La masacre fue ordenada por un veterano de las Brigadas Internacionales

El Pogromo de Ludmiłówka: una silenciada matanza de judíos a manos de comunistas

Me decido a escribir esta entrada después de toparme con un curioso hecho: buscando en Internet referencias en español o en inglés a esta matanza, no sale casi ningún resultado.

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Un crimen silenciado en plena era de la información

En la actualidad creemos que tenemos acceso fácil a todo tipo de información, especialmente quienes manejamos idiomas con tantos cientos de millones de hablantes como el español o el inglés, pero no es cierto. Sobre el Pogromo de Ludmiłówka sólo hay una entrada en la Wikipedia en polaco. Sólo he encontrado referencias a ella en las entradas de la Wikipedia en inglés y en polaco sobre la Gwardia Ludowa: en las ocho lenguas restantes en las que está disponible esa entrada (incluyendo una larga entrada propagandística en ruso) no hay ni una referencia a esos crímenes que fueron silenciados por la dictadura comunista instaurada por Stalin en Polonia en 1945, y que hoy permanece ampliamente silenciada en esta amplia red de información que es Internet.

Miembros del Armia Ludowa (Ejército Popular), la organización que reemplazó a la Gwardia Ludowa (Guardia Popular) en 1944. Ambas organizaciones comunistas estaban directamente a las órdenes de Moscú, y con frecuencia dedicaron sus acciones a combatir a las organizaciones de la resistencia polaca fiel al Gobierno de Polonia en el exilio (Foto: Muzeum Niepodległości w Warszawie).

No hubo resistencia comunista en Polonia hasta que Alemania invadió la URSS

Como ocurrió en Francia y otros países, en virtud del Pacto Ribbentrop-Molotov de 1939, los comunistas no formaron grupos de resistencia en la Polonia ocupada por los alemanes hasta que éstos invadieron la URSS el 22 de junio de 1941. El propio comunismo polaco había quedado muy debilitado tras la ilegalización del Partido Comunista Polaco en 1929. Además, muchos comunistas polacos que se exiliaron a la URSS acabaron siendo asesinados en la “Operación polaca” ordenada por Stalin y ejecutada por su policía política, el NKVD, en 1937 y 1938: entre 50.000 y 60.000 polacos residentes en la URSS, entre ellos muchos comunistas, fueron asesinados en esa purga por el simple hecho de ser polacos. Sin un partido comunista que les dictase órdenes, a mediados de 1941 algunos comunistas polacos formaron en Varsovia la reducida Czerwoną Milicję (Milicia Roja) adscrita al grupo marxista Młot i Sierp (Martillo y Hoz), con una escasa actividad y sin presencia fuera de la capital de Polonia. En Varsovia también se fundó una Stowarzyszenie Przyjaciół ZSRR (Asociación de Amigos de la URSS) en el verano de 1941, también con una presencia reducida. También funcionó la organización de socialistas independientes Spartakus, que acabó desapareciendo en 1941 tras un debate interno sobre si oponerse a los alemanes o no.

La Gwardia Ludowa: una guerrilla comunista a las órdenes de Moscú

Cuando Stalin se decidió a poner en marcha una resistencia polaca afín a Moscú, se encontró con que ni siquiera tenía a una organización satélite a la que dar instrucciones, por lo que a comienzos de 1942 se fundó el Polska Partia Robotnicza (PPR, Partido Obrero Polaco), sometido a los dictados de Moscú. El propio Stalin aconsejó no usar la palabra “comunista” en su denominación, porque creía que provocaba rechazo entre los polacos (esto contrarió a los propios comunistas polacos, cuyo nuevo partido ni siquiera reflejaba su ideología en su denominación). En marzo de 1942 se formó el brazo armado del PPR, la Gwardia Ludowa (Guardia Popular), una milicia comunista que actuó en todo momento a las órdenes de la URSS e incluso atacando a las organizaciones de la resistencia polaca fieles al Gobierno de Polonia en el exilio, con sede en Londres.

Grzegorz Korczyński durante la Segunda Guerra Mundial, cuando fue comandante de los partisanos comunistas de la Gwardia Ludowa en la zona sur de la región de Lublin (Foto: Watażkowie z Gwardii Ludowej).

