Hemos caído en una trampa y despedir en masa a funcionarios no nos sacará de ella

A medida que se agrava la situación económica en España se van difundiendo diversas fórmulas para resolver este enorme desaguisado. Una de las soluciones que barajaría el gobierno –según informó Libre Mercado el 4 de julio– es despedir a 300.000 empleados públicos. Unos días después el mismo medio señalaba que en España hay 3,1 millones de trabajadores en las administraciones públicas. De ellos 1,6 millones son funcionarios de pleno derecho, y el resto son interinos, personal laboral, empleados de empresas públicas, etc.

Este segundo grupo sería el primero que sufriría un recorte en el número de empleados públicos. Libre Mercado apuntaba este dato: “Despedir a 300.000 de ellos podría suponer un ahorro de entre 12.000 y 17.000 millones de euros al año sólo en nóminas y cotizaciones sociales.”

Lo que no se dice del despido de cientos de miles de empleados públicos

Dejando al margen la conflictividad social que eso supondría, ¿el ahorro sería realmente el que sugiere Libre Mercado? Según señala esa misma noticia, citando como fuente los Presupuestos Generales del Estado para el año 2012, “tenemos un gasto de personal de 33.150 millones para unos 560.000 empleados. La media es de unos 59.200 euros por trabajador”. Si multiplicamos esta media por esos 300.000 empleados públicos despedidos nos daría una cifra de 17.760 millones de euros. Supongo que la horquilla que baraja Libre Mercado es porque la mayoría de esos trabajadores no tendrán sueldos tan altos como el de los funcionarios de carrera. Así pues, tomaré como referencia la cifra más baja que da Libre Mercado: 12.000 millones de euros, es decir, un sueldo medio de 40.000 euros al año para los posibles despedidos (una cantidad considerable para los tiempos que corren, por cierto).

El caso es que echar a un empleado público no significa que con ello el Estado se vaya a ahorrar el importe íntegro de su sueldo. El despedido pasaría a engrosar la ya larguísima cola de parados, pudiendo percibir una prestación del 70% de su sueldo en los seis primeros meses y del 50% (según la última reforma anunciada por el gobierno) en los seis meses siguientes. Los empleados públicos despedidos que tuviesen ese sueldo medio de 40.000 euros anuales percibirían, así pues, 24.000 euros por el subsidio de paro el primer año. Basta con hacer una sencilla multiplicación para concluir que eso costaría al Estado 7.200 millones de euros, con lo que el pretendido ahorro se reduciría a menos de 5.000 millones de euros. (Nota: como apuntan algunos en los comentarios, es cierto que existe un tope de 12.000 euros a la hora de cobrar el paro. Así pues, el importe de los subsidios de esos 300.000 funcionarios sería de 3.600 millones euros y no 7.200 millones).

Ahí se acaba la cosa en lo relativo a lo que el Estado tendría que pagar a esos empleados públicos… siempre que su despido sea por finalización del contrato. Si no es así, y según la reforma laboral aprobada por el gobierno en febrero, el Estado tendría que abonar a cada empleado una indemnización de 20 días por año trabajado. A esto hay que añadir que al recibir menos ingresos y ver drásticamente mermado su poder adquisitivo -y con ello su consumo-, esos nuevos parados pagarían menos impuestos tanto directos como indirectos, con lo que el Estado ingresaría menos dinero.

Todo esto que acabo de apuntar parte de la base de que el Estado pueda despedir a 300.000 funcionarios (pues según Libre Mercado, eso lo baraja el gobierno central). El caso es que si el Estado tiene 560.000 funcionarios, despedir a 300.000 sería prescindir del 53,5% de su plantilla, que quedaría limitada a 260.000 personas. No sé qué pensaréis vosotros, pero a mí me parece una cifra exageradísima. La Guardia Civil tiene unos 84.000 miembros y el Cuerpo Nacional de Policía unos 87.000 agentes. El Ejército de Tierra tiene 80.000 efectivos, la Armada 25.000 y el Ejército del Aire 27.000. La administración de Justicia del Estado emplea a unas 27.000 personas, actualmente saturadas de trabajo. La suma del personal militar, policial y de Justicia dependiente del Estado es de 330.000 personas. Aunque se despidiese a todo el personal de Ministerios, instituciones penitenciarias, Agencia Tributaria, etc. (algo imposible), aún habría que recortar bastante el personal militar, policial y de justicia, algo que veo poco factible. En fin, éstas son las cosas que hay que tener en cuenta a la hora de formular hipótesis como lo que se ahorraría echando en masa a funcionarios públicos. Como vemos, el ahorro dista cada vez más del menos optimista de los cálculos de Libre Mercado.

Desde 1976 el funcionariado ha aumentado 4 veces más que la población

El problema de España es que nos hemos metido en una trampa de la que va a ser muy difícil salir. Para que nos hagamos una idea, en 1976 España tenía 35,7 millones de habitantes. De ellos, 1,3 millones eran empleados públicos, es decir, el 3,6% de la población. Ahora España tiene 47,1 millones de habitantes, y de ellos 3,1 millones son empleados públicos: el 6,5% de la población. En resumidas cuentas: desde 1976 la población española ha crecido un 31,9%, y el número de empleados públicos ha aumentado 4 veces más: un 138%. La mayor parte de este incremento se debe a las comunidades autónomas, para las que trabaja la mitad de los empleados públicos que hay en España. El sorprendente incremento del funcionariado en España destapa un hecho preocupante: lo que ha aumentado el peso del Estado en nuestra sociedad, toda una paradoja si tenemos en cuenta que la situación previa era un régimen dictatorial, un modelo asociado generalmente a un mayor control estatal de la sociedad. A esto hay que añadir que en las últimas décadas ha vivido un auge espectacular la informática, que en muchos ámbitos ha hecho que se requiera menos gente para hacer el mismo trabajo que antes. No parece que uno de esos ámbitos haya sido el Estado, al menos en el caso español.

Un daño difícil de reparar y que requerirá un cambio de mentalidad

Por supuesto, hay servicios que presta el Estado que son esenciales. Cabe preguntarse, sin embargo, qué parte de ese brutal aumento del peso del Estado en España se debe no a un necesario incremento de las plantillas de la Policía, la sanidad, los bomberos, etc., sino a un innecesario incremento de la burocracia a distintos niveles: nacional, provincial, local y sobre todo autonómico (ya he apuntado que para las comunidades autónomas trabaja la mitad de los empleados públicos que hay en España). Resolver este desaguisado va a ser muy complicado, pues como acabo de exponer, el mero despido de empleados públicos no implica que el Estado se ahorre un dinero equivalente al importe de sus sueldos. El daño ya está hecho y será lento y difícil de reparar, pues requeriría, entre otras cosas, una reformulación del modelo de Estado que simplifique la estructura de las administraciones públicas. No hay, desde luego, soluciones mágicas como despedir inmediatamente a cientos de miles de funcionarios, a menos que queramos batir mes a mes récords mundiales de paro.

En lo tocante a los empleados públicos, La solución tendrá que ser gradual y a medio y largo plazo, empezando por un paso indispensable: dejar puestos sin cubrir a medida que se agoten los contratos o se jubilen los empleados públicos en ciertas áreas no esenciales, y aumentar los niveles de exigencia y el control en determinados ámbitos de la administración que habían bajado mucho el listón. En resumidas cuentas, nuestra sociedad tiene que abandonar la idea de que ser funcionario es un chollo, algo que además se aplicaba a determinadas plazas, pues en muchos casos -Fuerzas Armadas, Fuerzas de Seguridad, etc.- tal empleo no es un chollo ni por asomo; antes bien, es una labor vocacional que implica muchos sacrificios.

El Estado también tendrá que ir eliminando trámites y estamentos burocráticos que hoy en día suponen una losa para la actividad económica del sector privado, sin cuyo crecimiento todo empeño por generar empleo es inútil. Cuando se eliminen esos trámites no será un problema que los puestos que los cubrían queden vacantes, pero esto implicará, también, que dejemos de pensar en un “Papá Estado” dispuesto a hacerse cargo de todo, porque eso sale caro, muy caro. Obvia decir que es imprescindible en estos momentos que el gobierno prohiba toda nueva contratación de asesores públicos y otros cargos de confianza, eliminando además todos los que sobran en la actualidad. Me parece tremendamente injusto que se carguen los recortes a los empleados públicos que hacen bien su trabajo y a los que hacen un gran servicio a la sociedad -especialmente policías, guardias civiles, sanitarios, bomberos o militares, que asumen enormes sacrificios y riesgos en su vida laboral-, mientras hay asesores que reciben un sueldo por no hacer nada. Esto también es aplicable a los liberados sindicales.

¿Cómo salir de esta trampa?

Por otra parte, la única forma de recolocar a empleados públicos despedidos sería que los absorbiese el sector privado, pero con más de cinco millones de parados eso resulta difícil. Para generar riqueza y trabajo en España se requieren las mismas condiciones que en otros países, empezando por la seguridad jurídica, libertad económica y un marco fiscal que no saquee a los sectores productivos para sostener un Estado elefantiásico. Esto implica establecer normas más rigurosas contra la corrupción política e institucional y llevar ante la justicia a quienes han dejado el país en la ruina: no pueden quedar impunes los políticos que contribuyeron con su negligencia a esta situación. La corrupción es muy desmotivadora para los ciudadanos, supone un serio agravio para los funcionarios que sí cumplen con su obligación y destruye la confianza en los inversores. Un indicio de esa corrupción es el hecho de que se cargue sobre los menos pudientes el peso de los recortes y las subidas de impuestos mientras no ha pasado aún ningún político por el banquillo. No se le puede pedir sacrificios a la población mientras la clase política elude toda responsabilidad sobre sus actos.

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Comentarios (Blog):

  1. “Los empleados públicos despedidos que tuviesen ese sueldo medio de 40.000 euros anuales percibirían, así pues, 24.000 euros por el subsidio de paro el primer año”

    Igual sería menos, hay un tope a la prestación.

