{"id":36141,"date":"2018-03-23T17:38:07","date_gmt":"2018-03-23T16:38:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.outono.net\/elentir\/?page_id=36141"},"modified":"2018-03-23T18:01:23","modified_gmt":"2018-03-23T17:01:23","slug":"testamento-del-papa-san-juan-pablo-ii","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.outono.net\/elentir\/documentos\/testamento-del-papa-san-juan-pablo-ii\/","title":{"rendered":"Testamento del Papa San Juan Pablo II"},"content":{"rendered":"<p>Fuente: <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/gpII\/documents\/testamento-jp-ii_20050407_sp.html\">Santa Sede<\/a>.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Testamento del 6 de marzo de 1979 (y a\u00f1adiduras sucesivas):<br \/>\n<\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">\n<i>&quot;Totus Tuus ego sum&quot;<\/i><\/p>\n<p>En el nombre de la Sant\u00edsima Trinidad. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&quot;Velad, pues, porque no sab\u00e9is qu\u00e9 d\u00eda vendr\u00e1 vuestro Se\u00f1or&quot; (cf.<i> Mt <\/i>24, 42). Estas palabras me recuerdan la \u00faltima llamada, que llegar\u00e1 en el momento en el que quiera el Se\u00f1or. Deseo seguirle y deseo que todo lo que forma parte de mi vida terrena me prepare para ese momento. No s\u00e9 cu\u00e1ndo llegar\u00e1, pero al igual que todo, pongo tambi\u00e9n ese momento en las manos de la Madre de mi Maestro:  <i>&quot;Totus tuus&quot;<\/i>. En estas mismas manos maternales lo dejo todo y a todos aquellos a los que me ha unido mi vida y mi vocaci\u00f3n. En estas manos dejo sobre todo a la Iglesia, as\u00ed como a mi naci\u00f3n y a toda la humanidad. Doy las gracias a todos. A todos les pido perd\u00f3n. Pido tambi\u00e9n oraciones para que la misericordia de Dios se muestre m\u00e1s grande que mi debilidad e indignidad.<\/p>\n<p>Durante los ejercicios espirituales he rele\u00eddo el testamento del Santo Padre Pablo VI. Esta lectura me ha impulsado a escribir este testamento.<\/p>\n<p>No dejo tras de m\u00ed ninguna propiedad de la que sea necesario tomar disposiciones. Por lo que se refiere a las cosas de uso cotidiano que me serv\u00edan, pido que se distribuyan como se considere oportuno. Que los apuntes personales sean quemados. Pido que vele sobre esto don Stanislaw, a quien agradezco su colaboraci\u00f3n y ayuda tan prolongada a trav\u00e9s de los a\u00f1os y tan comprensiva.<\/p>\n<p>Todos los dem\u00e1s agradecimientos los dejo en el coraz\u00f3n ante Dios mismo, pues es dif\u00edcil expresarlos.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere al funeral, repito las mismas disposiciones que dio el Santo Padre Pablo VI (<i>aqu\u00ed hay una nota al margen: <\/i> el sepulcro en la tierra, no en un sarc\u00f3fago, 13.III.92). Con respecto al lugar, decida el Colegio cardenalicio y mis compatriotas.