Celebrando el cumpleaños de una Constitución que no se cumple

Cuando se aprobó la Constitución Española yo acababa de cumplir 3 años. Aunque no la voté, creo que hay que valorar el marco de convivencia que nos proporcionó y que ha facilitado, tras décadas de violencia y de dictaduras, que los españoles resolvamos nuestros problemas por métodos pacíficos y democráticos. No obstante, a sus 33 años es evidente que nuestra Carta Magna ha dejado de cumplirse en muchos aspectos:

  • La soberanía nacional ya no reside tanto en el pueblo español (Art.1) como en los partidos políticos, que a menudo actúan en grave perjuicio de nuestros derechos y libertades, y en las minorías nacionalistas que han chantajeado a sucesivos gobiernos.
  • La “la indisoluble unidad de la Nación española” (Art.2) ha dado paso a un sistema de 17 taifas que ha quebrado por completo el principio de solidaridad entre regiones y el principio de igualdad ante la ley entre los españoles.
  • El derecho a usar el castellano (Art.3) ha sido machacado en algunas comunidades, en las que nuestra lengua común ha sido marginada en la enseñanza. Hemos llegado al esperpento de que rotular una tienda en español en una parte de España sea causa de multa, mientras las autoridades de esa misma región se niegan a obedecer las sentencias judiciales relativas a garantizar una mayor presencia del castellano en las aulas.
  • La obligada presencia de la bandera española en edificios oficiales (Art.4) no se da en muchas administraciones en las que los nacionalistas han decidido desterrar el símbolo que nos representa a todos los españoles, saltándose la ley sin que las autoridades encargadas de hacerla cumplir hagan nada para impedirlo.
  • Los partidos políticos distan en gran medida de tener un funcionamiento democrático (Art.6), y lejos de representar el pluralismo político, en algunos casos se han dedicado a restringirlo, como ha ocurrido con la última reforma de la LOREG.
  • Lo mismo es aplicable a sindicatos (Art.7). Es más: algunos sindicatos han tenido un funcionamiento radicalmente antidemocrático, promoviendo huelgas violentas basadas en la coacción, a pesar de lo cual no sólo no han sido sancionados, sino que han seguido recibiendo subvenciones millonarias del gobierno a costa del dinero que pagamos todos los contribuyentes, incluidos los coaccionados por esos sindicatos.
  • En lugar de promover la libertad e igualdad de los españoles y hacer que gocemos de seguridad jurídica (Art.9), el poder político ha puesto la marcha atrás y se ha dedicado a limitar nuestros derechos fundamentales y hacer que los ciudadanos se vean sometidos a las arbitrariedades del gobierno de turno, lo que ha hecho aumentar considerablemente la inseguridad jurídica en la que vivimos los españoles.
  • En vez de respetar la dignidad humana y la Declaración Universal de Derechos Humanos (Art.10), el poder político se ha dedicado a lesionarlos, promoviendo leyes contrarias a los derechos más elementales de la persona e incluso obrando contra la razón, la ciencia y el sentido común al hacer esperpentos como negar que matar a determinados seres humanos sea acabar con una vida humana.
  • La igualdad de los españoles ante la ley (Art.14) ha sido vulnerada por el propio poder político que tenía la obligación de respetar y hacer respetar la Constitución. Las discriminaciones por motivos de religión, opinión, idioma o filiación política se han convertido en el pan nuestro de cada día en algunas administraciones públicas en las que se ha impuesto el más descarado sectarismo ideológico.
  • El derecho a la vida (Art.15) se ha visto vulnerado de la forma más monstruosa como consecuencia, en primer lugar, de una ley que despenalizaba en la práctica la eliminación de seres humanos inocentes e indefensos en el comienzo de sus vidas y, en segundo lugar, también como consecuencia de otra ley que ha acabado convirtiendo e un derecho el matar a esos seres humanos inocentes e indefensos. La pena de muerte se ha abolido en la teoría, pero en la práctica se sigue aplicando, sin juicio previo ni garantías de ninguna clase, contra quienes ni siquiera han tenido ocasión de ocasionar ningún mal pues aún no han nacido.
  • La libertad ideológica, religiosa y de culto (Art.16) ha sido maltratada, en especial por los gobiernos socialistas, empeñados en convertir el hecho religioso y las libertades que de él se derivan en un motivo para ser maltratado por el poder. Durante el mandato de Zapatero hemos llegado al extremo de ver un templo católico cerrado por orden gubernativa por motivos puramente políticos. Este mismo verano hemos visto al gobierno autorizando una marcha que degeneró en insultos, amenazas y agresiones contra los católicos, y hemos visto al Ministro del Interior defendiendo a los agresores, y eso mientras el gobierno imponía en las escuelas una asignatura de adoctrinamiento político, la llamada “Educación para la Ciudadanía”, que viola la libertad ideológica de padres y alumnos.
  • Las más básicas garantías procesales (Art.17) han sido violadas con detenciones ilegales por motivos políticos como la ordenada por el gobierno contra dos afiliados del PP en 2005 o el uso de la Policía para disolver violentamente manifestaciones provida pacíficas por ser críticas con las tesis ideológicas del gobierno.