    Sobre el fondo del artículo, el problema es que lo que se ahorrase en funcionarios sería para pagar la deuda. Es decir, el dinero no se quedaría aquí. Sería distinto si esos despidos se tradujesen en bajadas de impuestos, que es lo que debería haberse hecho durante la burbuja: aprovechar los ingresos extraordinarios para amortizar más deuda, o hacer inversiones puntuales, pero no para consolidar gasto corriente, que es lo que nos come ahora.

  2. Simplemente genial y acertadísimo TODO lo que has dicho.

    Solo darte las gracias por tan detallado y real examen de la situación que vivimos.

    Ya son más voces las que estan pidiendo con urgencia que sse empiece la elaboración de una nueva constitución, que los españoles tengamos libertad de elección de candidatos que nos representen, teniendo la obligación de quienes se lancen al ruedo, de demostrar su capacidad para administrar todo un país, y no tolerar bajo ningún concepto en ningún partido politico, la admisión de quienes no tienen la formación necesaria, ni los criterios éticos y morales imprescindibles para hacerse cargo de millones de personas.

    Volviendo a EEUU, tenemos que allí los candatos a la presidencia son analizados con lupa por los ciudadanos, ante quienes los politicos deben dejarse examinar.

    Y con respecto a una de las cosas que mencionas, efectivamente quienes han provocado esta catástrofe deden pagar ante la justicia. Ej:

    – Quienes han engrosado las listas de funcionarios sin formación ni capacidad para ejercer un trabajo que necesita preparación.

    – Quienes no han inspeccionado al funcionariado debidamente, mientras bastanters más de los que se cree, cobran sus sueldos por no hacer nada, por no atender a las personas que solicitan su ayuda, ya que esos muchos funcionarios se cogen más de una hora, o incluso toda la mañana para “el cafelito”, “el desayuno”, o incluso “ir al mercadillo y vuelva usted mañana” (todo esto lo he vivido), y no digamos el trato humillante con el que se despachan a las personas en extranjería, que es digno de ser grabado y publicado.

    – Quienes se han repartido el dinero de los trabajadores, dejándoles en el paro, para beneficiar a afines a los partidos, amiguetes, etc.

    Y para más inri, mientras quieren mandar al paro a funcionarios, tanto PP como PSOE, hacen esto: http://www.libremercado.com/2012-07-16/los-partidos-politicos-se-reparten-en-un-trimestre-163-millones-en-subvenciones-1276463994/

  3. aln

    Lo que veo en general con esta polémica es que se confunde “funcionario” con “empleado público”. Hay varios grados: desde los funcionarios “con plaza en propiedad” que efectivamente son intocables, hasta empleados de empresas públicas, que tienen un contrato laboral normal, pasando por interinos, cargos de libre designación ‘digital’, etc…. Habría que hacer una buena criba, porque no todos son iguales, y sí hay muchos coordinadores, asesores… que son perfectamente prescindibles. O también se les podría poner a trabajar, que algo sabrán hacer.

    Porque lo que comenta Juana de Arco es rigurosamente cierto: años ha, trabajé en para una empresa privada que tenía un contrato con una administración pública. Y allí el orden del día era el siguiente:

    hora de entrada oficial: 8:00. En la práctica, entre 8:30-9:00.
    9:00 – Reunión inicial
    9:30 a 10:00 – 1er café
    12:00 – 12:20 – 2º café
    14:30 – cambiarse para ir saliendo, y vuelta a casa. (la jornada oficial termina a las 15:00)

    Tampoco hay que meter a todos en el mismo saco: hay muchas personas que también intentan dar lo mejor, pero normalmente la frase con la que se encuentran cuando quieren hacer la “milla extra” es “tú eso no tienes por qué hacerlo” por parte de algún viejo sindicalista (no vaya a ser que les deje en mal lugar).

  4. Óscar

    Genial el artículo, como siempre.

    Me gustaría hacer un comentario sobre los datos que utilizas y que provienen de “Libre Mercado”. El sueldo medio de 40.000 euros anuales ya lo quisieran muchísimos funcionarios de carrera y personal laboral. En nuestra Administración Pública hay muchísimo personal de grupos niveles “bajos” (lo que serían administrativos (C1), auxiliares administrativos (C2) y subalternos -éstos últimos hoy englobados en la categoría de “agrupaciones profesionales”-).

    El sueldo anual de un administrativo C1, con un nivel de complemento de destino de 18 y con algún trienio llega escasamente, a los 1800 euros BRUTOS mensuales (netos, rondaran los 1500 euros al mes); un auxiliar, tras los últimos recortes, puede estar en el entorno de los 1150 netos al mes y un subalterno, con suerte pasará escasamente de los 1000 euros/mes.

    De hecho, en una nómina de un funcionario auxiliar administrativo (C2) de una oficina (que no sea policía, guardia civil, militar o de los campos sanitario o educativo), el epígrafe “sueldo”, tras los últimos recortes, volvió a bajar de los 600 euros BRUTOS/mes; la retribución por complemento de destino (suponiendo un nivel entre 12 y 14, que son los más comunes para este colectivo) son, aproximadamente 290-300 euros al mes y por complemento específico, más o menos, 250 euros. Cada trienio, en bruto, son 19 euros al mes. Vamos, 1150 brutos al mes sin trienios. Con el IRPF y la Seguridad Social, 1000 euros escasos.

    Todo esto es trasladable al personal laboral.

    Evidentemente, los funcionarios de los grupos A1 y A2 y niveles altos de complemento de destino (entre 26 y 30) son muchísimo menores que los administrativos, auxiliares y subalternos, pero ven aumentado su salario por altos importes en el complemento específico, aparte de por otros conceptos, como jefaturas de servicio, de departamento,… Sin contar, claro está, los que tengan algún cargo “político” (de Subdirectores Generales hacia arriba).

    Lo que quiero decir es que la media que obtienen de 40.000 euros/año es una cantidad totalmente equivocada respecto de la mayoría del personal y que provoca, precisamente, grandes recelos entre la gente que no conoce, realmente, lo que gana un funcionario “común”.

  5. No puedo estar más de acuerdo con todo.

  6. Resumo mi punto de vista. En 1975 había un nivel moderado de enchufismo y corrupción, algo bastante razonable, porque el Estado era eficiente, dentro de aquel contexto, y con un tamaño proporcional de Administración Pública. En 1976, dando ejemplo de sentido de Estado (algo que hoy no existe), los procuradores en Cortes votaron la Ley de Reforma Política, sabiendo que esa ley los obligaría a dejar el cargo a los pocos meses. Luego vino una generación nueva, con un amplio porcentaje de arribistas y de jetas. Vieron podían gestionar el Estado en régimen de monopolio, y por tanto han modificado todo el Estado para que, en primer lugar, sirva al Partido y luego, si acaso, a los ciudadanos, a la nación.

    Ejemplo del tema. En TVE hay hornadas completas de trabajadores. Muchos no trabajan (porque son de tal o cual “gobierno”), pero sí cobran.
    Lo curioso de todo es que, con la cantidad de empresas públicas que existen, podríamos traspasar funcionarios o contratados públicos hacia estas empresas. Y esas empresas, gestionadas de manera eficiente, podrían justificar gastos, y nos saldrían a 0 euros. ¿Cuál es el problema? Pues que gran parte de la dirección del Estado está en manos de Leires Pajines, cuyo mérito estriba en hacer la pelota al jefe (“encuentro planetario”).

  7. José María. Estoy de acuerdo con casi todo lo que dices, pero qusiera puntualizar algo.

    Dices: “En 1975 había un nivel moderado de enchufismo y corrupción, algo bastante razonable…”

    Cierto, pero no existian funcionarios que dejaran sus puestos de trabajo durante la jornada laboral
    Tampoco te despreciaban para irse de “cafelitos”, sino que eran eficientes y atentos en todos los organismos públicos. Lo he vivido, y te aseguro que tuve que hacer una cantidad considerable de trámites oficiales.

    Dices: “Lo curioso de todo es que, con la cantidad de empresas públicas que existen, podríamos traspasar funcionarios o contratados públicos hacia estas empresas. Y esas empresas, gestionadas de manera eficiente, podrían justificar gastos, y nos saldrían a 0 euros…”

    Esto ya se me escapa a mi corto entendimiento ¿que has querido decir? 😳

  8. Juan

    Solución a corto plazo:

    Equiparar en HORAS, PRODUCTIVIDAD Y ABSENTISMO la administración pública con la empresa privada, es decir: 40 horas semanales, 1 mes de vacaciones al año, sueldo variable en función de cumplimiento de objetivos, reeducir el absentismo a su homologo en la privada (oficinas y despachos). Esto se puede hacer ya!!!

    A medio plazo:

    Por cada tres funcionarios que se jubilen, solo se saca una plaza.

    Y ya de regalo: eliminar a los sindicatos.

  9. Poseidon

    Señores, el incremento de la población no es la única causa de que el número de empleados públicos se incremente forzosamente, sino que hay muchos más factores sociales que influyen.

    ¿Cuántos inmigrantes recibía España en 1975? ¿Cuantos miembros tenía la población reclusa de España en 1975 y cuantos tiene ahora? ¿Cuantos estudiantes universitarios había en 1975 y cuantos hay ahora? ¿Cuántos vehículos a motor circulaban por España en 1975 y cuántos están circulando ahora?

    Eso sí, si alguno desea que los servicios públicos retornen al nivel de 1975, pues estupendo. A lo mejor ve sus deseos cumplidos.

    Ah, y me ha dado mucha risa el mensaje de Aln poniéndonos a parir a los funcionarios con los tópicos de rigor y diciendo que lo sabe porque “trabajó en una empresa privada que tenía un contrato con la Administración”. Soy funcionario desde hace algunos años y te podría contar muchas historias de lo excelentemente que trabajan las empresas privadas para la administración. Desde la de un guardia de seguridad que por las tardes se traía a la querida de turno a la oficina y se encerraba en el archivo con ella, hasta un arquitecto técnico que durante unas obras de reforma nos robó hasta los extintores.

  10. Poseidon

    1º. “Aln” ha dicho refiriendose a los funcionarios irresponsables: “no todos”.
    Y yo añado que es ciertoq eu “no todos”, pero sí una gran mayiría, y se puede comprobar y grabar, y publicar. Tú mismo loa confirmas con esos ejemplos.