<\/p>\n<p><i>&quot;Apud Dominum misericordia <br \/>\net copiosa apud Eum redemptio&quot;<\/p>\n<p><\/i> <\/p>\n<p align=\"right\">Juan Pablo pp. II <\/p>\n<p align=\"left\"> <BR><br \/>\nRoma, 6.III.1979 <BR><br \/>\nTras la muerte, pido santas misas y oraciones. <br \/>\n5.III.1990 <\/p>\n<p align=\"center\"><i>* * * <\/i><\/p>\n<p align=\"left\"><i><br \/>\nHoja sin fecha:<br \/>\n<\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">Expreso mi m\u00e1s profunda confianza en que, a pesar de toda mi debilidad, el Se\u00f1or<br \/>\nme conceda todas las gracias necesarias para afrontar, seg\u00fan su voluntad, cualquier tarea, prueba y sufrimiento que quiera pedir a su siervo, en el transcurso de la vida. Conf\u00edo tambi\u00e9n en que no permita nunca que, a trav\u00e9s de cualquier actitud m\u00eda:  palabras, obras u omisiones, traicione mis obligaciones en esta santa Sede de Pedro. <\/p>\n<p align=\"center\">* * * <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p>24.II - 1.III.1980<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n durante estos ejercicios espirituales he reflexionado sobre la verdad del sacerdocio de Cristo en la perspectiva de ese tr\u00e1nsito que para cada uno de nosotros es el momento de la propia muerte. Del adi\u00f3s a este mundo, para nacer al otro, al mundo futuro, es signo elocuente (a\u00f1adido encima:  decisivo) para nosotros la resurrecci\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p>Por eso, he le\u00eddo la redacci\u00f3n de mi testamento del \u00faltimo a\u00f1o, realizado tambi\u00e9n durante los ejercicios espirituales. Lo he comparado con el testamento de mi gran predecesor y padre Pablo VI, con ese sublime testimonio sobre la muerte de un cristiano y de un Papa, y he renovado en m\u00ed la conciencia de las cuestiones a las que se refiere la redacci\u00f3n del 6.III. 1979, preparada por m\u00ed (de manera m\u00e1s bien provisional).<\/p>\n<p>Hoy s\u00f3lo quiero a\u00f1adir esto:  que todos debemos tener presente la perspectiva de la muerte. Y debemos estar dispuestos a presentarnos ante el Se\u00f1or y Juez, y simult\u00e1neamente Redentor y Padre. Por eso, yo tambi\u00e9n tengo presente esto continuamente, encomendando ese momento decisivo a la Madre de Cristo y de la Iglesia, a la Madre de mi esperanza. <\/p>\n<p>Los tiempos en que vivimos son sumamente dif\u00edciles y agitados. Se ha hecho tambi\u00e9n dif\u00edcil y tenso el camino de la Iglesia, prueba caracter\u00edstica de estos tiempos, tanto para los fieles como para los pastores. En algunos pa\u00edses (como, por ejemplo, en uno sobre el que he le\u00eddo durante los ejercicios espirituales), la Iglesia se encuentra en un per\u00edodo de persecuci\u00f3n tal, que no es inferior a las de los primeros siglos, m\u00e1s a\u00fan, las supera por el nivel de crueldad y de odio. <i>&quot;Sanguis martyrum, semen christianorum&quot;. <\/i>Adem\u00e1s de esto, muchas personas desaparecen inocentemente, tambi\u00e9n en este pa\u00eds en el que vivimos...<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s, deseo encomendarme totalmente a la gracia del Se\u00f1or. \u00c9l mismo decidir\u00e1 cu\u00e1ndo y c\u00f3mo tengo que terminar mi vida terrena y el ministerio pastoral. En la vida y en la muerte <i>&quot;Totus Tuus&quot;, <\/i>mediante la Inmaculada. Aceptando ya desde ahora esa muerte, espero que Cristo me d\u00e9 la gracia para el \u00faltimo paso, es decir, la Pascua (m\u00eda). Espero que tambi\u00e9n la haga \u00fatil para esta causa m\u00e1s importante a la que trato de servir:  la salvaci\u00f3n de los hombres, la salvaguarda de la familia humana y, en ella, de todas las naciones y pueblos (entre ellos, me dirijo tambi\u00e9n de manera particular a mi patria terrena); que sea \u00fatil para las personas que de manera particular me ha confiado, para la Iglesia, para la gloria del mismo Dios.