  • La intimidad personal y familiar y el secreto de las comunicaciones (Art.18) se ha ido al garete con el SITEL, un sistema de espionaje puesto en marcha de forma ilegal por el gobierno socialista de Zapatero, y que permite al ejecutivo intervenir todo tipo de comunicaciones (telefónicas, correo electrónico, sms) sin las mínimas garantías legales.
  • La libertad de expresión y de información (Art.20) se ha visto agredida por el poder político, que se ha valido de multas para acallar a medios díscolos, de organismos de censura creados ex profeso para perseguir a medios libres e incluso de leyes que han restringido la libertad de información, por ejemplo, durante las campañas electorales. A eso hay que añadir otras leyes que han armado a los tribunales para penalizar el ejercicio de la libertad de expresión en la red, con sentencias realmente descabelladas.
  • El derecho de reunión y manifestación (Art.21) se ha visto cercenado por el capricho político, prohibiendo manifestaciones sin la menor justificación a causa de su contenido político pero permitiendo, eso sí, otras que pese a no cumplir los requisitos marcados por la ley, contaban con una cierta afinidad con el gobierno de turno.
  • El derecho de los ciudadanos a participar en los asuntos públicos (Art.23) se ha visto muy limitado por una clase política que ha acabado asumiendo la idea de que esos asuntos son su cortijo particular. Hemos llegado al extremo de ver a diputados acusando a los ciudadanos de “acoso” por enviarle peticiones e incluso ministros negando a los ciudadanos su derecho a opinar sobre las leyes.
  • El derecho a la tutela judicial y a la presunción de inocencia (Art.24) se ha visto machacado desde el poder, con detenciones de dirigentes de la oposición hechas a propósito para ser emitidas en los telediarios y filtraciones desde el gobierno de datos de sumarios judiciales secretos, hechas para desprestigiar a los procesados por un delito, aunque finalmente no fuesen condenados.
  • Lejos de orientar ciertas condenas hacia la reeducación y reinserción social del preso (Art.25), el poder político ha concedido favores penitenciarios por razones puramente políticas, como la excarcelación del terrorista Iñaki de Juana, pactada entre el gobierno y ETA como parte de sus negociaciones durante la tregua etarra de 2006.
  • La libertad de enseñanza (Art.27) ha sido seriamente restringida desde el poder político. Se han llevado a cabo auténticas operaciones de acoso contra la enseñanza concertada y contra los centros de educación diferenciada. En particular, el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones ha sido pisoteado por diversos gobiernos tanto nacionales como autonómicos.
  • Los principios de igualdad y progresividad en el pago de impuestos (Art.30) han sido liquidados por un sistema impositivo que penaliza las rentas del trabajo. Esto se ha visto agravado, además, por decisiones políticas como la tomada por el gobierno de Zapatero hace tres años de bajarles los impuestos a los banqueros con carácter retroactivo después de subir 400 euros de media a los trabajadores en el IRPF.
  • El matrimonio como unión de un hombre y una mujer (Art.32) fue liquidado por el gobierno de Zapatero en 2005 sin que a día de hoy el Tribunal Constitucional se haya pronunciado sobre el recurso presentado entonces por la oposición parlamentaria.
  • El derecho a la propiedad privada (Art.33) se ha visto subordinado al capricho político en buena medida tomando como excusa la “función social” de esa propiedad que estableció la propia Constitución. Las expropiaciones arbitrarias, la impunidad con que son ocupados inmuebles vacíos y la creación de impuestos cada vez más injustificables son la más clara muestra de lo poco que se respecta la propiedad privada hoy en día en España.
  • El derecho a trabajar (Art.35) es hoy un lujo en una España con 5 millones de parados. Los que sí tienen trabajo se tienen que enfrentar, con cada convocatoria de huelga y desde la más absoluta indefensión, a piquetes violentos enviados por los sindicatos para coaccionarles e impedirles el legítimo ejercicio de ese derecho.
  • La libertad de empresa (Art.38) es cada vez más ficticia en un país donde fundar una empresa es una auténtica aventura, y en donde ciertas empresas (bancos, periódicos, cinematográficas, inmobiliarias, etc.) gozan de ayudas públicas, mientras otras tienen que enfrentarse a las implacables leyes del mercado sin ningún tipo de ayuda estatal.
  • La protección social, económica y jurídica de la familia y de la infancia (Art.39) es cada vez menor en el país que menos protege a la familia en la Unión Europea. Buena parte del proyecto ideológico del actual gobierno socialista ha ido encaminado, de hecho, a quebrantar la institución familiar, facilitando su ruptura y dando todo tipo de ventajas a quienes quieren liquidar a sus hijos antes de que nazcan, pero ninguna ayuda ni protección de ninguna clase a las madres embarazadas sin recursos.
  • La independencia del poder judicial (Art.117) es una pura ficción en un país donde el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional se componen al dictado de los partidos políticos mayoritarios. Los Fiscales, además, actúan sistemáticamente como una extensión del gobierno, obrando según sus dictados políticos.