Korczyński: un veterano de la Guerra Civil española con un siniestro historial

Uno de los comandantes de la Gwardia Ludowa en la zona sur de la región de Lublin, en el este de Polonia, fue Grzegorz Korczyński, que había combatido en la Guerra Civil española con las Brigadas Internacionales, por lo que le apodaban “Hiszpan” (Español). Durante esa guerra usó el nombre falso de Stefan Kilanowicz, y ejerció como comisario político: su cometido era mantener la “limpieza ideológica” de los cuadros del ejército republicano llevando a cabo ejecuciones secretas de soldados sospechosos de trotskismo (según informes enviados a Moscú, fueron purgados unos 500 brigadistas). Al acabar la guerra española se fue a Francia. En agosto de 1942 recibió órdenes de trasladarse de Francia a Polonia, junto con otros comunistas polacos veteranos de la Guerra Civil española, para formar parte de la nueva milicia comunista ordenada por Stalin.

Un grupo de partisanos comunistas conocidos por sus pillajes, asesinatos y violaciones

Más que destacar por sus acciones -más bien modestas- contra los alemanes, el grupo de Korczyński protagonizó diversos crímenes contra la población civil, principalmente pillajes, asesinatos y violaciones de mujeres. De hecho, la primera acción del comandante comunista tras llegar a la zona de Lublin fue atacar una granja polaca cerca de Gościeradow, saqueándola y violando en grupo a la propietaria. También consiguieron la liberación de entre 30 y 40 prisioneros judíos de un campo de concentración cerca de Janiszów, que fueron alistados en la milicia comunista. Hay que señalar que muchos judíos polacos sentían simpatía por la Gwardia Ludowa, y en algunas unidades de esa guerrilla comunista llegó a haber un número considerable de guerrilleros judíos, a menudo por el desconocimiento de lo que les había pasado a muchos de los suyos que habían huido a la URSS.

El atroz antisemitismo de los partisanos comunistas de Korczyński

Recordemos que tras la invasión alemana de Polonia, el NKVD soviético entregó a la Gestapo alemana a unos 4.000 judíos y comunistas alemanes que habían huido a la Unión Soviética. Durante el otoño y el invierno de 1942, el grupo de Korczyński protagonizó unos crímenes que sólo cabe interpretar como motivados por el antisemitismo. La primera víctima de esta serie de crímenes fue Jankiel Skrzyl, uno de los judíos liberado de Janiszów: le clavaron una estaca en la cabeza en noviembre de 1942, tras considerar que los alemanes le capturaban, podría exponer a todos los miembros del grupo partisano. Un argumento absurdo con el que podrían haber ejecutado a todo el grupo.

Los crímenes antisemitas de los partisanos comunistas de Korczyński continuaron en las semanas siguientes en las aldeas de Ludmiłówka, Grabówka y los bosques de los alrededores, donde se habían escondido centenares de judíos huyendo de los nazis. Cinco judíos más, entre ellos dos mujeres, fueron asesinados por el grupo de Korczyński. Poco después, los partisanos comunistas se encontraron con 30 veteranos polacos de la campaña de septiembre 1939 que habían huido de un campo para prisioneros de guerra judíos en Lublin. Esos veteranos judíos querían unirse a la Gwardia Ludowa, pero a pesar de ello fueron asesinados por los partisanos de Korczyński.

En Ludmiłówka asesinaron a unos 100 judíos, incluyendo mujeres y niños

Lo peor llegó cuando Korczyński y sus guerrilleros llegaron a Ludmiłówka. El comandante comunista exigió un rescate de 600.000 zlotys a los judíos refugiados en la aldea, con la excusa de que necesitaba ese dinero para comprar armas. Los guerrilleros empezaron a saquear a los judíos escondidos en la aldea, asesinando a varios de ellos. Estos pillajes acabaron provocando un conflicto entre los propios comunistas, y un grupo de ellos acabó a asesinando a Stefan Staręgowski, uno de los colaboradores más cercanos de Korczyński, en una ausencia del comandante. Cuando éste volvió a Ludmiłówka el 6 de diciembre de 1942, ordenó asesinar a los comunistas disidentes.

La purga ordenada por Korczyński se extendió contra todos los judíos escondidos en la zona, considerándoles cómplices de los comunistas disidentes. Una acusación que demostraba, una vez más, los prejuicios del propio comandante comunista y de sus secuaces. Unos 100 judíos fueron asesinados, incluidos mujeres y niños, con armas de fuego, granadas, palos y diversas herramientas. El líder de los comunistas disidentes, Jan Gruchalski, fue detenido por los guerrilleros de Korczyński en febrero de 1943. Tras ser juzgado por un tribunal formado por los propios partisanos, uno de los secuaces de Korczyński, Jan Pachuta, le decapitó mediante varios golpes de sable. Aquellos hechos confirmaron la pésima opinión que tenían muchos civiles polacos y otros grupos de la resistencia polaca sobre la Gwardia Ludowa.

Grzegorz Korczyński en 1963, cuando era jefe de la Junta del Segundo Estado Mayor de la Inteligencia del Ejército Polaco durante la dictadura comunista (Foto: Trybuna Ludu / Wikimedia).