    2º. En el 1975 había menos población, pero si todos los politicos hubiesen robado y prevaricado como los de ahora, las consecuancias hubiesen sido las mismas. Por tanto comparar cantidades es absurdo, una familia de 12 miembros y solo el padre trabajando de maestro, puede ser bien administrada y no tener problemas nunca, y una familia de 3 miembros con todos trabajando, pueden estar entrampados hasta las cejas.

    3º. Los demás ejemplos son de cajón, a menos personas, menos estudiantes y menos trabajadores.

    4º. Pues mira, si volviésemos al 1975 muchos aprenderian a tener dignidad por lo menos, sobretodo las generaciones que solo conocen esos años de oídas, y encima mal informados, dependiendo de la ideología de quienes lo cuenten y como lo hayan vivido, aunque quiene lo cuente sea de toda credibilidad y respeto para cada uno.

  11. Poseidon

    Juana de Arco:

    1º Los dos ejemplos que he puesto fueron trabajadores de empresas PRIVADAS, a ver si leemos mejor.

    2º Y por supuesto, no ya por la dignidad de mis compañeros sino por la mía propia, sigo negando que “la gran mayoría” de los funcionarios sean como estais describiendo, porque es falso. Y yo voy a seguir cumpliendo diligentemente con mi trabajo y tratando al público igual de correctamente que lo he tratado siempre, aunque algunos os empeñeis en demostrar otra cosa. O en inclinarnos a otra cosa.

  12. aln

    Lo que he descrito es el horario de trabajo real, y lo viví todos los días durante dos años. Y esa era la tónica general, de la que salen unas cuatro horas y media de trabajo real diarias. Yo estaba de 8 a 5 con una hora para la comida (por las tardes aquello era una ciudad fantasma, no había un alma), así que la comparación me resultaba especialmente odiosa, no lo voy a negar.

  13. aln

    Por otra parte, habría que ver cuanto dura en una empresa un trabajador que dedique tanto tiempo a actividades sociales. ¿Y se imagina alguien que llega un cliente a una tienda y le dicen con toda la cara “no, es que el encargado de esta sección está en el desayuno, vuelva dentro de una hora”?

  14. jro

    Lo máximo que paga el paro son 12.000 más la seguridad social, a lo que hay que descontar el IRPF, que es algo menos de 1.000 euros.

    Por lo que cada funcionario despedido no costaría 24.000 el primer año, sino unos 12.000, siempre que hayan trabajado más de 6 años seguidos.

    Saludos de una parada

  15. Gracias a todos por las correcciones y anotaciones. Efectivamente, no había tenido en cuenta el tope del paro. Acabo de añadir una nota al texto para señalarlo, a modo de corrección. Eso sí, al existir ese tope de paro la cosa se pone peor para Hacienda a la hora de ingresar impuestos…

    Por otra parte, agradezco el comentario de Óscar, porque si lo de los 40.000 euros anuales ya me parecía mucho cobrar, me confirma que no todos los afectados cobrarían tal cantidad. Eso reduce el ahorro que le supondría al Estado tal despido en masa.

    En cuanto a las preguntas que hace Poseidón, precisamente la masificación de la universidad española creo que es otra de las causas de lo que estamos viviendo. Las administraciones públicas han sido una esponja que absorvía sin cesar el exceso de titulados que salían de nuestras universidades. Al mismo tiempo, la formación profesional perdía prestigio y estudiantes. El paro se está cebando ahora con esos titulados universitarios, muchos de los cuales esperaban optar a una plaza pública. Te pondré un ejemplo: hace poco me contaron lo ocurrido en un aula de una Facultad de Económicas. Un profesor preguntó cuántos alumnos tenían la intención de ser funcionario: levantó la mano toda la clase menos dos alumnos. Esto no puede ser.

    Por cierto, el dato del aumento del parque de vehículos en España justifica el aumento de la dotación de la Guardia Civil. Daré un dato: en 1976 los efectivos de la Guardia Civil eran de casi 61.000 agentes (fuente). Es decir, que desde 1976 la Guardia Civil ha incrementado sus efectivos en un 37%, unos puntos más que la población -también hay que decir que la Benemérita es el cuerpo policial del mundo que más tareas distintas desarrolla-, pero muy por debajo del 138% de aumento del número de empleados públicos.

    Pasemos a las Fuerzas Armadas. En 1976 el Ejército de Tierra tenía 247.000 hombres. La Armada, algo más de 40.000 efectivos, y el Ejército del Aire casi 30.000. Es decir, que el Ejército ha reducido sus efectivos un 67%, la Armada ha perdido un 37,5% de su personal y el EdA ha bajado un 10% sus efectivos. Y sin embargo, los empleados públicos se han incrementado de forma espectacular.

    Añadamos otra cosa más: en 1976 había más jóvenes en España. Fue en esa década cuando declinó el famoso “baby boom”. En los últimos años en España nacen cada vez menos niños. Esto se ve con claridad en las escuelas. En mi colegio llegamos a estar 45 alumnos por aula. Ahora en el mismo centro creo que las aulas con más alumnos tienen 18, y eso que se ha reducido el número de aulas.

    Ya he señalado que la mitad de los empleados públicos que hay en España trabajan para las comunidades autónomas. Ahí es donde se ha producido una parte enorme del aumento de los funcionarios en España. Y ha de ser por ahí por donde se emprendan los mayores esfuerzos para reconducir esta situación.

  16. Lo de las comunidades autónomas es cierto que cada cual administra como si fuesen independientes del resto de España.

    Por ejemplo, en Andalucía han puesto oficinas de Hacienda en pueblos de las provincias, cuando antes, siempre había que ir a la provincia a la que se pertenecía, e eso supone un incrementeo de miles de empleados con sus respectivos sueldos y demás. Y lo mismo con oficinas de la SS con sus respectivos funcionarios y sueldos…

    Si antes todo marchaba bien sin estas sucursales ¿a que viene este despilfarro?. Y aqui en estas sucursales de pueblo, sobretodo, es donde los empleados se pasan por el forro el horario de trabajo.

  17. Añadamos a eso despilfarros injustificables como las embajadas autonómicas, el dineral que se dedica a “normalización lingüística”, la creación indiscriminada de empresas públicas (algunas de las cuales siguen existiendo incluso muchos años después del evento para el que fueron creadas), y así un largo etcétera. En tiempos de vacas gordas todo eso se sostenía a costa del sector privado y de los sufridos contribuyentes, pero ahora ya es insostenible… y sin embargo todo ese tinglado sigue casi intacto.

  18. Juan

    Tres precisiones:
    1 No estoy de acuerdo con esa imagen del funcionario mangante que dais algunos. No es verdad, llevo tres años de interino pululando por diversos centros de la Admon. del Principado de Asturias y no he visto eso en ningún sitio. A lo mejor es que tengo mala suerte…
    2 Los trabajadores públicos son de tres tipos: funcionarios (de carrera o interinos), laborales (fijos, indefinidos o temporales) y personal eventual. No hay otra cosa. Ley 7/2007
    3 Los servicios que la administración da y NO debería dar, no los da con empleados públicos si no a través de empresas contratadas. Por ejemplo, en Avilés, donde vivo, el Ayuntamiento organiza todo tipo de cursos: “Como no ser perfecta y seguir queriéndose”, “Risoterapia”, “Empoderamiento”, “Autoestima”, “Tupper-sex”. Talleres de cocina armenia, recorridos de género por la ciudad, paseos saludables, clases de iniciación a internet, de cómo crear un blog… Así nos va.

  19. Daniel Rodríguez Herrera

    1. Óscar, el gasto de personal incluye la “Seguridad social de la empresa”, que en este caso es el Estado, que no tienes en cuenta en el bruto que das.

    2. Elentir, ya en el segundo párrafo de la noticia de Libre Mercado se explica que para llegar a los 300.000 se incluyen empleados de los tres niveles de la administración, no sólo la central.

    3. Un despido puede no ser un ahorro para este año, pero sí para los siguientes. Y cuando se compra deuda, se evalúa la capacidad de devolución de la misma, que obviamente será mayor si hay menos compromisos de pago futuros aún en el supuesto de que en el año en curso sean los mismos.

  20. pacococo

    Llevo un tiempo dando vueltas al asunto del exceso de personal que cobra de la Administración. Todos estamos de acuerdo en que es insostenible, el problema es como rebajar el número sin que sea una catástrofe.

    En la Administración, bastaría reducir el número de interinos y contratados, como se está haciendo en Educación, que este curso se van a contratar varios miles menos y nadie dice nada.

    El gran exceso está en las empresas públicas que hacen los trabajos que deberían hacer los funcionarios y además son el refugio de los amigos y estas empresas públicas, la mayoría prescindibles, son las que se llevan un importante caudal sin que obtengamos nada sustancioso a cambio.

    El problema es poner de patitas en la calle a tanta gente, con el problema social que conlleva. Pero por otra parte han estado X años cobrando sin hacer nada o haciendo pero con un puesto dado generosamente por el cacique.

    Estas empresas tienen que dasaprecer en su mayor parte, el problema es cómo hacerlo.

  21. “Daniel Rodríguez Herrera”

    El problema más grave parece que no lo tenemos en cuenta.

    – ¿Cuantas familias se veran desahuciadas?

    – ¿Cuantos miles más de personas, sobretodo niños, pasarán hambre?

    – ¿Cuanto tiempo tardarán esas personas en encontrar un trabajo digno?

    – ¿Las personas que esten preparadas encontrarán trabajo digno antes de que se les acabe la prestación por desempleo?

    – Las personas que no tienen preparación ninguna, y solo conocen lo que han estado haciendo ¿cuanto tiempo tardarán en prepararse y encontrar trabajo, antes de se les acabe la prestación por desempleo?

    Resumen. ¿Nos sentiremos satisfechos si la economía se recupera aunque haya millones de personas pasando hambre?

  22. aln

    Estoy con Juana en que como los médicos, ‘primum non nocere’ – lo primero es no dañar. Pero la situación actual es sencillamente insostenible. Insostenible quiere decir que no se puede sostener. Porque mantener esos puestos de trabajo cuesta dinero, el dinero se acaba, y ya no nos prestan más.