<\/p>\n<p>No deseo a\u00f1adir nada a lo que ya escrib\u00ed hace un a\u00f1o:  s\u00f3lo expresar esta disponibilidad y, al mismo tiempo, esta confianza, a la que me han impulsado de nuevo estos ejercicios espirituales.<\/p>\n<p align=\"right\">Juan Pablo pp. II <\/p>\n<p align=\"center\">* * * <\/p>\n<p align=\"left\"><i>&quot;Totus Tuus ego sum&quot;<\/i> <BR><br \/>\n5.III.1982<\/p>\n<p>Durante los ejercicios espirituales de este a\u00f1o he le\u00eddo (varias veces) el texto del testamento del 6.III.1979. Aunque lo sigo considerando provisional (no definitivo), lo dejo en la forma en la que est\u00e1. No cambio (por ahora) nada, y tampoco a\u00f1ado nada por lo que se refiere a las disposiciones que contiene.<\/p>\n<p>El atentado contra mi vida, el 13.V.1981, en cierto sentido me ha confirmado la exactitud de las palabras escritas en el per\u00edodo de los ejercicios espirituales de 1980 (24.II 1.III).<\/p>\n<p>Siento cada vez m\u00e1s profundamente que me encuentro totalmente en las manos de Dios y me pongo continuamente a disposici\u00f3n de mi Se\u00f1or, encomend\u00e1ndome a \u00e9l en su Inmaculada Madre (<i>Totus Tuus<\/i>). <\/p>\n<p align=\"right\">Juan Pablo pp. II <\/p>\n<p align=\"center\">* * * <\/p>\n<p align=\"left\">5.III.1982 <BR><\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con la \u00faltima frase de mi testamento del 6.III.1979 (&quot;Sobre el lugar, es decir, el lugar del funeral, que decida el Colegio cardenalicio y mis compatriotas&quot;), aclaro que me refiero al arzobispo metropolitano de Cracovia o al Consejo general del Episcopado de Polonia. Por otra parte, pido al Colegio cardenalicio que, en la medida de las posibilidades, acceda a las posibles peticiones de los antes mencionados. <\/p>\n<p align=\"center\">* * * <\/p>\n<p align=\"left\">1.III.1985 (durante los ejercicios espirituales):<\/p>\n<p>Vuelvo sobre lo que se refiere a la expresi\u00f3n &quot;Colegio cardenalicio y mis compatriotas&quot;:  el &quot;Colegio cardenalicio&quot; no tiene obligaci\u00f3n alguna de consultar sobre este asunto a &quot;mis compatriotas&quot;; puede hacerlo si, por alg\u00fan motivo, lo considera conveniente. <\/p>\n<p align=\"right\">JPII <\/p>\n<p align=\"left\">Ejercicios espirituales del Jubileo del a\u00f1o 2000 <BR>(12-18.III)<br \/>\n(para el testamento)<\/p>\n<p>1. Cuando, en el d\u00eda 16 de octubre de 1978, el C\u00f3nclave de los cardenales escogi\u00f3 a Juan Pablo II, el primado de Polonia, cardenal Stefan Wyszynski, me dijo:  &quot;<i>La tarea del nuevo Papa <\/i>consistir\u00e1 en <i>introducir a la Iglesia en el tercer milenio<\/i>&quot;. No s\u00e9 si repito exactamente la frase, pero al menos este era el sentido de lo que entonces escuch\u00e9. Lo dijo el hombre que ha pasado a la historia como Primado del milenio. Un gran primado. Fui testigo de su misi\u00f3n, de su entrega total, de sus luchas:  de su victoria. &quot;La victoria, cuando llegue, ser\u00e1 una victoria a trav\u00e9s de Mar\u00eda&quot;:  el Primado del milenio sol\u00eda repetir estas palabras de su predecesor, el cardenal August Hlond.