia. Es ridículo que una autoridad civil se arrogue la presidencia de una ceremonia religiosa. Repito: don Abel es un invitado, no el presidente. Se agradece su asistencia en nombre del Ayuntamiento, pero él no tiene autoridad para decir quién puede asistir o no a ese evento. Me temo que la mayoría absoluta se le ha subido a la cabeza a este señor. Como siga así, pedirá que le nombren obispo. Dios nos coja confesados.

Foto: Farrangallo. Procesión del Cristo de la Victoria del año 2007.

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Comentarios (Blog):

  1. Sharovarov

    Pues yo pienso desde hace tiempo que los políticos de partidos anticristianos no deberían ir a las procesiones.

  2. Sharovarov

    A las de mi pueblo no van los de IU/Podemos. Tengo que reconocer que son coherentes.

  3. Luna

    Muy bien traído lo de Peppone, ja,ja. Una vez estuve en una conferencia que daba Jordi Pujol en una parroquia de lo muy cristiana que debía ser Cataluña y luego hubo turno de preguntas, que se terminó cuando le dije que si él decía que eso debe ser así, por qué no colaboraba, y por qué fue la primera autoridad de la historia que dejó de acompañar a la custodia en la procesión de Corpus de Barcelona. No entendí la respuesta, “ñec, ñec, ñec” y se acabaron las preguntas… Tampoco ha vuelto nunca jamás a esa parroquia, por supuesto.

  4. Luis Carlos

    La gente noble de verdad tiene la suficiente humildad y autocrítica para reconocer que al menor error pueden meter la pata, y no se preocupan de lo que opinan los demás si tienen la conciencia tranquila, la necesaria autoestima, y seres queridos que le aprecian. No quieren los primeros puestos ni estar en lo más alto, entre otras razones porque son conscientes de que la alta amapola que destaca por encima de las demás es la primera que quieren cortar rivales y envidiosos.

    Los mezquinos en cambio necesitan sentir que están por encima de los demás, a veces incluso al sadismo como una muestra de su fuerza, de su poder, y nunca se siente satisfechos del todo, porque en el fondo se dan cuenta que tras esa fachada no son nada.

    La gente buena por su propia naturaleza no aspira a lo más alto, y así acaban gobernando un hatajo de psicópatas que como líderes y gestores son nefastos, pero lo que le falta de sabiduría lo compensan con astucia y artimañas para hacer caer a enemigos y rivales.

  5. Elentir. Como bien sabes, soy de Vigo y por eso vivo constantemente las locuras de esta señor que se cree el amo del mundo. Tu nota describiendo a este elemento es, digamos ‘suave’. Lo dejo ahi.

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