Korczyński y sus secuaces intentaron asesinar a todo el que habló de lo ocurrido

En septiembre de 1943 Korczyński fue a Varsovia, siendo ascendido a Teniente Coronel y recibiendo el nombramiento de jefe del departamento operativo de la Gwardia Ludowa. En junio de 1944 fue designado comandante de la provincia de Lublin de la nueva Milicja Obywatelska (Milicia Ciudadana), el servicio del policía del nuevo régimen comunista polaco auspiciado por Stalin. En abril de 1945 empezó a trabajar para el Ministerio de Seguridad Pública de la dictadura comunista. Dos meses más tarde volvió a Lublin para encargarse de la represión de la resistencia polaca, que tras luchar contra los alemanes, ahora se disponía a luchar contra los soviéticos, los nuevos ocupantes del país. Korczyński destacó por su brutalidad en esa acción represiva, cometiendo decenas de asesinatos. A esto hay que añadir que Korczyński y sus antiguos compañeros de la guerilla intentaron asesinar, después de la guerra, a todos los que se atrevieron a hablar del Pogromo de Ludmiłówka. Ya con el rango de general, Korczyński fue nombrado viceministro del Ministerio de Seguridad Pública en 1946.

Manifestantes portando el féretro con los restos del joven Janek Wiśniewski, asesinado por la policía del régimen comunista durante las protestas de diciembre de 1970 en Polonia. Grzegorz Korczyński fue el que ordenó una brutal represión que dejó 42 muertos y más de 1.000 heridos (Foto: Edmund Peplinski / Tygodnik Solidarność).

Korczyński llegó a ser viceministro de Defensa Nacional

El 21 de mayo e 1950 Korczyński fue arrestado por los crímenes que había cometido en la guerra. Se abrió una larga investigación que duró cuatro años. El 22 de mayo de 1954 le condenaron a cadena perpetua. Sin embargo, el 24 de diciembre de ese mismo año, el Tribunal Supremo rebajó su condena a 15 años. En abril de 1956 ya estaba de nuevo en la calle. En noviembre de ese año fue revocada su condena, y en 1957 se suspendió toda investigación en su contra. El criminal de guerra no sólo disfrutó de impunidad, sino que además en diciembre de 1956 fue nombrado jefe de la Junta del Segundo Estado Mayor de la Inteligencia del Ejército Polaco.

Entre 1965 y 1971 Korczyński fue viceministro de Defensa Nacional de la dictadura comunista polaca. En diciembre de 1970 reprimió de forma brutal las protestas de trabajadores en varias ciudades de Polonia, dejando un rastro de 42 muertos y más de 1.000 heridos. El propio régimen comunista consideró que Korczyński se había excedido y fue destituido y enviado como embajador a Argelia. Se suicidó en ese país, según la versión oficial, el 22 de octubre de 1971. No sólo quedó impune por sus crímenes, sino que además, y en una última afrenta a sus víctimas, fue enterrado en el Cementerio Militar de Powązki, en Varsovia, donde sus restos descansan hoy en día en el mismo sitio que muchos héroes polacos a los que ayudó a matar. La dictadura comunista incluso le dedicó un sello conmemorativo, como si fuese un héroe. Al mismo tiempo, la dictadura comunista polaca y la URSS se dedicaron a calumniar a la resistencia polaca para acusarla de ese antisemitismo que exhibieron de forma tan atroz aquellos partisanos comunistas.

A día de hoy el Pogromo de Ludmiłówka ha sido prácticamente olvidado fuera de Polonia, incluso por los mismos medios que acusan injustamente a los polacos de “antisemitas”, pero pasan por alto las atrocidades cometidas por los partisanos comunistas en ese país. Sirva esta entrada como homenaje y recuerdo a las víctimas de la masacre de Ludmiłówka.

Bibliografía:

Foto principal: Grzegorz Korczyński (en el centro) junto con dos de sus secuaces en la Gwardia Ludowa: Karol Hencerberg (izquierda) y Jan Wyderkowski (derecha). Fuente: Narodowe Archiwum Cyfrowe / NaszaHistoria.pl.

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Comentarios (Blog):

  1. Gustavo

    Busca en internet el libro “La escalera de Jacob” de César Vidal, es impresionante lo que esa guerra fue en Polonia con el gueto instalado allí en 1942 por los nazis, contando la historia a través de los ojos de un niño judío

  2. Maqui

    No tenía ni idea de la existencia de esta matanza. Muchas gracias por mencionarla y por mantener viva su memoria para las personas hispanoparlantes/castellanoparlantes. A los comunistas les escuece que les saquen hechos como este en su cara.

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