El PSOE se negó a apoyar esa condena y casi todos los medios lo ocultaron

Lo que dijeron los políticos y medios progres cuando tocaba condenar las peores dictaduras

En España la izquierda tiene la indecente costumbre de creerse con derecho a repartir carnets de demócrata y a imponernos su visión de la historia sobre hechos en los que tuvo un papel criminal.

Esto es lo que hizo el PSOE cuando Europa quiso condenar los crímenes del comunismo
Los más de 100 millones de muertos que causó el comunismo, divididos por países

Una ley para ocultar los crímenes en los que estuvo implicado el PSOE

Uno de esos hechos es la Guerra Civil española, un conflicto entre compatriotas que los españoles habían logrado superar después de décadas, hasta que la izquierda, y más concretamente el PSOE, decidió que había que clasificar a nuestros abuelos y bisabuelos entre buenos (los republicanos) y malos (los nacionales), obligándonos a acatar, mediante una ley, la idea de que los franquistas eran todos malísimos y los rojos eran todos buenísimos. La realidad es que en esa contienda se cometieron crímenes de guerra en ambos bandos, y en muchos de esos crímenes estuvieron implicados miembros del propio PSOE. El mismo PSOE que se vio implicado en el asesinato de Calvo Sotelo unos días antes del comienzo de la sublevación, y que en 1934 encabezó un golpe de Estado por el mero hecho de que la derecha accedió al gobierno después de ganar las elecciones de 1933. Además de intolerable, que el PSOE imponga su visión de la historia de España es como si Al Capone hubiese dictado la versión oficial de la historia de Chicago. ¿Qué esperar de algo así, sino el afán por ocultar su sangriento rastro?

Escándalo mediático: Vox no condena a Julio, a Leónidas ni a Puyi

Reaccionando a esa imposición antidemocrática, ayer Vox presentó en el Congreso una proposición de ley para derogar la llamada Ley de Memoria Histórica de 2007, con la que el PSOE impuso a todos los españoles la mentirosa visión socialista sobre la Guerra Civil. Esa proposición es la que pudo haber presentado el PP cuando tuvo mayoría absoluta, pero en vez de eso prefirió cruzarse de brazos, tal vez para no tener que vivir la colosal tragedia de que algún medio progre le llamase “facha”. Algunos medios ya se han apresurado a manipular esa iniciativa de Vox, diciendo que ese partido “se niega a condenar al franquismo”, un titular tan cierto como decir que Vox se niega a condenar a Julio César, al rey Leónidas de Esparta y al emperador Puyi de Manchukuo, pues lo que dijo ese partido en rueda de prensa es que no condena hechos históricos como “el bienio progresista, ni el turno pacífico de los partidos de Sagasta y Cánovas del Castillo, ni la revolución de 1934, ni la del 31, ni la Guerra Civil ni el franquismo”, ya que eso es “materia para los historiadores”. Siempre estamos igual: la izquierda exige condenas del franquismo, pero no condena ninguna de las dictaduras comunistas, como si éstas hubiesen sido dictaduras buenas. Es más: una parte de izquierda ensalza sin rodeos esas dictaduras, con el mismo descaro con el que luego exige a los demás que demuestren que son verdaderos demócratas.

La izquierda se niega a condenar a dictaduras mucho peores que el franquismo

Por supuesto, no pretendo hacer una comparación aquí entre el franquismo y las dictaduras comunistas. Los únicos parecidos entre ambos es que eran regímenes políticos de partido único sin elecciones libres. El franquismo fue un régimen autoritario más bien laxo si lo comparamos con otras dictaduras -respetaba el derecho a la propiedad privada, la libertad de movimientos, una cierta libertad de empresa e incluso medios de comunicación privados-, mientras que las dictaduras comunistas eran algo terriblemente peor: regímenes totalitarios en los que el Estado lo abarcaba todo: los únicos medios de comunicación eran los estatales, no había propiedad privada, ni libertad de empresa y a menudo tampoco libertad de movimientos, pues en muchas de esas dictaduras era obligado pedir un permiso especial para poder desplazarse a otra ciudad, ya no digamos salir del país… Un superviviente del Gulag soviético, Aleksander Solzhenitsin, dijo al llegar a España en 1976: “Si gozásemos en la URSS de vuestras libertades quedaríamos boquiabiertos”. El escritor ruso reconoció en una entrevista:

Sus progresistas llaman dictadura al régimen vigente en España. Hace diez días que yo viajo por España y he quedado asombrado. ¿Saben ustedes lo que es una dictadura? He aquí algunos ejemplos de lo que he visto. Los españoles son absolutamente libres para residir en cualquier parte y de trasladarse a cualquier parte de España. Nosotros, los soviéticos, no podemos hacerlo. Estamos amarrados a nuestro lugar de residencia por la propiska (registro policial). Las autoridades deciden si tengo derecho a marcharme de tal o cual población. También he podido comprobar que los españoles pueden salir libremente al extranjero. Sin duda saben ustedes que, debido a fuertes presiones ejercidas por la opinión mundial y por los Estados Unidos, se ha dejado salir de la Unión Soviética, con no pocas dificultades, a cierto número de judíos. Pero los judíos restantes y las personas de otras nacionalidades no pueden marchar al extranjero. En nuestro país estamos como encarcelados“.

Lo que pasó cuando el Consejo de Europa condenó los crímenes del comunismo

Tal vez algunos no lo recuerden, pero en enero de 2006 el Consejo de Europa condenó “los crímenes de los regímenes totalitarios comunistas”, recordando lo siguiente: “Los regímenes comunistas totalitarios que gobernaron en Europa central y oriental en el siglo pasado y que todavía están en el poder en varios países del mundo, se han caracterizado, sin excepción, por violaciones masivas de los derechos humanos“. Si muchos no recuerdan aquella condena es por un hecho cuanto menos curioso en un país democrático como España, ya metido en plena era de Internet: la amplia mayoría de los medios no informó sobre ello. El 25 de enero de ese año, el diario socialista El País tituló: “Polémica condena a los crímenes del comunismo”. Es decir, que lo polémico no eran los crímenes del comunismo, sino condenarlos… El periódico de PRISA afirmaba que varios partidos comunistas se manifestaron en Estrasburgo contra esa condena, diciendo que era “un ataque violento contra la historia”. Es decir, que lo violento no fue encarcelar, torturar y matar a millones de personas, sino condenar esos crímenes. El colmo del cinismo.

Sólo un medio publicó que el PSOE se negó a apoyar esa condena

Al día siguiente, El País volvía a informar sobre esa condena, recogiendo estas declaraciones del senador español Lluís María de Puig, presidente del Grupo Socialista en el Consejo: “los crímenes de los regímenes totalitarios comunistas tienen que ser condenados con firmeza, pero no el comunismo, ni los partidos comunistas”. ¿Firmaría el PSOE esa misma frase si cambiásemos “comunismo” y “comunista” por “franquismo” y “franquistas”? La respuesta es obvia para todo el que haya leído la Ley de Memoria Histórica, que no se limita a condenar crímenes, sino también al franquismo en sí y a sus apologistas. ¿Qué no harían los socialistas si el franquismo hubiese matado a 100 millones de personas como lo han hecho las dictaduras comunistas? Curiosamente, El País no dijo en esa noticia lo que había votado el PSOE. La agencia Europa Press tampoco lo dijo. Sólo recuerdo que un medio infomase sobre la posición del PSOE en esa votación: lo publicó Libertad Digital, diciendo que los socialistas se negaron a apoyar la condena.

La rabieta de la extrema izquierda ante esa condena

En una muestra más del cinismo de la extrema izquierda, el Partido Comunista de España tachó esa condena de “ataques y provocaciones” y llamó a movilizarse contra ella. Desde su delegación madrileña pusieron en marcha una recogida de firmas contra el “intento del Consejo de Europa de criminalizar a los comunistas”. El texto fue suscrito por miles de personas de la extrema izquierda y también por algunos miembros del PSOE. Unos años después, la marca electoral del PCE, Izquierda Unida, reclamaba a la UE la persecución de los anticomunistas, es decir, que Bruselas emprendiese la misma ola represiva que ya habían llevado a cabo la Cheka, el NKVD, la KGB, la Stasi y otras policías políticas de las dictaduras comunistas. Casi ningún medio se hizo eco de esa petición, igual que antes habían tapado la infame posición del PSOE ante aquella condena del Consejo de Europa contra los crímenes comunistas. Y ahora son aquellos mismos políticos y medios los que le exigen a Vox que se someta a “democratómetro” progre y dicte contra el franquismo la condena que la izquierda española nunca ha dictado contra el genocidio comunista. La izquierda española, tanto política como mediática, tiene una jeta descomunal.