<\/p>\n<p>De este modo, fui preparado en cierto sentido para la tarea que el d\u00eda 16 de octubre de 1978 se present\u00f3 ante m\u00ed. En el momento en el que escribo estas palabras, el <i>A\u00f1o jubilar de 2000, <\/i>ya es una realidad en acto. La noche del 24 de diciembre de 1999, se abri\u00f3 la simb\u00f3lica Puerta del gran jubileo en la bas\u00edlica de San Pedro y, despu\u00e9s, la de San Juan de Letr\u00e1n; y luego, el primer d\u00eda del a\u00f1o, la de Santa Mar\u00eda la Mayor; y, el 19 de enero, la Puerta de la bas\u00edlica de San Pablo extramuros. Este \u00faltimo acontecimiento, a causa de su car\u00e1cter ecum\u00e9nico, ha quedado grabado en la memoria de manera particular.<\/p>\n<p>2. A medida que avanza el A\u00f1o jubilar 2000, d\u00eda a d\u00eda se cierra detr\u00e1s de nosotros el siglo XX y se abre el siglo XXI. Seg\u00fan los designios de la Providencia, se me ha concedido vivir en el dif\u00edcil siglo que est\u00e1 transform\u00e1ndose en pasado, y ahora, en el a\u00f1o en que mi vida llega a los ochenta a\u00f1os (&quot;<i>octogesima adveniens<\/i>&quot;), es necesario preguntarse <i>si no ha llegado la hora de repetir con el b\u00edblico Sime\u00f3n:  &quot;Nunc dimittis&quot;.<\/i><\/p>\n<p>En el d\u00eda 13 de mayo de 1981, el d\u00eda del atentado contra el Papa durante la audiencia general en la plaza de San Pedro, la divina Providencia me salv\u00f3 milagrosamente de la muerte. El que es \u00fanico Se\u00f1or de la vida y de la muerte me prolong\u00f3 esta vida; en cierto sentido, me la dio de nuevo. A partir de ese momento le pertenece a\u00fan m\u00e1s a \u00e9l. Espero que me ayude a reconocer hasta cu\u00e1ndo tengo que continuar este servicio, al que me llam\u00f3 el d\u00eda 16 de octubre de 1978. Le pido que me llame cuando \u00e9l mismo quiera. &quot;En la vida y en la muerte pertenecemos al Se\u00f1or... Del Se\u00f1or somos&quot; (cf. <i>Rm<\/i> 14, 8). Espero tambi\u00e9n que, mientras pueda cumplir el servicio petrino en la Iglesia, la misericordia de Dios me d\u00e9 las fuerzas necesarias para este servicio.<\/p>\n<p>3. Como cada a\u00f1o, durante los ejercicios espirituales, he le\u00eddo mi testamento del 6.III.1979. Sigo manteniendo las disposiciones que contiene. Lo que entonces, y tambi\u00e9n durante los sucesivos ejercicios espirituales se ha a\u00f1adido, refleja la dif\u00edcil y tensa situaci\u00f3n general que ha marcado los a\u00f1os ochenta. Desde el oto\u00f1o del a\u00f1o 1989, esta situaci\u00f3n ha cambiado. La \u00faltima d\u00e9cada del siglo pasado ha quedado libre de las precedentes tensiones; esto no significa que no haya tra\u00eddo consigo nuevos problemas y dificultades. <i>Bendita sea la Providencia Divina, <\/i>de manera particular, porque el per\u00edodo de la as\u00ed llamada &quot;guerra fr\u00eda&quot; ha terminado <i>sin el violento conflicto nuclear<\/i>, un peligro que se cern\u00eda sobre el mundo en el per\u00edodo precedente.<\/p>\n<p>4. Al estar en el umbral del tercer milenio &quot;<i>in medio Ecclesiae<\/i>&quot;, deseo expresar una vez m\u00e1s <i>gratitud al Esp\u00edritu Santo<\/i> por el <i>gran don del concilio Vaticano II, <\/i>con respecto al cual, junto con la Iglesia entera, y en especial con todo el Episcopado, me siento en deuda. Estoy convencido de que durante mucho tiempo a\u00fan las nuevas generaciones podr\u00e1n recurrir a las riquezas que este Concilio del siglo XX nos ha regalado. Como obispo que particip\u00f3 en el acontecimiento conciliar desde el primer d\u00eda hasta el \u00faltimo, deseo confiar este gran patrimonio a todos los que est\u00e1n y estar\u00e1n llamados a aplicarlo. Por mi parte, doy las gracias al eterno Pastor, que me ha permitido estar al servicio de esta grand\u00edsima causa a lo largo de todos los a\u00f1os de mi pontificado.