    El estado se diferencia de una empresa privada en que si no le llega para pagar sus gastos, puede subir los impuestos, y los demás tenemos que pagar lo que nos pida so pena de multa o cárcel, y desgraciadamente eso es lo que está haciendo. Pero es meterse en una espiral sin salida: más impuestos significa menos renta disponible (¿a que se ha notado en las nóminas la subida del IRPF en febrero?), menos consumo, menos producción en las empresas, y menos puestos de trabajo en el sector privado… con lo que la recaudación total por impuestos sigue bajando, y la única solución que se les ocurrirá es subirlos otra vez.

    Lo que hace falta es un “Plan Balcerowicz”, como el que en Polonia consiguio la transición de una economía comunista a otra de libre mercado en apenas 3 años. En la primera fase se perdieron un millón de puestos de trabajo, de empresas estatales improductivas, pero en breve fueron compensados con la creación de más de 600.000 empresas y un millon y medio de empleos. Aquí no sé si se atrevería alguien a hacerlo, pero la alternativa es la bancarrota estatal.

  23. Totalmente de acuerdo en que últimamente se están manejando muy alegremente las cifras. No hay más que ver las reacciones que ha causado Pepe García Domínguez sólo cuestionando el mantra de los 445.000 políticos.

    Otra cosa: un funcionario público (consolidado) no cotiza para el paro porque en teoría no va a ser despedido, con lo que no sé cómo se resuelve el tema del ahorro.

    [Una nota final: el Ejército no puede reducir sus efectivos un 208%, porque daría un resultado negativo. Por otro lado, la cifra de 1976, ¿es con los reemplazos del Servicio Militar Obligatorio, o sólo profesionales?]

    Un saludo.

  24. Bah, fue un fallo tonto, Posodo, gracias por indicármelo… La cifra correcta era un 67%. Y sí, la cifra sería con los reemplazos, pero éstos percibían una paga durante el servicio.

    Sobre el Plan Balcerowicz, para hacerlo necesitaríamos en España y Europa políticos con miras más altas que los actuales, que viven instalados en un cómodo cortoplacismo que nos ha llevado a donde estamos…

    P.D.: sobre lo que comenta Posodo de García Domínguez, no entiendo que alguien publique una cifra errónea de cargos políticos, García Domínguez la desmonte con datos… y haya alguien que critica al segundo y no al primero. Tenga la ideología que uno tenga, no se puede poner esa ideología por encima de la verdad. A ver si vamos cambiando el chip…

  25. A mi me dan escalofrios pensar en lo que sufrirán más personas, principalmente niños.

    Si nos ponemos en el pellejo de tantas personas que pasan hmabre y no tienen hogar, y las que quedan por estar en esa situación, es para decir: vale, quiero estar al mismo nivel económico que ustedes. Lo repartimos todo entre todos mientras se arregla esto.

    Pero eso sí, exigiría cárcel para todos los que han contribuido de una u otra manera a tanto drama humano.

  26. Juana, si repartimos la riqueza de esa forma para acabar con la situación entonces nos meteremos aún más en el hoyo. Lo que hace falta en España es generar riqueza y trabajo, y no mermar todavía más los recursos de los ahorradores y de los trabajadores. Ya sé que es muy políticamente incorrecto decir esto, pero las cosas son así.

  27. Echar 300.000 trabajadores es una idea genial siempre que no produzcan. Si sus funciones pueden ser desempeñadas por otros aumentando sus horas o productividad es un ahorro claro. En la cifra de lo que se ahorra hay que añadir que todos aquellos que no realizan su labor por estar de baja, o “estudiando” (servidores públicos aprendiendo euskera hay cientos permanentemente en el País Vasco), que si están despedidos, ya no suponen una carga. Además los despedidos de una labor improductiva bien pudieran pasar al sector privado, ser productivos y no estar en el paro. El ahorro sería aún mayor.

  28. El Tíol Bastón

    Yo siempre me he hecho una pregunta: ¿por qué, al menos en España, trabajar en la empresa privada se considera que es para quien no tiene más remedio, y mientras tanto la mayoría de la gente siente que es un privilegio trabajar para el Estado, haciendo el mismo trabajo que haría en una empresa privada?

    Pongamos un profesor de la pública y otro de la privada. ¿Por qué el de la pública nunca envidia al de la privada, y al contrario sí?

    ¿Qué impulsa a miles de personas a gastar gran parte de su juventud encerradas en su casa sin hacer otra cosa que tratar de meterse en la cabeza una serie de conceptos la mayoría de los cuales no los va a utilizar ya más, para aprobar unas oposiciones en un empleo estatal en el que va a hacer un trabajo que podría hacer también en una empresa privada? ¿Vocación? Está claro que no, porque cualquier empresa progresaría muchísimo si tuviera en su plantilla tanta gente que trabajase vocacionalmente tantas horas como tantos trabajan para intentar aprobar las oposiciones. Y esto no ocurre. En España, para tener en el trabajo al currito medio más horas de las que se le pagan, o bien no se puede, o bien el empresario tiene que hacer presión y manejarse, en este punto, en la ilegalidad.

    En concreto: ¿por qué la gente es capaz de hacer por unas oposiciones lo que no haría por una empresa privada? Y la respuesta a la pregunta es clara: lo de vocación es muy bonito decirlo, pero no lo demuestran los números. Exclusivamente dos factores destacan: en primer lugar, lo que se cobra en el Estado en comparación con lo que paga la empresa privada; y en segundo lugar, la seguridad (o al menos sensación de “seguridad”) en el trabajo.

    Bajo estas dos premisas, que creo nunca dejarán de cumplirse, personalmente ya veo una utopía que la sociedad española abandone la idea de que ser funcionario es un chollo, porque aunque se cree muy democrática tenemos una gran tradición absolutista, que ha cuajado en que nuestra historia haya sido una cadena de breves democracias seguidas de largas dictaduras, ya de nuestros reyes o de otros personajes, generalmente militares (es decir, funcionarios estatales). En España, los dictadores siempre han sido reyes hereditarios o funcionarios estatales. Y los dictadores ya sabemos cómo son: lo bueno es el trabajo que hacen ellos, y el Estado es el padre de todas las cosas. Y esto es lo que inculcan a la nación.

    Por esta tradición, las ideas heredadas en casa continuamente nos machacan con que el trabajador del Estado siempre vive seguro y cómodo, apoyado por el sistema y con un sueldo continuo que le permite hasta descansar si se encuentra en una situación difícil. Y es verdad.

    Y como se conforma con esto, me parece que difiero en algo de lo que has dicho: veo muy claro que el español medio considera un chollo cualquier puesto en la administración pública. En las Fuerzas Armadas, el Estado pone unos límites duros de exigencia física y de edad, pero incluso así siempre se presenta a las oposiciones mucha más gente de la necesaria para los puestos (por eso son oposiciones, evidentemente). La excepción está entre la soldadesca, que importa latinoamericanos y de otros países del extinto Imperio español debido precisamente a lo mal pagados que están los soldados en relación al trabajo que hacen. Todo se reduce a esto.

    La conclusión es que si se quiere reducir de verdad el número de funcionarios, bastaría con pagarles como y/o con la “seriedad” con que paga la media de empresas privadas en España, y la mayoría de los funcionarios se irían por sí mismos. O bien en conseguir que la empresa privada dé a sus trabajadores los mismos “privilegios” que tienen los públicos. Simplemente una de estas dos cosas.

    Hablemos claro: ¿cuál escogemos?

  29. El Tíol Bastón

    Estoy de acuerdo contigo, pero creo que la base es otra.

    En España de toda la vida se ha vivido dependiendo de terceros. La mentalidad independiente en materia de creatividad, de cambio de trabajo sin estar estancados en un solo puesto eternamente, de iniciativa, eso nunca se ha fomentado y en la actualidad tampoco se fomenta.

    El problema de base es el sistema de dependencia que políticos de todos los colores han querido mantener por conveniencia. Les interesa tener al pueblo a sus pies, no les interesa que se mentalicen en una independencia que les perjudicaría electoralmente.

    Date cuenta de que el sistema político español es UNA DICTADURA. Mantienen a la gente sometida a un regimen bipartidista de elecciones cada cuatro años, sin que tengamos opción a la libertad de elegir a las personas que nos dé la gana para que nos representen y sirvan como es su deber. Nos mantienen mediante una Constitución obsoleta y tercermundista, además de tiránica, sometidos a lo que yo llamo “un referendum” cada cuatro años, es decir, tenemos que votar por narices a uno u otro partido y punto.

    Por un lado el sistema politico, sumado al sistema empresarial, de no dejar prosperar a los empleados, es el grandisimo mal de nuestra retrógrada sociedad que se ha ido aborregando hasta llegar a esto.

    Hay empresarios de EEUU que salen huyendo de España, precisamente porque ven como funcionan aqui las empresas contra un sistema abierto como el de EEUU, que favorece la superación y, como consecuencia, la prosperidad laboral de sus empleados.

    La empresa privada en España es nefasta, donde trabajadores muy bien preparados, fieles, responsables y capaces son pisados en cuanto ven que tienen afan de superación. Desde los compañeros hasta los mismos jerifaltes les paran los pies y les hunden en el conformismo más atroz.

    España no tiene bueno ni el empleo público ni el privado. Es todo el mismo cuento, con la diferencia de que en la empresa pública quizás, y solo quizás, se siente más protegido y seguro su trabajo.

    En resumen, creo que el problema radica en el sistema político español, sin más.
    En EEUU pensar en subvencionar a los partidos es un disparate, y lo mismo con los sindicatos, etc. Es, como ves, un sitema de dependencia y de seguir imponiendo la ley del mínimo esfuerzo, además de un afan de poder infinito que no tolera la movilidad, ni siquiera de mucha gente capaz de conducir a este país.

    Te dejo estos enlaces que aclaran lo que intento decir:

    http://blogs.libertaddigital.com/made-in-usa/espana-no-es-emprendedorfriendly-7038/

    http://blogs.libertaddigital.com/made-in-usa/la-edad-de-la-inocencia-7022/

  30. El Tíol Bastón

    Juana de Arco: estoy de acuerdo en algunas cosas, pero no en todo lo que dices. Tu visión de la constitución y de los políticos, por ejemplo, me parece algo incongruente.