Y esto sólo a modo de muestra. Uno se pregunta a cuento de qué tanto artículo para que se cumpla tan escasamente. Más nos valdría tener una Constitución como la de los Estados Unidos, mucho más breve pero que se respeta en mucha mayor medida que la nuestra. En fin, sigo esperando ver llegar el día en que la actual Constitución Española de 1978 sea reformada para garantizar el respeto por tantos derechos que hoy proclama y se ven vulnerados. Eso sí, tal como está la cosa, esperaré cómodamente sentado y espero, también, que comprendáis que no encuentre muchos motivos para ponerme hoy a celebrar este aniversario.

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Comentarios (Blog):

  1. Como dijo aquél, un pesimista es un optimista bien informado.
    Y a fé que información, no te falta.
    Un saludo.

  2. eos

    La verdad es que asi leido pone los pelos de “punta” pero si la reformasen me temo sería para peor aún…
    Yo puestos a celebrar hoy prefiero celebrar San Nicolas de Bari

  3. Los progres y los nacionalistas aspiran a su demolición, y precisamente por eso creo que nosotros no debemos conformarnos ya con defender lo que hay, sino con buscar una reforma que corrija todos esos problemas. No podemos dejar que sea la izquierda y sus amiguetes nacionalistas los que siempre estén tirando del carro de las reformas a su conveniencia.

  4. Estoy completamente de acuerdo, pero ponerse a reformar la Constitución podría hacer que acabe peor todavía.

  5. MR (Monárquico y Republicano)

    Yo estoy con Eos y María… Escalofríos me da pensar en una reforma. Nuestra Constitución podría ser mejor, pero también peor… Si tan sólo se cumpliera, no nos iría así de mal.

  6. Iván López

    Más razón que un santo… DE PENA. Mis abuelos lucharon por la DEMOCRACIA y parece que había más libertad e igualdad con las dictaduras… La palabra “democracia” parece no figurar en el diccionario español…

  7. Jesús

    El problema no es de la constitución, el problema es del sistema.
    Ya lo dijo Bakunin: “El sistema de la representación democrática es el de la hipocresía y el de la eterna mentira Su existencia se apoya en la ignorancia del pueblo y todos sus triunfos se basan en ella”.

  8. Criticar la democracia citando a Bakunin es como criticarla citando a Josu Ternera. Basta con leer el panfleto escrito por el filósofo anarquista, usado tantas veces por los terroristas de esa ideología para justificar sus crímenes:

    III) Un revolucionario desprecia cualquier teoría: renuncia a la ciencia actual y la deja para las generaciones futuras. Solo conoce una ciencia: la de la destrucción- con este fín exclusivo estudia mecánica, física, química y ocasionalmente medicina. Con esta meta se entrega día y noche al estudio de las ciencias de la vida: los hombres, su carácter, las relaciones entre ellos así como las condiciones que rigen en todos los campos del orden social actual- La meta es la misma: destruir lo más rápida y seguramente posible esta ignominia que representa el orden universal-

    IV) El revolucionario desprecia la opinión pública. Siente desprecio y odio hacia la moral social actual, sus directivas y manifestaciones. Para él lo moral es lo que facilita el triunfo de la revolución – y lo inmoral y criminal lo que lo contraría.

    Delirante…

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