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Comentarios (Blog):

  1. Marcial

    Me temo que no sólo es la izquierda. En la COPE (esa emisora ¿católica?) está mañana ironizaban sobre ello.

  2. Es la misma COPE que hace tres años favoreció a la anticatólica y abortista Hillary Clinton en las elecciones en EEUU:
    http://www.outono.net/elentir/2016/11/08/el-mundo-al-reves-la-emisora-catolica-cope-se-inclina-por-la-anticatolica-hillary-clinton/

    Después de eso, de esa emisora ya te puedes esperar cualquier cosa.

  3. Sharovarov

    A lo mejor les parece bien a los de la COPE que los del bando bueno, por ejemplo, sacaran a sacerdotes y a monjas de sus sepulturas…

  4. Marcial

    Todo esto no pasaría si el PP no hubiera traicionado a sus votantes una y otra vez. Con esas traiciones se han comportado con España del mismo modo que el PSOE más zapateril.

  5. Luna

    Me parece una insensatez, un acto de cobardía y pura propaganda el que se esté haciendo la cama a los actuales dictadores como Puigdemont y Torra, permitiendo sus guerras declaradas mientras se censura tanto el recuerdo de una que transcurrió hace ochenta años. Y creo que nada en contra de ninguna dictadura (sino a favor de una propia) se está haciendo cuando se utiliza la llamada Ley de memoria histórica para derribar cruces que nada tienen que ver con Franco, monumentos a los Caídos por Dios y por España, a personas que tampoco guardan relación con el Caudillo como José Antonio Primo de Rivera.

    Y es una afrenta a la ciudadanía que la misma ley no contemple los actos dictatoriales de los rojos sublevados que provocaron la Guerra Civil, sus matanzas y torturas. Enaltecerles es hacer apología del terrorismo.

    Y recuerdo que hubo mucha renuencia por parte del PSOE de Sánchez a condenar el régimen dictatorial de Nicolás Maduro, cuando el resto del mundo se alzó por vía diplomática para hacerlo. Si el dictador “es d elos suyos” es un amigo. Hipócritas.

  6. bilbaino

    Como los recogenueces, mucho criticar al franquismo, pero ensalzan a Sabino Arana, con fundaciones, premios, bustos o calles.

  7. Luis Recinos

    Pues bueno, es que eso es así. Como lo ha dicho el economista argentino, Armando Ribas, “la izquierda se ha apoderado de la ética”, idea que se podría completar con: “y la derecha lo ha permitido.” Por otro lado, vale la pena recordar, y revisar, el famoso ensayo de Herbert Marcuse, “Tolerancia Represiva”, en el cual claramente establece que hay que condenar sin ambages todo lo que provenga de la derecha, y ensalzar todo lo que provenga de la izquierda. Y en esas estamos.

  8. Luis Carlos

    El antifranquismo es una cortina de humo para ocultar todo el daño que han hecho por corruptos e incompetentes. Tratan de imponer un falso dilema de que o estas contra Franco o contra la libertad y la democracia.

    Franco fue un dictador, pero un inocente monaguillo comparado con otros regímenes. No sólo lo suyo era una dictablanda, sino que además consiguió una prosperidad económica que ha dejado en ridículo al castrismo cubano o el chavismo venezolano.

    Si quieres saber si alguien realmente defiende la libertad o es un tirano con piel de cordero, debes fijarte en la forma de reaccionar cuando alguien ose llevarle la contraria.

    Y encima se atreven a hablar del pasado como si la culpa fuera exclusivamente de la derecha, y ellos no tuvieran nada de lo que arrepentirse o avergonzarse. Y por si fuera poco además nos sueltan ahora de que hay que pasar página porque ETA ha dejado de matar.

    Se supone que debemos aprender del pasado para no repetirlo, pero que escriban en las fachadas de las iglesias “¡ARDERÉIS COMO EN EL 36!” es una mala señal de que algunos quieren volver a las andadas.

    ¿Por qué se puede presumir de estar contra el regreso del “naciocatolicismo” franquista pero si alguien protesta contra la posible amenaza de una teocracia panislamista entonces eso es fomentar el odio y la intolerancia?

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