    En España, en los últimos 36 años (los de Democracia) hemos tenido tres partidos gobernando. Dos se han repartido 15 años casi a partes iguales, en tanto que otro ha gobernado 21 años. Me voy a referir a países con más experiencia democrática en este momento que Italia, Francia o Alemania, y por supuesto que el nuestro: ¿cuántos partidos se han alternado en el gobierno de EEUU en estos últimos 36 años? ¿Y en Gran Bretaña? Ya no te hablo de otros como México, cuyo ejemplo es ya el colmo. Conclusión: no podemos tomar el ejemplo de Estados Unidos para lo que nos convenga, y desecharlo para lo que no nos convenga.

    Lo cierto es que, viendo cuáles son los países que “padecen” este tipo de alternancias bipartidistas, parece que el fin de toda democracia que alcanza cierta “madurez” es el mismo: tener dos partidos alternándose, uno en representación de unas ideas y otro de otras. ¿Somos en este sentido diferentes de Estados Unidos? Sí, en que en los últimos 36 años a nosotros nos han gobernado tres partidos, mientras que a ellos dos.

    Lo que a mí me parece grave es que en España llevamos un camino aún peor: no dos, sino un solo partido gobernará en el futuro. Lo demuestran las cifras de años que he dado arriba. El que un solo partido haya gobernado casi una legislatura y media más que otros dos juntos en 36 años, lo evidencia. Nuestro caso es sintomáticamente más semejante al de México con su maldito PRI que a EEUU. Tenemos un solo partido principal y, no nos engañemos, si no ha vuelto a ganar las elecciones ha sido por algo sospechosamente parecido a un bajo coeficiente intelectual por parte de quienes lo dirigen. Sólo tienen que cambiar éstos, y volverán a ganar las elecciones. ¿Que cómo lo sé? Porque en España he visto desaparecer partidos por mucho menos de las barrabasadas que ha hecho ese PRI español al que me refiero, y sin embargo éste ahí sigue, ahí lo tenemos, incólumne, con su número masivo de afiliados y votantes fieles, siendo todavía, y con mucho, el segundo partido más votado en las últimas elecciones. Si el PP hubiera gobernado la mitad de mal en estos últimos 8 años, primero no habría durado la primera legislatura, y segundo se habría disuelto. Mira, si no, el ejemplo de la UCD. ¿Qué ocurrió con ella?

    Esto, el partido que gobierna actualmente lo sabe muy bien, y no tiene más remedio que trabajar mediatizado por estas condiciones. Y de éstas, la principal es que su rival, ese partido dominante, aunque diga que sí, precisamente y al contrario de lo que tú dices, no es partidario de esta Constitución. Empezando porque nuestra Constitución nos define como una monarquía, pero ese partido es un partido nostálgico de una República; y lo más peligroso, no de cualquier república, sino de una que acabó en una guerra civil porque si no hubiera sido así, lo más probable es que hubiera degenerado en una dictadura estalinista de tipo soviético.

    A partir de aquí, cabe sacar conclusiones de por qué ese partido, ese PRI español, es el único y solo partido dominante en España. Y la respuesta nos lleva siempre al mismo fin: porque el español no es democrático. Ese partido, ¿qué defiende? ¿La monarquía? Ya hemos visto que no. ¿La democracia? ¿La libertad? Si entendemos por democracia el control por parte del Estado y la estatalización de las empresas y bienes, la conversión de todo español en funcionario y todo lo que estas cosas traen consigo, pues habrá que admitir que sí, que defiende la libertad. Si no, que no.

    Lo que menos importa es como haya sido nombrado un funcionario: por oposición, concurso, a dedo o como sea, si hace bien un trabajo útil, el funcionario sigue siendo un beneficio, y si lo hace mal o está de mas es una carga para la sociedad. Cuando hay el número justo de funcionarios trabajando bien, no importa cómo hayan ingresado pero el Estado saldrá beneficiado con ellos. Si hay de más haciendo el trabajo para el que se necesita menos gente, evidentemente son una pérdida hayan ingresado como hayan ingresado en su puesto.

    El problema es que ese partido dominante en España, por su carácter socialista y marxista, por naturaleza no cree en la iniciativa privada y, por tanto, favorece la proliferación del trabajador público, venga a cuento o no. No es casualidad que, habiendo gobernado ese partido tantos años, el funcionariado haya subido en la cantidad que cita Elentir. Y, precisamente dada la idea de chollo que el español tiene del trabajador público según la he explicado en mi mensaje anterior, ese partido es y será continuamente votado en masa. Continuará siendo votado cuando el PP y cualquier otro partido de los que forman ahora el espectro político español hayan desaparecido. Porque, fundamentalmente, es el que ofrece al español lo que quiere: la posibilidad de ser funcionario con relativa facilidad. Y así se explica también que las ideas dominantes del funcionario, especialmente en la educación, sean también las ideas que les diga ese partido dominante, u otros de pelaje más o menos socialistas o nacional-socialistas. Pégate un paseo por los institutos estatales, investiga un poco y verás qué hay detrás de las movidas izquierdosas del alumnado.

  31. El Tíol Bastón

    Es que a mí sí me importa, y mucho, cómo sea elegido un funcionario que forma parte del gobierno.

    Dices que en España nos han gobernado tres partidos, lo que no significa que haya democracia, sino un referendum a tres bandas.

    EEUU es a nivel mundial el país pionero en democracia. Lo gobiernan en la actualidad DOS partidos: El partido Republicano y el partido Democrata. Y eso no significa que nosotros seamos más democráticos que ellos, por la sencilla razón de que cada uno de esos DOS partidos tienen listas abiertas, los ciudadanos eligen a sus candidatos, ninguno de esos dos partidos los imponen. De hecho en EEUU, precisamente porque los ciudadanos son los que mandan en la clase politica, y precisamente porque eligen NO a partido sino a personas que les representan, cuando un ciudadano tiene un problema que solo SU representante le puede resolver acude personalmente a él o ella, es atendido directamente por dicho representante, y sabe que si no escucha, atiende y ayuda a ese ciudadano, dura en su puesto dos telediarios.

    Democracia NO es votar a una masa de personas impuesta, llámese PP o PSOE, y no poder dejar de lado a personas que no queremos que actuen en nuestro nombre. Eso es dictadura encubierta, referendum entre dos grupos que se reparten el pastel.

    Me gustaría que me dieses tu opinión en el tema laboral que he propuesto.

  32. El Tíol Bastón

    Insisto en que no estoy de acuerdo con todo lo que dices.

    La primera causa para ello parte de una evidencia incontestable: si los funcionarios en España fueran elegidos todos a dedo por el político de turno pero el número de ellos fuera el correcto y estuvieran todos haciendo y cobrando lo que hay que hacerse y cobrarse, no estaríamos discutiendo este problema de exceso de funcionarios y/o mal trabajo por su parte. En todo caso, estaríamos discutiendo por qué se eligen así, pero el Estado tendría una excusa muy buena para refutar cualquier crítica: “está funcionando bien”. De modo que empezar a hablar de si a uno le preocupa o no el modo en que son elegidos cuando el problema es otro, me parece desviar el tema por caminos diferentes a la realidad de los hechos: se discute si hay demasiado funcionariado en España, y gran parte de él superfluo.

    La segunda: es verdad que en Estados Unidos tienen listas abiertas en las elecciones. Y ahí estoy totalmente de acuerdo contigo en que es algo muy útil que ayudaría en mucho a que la gente se sintiera más libre a la hora de elegir a los candidatos, y que también crearía una mayor oportunidad de actuar en política a las personas individuales en lugar de las que vienen impuestas por los partidos. Pero no llego a entender bien hasta qué punto esto es relacionable con el problema del que trata la entrada. Aunque esto cambie en España, el funcionario siempre será un lacayo al servicio de los políticos que ocupen los poderes de turno, porque lo que no es democrático es precisamente el servicio de funcionariado al igual que el poder judicial, en los cuales se ingresa por oposición convocada desde dentro de los mismos y evaluada desde dentro de los mismos. Lo primero que se produce en los partidos al final de las elecciones es una batalla interna por ver quién consigue controlar al funcionariado desde sus jefaturas.

    Desde ese momento, si el que elabora el temario de oposiciones en España quiere que, para ser juez, bailes la música del Telediario mientras dibujas una “o” con un canuto en un encerado, los opositandos lo harán con tal de ingresar en el cuerpo. Y el que no quiera hacerlo, obviamente es muy libre, pero entonces que no se queje porque tampoco nadie le manda presentarse a la oposición.

    Si tomas el ejemplo de EEUU, repito, deberás tomarlo para todo. Y me da que no conoces bien cómo se contrata a los funcionarios en Estados Unidos, pero supongo que, si es así, te encantará su sistema, que está totalmente democratizado aparte del político, lo cual es un síntoma de que esas listas abiertas con las que aseguras que se arreglaría el problema del funcionariado en España tampoco a ellos mismos les ofrece una garantía de que los poderes políticos dominantes no acaben controlándolo.

    En primer lugar, este tipo de funcionario que domina en España, vitalicio y por oposición, en EEUU existe en contadas excepciones; de hecho, es prácticamente nulo. Para empezar, ya conocerás su manera de elegir al poder judicial, de la cual estamos en España a años luz. El personal judicial vitalicio se reduce a muy pocos expertos, por méritos muy grandes y precisamente en puestos que, al cambio, en España están reservados en esferas muy altas a los magistrados (TC o CGPJ, por ejemplo). Los jueces “normales” son elegidos (obviamente entre personas habilitadas para ello) en elecciones cada X años, exactamente igual que los políticos. El poder judicial es un poder democrático más, como el ejecutivo y el legislativo; y no como en España, que somos democracia sólo en dos tercios. Efectivamente, aquí estoy de acuerdo contigo en que no somos democracia al cien por cien al lado de los Estados Unidos.