<\/p>\n<p>&quot;<i>In medio Ecclesiae<\/i>&quot;... Desde los primeros a\u00f1os del servicio episcopal -precisamente gracias al Concilio- me ha sido posible <i>experimentar la comuni\u00f3n fraterna del Episcopado<\/i>. Como sacerdote de la archidi\u00f3cesis de Cracovia, hab\u00eda experimentado lo que significaba la comuni\u00f3n fraterna del presbiterio. El Concilio ha abierto una nueva dimensi\u00f3n de esta experiencia.<\/p>\n<p>5. \u00a1<i>A cu\u00e1ntas personas <\/i>deber\u00eda mencionar aqu\u00ed! Probablemente el Se\u00f1or Dios ha llamado a su presencia a la mayor\u00eda de ellas. Por lo que se refiere a quienes todav\u00eda se encuentran en esta parte, que las palabras de este testamento les recuerden, a todos y por doquier, all\u00ed donde se encuentren.<\/p>\n<p>A lo largo de los m\u00e1s de veinte a\u00f1os desde que desempe\u00f1o el servicio petrino <i>&quot;in medio Ecclesiae&quot;, he experimentado la benevolente y particularmente fecunda colaboraci\u00f3n de numerosos<\/i> cardenales, arzobispos y obispos; de muchos sacerdotes; de muchas personas consagradas \u2014hermanos y hermanas\u2014; y, por \u00faltimo, de much\u00edsimas personas laicas, en el \u00e1mbito de la Curia, en el Vicariato de la di\u00f3cesis de Roma, as\u00ed como fuera de estos \u00e1mbitos.<\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo no abrazar con un agradecido recuerdo a todos los Episcopados del mundo, con los que me he encontrado en las sucesivas visitas &quot;<i>ad limina Apostolorum<\/i>&quot;! \u00a1C\u00f3mo no recordar tambi\u00e9n a tantos hermanos cristianos, no cat\u00f3licos! \u00a1Y al rabino de Roma, as\u00ed como a tantos representantes de las religiones no cristianas! \u00a1Y a quienes representan al mundo de la cultura, de la ciencia, de la pol\u00edtica, de los medios de comunicaci\u00f3n social!<\/p>\n<p>6. A medida que se acerca el final de mi vida terrena, vuelvo con la memoria a los inicios, a mis padres, a mi hermano y a mi hermana (a la que no conoc\u00ed, pues muri\u00f3 antes de mi nacimiento), a la parroquia de Wadowice, donde fui bautizado, a esa ciudad tan amada, a mis coet\u00e1neos, compa\u00f1eras y compa\u00f1eros de la escuela, del bachillerato, de la universidad, hasta los tiempos de la ocupaci\u00f3n, cuando trabaj\u00e9 como obrero, y despu\u00e9s a la parroquia de Niegowic, a la de San Flori\u00e1n en Cracovia, a la pastoral de los universitarios, al ambiente..., a todos los ambientes..., a Cracovia y a Roma..., a las personas que el Se\u00f1or me ha encomendado de manera especial.<\/p>\n<p>A todos s\u00f3lo les quiero decir una cosa:  &quot;Que Dios os d\u00e9 la recompensa&quot;. <BR><br \/>\n<br \/>\n&quot;<i>In manus tuas, Domine, commendo spiritum meum<\/i>&quot;. <BR><br \/>\nA.D. <br \/>\n17.III.2000 <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Santa Sede. 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