Doble vara de medir para los conservadores de AfD y los comunistas de Die Linke

El indecente lavado mediático del antiguo partido único de una dictadura comunista

Con motivo de las elecciones regionales celebradas este domingo en estados alemanes de Sajonia y Brandemburgo, muchos medios han vuelto a aplicar un descarada doble vara de medir.

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Los principales partidos políticos de Alemania en la actualidad

Para los que desconozcan el mapa político alemán, los principales partidos del país son los siguientes:

  • La CDU (Christlich Demokratische Union, Unión Demócrata Cristiana): es el partido de Angela Merkel. Durante muchos años ha sido el partido más votado en Alemania, pero está perdiendo fuerza. Teóricamente es democristiano, pero en la práctica actúa como un partido centrista al estilo del Partido Popular español (de hecho, ambos son socios del Partido Popular Europeo). Su marca en Baviera es la CSU (Christlich-Soziale Union, Unión Social Cristiana).
  • El SPD (Sozialdemokratische Partei, Partido Socialdemócrata): es la franquicia alemana de la Internacional Socialista, a la que también pertenece el PSOE. Es un partido muy antiguo (fue fundado en 1863) y que dominó el país durante la República de Weimar, hasta el ascenso del Partido Nacional-Socialista. Desde 2013 gobierna en coalición en Alemania con la CDU.
  • Die Grünen (Los Verdes): es un partido ecologista de izquierdas, socio alemán de la Alianza Libre Europea, a la que pertenecen dos partidos ultraizquierdistas españoles: Catalunya en Comú y ERC. La gran diferencia con los grupos ecologistas españoles es que en Die Grünen hay un sector anticomunista.
  • La AfD (Alternative für Deutschland, Alternativa por Alemania): fundado en 2013, es un partido conservador al estilo de Vox. Ha mostrado su simpatía por Trump y por Israel. Es un partido provida y profamilia y muy crítico con la ideología de género.
  • El FDP (Freie Demokratische Partei, Partido Democrático Libre): es el socio alemán de Ciudadanos, e igual que el partido de Albert Rivera, podría ser clasificado como un partido liberal-progresista.
  • Die Linke (La Izquierda): ya os hablé de este partido aquí. Cuando cayó la dictadura comunista de Alemania Oriental, su partido único, el Sozialistische Einheitspartei Deutschlands (SED, Partido Socialista Unificado de Alemania), cambió su nombre por Partei des Demokratischen Sozialismus (PDS, Partido del Socialismo Democrático) el 16 de noviembre de 1989. En 2005 el PDS cambió su nombre por Die Linkspartei (Partido de la Izquierda), y en 2007 estrenó su marca actual, Die Linke. Sigue siendo un partido de extrema izquierda y conserva el antiguo periódico oficial del SED, Neues Deutschland, con la misma línea editorial comunista. Su web está plagada de noticias nostálgicas de la dictadura comunista instaurada por Stalin en Alemania Oriental y que convirtió su territorio en una enorme prisión, en la que muchos murieron por el mero hecho de intentar huir.

Medios españoles llaman ‘ultraderecha’ a AfD pero no califican a Die Linke

Repasando los medios españoles, esto es lo que se encuentra uno al leer las noticias sobre las elecciones regionales de ayer en Alemania:

  • Televisión Española: el canal público que pagamos todos los españoles llama «ultras» y «ultraderecha» a AfD, pero no califica a Die Linke, del que dice que es una «formación que en los años siguientes a la reunificación capitalizó el llamado voto de protesta». Ni una palabra sobre su pasado como partido único de una dictadura.
  • El País: el periódico izquierdista del Grupo PRISA llama «ultraderecha» a AfD, pero no añade ningún calificativo a Die Linke.
  • El Mundo: este diario, próximo ideológicamente a Ciudadanos, llama «ultraderecha» y «radical» a AfD, pero de Die Linke dice que es una «formación que en las últimas décadas capitalizó el llamado voto de protesta». De su pasado totalitario y su nostalgia de una dictadura, ni pío.
  • Europa Press: saltándose la objetividad que cabría esperar de una agencia de noticias, llama «ultraderechista» a AfD pero no le pone calificativos a Die Linke.
  • La Vanguardia: este diario nacionalista catalán llama «ultraderechista» a AfD pero califica como «izquierdistas», sin más, a Die Linke.
  • Eldiario.es: el digital de ultraizquierda que dirige Ignacio Escolar llama «ultraderecha» a AfD pero llama «izquierdistas», a secas, a Die Linke. Por lo visto, en la visión del mundo de Escolar y sus colegas existe la ultraderecha pero no la ultraizquierda.
  • Ok Diario: el digital que dirige Eduardo Inda llama «ultraderecha» a AfD pero no califica a Die Linke.
  • El Confidencial: este digital hace lo mismo que El País: llama «ultraderecha» a AfD pero no le pone calificativos a Die Linke.
  • La Razón: el diario más afín al PP llama «ultras», «ultranacionalistas» y «ultraderecha» a AfD, pero a Die Linke lo llama «izquierda», a secas. Se ve que Francisco Marhuenda está haciendo esfuerzos para que le den palmaditas sus amigos de La Sexta.
  • Cadena SER: la emisora izquierdista copia el despacho de la agencia Efe y llama «ultras» y «ultraderecha» a AfD, pero no califica a Die Linke.
  • Cadena COPE: la emisora de la Conferencia Episcopal usa el mismo despacho de la agencia Efe que la Cadena SER, llamando «ultraderecha» a AfD, pero lo corta en el segundo párrafo, de forma que omite siquiera toda referencia a Die Linke. Eso sí, a diferencia de la SER, la COPE pone como foto de la noticia un logo de AfD tapado por una pegatina izquierdista que dice «No nazis». Y esto para hablar de un partido conservador, provida y profamilia.

Ninguno de los medios citados habla sobre el origen de Die Linke como partido único de una dictadura. Tampoco hay ni una palabra sobre sus elogios a Fidel Castro y a Hugo Chávez y su apoyo a las dictaduras de Cuba y Venezuela. Es el enésimo ejemplo de doble vara de medir en los medios: una muy dura contra partidos democráticos de derechas como Vox o AfD, y otra muy blandita para partidos de extrema izquierda que apoyan a dictadores. Es curioso ver que este ocultamiento ya no sólo la hacen medios de izquierda, sino también de derechas, tal vez porque muchos se limitan a copiar y pegar lo que les llega desde las agencias, sin cuestionar siquiera una terminología tan tendenciosa como la que han usado para estos comicios.

Foto: Die Linke. Esta foto aparece en la página de bienvenida de la web del partido alemán de extrema izquierda. Fue tomada en junio de 2017 y muestra a comunistas de varios países, con banderas con la hoz y el martillo.

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Comentarios (Blog):

  1. Sharovarov

    Si no pasa nada verdaderamente sorprendente, y desde luego nada hace pensar que vaya a pasar, Europa -sobre todo la occidental-, está condenada por esta demoniocracia.

  2. Sharovarov

    Cuando digo «si no pasa nada verdaderamente sorprendente» me refiero, por ejemplo, a que partidos como Vox y AfD llegaran a ganar por mayoría absoluta. ¿A que es algo prácticamente inimaginable?

  3. Luna

    A este paso que lleva el periodismo español la palabra «ultraderecha» no querrá decir nada más que «lo que hay que votar para sacarnos de encima a la mala gente». Qua sigan, que sigan…

  4. Maqui

    Interesante reflexión.

  5. Luis Carlos

    Abusar de la falacia ad moderatio o del falso punto medio, de tachar de extremista radical o de fanático intransigente al que no acepte determinados planteamientos, acaba provocando que se vuelva inefectivo. Aquí en España ya nos tomamos a pitorreo la etiqueta de facha.

    Hay que dejar claro que el verdadero fascismo es esperar que el estado sea el hada madrina que resuelva todos nuestros problemas gracias a sus superpoderes. No se va a arreglar la economía si esta es monopolizada por una sinarquía estatal que no tiene que preocuparse en ser competitiva porque ningún rival le va a quitar clientes ni de sufrir en sus carnes las consecuencias de sus errores porque somos los demás los que pagaremos los platos rotos.

    Lo que pasan es que muchos en vez de defender que el estado tenga unos límites lo ven como un mal necesario frente a la amenaza de abusos por parte de corporatocracias o lobbys poderosos, sin comprender que lo que hacen es precisamente darle a una élite demasiado poder, y una peligrosa impunidad.

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