    En segundo lugar, también estamos a años luz de cómo se elige en Estados Unidos al resto de los funcionarios. En Educación, por ejemplo, que es el que conozco mejor, hay que estar habilitado por el Estado para ser profesor y a partir de ahí puedes ser elegible para ello. La habilitación para ser director de colegio es diferente, porque se trata de un puesto no docente, sino administrativo con muchas responsabilidades, entre ellas contratar a los profesores y resto del personal. Cada cuatro o cinco años (creo que depende del distrito) hay elecciones públicas en sufragio universal para el Consejo de Educación del distrito. De estas elecciones sale una comisión de varias personas (el Consejo de Educación), que es la que contrata a los directores de los colegios del distrito entre la gente elegible para ello. A su vez, los directores de los colegios contratan al resto del personal de sus respectivos centros, desde los profesores hasta los limpiadores, bedeles, vigilantes de los pasillos, bibliotecarios, consejeros disciplinarios para los alumnos, etc. Un centro docente es muchísimo más complejo y tiene mucho más personal, y más variado que en España. Incluso los autobuses (esos amarillos que salen en las películas) están conducidos por personal que depende del “School Board” (delegación de Educación, gobernada por el Consejo Escolar del distrito), y contratado por el Consejo Escolar. De esa Delegación de Educación dependen laboralmente todos, desde los directores hasta el último del personal citado, y allí van todos juntos a hacer sus trámites. Por supuesto, el sueldo que reciben es público. Si eres un profesor y el director de tu escuela te quiere despedir, lo hace en las mismas condiciones que el administrador de cualquier empresa privada.

    En este sentido, casi todas las instancias funcionan de un modo parecido; por ejemplo, la policía: bueno, no te estaré diciendo nada nuevo, estarás harta de ver el “CSI” y cómo los inspectores tienen asignado, entre otras tareas, contratar o despedir personal para sus departamentos. A su vez, el consejo de la policía elegido en sufragio por los ciudadanos, los contrata y despide a ellos.

    Ojo con lo de contratar “a dedo”: nadie te impide hacerlo, pues si contratas a tu mujer o a tu hijo y resulta ser un buen experto recibirás una felicitación, pero si no funciona y se demuestra que le has dado “chollo” injustificadamente, podrás ser despedido. Y si los que contratan mal son el consejo elegido en sufragio por la gente, obviamente deberían perder las siguientes elecciones; y si no, es que la gente lo quiere así.

    A nivel de educación, por ejemplo, esto produce competencia entre los colegios estatales, que se pelean por ser los mejores en resultados para recibir las mejores subvenciones, felicitaciones y otro tipo de premios. Si no funcionan, profesores e incluso el director pueden perder su trabajo, e incluso los colegios cerrados temporalmente para recontratar a todo el personal. ¿Cómo se sabe qué colegios son los que tienen mejores resultados y cuáles no? Pues para eso están los exámenes públicos que se hacen periódicamente a los alumnos; a ellos les sirven de poco. No hay la Selectividad como en España, aunque sí estas “reválidas”, más bien dirigidas a evaluar a los centros que a cortapisar a los alumnos. A partir de estos exámenes, sale cada año una escala de colegios, a los que se premia o no según su posición en la misma.

    Los contratos son similares a los de cualquier empresa privada, y obviamente, es el sistema ideal: cuando el Estado no se puede permitir mantener más funcionarios, se les despide tranquilamente o no se contratan.

    No sé si esto te saca de alguna duda. Tampoco estoy seguro de que el funcionario en España no sea un privilegiado al lado de ésto, lo que viene a contravenir lo que decías en tu primer mensaje hacia mí sobre que el trabajo en España era un desastre para el trabajador ya fuera público o privado. En la Middle School (la ESO en España), un profesor puede cobrar unos 42.000 dólares al año, y tiene de clase (ojo, de clase: no cuento la hora de preparación diaria) unas 1.140 horas anuales.

    Tú misma juzgarás, éstos son los hechos y no te voy a decir que sí ni que no al resto de lo que me dices.

  33. El Tíol Bastón

    Juana de Arco:

    tras el rollo anterior se me quedó una puntualización en el tintero. Creo habértelo dicho, pero para que no haya malentendidos, me explicaré más todavía: en España no hay un referendum a tres bandas, sino un referendum a una sola banda: “¿Quieres que gobierne el PSOE?” Ni siquiera cabe la posibilidad del “o no”, porque si no sale que sí, ahora mismo gobierna el PP porque hay PP, pero si no hubiera PP, el PSOE gobernaría aunque la respuesta no fuera “sí”.

  34. ¿Cuáles son las listas abiertas en las elecciones en EE.UU.? Porque, al menos lo que llega hasta aquí en las presidenciales, es que una vez que los partidos Republicano y Demócrata deciden en sus Convenciones a quién acogen bajo su paraguas, ya está: o uno, u otro, o algún tercero despistado que corra por libre.

  35. El Tíol Bastón

    Ese es el problema, que gobierna UN partido bicéfalo, porque ¿que diferencia hay entre la politica del PP y la del PSOE?

    posodo

    En EEUU, tanto la Cámara como el Senado son de uno Y de otro partido, y cuando votan sobre un tema lo hacen en base a que sea beneficioso para el pueblo, porque saben que no llegarian a las DOS legislaturas máximas que dice la Constitución.
    En EEUU los politicos estan en manos de los ciudadanos, y no al revés.
    El problema es que aqui nos regimos por las fantasias de las series, y por lo que la prensa interesada nos quiere largar. De todas formas, hay muchisima información fuera de la prensa española, o viajar a EEUU y comprobar que las cosas NO son como nos las presenta la prensa afin a los partidos que padecemos, por lo mismo, porque no les conviene abrir los ojos de los españoles.

  36. Un ejemplo de la mentalidad española a la que me referia:

    “Becarios Indignados, Madres Españolas y Tupperwares”
    http://blogs.libertaddigital.com/made-in-usa/

  37. He recibido el siguiente email, ahora hace falta perfeccionarlo, quitando lo superfluo, y que alguien con reconocida pujanza recopile las firmas para enviarlas a la Moncloa.

    EL PODER DE LA CIUDADANÍA.LA INICIATIVA LEGISLATIVA POPULAR
    Para poder presentar en el parlamento una iniciativa legislativa es necesario presentar 500.000 firmas
    ¡TODOS JUNTOS PODEMOS CAMBIARLO!
    Pido a cada destinatario que reenvíe este e-mail a un mínimo de veinte personas de su lista de contactos, y a la vez, pedir a cada uno de ellos que hagan lo mismo.
    Vamos a preparar el terreno para la recogida de firmas, creemos CONCIENCIA CIUDADANA
    En tres días, la mayoría de las personas de este país tendrán este mensaje.
    Ley de Reforma del Congreso de 2012(enmienda de la Constitución de España)
    1. El diputado será asalariado solamente durante su mandato. Y tendrá jubilación proveniente solamente por el mandato realizado.
    2. El diputado contribuirá al Régimen General de la Seguridad Social como el resto de ciudadanos. El fondo de jubilación del Congreso pasará al régimen vigente de la Seguridad Social. El diputado participará de los beneficios del régimen de la Seguridad Social exactamente como todos los demás ciudadanos. El fondo de jubilación no puede ser usado para ninguna otra finalidad.
    3. El diputado debe pagar su plan de jubilación, como todos los españoles.
    4. El diputado dejará de votar su propio aumento de salario.
    5. El diputado dejará su seguro actual de salud y participará del mismo sistema de salud que los demás ciudadanos españoles
    6. El diputado debe igualmente cumplir las mismas leyes que el resto de los españoles
    7. Servir en el Congreso es un trabajo, no una carrera. Los diputados deben cumplir sus mandatos (no más de 2 legislaturas) y luego reincorporarse a la vida laboral previa a su etapa de Servicio Público.
    Si cada persona pasa este mensaje a un mínimo de veinte personas, en tres días la mayoría de los españoles recibirán este mensaje.
    El momento para la enmienda a la Constitución es AHORA.
    ASÍ SE PUEDEN ENMENDAR LAS INJUSTICIAS Y DESARREGLOS DE PARLAMENTARIOS Y SENADORES.
    Si estás de acuerdo con lo expuesto, reenvía .
    Por favor, mantén este mensaje CIRCULANDO.
    ¡¡¡Manos a la obra!!!

  38. El Tíol Bastón

    Juana de Arco:

    Sigo sin enterarme qué tiene que ver el sistema que se usa en Estados Unidos para votar a los políticos con que en España tengamos excedencia de funcionarios, que es de lo que trata la entrada de Elentir.

    En Estados Unidos, los políticos no pueden poner funcionarios ni convocan oposiciones, como sí ocurre en España, primero porque éstas no existen (para ser franco, no sé si en casos exclusivos, determinados por la ley, las haya o pueda haber, ni quién tiene capacidad de convocarlas, pero en general el trabajador público no es contratado así); segundo, porque, por tanto, el funcionario según se entiende en España no existe, y tercero porque existen otras elecciones aparte de las políticas para elegir a las personas que tienen la capacidad de administrar unos presupuestos que se les adjudican y, según éstos, contratar o despedir a quienes trabajan para el Estado. Por tanto, no es función de ningún político estar al frente de ningún cuerpo de funcionarios, como en España.

    En Estados Unidos, el jefe superior de los funcionarios (que, según el concepto de España serían una especie de empleados públicos), es una persona o comisión votada en elecciones por la gente que sólo administra unos presupuestos que los políticos le adjudican.

    En el sistema español, el jefe superior de los funcionarios tiene que acabar siendo un político, porque según es la forma regular de acceder al funcionariado, en la cual son los propios funcionarios los mismos que te admiten a funcionario dentro de su cuerpo, si no hubiera nadie electo dentro de éste, eso tarde o temprano se convertiría en un cortijo.

    Y es que con nuestro sistema tenemos que elegir: o bien el cortijo, o bien poner a un político al frente del funcionariado que pueda cambiarse por el pueblo cada vez que vienen elecciones nuevas. Y ese político inevitablemente va a tener el poder de nombrar a alguien “a dedo”, porque obviamente es él, al ser el único electo, quien tiene la capacidad de decidir cómo se entra en el funcionariado cada vez que éste necesite personal. Puedo coincidir en que esto es una desventaja, ya que convierte al funcionariado público en manipulable por los políticos; pero es que si no fuera así, tampoco seríamos democracia ni en esto: una democracia no sería tal si dentro de los cuerpos públicos no tuviéramos gente a la que la próxima vez no le votáramos si tales cuerpos funcionan mal en algún modo. Si no, repito, esos cuerpos acabarían convirtiéndose en cortijos.

