Las 'guerras culturales' llevan a algunos a caer en una errónea polarización

Ni con Soros ni con Putin: la injerencias rusas en Cataluña y la derecha española

El caso de las injerencias rusas en Cataluña, proporcionando apoyo a los separatistas, está dando lugar algunos posicionamientos que resultan francamente sorprendentes.

El nacionalista ruso que amenazó con arrasar Polonia ahora apoya al separatismo catalán
No tenemos que elegir entre Putin y George Soros / Mike González

¿La culpa es de la OTAN por provocar a los rusos?

El último de ellos lo ha defendido el General de División (R) Juan Chicharro Ortega en el blog del General Dávila:

No tengo duda de que es evidente la estrategia rusa de interferir en la política interna europea -y aquí entra de lleno lo que ha pasado y pasa en España – más la cuestión es preguntarse la razón de estas intenciones.”

Lo sorprendente -en mi opinión- llega en el siguiente párrafo:

Aquí en la Europa Occidental se habla y habla de las interferencias rusas en la política europea y tal vez habría que preguntarse si no es al revés y resulta que es Europa como peón de otros intereses de los EEUU la que interfiere en lo que durante más de mil años fue la zona de influencia de Rusia. Y es que si uno acude a la historia vemos como Crimea ha formado parte siempre del otrora Imperio Ruso y como Kiev, por ejemplo, desde su cristianización en el año 988 ha sido bastión de la Cristiandad Ortodoxa y desde luego, también, de la extinta URSS.”

Acto seguido, el general Chicharro toma posición a favor de Rusia:

“No, no se entiende en Rusia la interferencia de los EEUU y de Europa en asuntos que siempre fueron de influencia rusa por lo que no es de extrañar la actitud rusa de lo que se podría como un ejercicio de defensa de lo suyo.

Y además, añade el siguiente consejo:

“Quizás si Occidente dejara en paz a Rusia en lo que siempre fuera suyo no nos encontraríamos en la situación actual.”

Finalmente, el general señala que unidades españolas mecanizadas, incluyendo carros de combate, aviones de combate y de artillería misilística se encuentran desplegadas en las fronteras de Rusia con la Europa Oriental. No creo que esta situación sea del agrado de la propia Rusia.”

Los precedentes de las intervenciones rusas en Georgia y Ucrania

Tengo unas cuantas objeciones a lo que expone el general Chicharro. Para empezar, el Imperio ruso abarcó a muchos territorios que hoy son países independientes, entre ellos Finlandia, Letonia, Estonia, Lituania, Ucrania, Bielorrusia, la parte oriental de Polonia, y ya en el Cáucaso, Georgia, Armenia y Azerbaiyán. En el ejercicio de su soberanía nacional, hoy en día Polonia, Letonia, Lituania y Estonia son miembros de la OTAN, y Georgia aspira a serlo. Precisamente en el marco de esa alianza se explica la presencia de efectivos militares españoles no “en las fronteras de Rusia”, sino en Letonia. De hecho, nuestros militares tienen su base en Adazi, que no está junto a la frontera con Rusia, sino junto a Riga, casi a orillas del Mar Báltico. En cuanto a los motivos de esta misión, el propio Ejército de Tierra lo señala en su web: lo ocurrido “en 2008, en Georgia, y, aún más, con la anexión de Crimea y la desestabilización de Ucrania”. Y es que a lo mejor lo hemos olvidado, pero en 2008 Rusia invadió Georgia cuando este país quiso hacer efectiva su soberanía sobre una parte de su territorio, Osetia del Sur, controlada por separatistas apoyados por Putin. La invasión rusa se saldó con cientos de muertos, tanto militares como civiles. Rusia repitió la operación con Crimea (Ucrania) en 2014. Este hecho ha creado alarma en países aliados como Polonia, que tienen un recuerdo aún muy vivo del imperialismo ruso y de sus consecuencias, por lo que los polacos están viviendo una movilización militar sin precedentes para preparar la defensa de su territorio.

¿No debemos hacer nada que incomode al imperialismo ruso?

Personalmente lo tengo muy claro: no creo que debamos pedir perdón por apoyar la soberanía nacional de países aliados simplemente porque antaño estuvieron sometidos al Imperio ruso. Sería tan absurdo como afirmar que cualquier país que ofrezca asistencia militar a un país hispanoamericano debería asumir el riesgo de recibir un ciberataque español simplemente porque esa parte del mundo formó parte de nuestros dominios de ultramar. Me pasma que desde una perspectiva española, se justifique al imperialismo ruso bajo el argumento de que interferimos en sus aspiraciones, que al final parece de lo que se trata.

Otros tres artículos asumiendo esa tesis en un medio de derechas

No estaría escribiendo estas líneas si el artículo del general Chicharro fuese el primero por el estilo que veo en ese entorno amplio y tal vez difuso que podemos etiquetar como derecha española. El 19 de octubre Fernando Paz firmaba un artículo en La Gaceta hablando sobre los apoyos internacionales del golpe separatista en Cataluña. Paz coincidía con lo señalado por el general Chicharro: no tendría nada de extraño que Rusia hubiera, en efecto, intervenido. Es perfectamente creíble que a Rusia le interese hacer sangre en el flanco sur de la OTAN, sobre todo cuando esta organización está asediando a Rusia. Y tampoco es que tenga razón alguna para mostrar buena voluntad hacia una España que ha enviado sus tanques a su frontera con Letonia. Nuevamente nos encontramos con el falso mito de la frontera rusa.