    Por eso digo que a mí lo que menos me interesa es cómo se elija a los funcionarios, siempre que el sistema esté después trabajando correctamente. El modo de elegir a los funcionarios, al final está en manos del menos malo en quien tiene que estar, que es alguien elegido democráticamente por la gente. Ese político tiene que estar capacitado para ver en cada momento cómo van a funcionar las cosas mejor: precisamente que todo trabaje correctamente debería ser la función de los políticos. Y si no nos gusta, no le votamos la próxima vez. Y si le votamos, tontos de nosotros, le tenemos que aguantar, como pasó con Zapatero.

    En cuanto a lo que dices del partido bicéfalo, yo es que tampoco lo veo así. Ya te dije como lo veo: en este momento sólo hay un partido dominante: el PSOE, y cualquier otro que gobierne sabe que no es porque él haya ganado, sino sólo porque el PSOE ha perdido; por tanto, obra en consecuencia.

    Y es que, fuera de listas abiertas o cerradas, un país en el que todo el mundo quiere ser funcionario no es de derechas ni por el forro, y cualquier partido que gobierne tiene que obrar condicionado por esto. Obviamente, con una mentalidad así, el PSOE no necesita obrar en consecuencia porque se encuentra en su elemento.

    Y aquí sí volvemos a enlazar con el tema de la entrada de Elentir: que, mientras que en Estados Unidos, el sistema de contratación pública te ofrece un trabajo como otro cualquiera, el sistema en España se ve como un chollo: pierde unos años de tu juventud estudiando que después vas a tener trabajo infaliblemente toda la vida, y mejor pagado que la media. Y claro, así en cada país la gente tiene la mentalidad que tiene.

  39. El Tíol Bastón

    Juana de Arco:

    He leído ese artículo que me pones sobre la mentalidad española, y es verdad: el Estado tiene que venir a salvar a la gente de todo. Pero también para eso se pagan muchos más impuestos y Seguridad Social que en EEUU.

    En cuanto a lo de criar a los hijos con blandenguería, te diré que ahora mismo es aún peor en EEUU que en España. Los alumnos son los dueños absolutos de lo que hacen, e incluso el profesor se ve en el juzgado por menos de nada.

  40. El Tíol Bastón

    Posodo:

    Evidentemente, simplificar el sistema de elecciones de los EEUU sólo diciendo que son abiertas, es mucho simplificar.

    Lo cierto es que es un error considerar que EEUU tiene listas abiertas propiamente dichas:

    http://www.fedeablogs.net/economia/?p=11811

    Aunque, por la peculiaridad del sistema americano, generalmente se considera así.

    Tomamos como referencia el sistema americano, porque cuando las listas son totalmente abiertas se corre, por contra, de convertir el sistema electoral en un circo. Tal es el caso de Brasil o de Italia.

    El sistema americano también tiene el defecto de que la gente puede quejarse de que no es ella directamente quien elige al presidente. Al igual que hay descontentos con nuestro sistema, como nuestra querida Juana de Arco, en EEUU también hay los críticos del suyo. Todo sistema tiene sus ventajas y sus inconvenientes. De hecho, es muy grande ahora el debate en USA sobre la conveniencia del sistema. Incluso en el artículo correspondiente de la Wikipedia hay un apartado “debate sobre la actualidad del sistema de elección”:

    http://es.wikipedia.org/wiki/Pol%C3%ADtica_de_los_Estados_Unidos

    Sería complejo que me liara a explicar aquí también el sistema electoral para los políticos en Estados Unidos, y me alargaría todavía más que ya lo he hecho en mensajes anteriores.

  41. Dices: “Sigo sin enterarme qué tiene que ver el sistema que se usa en Estados Unidos para votar a los políticos con que en España tengamos excedencia de funcionarios, que es de lo que trata la entrada de Elentir.”

    – Pues todo, porque si tuviésemos ese sistema la cosa cambiaría, eligiríamos a las PERSONAS que creyésemos que trabajarian por el pueblo en lugar de COMPRAR al pueblo con puestos que les aseguran votos.

    Dices: “He leído ese artículo que me pones sobre la mentalidad española, y es verdad: el Estado tiene que venir a salvar a la gente de todo. Pero también para eso se pagan muchos más impuestos y Seguridad Social que en EEUU.”

    – ¿Y crees que es bueno que nos frian a impuestos?

    Dices: “En cuanto a lo de criar a los hijos con blandenguería, te diré que ahora mismo es aún peor en EEUU que en España. Los alumnos son los dueños absolutos de lo que hacen, e incluso el profesor se ve en el juzgado por menos de nada.”

    – No se trata de “blandenguería”, sino de permisividad
    – Lo de llevar los alumnos a los maestros a los juzgados, es un todo de cómo funciona la justicia en EEUU. No se trata solo de maestros y alumnos, sino que es el sistema de nula permisividad para con los sinvergüenzas, y también de injusticias para con inocentes. Por ejemplo: Si en un supermercado alguien se cae por estar el suelo mojado, por haber un obstáculo, etc., ese super pagará una suculenta suma de dinero a esa persona que le pone una demanda.

    En EEUU funcionan las demandas para todo, los abogados viven de eso, aunque sean demandas que los demandantes han preparado para sacar un dinero.

    En EEUU los médicos pagan una verdadera fortuna en seguros de responsabilidad por “mala practica”, y no porque cometan errores a diestra y siniestra, sino porque por ejemplo: un paciente acude a un médico para que le cure una herida, el médico le cura como debe, ese paciente llega a su casa, se quita el vendaje y procura infectarse la herida para demandar al médico.

    No te imaginas lo que hay. Por eso digo que las series y peliculas que ves, son simple propaganda patriotera, no es la realidad. Un ejemplo de ello es la saga “Rambo”. Pues eso.

  42. El Tíol Bastón

    – Las personas que forman parte de un gobierno, NO se repiten después de las dos legislaturas que limita la Constitución.

    – Las papeletas para votar son del tamañao de DOS folios, en dicha papeleta aparecen todos los partidos con sus recpectivos candidatos

    – A la hora de votar, la gente MARCA al lado del candidato que quieren con una “X”, y pueden marcar candidatos de varios partidos, por lo que ningún partido puede imponer a nadie como aqui.

    – Cada partido tiene varios candidatos a la presidencia

    – Esos candidatos deben ser votados en sus estados por los ciudadanos

    – Luego esos candidatos deben ser votados en todo los demás estados

    – Luego los candidatos que salgan ganadores por mayoria en todos los estados, tienen que hacer campaña, y en base a los apoyos que vayan teniendo se queda UNO, y ese uno es el que se enfrentará al del partido contrario.

    Por tanto, es el pueblo el que elige LIBREMENTE a sus representantes.

    La explicación que he dado es muy muy resumida, pero ese es el sistema

  43. El Tíol Bastón

    Juana de Arco:

    No entiendo qué me quieres decir. Por un lado ponderas el sistema americano, y por otro parece que lo atacas. Yo no veo bueno que nos frían a impuestos, pero me importa menos si nos dan algo a cambio. Incluso puede llegar a parecerme bien, si lo que nos dan a cambio es un servicio que crea que valga la pena pagar. Por eso digo que es lógico que en España esperemos más del Estado que en un país como Estados Unidos, así que no podemos entrar a comparar. También en Estados Unidos, al cobrarme menos impuestos, el Estado me deja mucho más dinero para arreglarme la vida si tengo un problema, pero ojo, a cambio no puedo pedirle tanto compromiso conmigo. Tendré que pagarme un seguro médico privado, preocuparme de mi plan de pensiones privado y también del papeleo en las administraciones… que eso sí que se las trae, no hay funcionarios haciéndomelo todo como en España. El peregrinaje a veces se hace eterno, llevando varias copias de los mismos papeles a todas partes. Si en España ya te parece mucho el papeleo, ya verás tú en los EEUU.

    Tampoco entiendo qué quieres decir cuando diferencias permisividad de blandenguería. Si crías a tu hijo con blandenguería, la permisividad va incluida. Si el profesor bronqueó a tu hijo por no traer los deberes un día, y el chaval va lloriqueando al padre y se inventa cualquier cosa para meter en un problema al profesor, y lo consigue porque el sistema cree antes al adolescente que al maestro (aunque después se demuestre que era mentira y que el maestro tenía razón, ya te han metido en un problema) no sé si a eso le llamaría yo permisividad. Yo, permisividad le llamaría a no atreverse a negarle a tu hijo el que haga lo que se le antoje, aunque debas hacerlo, simplemente porque eres demasiado blando para ello. Pero bueno, me da igual cómo quieras llamarle: el efecto de los hechos viene siendo el mismo. Me da igual que le llames Pepe que Juan, si con ello entiendo correctamente que nos referimos a la misma persona.

    El sistema de Estados Unidos tampoco es tan de robots como tú lo pintas. A veces incluso se puede calificar de más comprensivo que el nuestro. Sólo un ejemplo, que te demostrará una vez más cómo en España lo importante es recaudar: en España, si te para la Guardia Civil de Tráfico porque el radar te ha detectado yendo unos kilómetros por encima de la máxima, ya no te quita la multa ni el policía implicado en ese momento. La fotografía ya está automáticamente en la DGT. En Estados Unidos, por lo mismo, la ley da autoridad al policía que te detiene para decidir si te pone la multa o sólo te amonesta, dependiendo de tu actitud y de las condiciones en que haya sido puesta (el policía puede, por ejemplo, tener en cuenta que no era peligroso para nadie correr allí a aquella hora por estar toda la carretera vacía). Además, en EEUU no existe la multa de tráfico como tal: lo que te da el guardia es una citación para que te presentes ante el juez tal día a tal hora. Al lado hay escrita una cantidad que es lo que tienes que pagar por adelantado en el juzgado si no quieres problemas y te declaras culpable para no presentarte a la vista oral. Siempre es bastante menor que lo que pagarías en España por la misma infracción, y al final lo que hace todo el mundo es pagarla. A pesar de todo, normalmente, si te presentas al juicio y justificas bien por qué corrías (con algún testigo o documentos que certifiquen que llegabas tarde a algún sitio), el juez te rebaja la multa o incluso te la quita.