José Javier Esparza también coincidió con esta tesis en otro artículo publicado en La Gaceta el 14 de noviembre: Rusia, naturalmente, juega sus cartas en este como en otros asuntos: nada extraño en un país que nos ve como enemigos por la muy explicable razón de que hay carros de combate españoles en sus fronteras.” Una vez más, el mito de los tanques en la frontera rusa… Pero tras reconocer esto, Esparza descartaba así las injerencias rusas: La “pista rusa” es algo así como la versión progre y mundialista del viejo contubernio judeomasónico: sirve para todo. Ese mismo día también se publicó en La Gaceta un artículo de Pío Moa que atribuía las acusaciones a Rusia de injerencia en Cataluña a “medios de intoxicación de masas de la OTAN y la UE, con el apoyo servil de unos medios españoles cada vez más abyectos y manipuladores”. Y añadía: “Mientras los actuales (des)gobernantes, que han creado los enormes problemas que sufre el país, por si no les bastara se dedican a hostigar y provocar a Rusia desplegando tanques y aviones en el Báltico por cuenta de los intereses, en definitiva, de Gibraltar.” Otra vez el mito de nuestros tanques provocando a los rusos.

¿Es Putin el nuevo referente de la derecha española?

Desde hace un tiempo, en ciertos ámbitos de la derecha española hay una cierta afinidad a Rusia por ciertos aspectos conservadores de la política de Putin. Se valora positivamente el espectacular resurgimiento en Rusia del cristianismo ortodoxo y la oposición del Gobierno ruso a los plantemientos progresistas en cuestiones de familia, por ejemplo. En el marco de las llamadas “guerras culturales” que se están viviendo en el mundo, algunos consideran a Rusia como el nuevo referente frente a Estados Unidos, que -al menos hasta la llegada de Trump- se había convertido en un gran promotor del aborto y la ideología de género. Esa afinidad es más difícil de explicar cuando aborda la política internacional del Kremlin, volcada en sostener a regímenes poco o nada defendibles desde una óptica conservadora. De hecho, Putin incluso ha salido en defensa de Corea del Norte en la reciente crisis provocada por las pruebas de misiles balísticos realizadas por la dictadura de Kim Jong-un, con varios misiles que sobrevolaron Japón.

Dos caminos opuestos para acabar apoyando a la misma ultraizquierda

En este aspecto cierta derecha cae en un error al considerar que la geopolítica se divide simplemente en la esfera de influencia de Putin y la de George Soros, el multimillonario estadounidense de origen húngaro que dedica su fortuna a fomentar el aborto y la ideología de género por el mundo. Esto ya lo expuso Mike González el pasado mes de marzo: “mucha gente insiste en reaccionar ante George Soros y el presidente ruso Vladimir Putin, los dos hombres que actualmente van dedo a dedo para controlar gran parte de los corazones y mentes del globo. O estás con uno o con el otro. Y como Mike, yo no me inclino ni por Soros, ni por Putin.

De hecho, podemos encontrar coincidencias entre ambos. Soros está dedicando enormes cantidades de dinero a promover el radicalismo izquierdista, porque a fin de cuentas en ese margen del escenario político defienden los mismos planteamientos que él en cuestiones de familia y vida. Al mismo tiempo, la Rusia de Putin es el gran aliado exterior de los regímenes de Venezuela y de Irán, precisamente los países señalados por un antiguo socio de Pablo Iglesias como financiadores de Podemos, el principal partido de la ultraizquierda española, un partido que -precisamente- defiende los mismos planteamientos ideológicos que Soros en cuestiones como el aborto y la ideología de género. De hecho, en marzo de 2013, un año antes de fundar Podemos, Pablo Iglesias citaba a RT (el medio oficial ruso Russia Today) como uno de los medios que daban apoyo a sus planteamientos (minuto 2:30 del vídeo enlazado). Y es que antes de prestar apoyo mediático al separatismo catalán, RT hizo propaganda de Podemos. Aquí una muestra:

No creo que Putin simpatice con los podemitas ni con los planteamientos ideológicos de los separatistas catalanes. Lo único que le importa es desestabilizar a sus rivales en la esfera internacional, así de simple. Ya apuntó Mike González en el citado artículo: El líder del Kremlin es un oportunista que entrará en todo teatro que le llame retratándose absurdamente, a sí mismo, como el guardián de los valores occidentales.” Lo que no entiendo es que personas que defienden esos valores con sinceridad, y que sitúan el amor a España entre sus principios, se apresuren a justificar a ese oportunista en una cuestión que afecta a nuestra soberanía y a nuestra integridad territorial.

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Comentarios (Blog):

  1. Sharovarov

    Si por “imperio ruso” se incluye también el período soviético, faltarían, entre esos territorios que abarcó, las cinco ex-repúblicas soviéticas asiáticas que acababan en “-istán”, una de las cuales, Kazakistán, era la segunda más grande de toda la URSS tras, lógicamente, Rusia.

  2. La imagen de Putin dando la mano a Al-Assad en la reciente reunión que han tenido para erigirse en pacificadores en la guerra de Siria es elocuente. Según sugieren ambos mandatarios era una guerra contra el terrorismo y ya ha sido ganada, por lo que es el momento de que el pueblo Sirio (Al-Assad) decida. Así que el experto antiterrorista Putin apoya al defensor de los derechos humanos Al-Assad.

    El espía del KGB (FSB) que organizó los atentados terroristas de 1999 en Rusia para culpar a Chechenia y hacer una nueva guerra es el amigo del genocida en cuyas cárceles se ha torturado y asesinado a decenas de miles de personas (ver el Informe César de un fotógrafo de la policía militar Siria que logró sacar en un pendrive las fotos de miles de muertos que sufrieron espantosas torturas). Eso, claro, antes durante y después de liberar (sí, liberar) a todos los presos salafistas yihadistas en 2013.

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