    Y al final, todas esas estupideces que salen en las películas de que uno se cae en un hospital y denuncia sin haberse hecho nada, se reducen a unas cuantas, igual que en España, porque unos cuantos estúpidos los hay en todas partes y a la gente que no lo es le gusta tan poco meterse en litigios como en todo el mundo. Además, antes de denunciar tienes que pensar que en Estados Unidos hay otro problema añadido derivado de no pagar tantos impuestos, ésos que tan poco nos gusta pagar: si denuncias a alguien y luego no te puedes presentar al juicio que provocó esa denuncia tuya, no te vas de rositas, como en España. El Estado te pasará la cuenta de haber movido al juez sin motivo, y no es precisamente el chocolate del loro.

    Por otro lado, si has visto en el vínculo que le proporcioné a Posodo, verás que el sistema de elecciones americano no es exactamente de listas abiertas.

    Me parece que tienes un poco de confusión entre los muchos tipos de elecciones que existen en los EEUU. Al contrario que en España, al ciudadano estadounidense se le está comprometiendo continuamente con su gobierno, y casi todos los años hay elecciones a algo, e incluso a veces para más de una cosa, ya sea asunto político (senadores, representantes, presidente…) o no (temas funcionariales, como ya te dije).

    El presidente tiene sus elecciones especiales aparte. Hasta 1951, los presidentes podían ser elegidos todas las veces que se quisieran presentar. Esta norma se cambió en 1951, pero no gratuitamente, sino porque hubo necesidad de ello.

    Por otro lado, diferentemente a lo que dices, al presidente estadounidense no le elige directamente la gente. Las elecciones a presidente son cada cuatro años. Primero es la gente quien elige las comisiones de electores que deberán elegir al candidato a presidente dentro de sus partidos, y de estos candidatos saldrá el presidente elegido por otra comisión electoral elegida a su vez para elegirle, que es el Congreso (senado + representantes) al que se añaden 3 delegados de Washington DC. Tal vez por esto lo de la sábana que tú dices. Más abajo me refiero a quiénes son y cómo se eligen los que forman ese Congreso.

    Si alguien puede presentarse como candidato independiente (es decir, él solo, sin ningún partido) puede hacerlo mediante un número de firmas, pero luego no va a ser elegido por la gente tampoco, sino que tendrá que comparecer ante la comisión electoral (dichos senado + representantes + delegados de Washington DC) para poder ser elegido por ésta, al igual que los candidatos presentados por los partidos. Así que yo no veo que haya motivo para pensar que la gente elija más directamente al presidente que en España. A los candidatos independientes les veo más bien poquilla probabilidad de salir, aunque por lo menos la oportunidad se les da.

    Con respecto a lo de que gobiernen dos partidos: hasta 1804, el presidente y el vicepresidente estadounidenses podían ser de partidos distintos. Pero esto causó tantos problemas que ese año decidieron cambiarlo (enmienda 12). En cuanto al resto, puede ocurrir como en España, que no haya mayoría de un partido en el Congreso, y vienen las alianzas y pactos.

    En cuanto a las elecciones al Congreso, son independientes de las elecciones a presidente. A diferencia de éstas, se celebran cada cinco años o cada dos, dependiendo de qué parte del Congreso hablemos. La que se elige cada cinco años está formada por los senadores (ésos, sí, ésos por los que tanto braman algunos españoles que tenemos que suprimir) y la que se elige cada dos, que son los representantes. Éstos son actualmente 495, frente a 100 senadores. Así que entre todos suman 595, más los 3 representantes de Washington D. C., suman 598, que son quienes en realidad eligen al presidente de entre todos los candidatos posibles.

    Con respecto a todo esto, te diré que este sistema de elección me gusta, pero también le veo sus defectos y no me llega a entusiasmar tanto como para echarle la culpa al nuestro del problema generado en el funcionariado (que es, vuelvo a repetir, el tema de la entrada). Éste es un sistema de elección de políticos, no de contratación de funcionarios, y son dos cosas que pienso que deberíamos disociar. Y luego está el de si tenemos funcionarios de sobra o no, que ya es un problema y que es aparte de todo esto.

    En mi opinión, esta discusión es como la de los que vienen diciendo que España funcionaría mejor siendo república: desviar la culpa de otras cosas hacia un sistema que no es verdaderamente el culpable, para distraer el verdadero problema.

    Si tienes curiosidad por saber qué pienso yo en realidad sobre esto de las listas abiertas o cerradas, y en qué cambiaría España si cambiáramos el sistema, se acerca mucho a lo que dice este artículo:

    http://politikon.es/2011/05/20/perdiendo-el-tiempo-la-reforma-electoral/

  44. El Tíol Bastón
    Mejor lo dejamos, porque ni yo lo voy a explicar bien ya que haría falta escribir hasta mañana, ni tu lo vas a entender todo. Hay que vivirlo porque EEUU no se entiende desde fuera.

    Un saludo cordial sincero, te agradezco muchisimo tu debate. Gracias y seguiremos con otros temas interesantes de los qye nos trae Elentir.

  45. Santiago

    Aunque llego tarde a la discusión, quería aportar algunos datos, que siendo públicos no veo que se utilicen cuando se habla de funcionarios: el informe del Registro Central de Personal de la Administración Central. El último se puede leer aquí: http://www.seap.minhap.gob.es/dms/es/publicaciones/centro_de_publicaciones_de_la_sgt/Periodicas/parrafo/Boletin_Estadis_Personal/Bol_estad_pers-juli11-INTERNET.pdf

    La tabla de la página 18 apoya lo que dice Elentir sobre lo absurdo que es plantear despedir a 300.000 funcionarios de la Administración Central. Si quitamos a la Fuerzas Armadas (127.000), Policía y Guardia Civil (146.000), Juzgados (24.000), la Agencia Tributaria (28.000, ¿habrá que seguir cobrando impuestos, no?), cárceles (23.000), Seguridad Social (29.000, ¿habrá que seguir cobrando las pensiones, no?), nos quedan justo 200.000 empleados públicos que a falta de más detalle alguien podría sospechar que son “burócratas”. De esos 200.000, la mitad funcionarios, y otros 100.000 personal laboral. Que podrían seguro ser más productivos pero, ¿de verdad que esos 100.000 son los culpables de la deuda?

    Yendo a las Comunidades Autónomas, también hay en el informe algún dato que puede ser interesante: tienen 1.300.000 empleados, pero de esos 1.040.000 trabajan en la Sanidad y en la Enseñanza. A esos hay que sumar los 100.000 que trabajan en las Universidades.

    En los comentarios Elentir explica cómo han bajado los efectivos de las Fuerzas Armadas (de 317.000 en 1976 a 127.000 en 2011) pero, ¿en la cuenta de 1976 no estarían incluidos todos los soldados de reemplazo, los que estaban haciendo la mili?

    No tengo los datos de 1976, pero sospecho que lo que ha crecido más es el número de empleados públicos en Sanidad y Enseñanza, y no creo que sea por ahí por donde se quiera empezar a despedir, ¿verdad?

    Claro que los empleados públicos han crecido un montón, pero porque ahora se prestan muchísimos más servicios que en tiempos de Franco (una dictadura, sí, pero no un estado totalitario, ni mucho menos un estado hipercontrolador, creo que la idea de un guardia civil y un censor detrás de cada arbusto está un poco exagerada 🙂 . Ahora tenemos una Sanidad y una Enseñanza que llegan a muchísima más gente y con unos medios muchísimo mayores (el porcentaje de lo que se gastan las CCAA en Sanidad es abrumador).

    Claro que se puede recortar en chorradas, y hacer que los funcionarios sean más productivos, pero las cifras son claras: como empecemos a hablar de recortes de 300.000 funcionarios, de lo que estamos hablando es de despedir médicos, profesores, policías, soldados, jueces, inspectores de hacienda, carceleros, bomberos.

    Para más datos sobre funcionarios: en la letra B de http://www.seap.minhap.gob.es/es/publicaciones/centro_de_publicaciones_de_la_sgt/Periodicas.html (aunque solo tienen publicado en electrónico desde 2009)

  46. Santiago

    Buscando datos de 1976, encuentro este: 130.000 en el Cuerpo de Profesores de EGB, en 1976: http://hemeroteca.abcdesevilla.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1976/04/27/071.html

    Y ya se hablaba de recortarles el sueldo 🙂

  47. Moises

    El artículo está muy bien escrito. Refleja la idea de millones de españoles en contra de tantos y tantos políticos que han manchado una profesión de dedicación altruista (aunque remunerada, pero sin horas fijas)y han hecho brotar refranes como “Si eres honrado y quieres parecerlo no te metas en política”.

    Evidentemente esto es así. Por más honrado que seas, ya se ocupará la élite del partido en hacerte decir que lo blanco es negro o al revés, máxime en votaciones de cualquier nivel, de tal manera que ya nunca serás tú sino la voz de tu amo.

    Pero en el artículo se mezclan números erróneos de toda índole. Desde la cantidad de empleados públicos y funcionarios a los sueltos y retribuciones, como bien decía OSCAR en su comentario.

    Si los despidos han de salir rentables para el Estado o las autonomías, deberían ser voluntarios. Es decir, deberían consensuarse con los trabajadores partiendo por los de mayor edad, y quitando un tanto % de lo que les iba a quedar para la jubilación, cotizando por ellos hasta que lleguen a la edad de jubilación.

    Quiero decir que desaparezcan los ERE`s definitivamente, que no resulten gravosos para el estado, y que sean los trabajadores quienes asuman una cierta y penosa renuncia, siempre voluntaria, hasta su jubilación.

    Por supuesto que solo se apuntarían quienes tengan unos ciertos recursos patrimoniales, pero otra forma no veo, que no sea aumentar el paro y los despidos forzosos.

  48. Gastar, gastar malditos

    Es imposible mantener la mega hipertrofiada Administración. O la adelgazamos al máximo o jamás saldremos de este agujero.

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